Era una pesadilla, una cruel y horrible pesadilla, quería despertar, quería despertar ahora. No quería darse cuenta de lo que estaba pasando, su rostro de pronto comenzó a bañarse de nuevo en lagrimas, sollozando, era demasiado, demasiado para él.
Hades no hacia caso de las protestas, se mostraba ausente, salvaje, mas herido por sus propias razones personales, que no se daba cuenta del daño emocional y físico que le estaba inflingiendo al menor. Aquel ser que un año atrás prometió que cuidaría y evitaría que hicieran daño. Aquel ángel que ahora se encontraba bajo su cuerpo protestando y llorando desesperado por que Hades se detuviera.
Hades tomo un frasco
del buró y vertiendo un poco de contenido en el orificio del
pequeño, se acerco a una de sus orejitas y le susurro seductoramente
a su oído:
- Este lubricante facilitara las cosas para ti.- Y
aspirando el suave aroma de los cabellos verdes hundió su cabeza en
el cuello del menor mientras con su mano libre distribuía el liquido
viscoso en el trasero suave y blanco del conejito.
- ! No!!Por favor! Ikki niisan...- Shun entre sollozos rogaba que Hades se detuviera, pronunció el nombre de aquella persona que consideraba la persona mas amada para el, aquella que le cuidó y protegió desde pequeño, no podía creer que por culpa de esa persona estuviera él ahora en esta situación. Shun no pudo evitar llorar recordando los acontecimientos de las últimas horas.
**recuerdo**
-¿Qué
pasa niisan?- Shun llego a la pequeña casa con unas bolsas de
comida, notando a su hermano mayor sentado en un sofá, visiblemente
consternado, con sus manos sujetando su cabeza.
- Shun. Estoy en
graves problemas. Me temo que tendremos que irnos de la ciudad.- Ikki
le contesto con su cabeza gacha sujetándola aún con sus manos.
-
¿Qué? pero... ¿Por qué?- Shun deja las bolsas en la mesa y se
acerca a Ikki preocupado. Quería entender las palabras de
Ikki.
-Yo... te he defraudado, lo siento tanto.- Ikki hablo y
hundió la cabeza en sus rodillas, apretando esta vez sus cabellos
con sus grandes manos. Shun nunca el había visto así. Se asustó
sobremanera e hincándose delante de su hermano mayor busco su
rostro.
- Nissan, no digas eso, tu nunca me defraudarías, eres el
mejor hermano del mundo.-
**fin recuerdo**
Hades introdujo un dedo dentro del orificio de Shun. Este volvió a darse cuenta de lo que pasaba y emitió un grito de dolor, eso no le gustaba, no le gustaba para nada, le estaba lastimando, El dedo de Hades se habría paso dentro de él, con brusquedad, sin compasión, sin cuidado. ¿Por qué le hacia eso?, el no le había hecho nada malo. El era un buen chico... ¿o no?
Hades estaba extasiado, se excitó aun más al sentir y ver el cuerpecito del pequeño retorciéndose por evitar el contacto, tratando de evitar ser penetrado por su dedo anular. Sonrió malévolamente y escuchó las protestas y sollozos del menor. Pero no pararía, se dio cuenta que lo estaba disfrutando y no pararía.
- ¡!¿Por que niisan?!! - Shun ahogó un grito, mezcla del dolor que le provocaba Hades con sus manos, y el dolor de saberse vendido por su hermano. Volvió a rememorar lo ocurrido antes que esta pesadilla iniciara.
**recuerdo**
- Nissan... Por favor dime que
pasa.- Shun tomo las manos de su hermano mayor para que alzara la
cabeza y le mirara. Estaba asustado de ver a Ikki en ese estado.
-
Shun... Perdóname...- Ikki alzo la mirada y sus ojos estaban
irritados, a punto de llorar, Shun abrió los suyos asombrado y
asustado de ver a Ikki así, nunca le había visto tan alterado.
-
Niisan... ¿Qué tienes? ¿Por qué debo perdonarte?- Shun miro a su
hermano a los ojos aun sosteniendo sus manos, sus grandes ojos se
llenaron de lágrimas al ver la expresión de Ikki.
Ikki vio a su hermano, su carita hermosa, sus grandes y puros ojos verdes aguamarina, se soltó de una de las manos de Shun para acariciar suavemente la mejilla de su hermano menor. Shun al sentir la mano de Ikki acariciándole no pudo evitar soltar gruesas lagrimas de sus ojos. Le estaba asustando ver a Ikki así.
