Hola :D ju, ju, ju~
Bueno, este es el cuarto capítulo de esta historia, la verdad es que les debo una disculpa, porque me tardé muchísimo en actualizar. Gomen, gomen T.T, el proceso creativo me llevó más de lo esperado, pero al fin salió este capítulo y yo creo ya pronto habrá uno más :D
Lo que puedo decir es que esta historia será un poco más romántica que mi otro fic en proceso, aunque aún tengo mis dudas en cuanto al carácter de Undertaker XD honestamente lo veo como duro de conmover, pero cuando le pasa sería un romántico sin remedio (¿?) algo así, ¿ustedes que opinan? Si pudieran darme una ayuda en cuanto a eso estaría más que agradecida :')
No tengo mucho más que decir, salvo que este capítulo es aún más incoherente que los otros. Ju, ju, tengo que decir que Sylvette se esta transformando en mi OC favorito :3
Sin más que decir…
¡Turururururu! ¡Al fic!
Capitulo IV:
La señorita Sylvette y el –no tan sombrío- señorito Sombrío
o.o.o
Porque el dolor que me define,
está manteniéndome sin vida.
Así que estoy esperando, pacientemente,
a que cambies mi nombre…
Change my name –Trading Yesterday
o.o.o
Luego de varios días de razonar y filosofar conmigo misma –y con Jake, mi bebé, un hermoso shiba-inu de color miel-, llegué a la conclusión de que, exactamente, ese tipo estaba loco… En realidad, no solo estaba loco, sino que actuaba de una forma desquiciada que lo hacía ver más como un psicópata recién salido del manicomio. Y no hablo solo de su forma de actuar, sino de todo lo que lo rodeaba.
Aunque probablemente eso ya lo saben.
Al día siguiente, luego de haberle dado mi total permiso de poder quedarse en la casa –y de no dejarme dormir con sus risillas a media noche, además de que me pesaba la consciencia por dejar a un completo extraño quedarse en mi casa-, decidí dejarme de tonterías y comenzar a anotar en una bitácora todas las cosas que observase de él.
Oh, si. Yo sería algo así como Indiana Jones, o Robinson Crusoe; una feroz exploradora, moviéndose cuidadosamente para no espantar a su presa. Me movería con increíble sigilo en la selva de cortinas y muebles que era mi casa, con el único fin de obtener la información más relevante sobre el nuevo espécimen descubierto: el extraño gato plateado de ojos verdes.
Dado esto, decidí que necesitaba una libreta que fuera de acuerdo a mis necesidades exploradoras. Así que urge entre mis cosas, con el fin de hallar algo que luciera como un cuaderno de viajes. Pero no hallé ninguno, así que me escurrí hacía la habitación de Tony… donde tampoco encontré nada decente para usar. Finalmente, cuando bajaba las escaleras, me topé con una vieja agenda de mi madre; era un cuaderno grueso, de cuero envejecido y esquinas de metal, con un grabado en una hermosa manuscrita, la palabra "Agenda 2005". Afortunadamente para mí, los días del año mencionado, eran iguales a los del año en curso, así que eso fue un gran avance para mí.
Lo siguiente que hice, fue llevar el cuaderno a todos lados, sobre todo para hacer anotaciones cuando él andaba cerca. Y, vaya que logré obtener datos curiosos.
Lo primero que noté, era algo que brincaba a la luz; tenía una extraña fascinación por la cocina y sus utensilios. Podía pasarse horas mirando una cuchara, un cucharon, un cuchillito o un platón. Levantaba las cucharas llenas de caldo, a la altura de sus ojos, y luego dejaba caer el líquido de vuelta a la olla, girando cuidadosamente la cuchara hacía uno de sus lados. Observaba detalladamente la carne que se freía en la sartén, y una vez tuve que detenerlo, pues ya estaba dirigiendo su dedo hacía el aceite burbujeante.
Sin embargo, pese a su amor extraño por todo lo que tenía que ver con el ámbito culinario, era un completo desastre cuando de platillos se trataba. Era como si su cerebro se transformase en… en el de una gallina -¿una gallina? Si, bueno, una gallina-, y perdiera la poca lógica que le quedaba. Parecía enloquecer, y comenzaba a reír de una forma demente, sacudiéndose de un lado a otro. Si la comida fuera droga, el sería un completo adicto a la heroína.
Aunque esto ultimo resultaba de lo mas gracioso de observar, debo decir que en cierto modo no fue para nada agradable, puesto que quien terminaba cocinando era yo –pobrecito, pero… ¡sus platillos no eran para nada apetitosos!-, y luego de que Tony terminase pidiendo pizza toda la semana, no había mas que hacer. Después de todo, si mamá llagaba a enterarse en una de sus llamadas telefónicas, probablemente no tardaría en llamar a Jenny para saber que pasaba, y eso sería una tragedia, porque la susodicha ya no trabajaba en la casa.
Pero él no era alguien tonto. En realidad, la necesidad de que yo cocinase no duró mucho tiempo. Solo lo necesario para que aprendiese a identificar sabores –al parecer, eso era lo que mas lata le daba-, a mezclar correctamente las especias y apreciar la cantidad de sal en una comida. En lo que si nunca tuvo problema –excepto con cortarse las largas uñas que tenía, debido a que era antihigiénico. Fue una dura batalla, pero al final gané y tuvo que cortárselas- , era en destripar y limpiar las presas de carne. No importaba si era pescado, pollo, conejo o gallina; era como si Jack, el destripador lo poseyera por completo, haciéndolo disfrutar de una manera enferma esa labor que a mí me parecía muy sangrienta. Incluso algunas veces lo escuché suspirar mientras lo hacía.
