Disclaimer: los personajes no me pertenecen.

Gracias a Javii Cullen, espero te este gustando la historia.

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Nueva Vida

A veces podemos pasarnos años sin vivir en absoluto, y de pronto toda nuestra vida se concentra en un solo instante.

Oscar Wilde

Llegue al aeropuerto en poco tiempo, sabía que tenía que cambiar mi apariencia, así que use mi don, uno que nadie conocía aún, ni siquiera mi familia. Entré al baño y me vi en el espejo, el color de mi cabello era rojo y mis ojos verdes, el color que había decidido traer en el viaje. Me metí en un cubículo, lo mejor sería encajar así que convertí mi cabello en un color rubio casi dorado, mis ojos azules y mi tez un poco más morena, para no parecer muerta en vida. Salí y me vi al espejo, me gustaba ese estilo, me puse una chaqueta cara y una bufanda.

Salí caminando, me dirigí a un lugar donde nadie me viera y eché a correr, me habían mostrado el camino y lo sabía de memoria, era una pequeña cabaña, para mi gusto era horrible, prefería una casa grande y lujosa y no esto en medio del bosque pero era parte de mi misión. Suspiré y entre en la cabaña, dentro era totalmente diferente, los muebles eran muy caros. Sonreí esta si era la vida a la que me había acostumbrado. Deje mis cosas ordenadas y fui a cumplir mi misión.

La casa en la que vivían era muy grande y lujosa, todos estaban en la sala, eran siete, juntos como una familia. Dos de ellos los más grandes tendrían unos treinta y treinta y cinco años, ella tenía el cabello color castaño claro y unos grandes ojos color dorado, el otro tenía el cabellos negro y los ojos del mismo color, sabía que lo conocía pero donde, estaba en un recuerdo borroso con esa misma mirada y junto a alguien parecido. Sus hijos eran de mi edad más o menos, tendrían de unos quince a veinte o diecinueve años. La primera tenía los ojos de un extraño color violeta, su cabello era de un castaño muy peculiar, me recordaba a alguien pero no sabía quien, el segundo también tenía ojos de color pero estos eran de un gris casi plateado y su cabello era negro como lo había sido el mío, después estaban dos chicas una tenía pequeñas pecas en su cara perfecta que combinaban con sus ojos dorados y cabello pelirrojo, la otra llevaba el cabello recogido, era demasiado largo para traerlo suelto, y era castaño obscuro, el otro chico era más alto y fornido que los otros y su cabello negro estaba desordenado.

Parecían felices y comencé a sentir algo que no sentía desde humana, la curiosidad comenzó a filtrarse en cada parte de mi ser, ellos no fingían alegría y parecía que no habían hecho nada malo. Comencé a borrar ese pensamiento de mi mente y comencé a poner una máscara, mi padre era un hombre justo y si quería que acabara con un clan era por que habían hecho algo malo.

Me quede mirándolos todo el día y toda la noche, pensando que habría sido eso que habían hecho, para que tuviera que estar aquí.

Ellos se fueron a algún lugar, seguramente a cazar. Camine hacia mi casa cuando vi que ellos no volverían pronto.

OOOOOOOOOOOOOOOOO

Llevaba ya dos semanas en este maldito lugar, me estaba costando más trabajo esta misión. Eran pocos en la familia, era un número pequeño para mí; los clanes que había destruido antes no eran nada y la mayoría eran de veinte neófitos más su creador y ahora esos ojos dorados y de color lograban que no hiciera nada.

En eso el padre logró fijar su vista en mí y sonrió, me perdí por completo y comencé a avanzar hasta caer de el árbol donde estaba, al abrir los ojos los vi alrededor de mi, el líder se inclino y me vio.

-Hola pequeña, ¿Qué haces aquí?

-Aléjese de mi- me levante rápido y me puse en pose defensiva.

-Calma, estas segura- la señora estaba muy cerca de mi y me tomo de la mejilla.

-Fernanda creo que lo mejor sería… que nos ayudaras- volteo a ver a la chica de cabello pelirrojo. "Más bien para tener un poco de ventaja y que no nos lastime"

Al escucharlo gruñí, pero pronto empecé a sentir como mi cabello y mis ojos cambiaban a su estado original y como mis dones se sumían en un pequeño letargo dentro de mi, al igual que todo lo que me distinguía de los humanos.

El líder endureció su semblante, y me miró fijamente, yo yacía de nuevo en el suelo, sin protección.

-Eres tú, tú eres mi sobrina.

-¿Ella?, mi hermana, ¡Ja! Por favor tío no juegues.

Yo no era, no tenía parentesco con esa niña mimada, la vi con odio, era la chica de ojos violeta, ella saltó para atrás asustada. Mientras el chico de ojos plata se acerco a mi, me veía con curiosidad y me tendió su mano. Por primera vez olí algo de lo que no me había percatado, en su cuerpo corría sangre, pero no me atraía como otra era simplemente… sangre.

-¡Traidores!- salte mientras los veía a todos- ustedes, el secreto les fue rebelado y no han sido convertidos o asesinados.

- Por favor escúchanos, mis hermanos no son humanos, míralos su belleza es sobrenatural, son una combinación entre un humano y un vampiro… son híbridos.

