N/A. Tengo que releerme DH con urgencia porque me he dado cuenta de que muchos detalles me bailan. Como uno que tengo toda la intención de meter en este fic y que no sé si sigue el canon. En cualquier caso, tiene spoilers del séptimo, avisados estáis. No sé cómo se me ocurrió esta idea (pensando un Bella/Lucius creo), pero es que me hace tanta gracia... Rosier es jocoso xD

MACABRO

IV. LA CARRETA

Cuando necesites abrir una puerta con la única mano libre, la llave estará en el bolsillo opuesto.

La figura alta y esbelta cambió el peso de su cuerpo de un pie a otro, esperando. Alzó la vista cuando un goblin se acercó a ella:

-Señora Lestrange -la avisó sin levantar mucho la voz. Parecía respetarla, o, como mínimo, ser prudente-. Si me acompaña...

Bellatrix esbozó una leve sonrisa, sus dedos tensándose en torno al paquete que llevaba entre las manos. Se lo acercó al pecho, como si buscara protegerlo, y luego echó a andar tras el goblin. Recorrieron el largo pasillo y cruzaron una puerta, dirigiéndose a los vagones que les llevarían hasta la zona de más alta seguridad de todo Gringotts. Allí se encontraba la cámara de los Lestrange.

-Vaya, qué... coincidencia, Bellatrix.

La mujer se detuvo, enarcando las cejas y haciendo una mueca.

-Rosier -masculló entre dientes, empezando a dudar si la insistencia que había dado a justo esa palabra habría sido por ponerla nerviosa o por otra razón-. ¿Me estabas siguiendo?

Evan se inclinó levemente, a modo de saludo. Burlándose de ella, estaba segura.

-En todo caso me seguirías tú a mí, ¿no crees? Estaba esperando al vagón cuando llegaste... -Señaló al goblin que le acompañaba, que se había quedado en segundo plano, sin hacer caso a los humanos-. Además, ¿por qué querría seguirte?

Fue algo en su entonación lo que le hizo ponerse alerta. Aferró con más fuerza el paquete al ver cómo lo miraba, con esa depredadora curiosidad.

-Nada.

-Ya veo.

El goblin carraspeó para llamar su atención, y no tardó en indicarles que subieran a la carreta.

-¿Juntos? -protestó Bellatrix, dándose la vuelta para buscar al goblin que la había acompañado. Había desaparecido.

-Un inesperado placer -contestó Rosier con una sonrisa extraña, sin hacer caso de la indignación de la mujer-. Tú primero.

Bellatrix entró en el vagón, mirando por encima del hombro desconfiada, sin perderlo de vista. Quizá pensaba que podría atacarla por la espalda. Rosier ensanchó la sonrisa, y entró después de ella. El goblin puso en marcha la carreta e hizo tambalearse a los tres ocupantes por la velocidad.

-¡Apártate! -chilló cuando Rosier se pegó tanto a su espalda

-La curva...

Se intentó volver para seguir gritándole, sus ojos echando chispas. En cuanto llegasen iba a... Un traqueteo la hizo perder el equilibrio, y acabó agarrándose a lo primero que pilló.

Rosier.

El hombre esbozó una sonrisa.

-¿Decías? -dijo, haciéndose oír entre el estruendo que producía el vagón sobre los raíles.

Bella bufó, soltándole de inmediato, y volvió a darle la espalda. No tardó mucho en sentir unas manos agarrándose a su cintura. Se puso tiesa, súbitamente tensa, cuando escuchó el susurro burlón de Evan en su oído.

-Casi me caigo.

Sus manos fueron automáticamente a buscar la varita entre sus ropas, pero con el traqueteo fue incapaz de dar con el bolsillo. Ella sí que le iba a hacer caerse del vagón... Miró a Rosier, que se agarraba a los dos lados de la carreta con una sonrisa de suficiencia bailando en los labios.

Y, de pronto, el frenazo.

Rosier salió despedido hasta chocar con Bellatrix, dejándola casi sin respiración por el golpe. Escucharon al goblin bajarse sin un comentario, pero ninguno de los dos se movió. La mujer porque no podía. Evan porque no quiso.

Se apretó contra ella, riéndose suavemente al ver la mirada de ella. Asesina. Lo mataría en cuanto la soltase.

Rosier se inclinó hacia ella, aún más. Su respiración caliente rozó la oreja de Bellatrix. Lamió despacio desde el lóbulo hasta la barbilla, dejando un camino de saliva brillante a la luz de la antorcha.

Le gustaba escucharla jadear.

La soltó. Bellatrix lo apartó de un empujón furiosa y salió del vagón, directa hacia la puerta de su cámara.

-Te dejas el paquete -le recordó.

Los ojos de la mujer se abrieron asustados, y volvió para quitárselo de la mano bruscamente. Rosier se preguntó qué habría ahí dentro. Mientras la veía intentando sacar la llave y meterla en con su pulso tembloroso en la cerradura, miró al goblin:

-Podríamos dejarla encerrada -propuso, descansando su peso sobre el borde del vagón.

N/A. Haría cosas muy malas a Rosier. PERO MUY MALAS. La idea es absurda, lo sé, pero es que no pude resistirme... xD