Pero eso, sin embargo, no era lo más raro que hacía.
También parecía ser completamente ajeno a la tecnología actual. Inclusive con las tuberías, sobre todo con el agua caliente.
Aun recuerdo la primera vez que se metió en la regadera, luego de haber abierto toda la llave de agua caliente. Yo estaba tranquilamente en mi cuarto, y el bañándose en la ducha que es de mi uso particular –aunque ya también era de su uso particular-, cuando escuché uno de esos gritos que dan las protagonistas de las películas de terror cuando descubren que el asesino está detrás de ellas, y sentí como si me hubieran pasado una corriente eléctrica por todo el cuerpo. En el momento que volteé hacía el baño, vi claramente como el dichoso albino salió corriendo hacía el cuarto, tirándose sobre mi alfombra y girándose sobre ella, chillando –o carcajeándose, no lo sé- para luego salir disparado, como alma que lleva el Diablo, haciendo un escandalo digno de una gallina que acaba de poner un huevo, por la puerta, hacía las escaleras…
…Como Dios lo trajo al mundo.
Debo mencionar que yo nunca había visto a un hombre desnudo, así que apenas se lanzó a la alfombra, grité como una loca, y me encerré en el armario, temiendo que fuese a regresar –aun sin ropa- y viera el color que tenía mi cara en esos momentos.
No era que estuviese nada mal… ¡eh! ¡N-no es que lo hubiera visto mucho! ¡Pero pues… salió en su traje de nacimiento! ¡Tuve que haberle echado una ojeada! ¡E-eso no significa que lo haya hecho a propósito, o que me guste ver gente desnuda! ¡A nadie le gusta ver gente desnuda! ¡Es decir...! Umm, bueno… ¡como sea!
Sin embargo, el drama no acabó allí. Luego de controlar el color de mi cara, salí cuidadosamente, pero no estaba en la habitación. Desgraciadamente, me asomé por la puerta de la habitación y escuché ruidos abajo. Bajé corriendo, para ver que estaba haciendo, porque ese tipo era capaz de todo, y meterse en un lugar fresco para quitarse el ardor estaba incluido (luego de ese día, no volví a ver el refrigerador de la misma manera).
Otra cosa que él parecía no entender en lo absoluto era la televisión. Por más que yo insistía en que su nombre era ese, él seguía llamándole "caja parlante", así que me di por vencida. Extrañamente, lo que si entendía era como cambiar los canales, y debo decir que la televisión también lo tenía idiotizado. Adoraba ver los reallity show, esos donde la gente compite para ver quien baja mas rápido de peso; sobre todo mirarlos mientras se atacaba con helado napolitano –el cual parecía ser su perdición-. También tenía una enferma obsesión con ese programa donde pasan a gente que muere de maneras extrañas, tontas o inesperadas –brutalmente graficas, debo decir-, y se reía tan fuerte que me preocupaba que estuviese enfermo o mentalmente perturbado.
En general, miraba cualquier cosa que tuviera un humor negro o cruel o ácido –las caricaturas le fascinaban-, los reallity, las series y películas de terror –me hacía mirarlas con él, casi obligada, haciéndome no poder dormir en toda la noche-, y también una que otra novela.
Ahora, si hablamos de la computadora, no parecía tenerle mucho interés. Sin embargo, con los libros, era otra historia completamente diferente.
Como saben, yo no soy exactamente una chica rica. La herencia que tenemos, así como la casa, un auto de colección, varios terrenos, y una considerable suma de dinero en el banco, fue dejada por parte de mi abuelo, quien era millonario. Cabe mencionar que el abuelo también era un lector empedernido, así que una biblioteca era indispensable para él. Y ya podrán imaginarse el tamaño de la dichosa biblioteca; era tan grande como un salón de fiestas, lo suficiente para albergar unos tres mil libros, enciclopedias, atlas, mapas, entre otras cosas. Así que era suficiente para que mi invitado no-invitado, se divirtiera a lo grande toda la tarde leyendo algún libro que había sacado de allí.
Podía pasarse horas leyendo un solo libro. Al principio era muy selectivo –a su manera, ya saben, burlándose de todo-, y únicamente parecían gustarle los clásicos de la literatura, aunque no rechazaba nada que pareciera apasionante, emocionante o considerado con una gran narrativa. Alejandro Dumas era su favorito, aunque Wilde, Edgar Allan Poe y Conan Doyle no se quedaban atrás. También asaltaba mi pequeño librero de vez en cuando, incluso se leyó toda la saga de crepúsculo –mi madre la compró-, porque le parecía graciosa.
Quizás les parezca un idiota psicópata, pero la verdad es que no lo era. O, al menos, no lo era conmigo. Pese a sus tonterías, sus comentarios ácidos y su aparente incoherencia, era muy discreto. Tony nunca había notado nada raro –salvo sus extraños platillos, pero bastó con decirle que Jenny estaba probando nuevas recetas-, y se abstenía de hacer ruido por las noches o si quiera tratar de hacer notar su presencia, lo cual era un alivio.
