Capitulo 4: Lado oscuro
-¿Estás seguro?- dijo Soujiro un poco preocupado
-Absolutamente- respondí mientras empujaba la puerta que conducía a la habitación del Jefe del Piso 2.
Éramos las únicas personas en la mazmorra pues nos habíamos adelantado para que, cuando el resto de la delantera llegara, ya no hubiera jefe que derrotar. Habíamos entrenado mucho, mientras todos festejaban la victoria sobre Illfang, el Jefe del Piso 1, en una taberna, Soujiro y yo habíamos entrenado hasta tarde. También nos habíamos perdido todas las reuniones de la línea delantera acerca de cómo llegar y despejar la mazmorra del Piso 2, pues decidimos despejarla por nuestra cuenta. Ya había estado 2 veces a punto de morir y esas 2 veces Soujiro me protegió mientras me recuperaba. El se había especializado en mejorar su parámetro de STG mientras que yo mejoraba mi SPD (velocidad).
Al entrar a la Sala del Jefe vimos que era una especie de Arena de Batalla circular que colgaba del techo. En el centro de la arena se hallaba el jefe, un toro humanoide que sostenía un martillo de grandes dimensiones. Tan pronto nos vio, rugió y apareció su nombre: Barán el General Tauro. Tenía 4 barras de HP y unos cuernos que serían letales si te llegaba a golpear con ellos.
-Misma estrategia Soujiro- dije al sacar mi espada- Yo lo aturdo y tu lo golpeas-
-No sé si funcione, este jefe se ve mucho más peligroso que el del Piso 1 y además solo somos dos personas-
No le hice caso. Corrí a una velocidad más alta de lo normal e intenté darle un golpe pero mi intento falló pues él lo amortiguó poniendo sus dos grandes cuernos contra la hoja de mi espada y, antes de que Soujiro lo atacase, me golpeo con su martillo bajándome poco menos de la mitad de mi HP y mandándome disparado a mi posición inicial.
-¡Maldito!- dijo Soujiro mientras golpeaba el martillo de Barán con su espada pues ambos estaban parejos en cuanto a fuerza.
Debía planear una estrategia pues no iba a huir en ese momento. Me di cuenta de que solo lanzaba golpes horizontales y verticales que si bien eran devastadores, también eran fáciles de esquivar si se tenía la velocidad adecuada, la pregunta es ¿Yo poseía la velocidad necesaria?
Por un momento esa bestia atacando a mi amigo me recordó a Kirito. La expresión en sus caras era la misma, una expresión siniestra. Eso me llenó de rabia y corrí como si mi vida dependiera de ello (aunque mi vida realmente dependía de ello).
Barán me lanzó un golpe vertical que esquivé haciéndome a un lado. Enseguida salté a su nuca y le clavé mi espada, tomé el mango con mis dos manos y bajé por toda su espalda hasta su cola, haciendo un enorme corte en la criatura que bajó 1 de sus barras de HP.
La criatura se giró a verme con odio. Después levantó su martillo y se preparó para darme un último golpe cuando…
-¡No lo harás!- Soujiro saltó hacia su mano derecha y la cortó de un tajo bajando a la mitad la segunda barra de HP del toro. Ahora estaba imposibilitado para usar su martillo así que lo arrojó hacia Soujiro. Este último por suerte lo esquivó.
-¿Estás listo Soujiro?- le dije
-¿Estás listo tú Kenshi?- me respondió mientras preparaba una habilidad de espada
-Bien intentémoslo- mi espada también comenzó a brillar.
El General Tauro corría hacia nosotros con la intención de embestirnos. Nosotros pusimos las espadas en forma de "X" y corrimos hacia él, esta era una nueva habilidad de espada llamada "Tajo Cruzado" que se nos había dado en uno de nuestros entrenamientos.
Sus cuernos y nuestras espadas chocaron liberando gran cantidad de energía. Nadie se daba por vencido, la fuerza de Barán y la de Soujiro y mía eran iguales hasta que…
-¡La durabilidad de nuestras espadas casi ha llegado a 0!- dije al notar que a mi espada se le formaban grietas
-¡Es cierto! Debemos empujar con más fuerza- Soujiro comenzó a empujar cada vez más fuerte hasta que pasó lo impensable: Los cuernos del General Tauro se rompieron.
-¡Es nuestra oportunidad!- dijo mi compañero de armas mientras atacaba con su espada las piernas del toro provocando que cayera de rodillas y bajando completamente su segunda barra de HP.