- Te amo Shun. Nunca olvides que te amo.- Ikki continuo acariciando la mejilla blanca y sonrosada del peliverde, limpiando con su pulgar las lagrimas que bajaban de esos hermosos y expresivos ojos verdes. Shun no aguanto mas y se lanzó a abrazar a su hermano. Ikki se senita miserable, rodeo con una mano el delgado cuerpo y acaricio los cabellos rizados de su pequeño hermano.
**Fin del recuerdo**
- AAAAAAAH!! BASTA!!! Duele!! DUELE!!- Shun suplicaba entre llanto y dolor, pues sin previo aviso Hades ahora introducía dos de sus grandes y largos dedos dentro del estrecho orificio del pequeño, obligando al peliverde a volver al presente y seguir soportando el tortuoso trato que le estaba dando ese poderoso hombre que le tenia herméticamente sujeto. Shun bañaba la almohada con su llanto, ahogando sus fritos hundiendo su cabeza en ella, mientras Hades se divertía moviendo sus dedos dentro del cuerpo del pequeño.
- Por ... AAAh!!.. favor.... aaagh!- Shun se retorcía tratando de sacar esos dedos intrusos, tratando de zafarse del fuerte y hermético agarre que ejercía Hades en sus muñecas, moviéndose evitando el contacto del cuerpo del mayor, llorando con una carita que demostraba sonrojada el dolor y la vergüenza que el provocaba estar en esa situación. De nuevo la voz de su hermano resonó en su cabeza.
**Recuerdo**
- !Shun! !Prometieron
que no lo lastimarían!- Ikki forcejeaba con dos sujetos corpulentos
mayores que él, que le tenian fuertemente sujeto de ambos brazos y
del cuello. Mientras Ikki observaba como un tercer sujeto, vestido de
traje sastre color negro, mantenía a Shun acorralado contra la pared
de la pequeña estancia de la casa.
-Tranquilo Ikki, mi señor dijo que en verdad era una joya tu hermanito... pero se quedo corto... mira nada mas que belleza, y de seguro es virgen, ¿verdad?- El sujeto desconocido alzo la barbilla del pequeño obligándolo a mirarle a los ojos. Shun estaba paralizado del miedo. Esos sujetos entraron bruscamente a su casa y tenían sometido a su hermano mayor.
- Por favor, no tenemos nada de valor...- Shun alcanzo a decir con una voz temblorosa a causa del miedo y de no saber las intenciones de esos sujetos que allanaron su hogar y el de su hermano mayor.
- En eso te equivocas "conejito"- El Hombre acerco su rostro a la cara del peliverde, quien parecía que en cualquier momento gritaría o estallaría en llanto.- Tu en este momento te has convertido en mercancía muy valiosa para el señor Kiddo.-
- !!Suéltalo Death Mask! Yo mismo iba a llevarlo con el señor Kiddo!!!- Ikki miraba horrorizado como ese hombre moreno de cabello azul se mantenía muy cerca del rostro de su hermanito. El no quería que las cosas se dieran así. No imagino que el señor Mitsumasa Kiddo mandara a sus hombres por él y el pago que prometió.
- jajajajajajajjaja, La verdad el señor Kiddo quiso hacerlo a su manera gallinita, y además, no confía mucho en ti ahora.- En un descuido de Death Mask, Shun aprovecha para soltare del agarre deslizándose rápidamente hacia abajo y patinando entre las piernas del moreno. Death mask no espero eso, miro sobre su hombro como el pequeño ángel corría hacia la cocina.
- No es muy inteligente el bello mocoso, Ikki.- Death mask se dirigió con calma hacia donde se encontraba Shun. Entendió que el peliverde no trataba de huir, sino que trataba de buscar un arma para enfrentarse a ellos para ayudar a Ikki. Sonrió divertido en la entrada de la cocina y miró al pequeño, quien sobresaltado se giro a mirarlo atemorizado con un cuchillo temblando entre sus blancas manos.
**Fin recuerdo**
- !!Ya no! !YA NO! AAAAAAAGH!!!- Shun gemía mas hundiendo su cabeza entre las sabanas y la almohada de la amplia cama de Hades, retorciéndose más ferozmente, haciéndose daño en sus muñecas, pues ni un centímetro podía mover el agarre que ejercía la fuerte mano de Hades.
Esta vez, Hades introducía un tercer dedo en el orificio, disfrutando como el pequeño lo contraía pues no deseaba esa invasión tortuosa y dolorosa. Los recuerdos de hace unas horas se amontonaban mezclándose con al humillación y el dolor que estaba experimentando en ese momento. La almohada estaba ahora empapada, y el llanto no paraba de resbalarse por las mejillas y el rostro ya enrojecido del pequeños Shun.