El primer mes, yo pensaba que si era un loco sin remedio, pero luego comencé a ver actitudes en él que me señalaban lo contrario. No estaba del todo loco; más bien, parecía el tipo de persona que le gusta divertirse, que disfruta la vida y le agrada reír, y hacer reír a los demás –no voy a negar que, mas de una vez, sus locuras me hicieron doblarme de la risa-. Eso lo hacía agradable, hacía su presencia irresistible, me hacía sonreír cuando lo veía entrar en la habitación o en la cocina. Tenía algo tremendamente liberador en su presencia, y mas de una vez me alegró el día, sobre todo en esos ratos, cuando me sentía alicaída por tener un cuerpo tan débil, cuando recordaba que alguien había muerto para que yo viviera, cuando el descanso y el aislamiento eran demasiados, cuando no estaba ni Allie ni Jim para darme palabras de aliento. Él siempre estaba, y aun cuando daba la impresión de que no entendía ni una palabra de lo que yo decía, se sentaba en el sofá, con su eterna expresión que lo hacía parecer a punto de soltar una carcajada, escuchaba mis quejas y, de pronto, sin siquiera dejarme terminar, decía algo obscenamente tonto e hilarante y yo me moría de la risa.
Esos momentos me eran preciosos; al principio me enojaba un poco, porque sentía que tal vez no me prestaba atención. Quizás, luego razoné, era lo mejor. Tal vez soltar todas esas cosas, era algo tonto, incongruente. No tenía razones para ponerme triste, llorar o rabiar. Estaba viva, después de todo. Estaba viva, contra todo pronostico. Y estaba viva, gracias a alguien mas, gracias a una familia o una persona que, aun en sus últimos alientos, en su momento mas siniestro y doloroso, decidieron darle una segunda oportunidad, donar un pedacito de esa persona que tanto amaban, para que un completo extraño pudiera continuar con su vida, respirar, ser feliz y crecer para seguir soñando y creyendo.
Y eso me hacía entender sus risas, sus bromas que me interrumpían. Yo estaba exagerando, lloraba por algo sin sentido.
Pero, aun cuando él parecía tan alegre y vivaz… también había momentos en los que él, pensando que estaba solo tal vez, se perdía en el horizonte, en algún punto fijo de la casa, y se quedaba mirándolo. Sus ojos dejaban de ser centelleantes; se quedaban sin brillo, el verde parecía volverse opaco, gris y oscuro. La vívida sonrisa moría en sus labios, y él mismo parecía volverse una estatua de mármol y oscuras esmeraldas; sentado en mi habitación –escondido de Tony-, con la luz del sol de la tarde, el sol moribundo, iluminándolo con sus últimos rayos, lo cubría por completo, y su piel se volvía casi luminosa, y él lucía como una aparición, perdía la vida a momentos. Daba la impresión de que recordaba o pensaba en algo que lo hacía infinitamente etéreo, la melancolía rodeaba su persona y la nostalgia escapaba de sus ojos. Parecía un ángel, y lucía tan triste, tan apesumbrado, que yo no podía evitar sentir mi corazón apretarse, sentir compasión, y querer comprender su pesar, querer entender como podía haber tanta miseria y dolor en el rostro que siempre se veía sonriente, alegre y dispuesto a hacer el día mas siniestro en un instante mágico.
Y cuando me veía, cuando me sorprendía mirándolo, enseguida cambiaba su rostro. Componía su larga sonrisa, cobraba vida, como una estatua encantada, y hablaba de algo banal y casi estúpido. Hacía un comentario ácido sobre algo que había visto y reía al ver mi rostro compungido. Yo solo podía sonreírle, como si no hubiese visto nada. Se me hacía grosero ponerme así cuando él hacía lo mejor que podía para ocultarlo. No siempre era un cambio inmediato el que hacía. Al principio lo era. Se percataba de mi presencia y pretendía que era un acto para molestarme, o me lanzaba un cojín solo para salir corriendo de la habitación, fingiendo que se trataba de un juego nuevo que había inventado. Yo le seguía la corriente, porque no me sentía con la confianza de preguntar que pasaba. Tal vez yo le decía las cosas que me atormentaban, pero él era distinto. Y yo me sentía contenta con esto, porque aun cuando la comunicación era unidireccional, yo sentía que dejaba de haber un abismo entre nosotros y que cada vez estaba mas cerca de dejar de verlo como a un extraño, para verlo como un amigo, aun sabiendo que había mucho mas por descubrir, y que probablemente él nunca me viese como alguien en quien pudiera poner su confianza.
Pero ese fue el único tipo de cambios que manifestó con el tiempo, lo cual era, en cierto modo, sorprendente. Pensaba que con el paso de los días, adquiriría mañas, o sacaría a relucir sus verdaderos colores. Toda la gente tiene ese tipo de cosas; es lo normal y lo esperado en la gente común y corriente. Allí me equivoqué, porque para empezar, él no era común y mucho menos corriente. No hubo discusiones, ni malentendidos, mucho menos pleitos por cosas que él hiciera o no hiciera. Nunca levantaba la voz, ni se volvía sombrío o cruel. No recuerdo una sola vez en que sus ojos se volvieran duros o maliciosos hacía mí. En general, era alguien burlón, sonriente, algo ácido, y muy limpio, sorprendentemente, incluso llegue a pensar que se estaba creyendo un ama de casa, ya que lavaba hasta mi ropa, la tendía, planchaba y guardaba. Andaba con el mandil negro por toda la casa, y cuando encontró el mandil que originalmente usaba Jenny –rosa con flores amarillas-, también lo añadió a su uniforme habitual –que mas tarde supe, eran ropas viejas de mi padre que mi madre había guardado en el desván, aunque nunca supe como llegaron a manos de mi curioso visitante-, que constaba en una camisa blanca de vestir, arremangada, el desgastado pantalón gris, y las pantuflas rosas –o blancas-.