-¡Mi turno!- dije yo mientras que daba un gran salto, pasando justo al lado de su cabeza. En ese momento activé una habilidad de espada y lo golpeé en el ojo, luego de esto caí en una de las cadenas que sostenían la arena. Esto me dio una idea. Salté en diagonal por las 8 cadenas que había, siempre golpeando al Jefe que se hallaba en el centro de la arena. Esto lo hice unas 10 veces hasta que todo el HP del monstruo se hubo acabado.
Cuando este desapareció, dropeó un ítem así que decidí tomarlo puesto que yo había dado el último golpe. Era un ítem de vestimenta llamado "abrigo de ángel caído".
-Que nombre tan apropiado- me dije a mí mismo mientras me equipaba mi nueva vestimenta. Un abrigo blanco sin mangas con cuello alto que cubría mi boca y parte de mi nariz. En el centro tenía una línea de cuero negro que lo dividía por la mitad.- Soujiro debemos avanzar al siguiente piso.-
Sin embargo cuando di un paso al frente mi cuerpo entero sintió un enorme dolor, siendo esta la primera vez que sentía dolor físico en el juego. No pude evitar caer al suelo, no podía sentir mis piernas.
-¡¿Estás bien Kenshi?!- Soujiro intentó levantarme pero era inútil- ¡Tu barra de HP! ¡Casi ha llegado a cero!-
-Lo sé pero, no creí que pudiera dolerme. En nuestro primer día de entrenamiento, cuando ese jabalí me atacó, no me dolió ni un poco pero ahora es diferente-
-Esto se ha convertido en más que un juego Kenshi, anda vamos al siguiente piso a comprar ítems de curación-
Pasamos al Piso 3, fuimos a comprar Pociones y Cristales de Salto. Ya por la tarde me sentía mucho mejor. Sin embargo aún estaba triste por la muerte de Rika así que debía hacer algo para que mi mente jamás la olvidara. Todo esto pasaba por mi mente mientras comía el último de los panecillos que ella había hecho para mí.
-¡Ya sé!- dije mientras abría el menú principal y miraba mi lista de habilidades- Ahí está la habilidad de "COCINA". Debo subir esta habilidad hasta que llegue a ser tan bueno como Rika-
De inmediato fui a comprar muchos ingredientes para cocinar pues en este último mes y medio había reunido mucho Col. Cuando llegué a la posada Soujiro no estaba. "Debió salir a caminar un poco" pensé. Después de alistar todos los alimentos tomé el cuchillo y me preparé para cortarlos pero, asombrosamente, se cortaron con tan solo tocarlos.
-Valla. Esto será más fácil de lo que creí-me dije
Cuando hube terminado de hacer la masa y el relleno de los panecillos los metí al horno y programé el tiempo.
-Veamos, mi madre tardaba 1 hora en hornear galletas así que supongo que con 1 hora y media bastará-
-Mmmm… huele a panecillos en el horno- dijo Soujiro al entrar en la habitación.
-Así es. Pensé que si la habilidad "COCINA" existía entonces debía subirla- me giré para verlo. Estaba de pies a cabeza vestido de negro. Una capucha negra y rasgada que llegaba hasta sus tobillos cubría parte de su frente y resaltaba el azul de sus ojos. La capucha estaba abotonada al cuello lo que dejaba ver una camisa negra similar a la que traía desde el principio pero con una raya blanca atravesándola verticalmente por la mitad. Ahora también vestía unos pantalones negros que, según él, daban mucho peso demás, esto para poder subir su parámetro de STG y de STM (resistencia).- Así que al fin cambiaste de vestimenta ¿eh?-
-Estoy de luto- contestó
-¿A si? ¿Por qué?-
-Tú también deberías estarlo. Por los jugadores muertos en este juego-
Eso me hizo recordar. Todo se quedó en calma por un largo rato pues mi mente no podía pensar en algo que no fuera aquella hermosa chica que había dado su vida por mí. De pronto la alarma sonó, eso indicaba que los panecillos estaban listos.
-Oh. Es la alarma, ven comamos unos panecillos- le dije a mi amigo. No sé por qué pero, desde que llegamos al Piso 3, yo había estado comportándome menos serio que el cuándo, normalmente, yo soy el callado y el no para de bromear.
Durante la cena ninguno pronunció palabra. Ambos comimos de los panecillos (un poco quemados) y el té (un poco amargo) que yo había preparado. Al terminar me levanté, empuñé mi espada y me dispuse a salir a caminar.