-E… esta bien, les creeré por que su sangre no me atrae para nada.

-Tu locura por la sangre es demasiada, ¿Cuánto has pasado con la guardia?

-Yo no soy de la guardia, soy una de ellos- por primera vez estaba orgullosa de ese papel, que me darían cuando volviera.

-¡Por favor! No somos idiotas para creerte eso, eres de la guardia simplemente, te lavaron el cerebro niña.

-Si no dejas de hablar yo misma te quitare la cabeza- me acerque a esa niña que me empezaba a caer mal.

Ella se quedo en su lugar sin saber que decir, me tenía miedo, estaba aterrada. Dibujé una sonrisa burlona en mi rostro, viendo sus ojos como platos. Me di la vuelta y lo vi era otra vez ese chico, con su mano tendida.

-Mi nombre es Derek, me da gusto conocerte.

Su sonrisa era encantadora además el decía la verdad, todos ellos lo hacían, no me temían a excepción de una. Ese calor que sentí en el cuerpo fue suficiente, sentí mis ojos cambiar de color, de ese café profundo a un dulce azul, claro aún como humana había tenido ese don.

-Y… yo, no se que decir, eres muy amable.- La curiosidad era lo más grande que sentía.

En ese lugar estaba cómoda, no había nada que me incitara a matarlos, ellos parecían ser buena gente. Relajé la postura y camine hacia ellos dándoles la mano y saludando a cada uno de ellos. Al final del día sabía todos sus nombres los dos más grandes eran Armando y Marian, el chico de ojos plata era Derek, la de ojos violeta era Karina, la pelirroja se llamaba Fernanda, la de cabello recogido era Samantha y su compañero era Max.

Pasaron semanas desde mi primer encuentro con ellos y había descubierto que ellos eran una verdadera familia, iban a la escuela y a trabajar respectivamente, todos eran muy felices. Hasta la tarde en la que recibí la carta; estaba en la puerta de la casa cuando la vi, el aroma era el mismo, tome el sobre con cuidado y lo abrí.

Mí querida sobrina:

Espero que ya hayas terminado tu misión pues pronto enviaré a algunos de tus queridos hermanos a ver como van las cosas pues has tardado mucho, a y quiero que sepas que no habrá problema si no has podido acabar con ellos. Por eso te mandaré a Demetrí, Jane, Alec, Félix y Heidi. Antes mándales un saludo a Armando y sus hijos y que es una lástima que no haya acabado bien la amistad.

P.D.: No olvides presentarle la opción de unirse a Fernanda, Derek, Samantha y si vez algo útil de los demás también.

Atentamente: Cayo.

Rompí la carta en pedazos, conociéndolos ya debían estar en camino para una revisión. Di la vuelta y comencé a correr en dirección a la casa de mis nuevos amigos.

Cuando llegue los vi reunidos como la primera vez, en su pequeña sala; suspiré, tanto había cambiado y ahora su vida había dado una vuelta, entré rápidamente.

-Daniela que… - Armando se quedo ahí parado cuando vio mi cara.

-Ellos vienen para acá- susurré- ¡NO HAY TIEMPO!- Grite corriendo escaleras arriba.

Recogí sus cosas en maletas lo más que pude y las cerré, bajé corriendo con mil maletas en las manos. Se las tiré a cada uno respectivamente.

-Váyanse en auto lo más lejos, después naden si s posible hasta otro continente, no se detengan mientras yo los detendré.

- Dani no te entiendo quien viene.- Damián siempre preocupado.

-Aléjate de mi, los Vulturi mandaron a los mejores de la guardia y si quieren vivir tienen que irse ahora.

-Niños váyanse- Por fin alguien me hacía caso en esta casa. – Yo los alcanzo.

Ellos asintieron y se fueron rápido poniendo todo en el coche, sabía que estaban lo suficientemente lejos para que no escucharan.

-Se que tu no me reconoces, pero yo a ti si, desde el día en el que te vi como humana. Tu eres mi sobrina y Karina si es tu hermana, mi hermano logro salvarte de los Vulturi con su vida, y tu fuiste con ellos- Me quede petrificada, el sabía la verdad, si era mi tio, entonces ellos eran mi familia- No ellos no son mis hijos, los míos se fueron a hacer su vida, tu… padre los convirtió, pero los dejo a mi cargo al enamorarse de tu madre.

- Yo… no se que decir, tu lo sabías y no lo dijiste.

-Si pero fue por una buena razón y ahora tu te vas a quedar inventando algo que te creerán. Ven con nosotros y no ocurrirá nada malo.

-Ustedes tendrían que dejar su hogar más rápido…- me silenció.

-No importa nada tu eres de mi familia.

No tenía tiempo pero dude, ¿En verdad dejaría todo lo que conocía? No era tonta los lujos serían menores a los que tuve, y me costaría trabajo, pero aún así eran mi familia y me había en cariñado con ellos.

-Vámonos ahora, antes de que ocurra algo más.- ya había tomado mi decisión.

Empujé a Armando a la puerta este sería mi nuevo comienzo, mi nueva vida.

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Jaja espero les guste, se que es muy corto pero es que es una parte importante en la historia.

PLis dejen reviews, no importa si es para criticar o mara decir algo bueno escribaaaan y espero les esté gustando,