Con lo único que siempre tuve problemas, era por Jake, el cachorro de Shiba-inu que es nuestra mascota. Al principio ignoré la manera en la que mi inquilino se le quedaba mirando al perrito. Pensaba que lo miraba con ternura, pues el animalito le ladraba y él solo se reía, como siempre lo hacía. Sin embargo, no pensé que sus miradas de "ternura" fueran malintencionadas hasta que una mañana, bajé a la cocina y puse el grito en el cielo cuando vi que estaba a punto de bañar al perro en salsa barbacoa, y el horno estaba encendido.
Hasta la fecha, Jake todavía no puede entrar a la cocina sin llorar.
o.o.o
Corría cerca del segundo mes que vivía en mi armario cuando caí en cuenta de algo. Algo muy importantito que yo no había razonado, pero probablemente, él si.
Aun no había pensado en un nombre.
Se preguntaran como rayos dejé pasar eso por alto. La verdad es que soy muy despistada. Me olvido de todo, no estoy muy pendiente de nada que se diga. Me había pasado casi mes y medio llamándole únicamente por cosas como "oye, tu" o "ven aquí", como si le estuviera hablando a Jake.
En ese momento, me puse de pie, encendí el ordenador y me puse a buscar algún nombre que le quedase bien, aunque la verdad no tenía la menor idea de que nombre ponerle. No soy exactamente la mejor en poner nombres, y mucho menos para personas. Había tenido varias mascotas, pero solo a Jake le había puesto nombre. Tuve algunos gatos, pero a todos les decía, pues "gato" o "gata". Digamos que un delfín es más creativo que yo. Por suerte, tenía a mi amigo el internet para ayudarme, y no lo iba a desaprovechar, así que me puse a buscar inmediatamente.
Primero busqué personajes blancos, pálidos. Luego, albinos. Después excéntricos y por último personajes que me recordasen al dichoso tipo ese.
Así que la lista quedó así:
-Ulquiorra Ciffer (Bleach)
-Sephiroth (Final Fantasy)
-Hitsugaya Toushiro (Bleach)
-Ichimaru Gin (Bleach)
-Inuyasha (…)
-Sesshomaru
-Xerxes Break (Pandora Hearts)
-Jack Skellington (…)
-Edward (El joven manos de Tijeras)
-Grim Reaper (Las sombrías aventuras de Billy y Mandy)
-Zero (Vampire Knigth)
-Eugene Alexander de Vorken (Hanasakeru Seishounen)
-Soul Eater Evans (Soul Eater)
Miré la lista, y cada nombre que pasaba me iba sintiendo más tonta de lo normal. Así que decidí examinar cada nombre de forma cuidadosa y meticulosa para elegir el nombre apropiado.
-Ulquoirra Ciffer: si bien el nombre me gustó, creo que nadie en su sano juicio le pondría a una persona normal ese nombre. Es decir, aquí en Inglaterra hay gente rara, pero nadie tan raro.
Descartado.
-Sephiroth: ¿de verdad quería en mi casa alguien que se llamara así?
Descartado.
-Hitsugaya Toushiro: …
Descartado.
-Ichimaru Gin: Descartado.
-Inuyasha: mmm, no pienso que fuese un gran nombre para él, sobre todo considerando que casi se come a mi perro luego de bañarlo en salsa barbacoa.
Descartado.
-Sesshomaru: demasiado frívolo.
Siguiente.
-Xerxes Break: bueno, hasta ahora es el que mas se le parece.
-Jack Skellington: bien, segundo que me va convenciendo.
-Edward (El joven manos de Tijeras): no lo veo usando ese nombre… además, ese nombre quedó arruinado luego de las películas esas…
Suspiré. Descartado.
-Grim Reaper (Las sombrías aventuras de Billy y Mandy): mmm, no estoy muy segura de esto…
-Zero (Vampire Knigth): solo de pensar que Zero sigue tras de Yuuki, luego de que esa malcriado… ¡agh!
Siguiente.
-Eugene Alexander de Vorken (Hanasakeru Seishounen): Esto es deprimente… ni siquiera puedo pronunciarlo…
-Soul Eater Evans (Soul Eater): mmm, podría ser…
Así pasé de tener muchos nombres, a tener solo cuatro: Jack Skellington, Soul Eater Evans, Xerxes Break y Grim…
Y así es como me di cuenta que no sirvo para ese tipo de cosas… Es decir, el único nombre decente aquí es, si acaso, Jack Skellington. Los demás, sin duda son buenos, pero… creo que nadie en su sano juicio le pondría así a uno de sus hijos… Y si a mi me hubieran puesto uno de esos nombre, yo misma demandaría a mi madre, por tener tan poca imaginación.
Sin embargo, yo también era mañosa. Se preguntaran, ¿y que pasa con los otros nombres normales? ¿Qué hay de John, William, Alexander, Allan o Oscar? ¿Por qué tenía que buscar algo tan complicado, cuando había tantas opciones sencillas al alcance de mi mano?
La verdad es que no lo sé. Soy muy mañosa en ese aspecto. Además, estamos hablando de una persona que raya en lo fantasioso. Ninguno de esos nombres va con su personalidad.
Pero no me iba a dar por vencida tan fácilmente. Claro que no, se necesitaba más que un montón de nombres raros para sacarme de la redada. Así que me puse a hacer combinaciones entre ellos, con los nombres los apellidos y ese tipo de cosas.