-¿A dónde vas?- inquirió mi amigo
-Voy al bosque a caminar un poco- respondí
-Ten cuidado. Y no tardes o tendré que ir a salvarte de los problemas en los que seguro te meterás- Soujiro recuperó su carácter habitual
-No lo haré. Ahora soy más fuerte.-
Salí pero algo no me gustaba. Mi vestimenta. El pantalón que ahora usaba era un poco ajustado lo que me impedía moverme con libertad, así que fui con una costurera llamada Ashley que tenía un taller temporal en ese mismo piso. A pesar de su poca habilidad de "COSTURA" me hizo unos pantaloncillos muy buenos. Eran de color blanco y llegaban hasta la parte inferior de mis rodillas.
-Esto te hará más ágil- me dijo- Tienen 40 de "ARMADURA" y son muy ligeros. Además combinan con tu abrigo.-
Aún había algo que no me gustaba. Tenía algo de frío en mis tobillos. Ashley, viendo esto, abrió su menú principal y me envió un ítem.
-Tómalas- me dijo- Las gané hace poco en una misión de un pueblo del Piso 2, pero a ti se te verán mejor-
El nombre del ítem eran "Botas de Combate". Al equipármelas noté que, a pesar de su aspecto militar, eran muy livianas lo que me ayudaría a mantener mi nivel de "SPD".
-Gracias pero- dije mientras examinaba mi perfil- no creo tener suficiente Col-
-No te preocupes- me sonrió- Solo hazle saber a todos que la mejor costurera en todo SAO soy yo-
-Seguro- dije y me apresuré a salir.
Cuando llegué al bosque noté que no había monstruos para pelar. "Deben estar más adentro" pensaba. Caminé y caminé pero no encontraba nada más que hojas que caían de los arboles. De pronto un destello me iluminó. Me dirigí al lugar de donde había venido y me quede asombrado al ver lo que ocurría: era Asuna, la chica con la que había hecho equipo en el Piso 1 para derrotar a Illfang. Estaba peleando contra una enorme Avispa del Viento y por lo que parecía estaba perdiendo.
Me oculté en un arbusto para mirar su combate. Era muy veloz sin duda pero no lo suficiente como para vencer a la gigantesca criatura por lo que me decidí a ayudarla. Cuando la avispa estaba a punto de darle el último golpe me paré frente a ella y la ataqué con una habilidad de espada provocando que retrocediera.
-¡Asuna! ¡Cambio!- le grité
Ella no preguntó nada, solo golpeó con una estocada a la criatura haciendo que esta desapareciera y dándonos experiencia a ambos aunque solo ella subió de nivel.
Al finalizar la batalla ella me miró pero sin ninguna señal de querer expresar su gratitud sino más bien con profundo desprecio.
-¡¿Por qué has hecho eso?! ¡Casi la tenía!- me gritó
-Mira tú barra de HP, está en amarillo. Un golpe más y habrías muerto- le dije mientras me giraba para regresar
-¡Espera!- dijo ella- Te debo una. En estos momentos no hay mucho que pueda hacer por ti así que si más adelante se te ofrece algo no dudes en contactarme. Agrégame a tu lista de amigos, yo te agregaré a la mía, pero no pienses que lo hago porque me agrades-
-Está bien- abrí mi menú principal y la agregué- Aunque… ya sé cómo puedes pagarme. Ven conmigo, únete a mi grupo-
Ella tampoco me agradaba pero sabía que sus habilidades con la espada eran muy buenas, además era mucho más veloz que cualquier otro jugador que jamás hubiera visto, incluso Kirito, por lo que podía aprender algo de ella. Pero creo que lo tomó a mal pues dijo:
-Escucha, ni loca pienso ser tu novia, eres el segundo tipo que me lo pregunta y también serás el segundo al que le diga que no-
-No sería tu novio ni aunque fueras la última jugadora femenina viva en SAO. Eres muy arrogante-
-¿Qué?- ella corrió hacia mí y me dio una bofetada. Fue legendaria. La clase de cosas con las que las chicas amenazan a sus novios si no dejan de propasarse. Incluso me sorprendió pues no creí que alguien con un aspecto tan delicado golpeara tan fuerte.
-¡Ouch! Lo siento, no eres arrogante- dije mientras me frotaba la mejilla con la mano intentando disminuir el dolor- Escucha, no te he invitado para que seas mi novia ni nada de eso, solo quisiera saber cómo te has vuelto tan veloz.-
-Simplemente he entrenado ese parámetro lo suficiente, y mi estilo de pelea me ayuda mucho-
Esa respuesta no me ayudó mucho pero aún tenía un plan.