Luego de un uso excesivo de mis neuronas y mi materia gris en general, a la mañana siguiente, ya tenía un nombre, aunque no estaba muy segura de como saldrían las cosas.
o.o.o
Apenas amaneció lo primero que hice fue ponerme una ropa decente. En si no tenía mucho sentido que me cambiase, después de todo, aquel tipo salía del armario a la cocina por mi habitación, así que técnicamente conocía cada una de mis pijamas. Pero ese no es el punto, y hoy era un día importante. Así que me puse un vestido sencillo color menta y bajé las escaleras, calzada con unos mocasines color perla.
Me sentía algo nerviosa. Sé que no había motivo para sentirme así, pero no podía dejar de tener la sensación de que iba a confesar un asesinato. Me sudaban las manos, y en la nuca, atrás de mi largo cabello, se me estaba formando una gran gota de sudor. El corazón me palpitaba tan fuerte que casi podía escucharlo con mis propios oídos, y la sangre me subía por el cuello, hasta las mejillas, coloreándome hasta las orejas.
Me mordí los labios, apreté los ojos, me dije a mi misma "no seas cobarde", y me apresuré en la cocina.
Entré de una forma súbita, tanto que incluso él, quien estaba parado frente al sartén, se quedó, por un momento, confundido. Sus ojos verdes parecieron hacerse más brillantes y me sentí aplastada por el peso de su mirada. La gota en mi nuca dejó de ser una gota para convertirse en un mar de sudor. Las sienes me dolían por la presión de la sangre y comencé a tener una molesta sensación de bochorno en el cuello.
-Aww, la señorita bromista está cambiando de color –canturreó alegremente, burlándose de mi, en mi propia cara. Ya debería haberme acostumbrado a sus comentarios mordaces sobre mis cambios de animo y lo fácil que me era sonrojarme, pero en esos momentos me cayó como un nudo en el estomago.
-Eh… ya… ya tengo tu nombre… -musité, tan quedito que pensé que tendría que repetirlo.
-¿De verdad? –preguntó súbitamente, realmente animado, sonriendo aun mas amplio. Se estiró para alcanzar la canela molida y la nuez moscada-. Pensé que lo había olvidado. Me dije: "la señorita bromista es muy linda, pero no tiene muy buena memoria. Tal vez deba buscarme un nombre yo mismo". Pero veo que no lo olvidó ju, ju, ju.
-No… bueno, en realidad, si lo olvidé… -dije, musitándolo, al tiempo que me pasaba el cabello ondulado tras de la oreja. Me avergonzó aun más escuchar eso…-. Pero mmm, creo que… pues… si estas ocupado… yo… ¡podría volver en un rato! –dije tímidamente, caminando hacía atrás.
-No es algo que tomé mucho tiempo –respondió rápidamente, sin dejar de sonreír como lo hacía usualmente, dándole vuelta al enorme hot cake que tenía en la sartén. Lo lanzó hacía arriba, y lo seguí con la mirada. El panqué hice un aterrizaje elegante sobre la superficie de teflón-. Vamos, habla, no seas tímida.
-Yo… Bueno… -comencé a decir, mirándome las uñas. Estaban descascaradas y quebradizas, por los medicamentos. Levanté la vista cuidadosamente, observándolo por debajo de mi flequillo, temerosa. El corazón me palpitó con debilidad, aunque se forzaba por agitarse, y bajé de nuevo los ojos cuando lo encontré observándome, expectante. Aun después del tiempo que llevaba aquí, había momentos, como ese, en los que realmente me era difícil mirarlo. Sentía sus ojos brillantes como plomo, pesados y terriblemente observadores-. Emm… yo… busqué algunos nombres… y finalmente, me decidí por uno…
-¿Tendré que esperar hasta Navidad para saberlo, uh? –preguntó entre dientes, soltando otra mas de sus burlonas risillas por entre sus labios. Me ruboricé intensamente, mientras que él, totalmente ajeno a esto, continuó lanzando el bendito hot cake por los aires, sin mucho interés en dejarlo caer o en detenerse.
Esto me molestó en parte –por otra parte, me hizo sonrojar, pero ese no es el punto-. Así que tomé aire, apreté los ojos, los puños y los dientes, y solté finalmente el nombre, casi gritándolo, con todo el aire que había en mis livianos pulmones.
-¡Me… me he decidido por Jack Grim! –chillé con una intensidad que no conocía, de la que no sabía que era capaz.
Y el hot cake cayó directamente al suelo.
Abrí los ojos, sorprendida por el sonido suave y seco que hizo al caer el panecillo sobre el piso de azulejos. Miré el pobre hot cake, y levanté los ojos hacía la persona que lo había dejado caer en primer lugar. Casi me da un ataque al descubrir la expresión, casi exánime, en su rostro.
Él estaba allí, mirándome con ese penetrante par de ojos que tenía; su rostro era la misma máscara de aquellos que yo veía en el hospital, cuando los médicos salían de una dificultosa cirugía y anunciaban que el paciente en turno no había sobrevivido. Su cara, su piel, se congeló en ese segundo en el que la sonrisa da el primer paso para convertirse en una mueca de tragedia. Su rostro, pálido, aun mas pálido de lo que era, y la cicatriz pareció de un oscuro tono violáceo. Aun sostenía la pesada sartén con la mano, incapaz de moverla o ponerla en su sitio de nuevo.
-Oye… -susurré, sin ser capaz de moverme yo tampoco, pues no lograba entender que era lo que había sucedido. ¿Había dicho algo malo, acaso? ¿No le agradaba el nombre?-, ¿Qué es lo que pasa? ¿Estás bien?
No hubo respuesta; nuevamente, se quedó mirándome, observándome, y yo me sentía cada vez más y más asustada.
-Hey… por favor, responde… -pedí, estrujándome los dedos, confundida, desorientada-, ¿Qué ocurre? ¿Por qué te has quedado así tan de repente? –pregunté, otra vez.
-No es nada… -contestó, al cabo de un par de segundos, moviendo su boca con una precaución que daba miedo. Parpadeó dos veces; parecía como si me viera a través de un velo. No me miraba a mí, aun cuando tenía sus ojos clavados en mi dirección-; es solo mi diabetes…
Movió los ojos, despertando como de un profundo sueño y me miró, interrogante. La sonrisa de gato grabada en su rostro.
-¿Grim*? Oh… eso es cruel –murmuró, moviéndose hacía el fregadero, vertiendo mas mezcla de hot cake en la sartén, dándome la espalda. Un escalofrío descendió lentamente por mi columna, congelando todo a su paso-. ¿Por qué Jack? ¿Por qué Grim? ¿Es que soy tan sombrío? Ju, ju, ju~
Había algo falso en esa risa, algo que no era real en él.
-No lo sé… -murmuré, recogiendo el panecillo del suelo, dejándolo sobre la mesa. Me quemé los dedos, ¡chispas! Los agité, chupándolos para quitar el exceso de calor. Pensé bien lo que iba a decir, dándome cuenta de que en verdad, le había puesto ese nombre por eso-. Tu… me recuerdas mucho a dos personajes que me agradan… y ambos son sombríos…- me senté a un lado de la pequeña mesada de mosaicos que teníamos en la cocina, totalmente blanca, con un pequeño frutero de cristal cortado en el medio. Escuché como asentó el recipiente de la mezcla, y sentí que se me iba el mundo encima, solo con pensar en verlo a la cara. El ambiente había dejado de ser ligero, para volver tan pesado como una viga de acero-, pero también son adorables, ingenuos, amables y algo excéntricos…
-Ohh, ¿y quienes son esos personajes? Ju, ju, ju, ¿están locos y desquiciados? –preguntó, aun sin voltear, aunque su voz era cantarina y enérgica. Agitaba, ahora, la mezcla con grandes fuerzas. Esto me hizo darme cuenta que quizás no había sido la mejor idea darle ese nombre.
-No… -musité, con la voz mas leve que pude producir desde mi garganta-. Uno de ellos es el Rey Calabaza…
-¿Usa una calabaza como sombrero? ¿Me pusiste el nombre de una calabaza? –interrogó, con un tono de voz que denotaba pesar-. Eres más cruel de lo que podría haber imaginado, pequeña bromista.
-¡No, para nada! –inquirí, sacudiendo las manos a los lados, tratando de calmar la situación. Cielos, ¿Cómo pudo llegar a esa conclusión?-. ¡No es así! Es el Rey Calabaza, el rey del Halloween…
-¡Ah, un loco!
-¡No está loco! –aclaré, casi levantándome del asiento, un tanto molesta. Jack Skellington era mi ídolo desde que tenía memoria, y no iba a dejar que nadie lo insultase-. Él gustaba de espantar a las personas, pero… Se da cuenta de que cada año es igual, y que lo único que hace espantar. Se sentía vacío, triste, sin ningún propósito más que hacer siempre lo mismo que sabía hacer… Así que decide robarse la Navidad…
-¡Un ladrón! ¡Eso es grosero! –exclamó, girándose hacía mi, aun agitaba la mezcla, de forma violenta, golpeando el interior del recipiente con la cuchara.
-¡No, él no… no la robó… él conoció la Navidad un día! Por accidente… Umm, ¡así como tú y yo! ¿Ves? –pregunté, pidiéndole que prestase atención y se diera cuenta de lo que pasó. Dejó de agitar la mezcla un momento, para llevarse un dedo sobre su labio inferior y pensar seriamente las cosas-. Le gustó mucho la Navidad, porque es cálida, colorida, alegre y llena de esperanza y buenos deseos –dije, llevándome las manos al pecho, sonriendo. Una de mis celebraciones favoritas era la Navidad; así que en parte, odiaba haberme pasado el último veinticinco de diciembre internada en un hospital-. Es un tiempo para compartir en familia, para desear lo mejor y sentirnos agradecidos. Para mi… la Navidad es lo más cercano a la magia, y supongo que también lo fue para el Rey Calabaza. Por eso que Jack quería tomar el lugar de Santa Claus, para llevar la Navidad al mundo y a su propio mundo, para que conocieran todo eso que a él lo había hecho sentir completo por dentro otra vez…
-Oww, que tierna historia… -comentó él, y yo me había sumido tanto en mi narración, que no noté ni en que momento él se había inclinado en el suelo, con una bolsa de galletas en su regazo, comiéndolas avorazado, mientras escuchaba la historia-. ¿Y que pasó? ¿Todo salió bien? ¿O no la pudo robar?
Me saltó una risilla al escuchar aquello. Llevé mis dedos a mis labios, cubriéndome la boca, sintiéndome sumamente divertida. De pronto, ya no había mas tensión filosa flotando alrededor de nosotros. Era ya, como siempre. Él siendo un tonto, y yo actuando como una tonta.