-¡Te reto a un duelo!- le dije mientras le mandaba la solicitud de duelo- Si yo gano te unirás a mi grupo y me ayudarás a entrenar mi velocidad.-
-Muy bien pero, si yo gano, dejarás en paz a Kirito y no tratarás de hacerle daño-
Esto me sorprendió. ¿Por qué ella se preocupaba tanto por Kirito? ¿Acaso entre ellos había más que una simple amistad? Si eso era cierto entonces me beneficiaba tenerla cerca. Si ganaba entonces Asuna me entrenaría y me volvería aún más veloz, y si perdía dejaría a Kirito en paz pero… si él sentía algo por mi linda oponente entonces podría devolverle el favor que me había hecho en el Piso 1. Independientemente del resultado final del duelo, el ganador sería yo
-Acepto- le dije
-¡Muy bien! ¡Comencemos!- dijo ella mientras aceptaba la solicitud de duelo- Las reglas son simples, el primero en lograr que la barra de HP de su oponente llegue a amarillo será el ganador-
Esto sería divertido lo único malo de la situación es que Kirito no lo vería pero entonces tendría que matar a Asuna en otra ocasión.
Comenzó el duelo. Asuna corrió hacia mí a una velocidad impresionante y me dio una estocada directa que bajó mi barra de HP bastante, pero no lo suficiente.
-¡Argh! Esto no se ha acabado- le dije mientras preparaba una habilidad de espada pero, antes de que pudiera dar un paso, ella me atacó otra vez bajando un poco mi vitalidad.
-Otro golpe más y acabaré contigo- dijo Asuna mientras preparaba la estocada definitiva- Esto ha sido muy corto-
Sonreí.
-Me temo que sí. Creí que este encuentro sería algo más desafiante- dije mientras corría hacia ella. Otra vez avanzaba a una velocidad bastante alta, que no correspondía a mi parámetro de SPD. Cuando estuvimos frente a frente ella se sorprendió bastante por lo que bajó su guardia, permitiéndome hallar un hueco en su defensa.
Preparé mi habilidad de espada pero, esta era diferente a todas las otras que había usado. Hice un tajo ascendente que golpeó de lleno a mi oponente haciendo que quedara aturdida por un segundo. Esto lo aproveché para saltar y atacar con un tajo descendente que hizo mucho daño terminando la batalla y dejando a Asuna muy cansada.
-Tu ganas- dijo ella mientras se recuperaba del golpe- Te enseñaré lo que sé pero… no creo que necesites mi ayuda, eres bastante veloz.-
-Si, como digas- respondí mientras miraba mis habilidades. Noté que había una nueva habilidad en mi arsenal. Una llamada "Golpe de Luna", quizás era esa la que había usado para finalizar el duelo pero eso no explicaba porque mi velocidad aumentó tanto de pronto.
-¿Me estás ignorando?- me gritó- Si quieres que te enseñe algo quisiera un poco de atención-
-Muy bien pero... ya es muy tarde. ¿Podría ser mañana?-
Ella bajó la vista. Noté que se ponía triste aunque no pude deducir porque. Se giró y se puso su capucha de nuevo.
-Está bien- dijo mientras se alejaba- Será mañana-
¿Por qué estaría Asuna tan triste? Era normal que fuese algo reservada pero nunca la había visto triste. Quizá no tenía donde regresar o quizá no tenía ningún amigo. Esto no debería preocuparme pero, por alguna razón, no pude evitar sentirme mal por la chica.
-¡Oye! ¡¿A dónde vas?!- le dije. Ella se detuvo- Estamos en el mismo grupo así que puedes venir a la posada donde me hospedo. Y no te preocupes por nada, yo pagaré tu habitación-
Ella me miró con lágrimas en los ojos. De inmediato corrió y me abrazó. Era un abrazo extrañamente cálido considerando la temperatura que había en esos momentos, además era simplemente un juego, se supone que no debía sentir calor humano.
-¡Gracias!- dijo Asuna mientras se secaba los ojos- No tengo con quien quedarme. Esto ha sido muy duro y me alegra tener a alguien que me apoye en momentos como estos-
-Bien pero… enserio debemos irnos. Mañana nos espera un día atareado y quiero dormir bien hoy-
-Si-
Y emprendimos el camino de regreso.
Esa chica, la bella chica que había frente a mí, era la chica a quien yo debía ejecutar si quería cobrar mi venganza. Pero también yo la consideraba, en esos momentos, como una persona muy valiosa. Por esto me aseguraría de que, hasta la próxima ocasión en que Kirito, Asuna y yo estuviéramos juntos, la joven tuviera los mejores días de su vida pues quizás no serían muchos.
Me odiaba a mi mismo por pensar esto pero a la vez sabía que la única forma de vengarme apropiadamente era matando a Asuna.