-Bueno… -continué con una sonrisa tímida, adelantándome para quedar a su altura-, en realidad, lo logró en parte, porque cuando comenzó a recorrer las casas…
-¿Por qué recorrería las casas? –preguntó, ladeando la cabeza como un niñito que no entiende absolutamente nada de lo que le estas diciendo.
-Porque es lo que hace Santa Claus: cada veinticinco de diciembre, en la madrugada, Santa viaja por todo el mundo, dejando regalos a los niños que se portan bien… -contesté, deslizándome de la silla hacía, al tiempo que el pobre Grim –recién nombrado así- abría los ojos con una fascinación total. Me sentí un poco culpable por mentirle así, pero el punto era darle sabor a la historia, así que, bah-. Pero Jack… no era Santa y la gente lo reconoció, y lo atacaron.
-¡Eso es horrible, bromista! –exclamó, dando un sobresaltó, metiéndose un puño completo de galletas a la boca-, ¿y que hicieron? Ju, ju, ju, pobre, ¿nadie de su ciudad lo ayudó?
Sonreí; había sacado a la luz la parte que mas me gustaba de la historia.
-No, todos pensaban que estaba haciendo bien –respondí, ahora totalmente sentada sobre el suelo, incluso le robé una galleta de la bolsa y me la comí rápidamente-. Estaba espantando gente, después de todo. Pero hubo una persona que había hecho todo lo posible por hacerle ver que todo ese rollo de la Navidad estaba mal, porque ese no era él. Y cuando lo atacaron, fue a buscar a Santa Claus, quien estaba preso, para que pudiera ayudar a Jack, ¡aun sabiendo que correría gran peligro al tratar de recuperar a Santa!
-¡Uh, ju, ju, ju, ku, ku, ku! –ululó con regocijo, aplaudiendo un par de veces, tan feliz como una lombriz-. ¿Y quien fue esa alma caritativa? ¡Ju, ju, ju!
-Sally –respondí, casi con respeto. Me ruboricé levemente; ella era mi personaje favorito de todo el cuento-; la muñeca de trapo. Ella estaba enamorada de Jack, pero no tenía el valor para decirlo. Sin embargo, cuando el momento llegó, no tuvo miedo y se enfrentó al malvado Oogie Boogie, un monstruo que tenía preso a Santa Claus. Pero su plan falló y terminó como un rehén más de Oogie.
-Ah, ¿y murió? –preguntó, ladeando la cabeza como un niño curioso.
-No, no murió –afirmé, riendo un poco. Debo admitir que me sentía feliz de que sacara a colación el tema de esa película. Honestamente, aunque es muy conocida, a las únicas persona a quienes podía hablarle de ella era a Jim y Allison… pero pues, ya es un tema desgastado entre nosotros-. Fue rescatada por Jack, quien se dio cuenta de que él era El Rey Calabaza, y que allí era a donde pertenecía, y decidió volver por Santa, para que arreglara lo que él había arruinado.
Hizo una mueca de desagrado, un tanto confundido.
-¿Qué? Entonces no volvió por ella… ju, ju, ju~ -se cubrió la boca con las manos, riendo tontamente, mientras yo me daba cuenta, por primera vez de ese pequeño detalle de la historia-. Tonta, tonta, tonta… he, he, he
-¡No, no es eso! –inquirí, insistiendo, pero él sacudió una mano.
-Sí, sí, sí, ¿Y qué pasó al final? –se rascó la punta de la nariz, para luego apoyar sus manos sobre una de sus rodillas, y sobre las mismas, colocó su mentón, mirándome como si le estuviera contando un cuento de cuna.
-Hmp, pues eso es todo –comenté, rascándome la cabeza, pensando lo corta que era la historia en verdad-. Al final Jack logra salvar a Santa, se da cuenta de los sentimientos de Sally y de los suyos, y finalmente regresan a la Ciudad de Halloween. Y… ya.
-Oh –soltó, encogiéndose de hombros como si el final le hubiera causado un escalofrío-. ¡Qué tierna historia, pajarillo! Tan tierna como la carne de un corderillo, ju, ju, ju~ ¡Uh, hice un verso!
-¿Por qué "pajarillo"? –pregunté, confundida, ladeando la cabeza, al tiempo que me ponía de pie. No razoné, hasta ese momento, que se refería a mí-. ¿Qué no mi apodo era "señorita bromista"?
-Pues sí, pero es un nombre largo, y es cansado, ¿no crees? –torcí la boca, pensando en que tenía razón, sin embargo, aún tenía la duda de porque me decía así. Fuera como fuera, antes de que yo pudiera decir algo más, él continuó hablando-. Oye, ¿Por qué no vemos una historia en la caja parlante esta noche?
Lo miré, un poco sorprendida, mientras no podía evitar que mis mejillas cambiasen de color; de un pálido color crema, a un carmesí profundo. Con las únicas personas con quienes había mirado películas a solas, era con Allison y Jim –también con Tony, pero él no cuenta-, lo cual hacía aquella situación un poco comprometedora. Mi cabeza comenzó a crear imágenes poco conservadoras en mi cabeza donde Grim se aprovechaba de mi inocencia… ¡Wah, o yo de la suya!
-¿U-una película? –pregunté, con una expresión recelosa, algo que él no pareció notar-. ¿Te refieres a la televisión?
-Umm, si eso.
-¿Cuál… película? –quise saber.
De pronto, lejos de contestar, Grim se puso de pie, haciendo que todo su cabello se le fuera hacía el rostro, cubriendo casi totalmente sus ojos con su flequillo plateado. Lo miré, sorprendida, observando un atisbo verde esmeralda que lucía terriblemente sospechoss bajo la sombra que creaba su cabello sobre su rostro, y antes de que pudiese moverme, acercó su cara peligrosamente a la mía; no como siempre lo hacía, sino más bien como lo haría un depredador que amenaza a su presa con una penetrante mirada...
¡Una mirada violadora!
-Ya verás, pajarillo… he, he -y su voz rasposa le dio tal entonación a esta frase, que ahora sí, definitivamente, todo mi sistema circulatorio amenazó con salírseme por los orificios nasales.
Madre mía… ¿en qué lío me había metido?
o.o.o
* Grim: significa "sombrío" en inglés. Sylvette se inspiró en este nombre por, obviamente, Grim, o como es mejor conocido aquí en México como Puro Hueso, de "las sombrías aventuras de Billy y Mandy".
Y… ¿Qué tal? (entra un camión de carga y vacía una cantidad ridícula de tomates podridos sobre ella) x.x
Espero que haya sido de su agrado n.n me divertí mucho escribiendo, y eligiendo el nombre XD aunque "Jack" sigue sin convencerme, ¿Qué les parece a ustedes? XD Tambien me sentí super inspirada por el nuevo capi del manga de kuroshitsuji, el 82 (LEANLO, LÉANLO, LÉANLO, LÉANLO, LÉANLO, LÉANLO, LÉANLO, LÉANLO, LÉANLO, LÉANLO, LÉANLO, LÉANLO, LÉANLO, LÉANLO, LÉANLO, LÉANLO, LÉANLO, LÉANLO, LÉANLO, LÉANLO, LÉANLO, LÉANLO, LÉANLO, LÉANLO, LÉANLO, LÉANLO, LÉANLO, LÉANLO, LÉANLO, LÉANLO, LÉANLO, LÉANLO)
Morí con esa cap… (nosebleed)
Sylvette es una pervertida, y Undertaker un troll :)
Bueno, aquí respondo en corto, porque ando corta de tiempo :D
Ga-chan: muchas gracias :D Undertaker es genial, tiene una personalidad basante versátil y divertida :D
RoseLoveKishuu: Q.Q ¡por favor, no me mates, aun tengo mucho que escribir! (le entrega el guión entero de "Donde sueñan los relojes") Dx jajaja, Ahora, sobre Tony… muajaja… el cuerpo caliente de Undertaker XD son mis desvaríos XD Undertaker ama la ropa colorida, además, es primavera ;D
Undertaker: Usa ropa de algodón, Rose-chan, ju, ju, ju~ (saluda con la mano) Nos vemos, ku, ku, ku
BlackNoodle: espero te guste este capi :D ¡qué bonito :3! Undertaker te dará galletas (sale Undertaker de quien sabe donde y le da una galleta en forma de huesito) nos leemos!
Guest: obvio, es Undertaker, hay que aprovecharnos de sus incoherencias :D nos leemos chica, espero que disfrutes este capitulo :D
Sthella Cuerve: Sylvette morirá de un ataque un día de estos Dx te extraño Dx (llora en un rincón) espero te guste este capi :D ijjjjjjjjjjj jajaja
Tear To Call My Name: Hola chica :D jajaja, sip, tengo pensado en que parte de esta historia se centre en ese maldito guardapelo que me rompe la cabeza x.x Undertaker debe dormir con peluches porque son lindos :3 *muere por su alergia a la ternura* cuidado con los sangrados nasales, aunque son inevitables tratnadose de él *vuelve a morir, desangrada* x.x ¿Por qué no hay hombres como él? :( como sea, nos estamos leyendo chica, cuídate, espero este capi sea de tu agrado ;)
The Owl's Bride: Hola, chica! :) jaja merecías esa mención, después de todo fue, en parte, esa versión, que me inspiró a crear este fic :D así que el honor es mío n.n Muchas gracias, la verdad es que es un tanto difícil al principio, así como dices, llevar un personaje tan distinto cuando se lleva tanto con uno que tiene una personalidad que es totalmente opuesta, pero me las apaño :D ¡Uh, de neuvo gracias por actualizar "apuntes de cocina" QuQ casi lloro cuando lo vi en la cima de mis favoritos jajaja, nos leemos y espero te guste este capitulo :D
Dani Berbin: lo sé, es un mucho un mes :( (me tomé dos, soy un desastre :() en fin, si me hacía falta, yo creo que a partir de ahora serán mas cortos los periodos de actualización, daré mi mejor esfuerzo :D Creo que Sylvette se esta transformando en mi OC favorito, por lo mismo, tal vez porque he pasado mucho tiempo con Elisse, pero bueno XD así como dices, es muy ingenua, y despistada, por eso Undertaker se aprovecha de ello xD jajaja, T.T me rio porque yo soy igual XD jajaja, la vestimenta de Undertaker me da diabetes, tan lindo *o* jajaja Su desmayo fingido XD jajaja la verdad es que este fic me entretiene mucho :D jajaja muchas gracias por tus buenos deseos :D la verdad es que me fue muy útil este mes. Espero que este capi te haya gustado tanto como los anteriores n.n nos leeremos muy pronto
Bueno, eso es todo por hoy, espero que les haya gustado XD muchas gracias por sus reviews (Undertaker les da una galleta) n.n nos leemos muy pronto, ya verán!
¿Merezco un review? (:
Besos y abrazos
Slinky-san.
