~ Mi Querida Amante ~

.

.

.

Sumary: De cabello peculiar, los ojos más hermosos que haya visto y un cuerpo inocente. Y lo estaba llevando a la locura. ~Nadie te va alejar de mí~ exclamó con posesividad.

Resumen: Ver su cuerpo frágil algo surgió en mí, que me hizo protegerla. Había arriesgado todo por ella y nadie me la iba a quitar o definitivamente lo mataría.

Disclaimer:Masashi Kishimoto ©

N/A:La historia es AU (Universo alterno)

Atención: Para todos aquellas (os) que creyeron que esto se iba a quedar así de así. ¡NO! Aquí esta su recompensa por esperar a la actualización.

Había transcurrido más de un mes después de lo acontecido.

La relación entre Sakura y Sasuke se había fortalecido y todos los de Akatsuki se habían percatado de ello. Nadie miraba con ojos morbosos a la tierna Sakura, pues antes se llevaba un sonoro golpe del puño propio del Uchiha.

Sakura había comprendido que más allá de las paredes de la cueva donde vivían, había un mundo completamente diferente donde Sakura no contaba con la protección completa de los Akatsuki.

Sasuke ya se había recuperado por completo, tanto que ya estaba porque lo mandaran de misión.

— ¿A dónde vas, sasuke-kun?—preguntó curiosa Sakura al percatarse que Sasuke acomodaba una maleta. — ¿Nos vamos a ir de aquí? ¿Por qué? Pero a mi todos me caen muy bien, deberíamos quedarnos y…

El monologo de la más pequeña de los Akatsuki, había demostrado en las ultimas semanas que podía hablar hasta por los codos algo muy estresante que iba en contra de la naturaleza Uchiha.

De repente, Sakura se sintió movida repentinamente y luego la sensación de tener la cama en su espalda. Sus ojos trataron de ver al causante. Este, le miraba desde arriba.

—Sakura…—susurró de manera paciente, masajeándose el puente de la nariz con molestia disimulada.

—Sasuke-kun… es que tu no contestas mis preguntas—musitó con las mejillas infladas.

Sakura también había adquirido un toque de niña. Pues según Sakumi: Ella nunca vivió una infancia, es normal que quiera actuar infantil pero te aseguro que esto pasara… además, yo nunca he tenido una hermana pequeña y ella es muy linda ¿verdad Itachi-kun? Al final, había terminado aceptando lo inmadura que se comportaba pero que ciertos aspectos le agradaban.

Aunque desde que la había prácticamente violado el encuentro sexual estaba completamente prohibido. Sakura aun mostraba serias intenciones de no volver hacer por lo menos no por ahora. Y para él, ¡dios! Era un castigo de dios pues no podía intentar tocarla más allá de lo que él quisiera. Solo compartían cama. Ella solía apretarlo como peluche y hacía que sus senos rozasen con su fornido pecho y eso hacia más complicada la tarea.

— Solo iré de misión para el Akatsuki, así que tienes prohibida la salida de esta habitación. Sakumi se encargara de traerte la comida necesaria—declaró en tono posesivo.

— ¿Porque?—cuestionó confundida.

Sasuke se acomodo a un lado de ella. Esta le miraba ansiosa esperando la respuesta.

— Ven acércate, es un secreto—dijó él en tono misterioso. Eso hizo que Sakura adquiriera esa naturaleza imperativa y se acercó su oído a los labios del chico, esperando con impaciencia el secreto.

—Dimeee—susurró quedito para que solo Sasuke la escuchara. Por el contrario el negó con la cabeza con una pequeña sonrisa.

— Pero antes debes prometer que esto será solo entre nosotros dos—dijó Sasuke. Ella asintió y le extendió el dedo meñique de su mano. Este le miro con una ceja lazada.

—Sakumi dice que una promesa de verdad es esta: la garrita. Nadie la debe romper o caerán desgracias—musitó con la mirada seria. Sasuke casi se cae al escuchar tremenda tontería.

—No hay otra manera de hacerlo, no se… ¿y si hacemos el amor y ahí lo sellamos?—dijó Sasuke con una mueca sensual. Sakura negó repetidas veces.

—No Sasuke-kun, jurémoslo por la garrita—insistió repetidas veces. Hasta que él terminó aceptando.

Al final la táctica de seducir a la chica había fallado y solo pudo robarle un beso. Tendría que ser más paciente con la chica ya que el había provocado el miedo al sexo en ella. La mañana siguiente partió con Itachi para recaudar información para Madara.

.

.

.

.

.

.

Había pasado más de una semana desde que se había ido Sasuke. Sakura pasaba todo el día pegada a Sakumi quien estaba alegre de tenerla junto a ella pues su comportamiento infantil le parecía tierno.

Esa mañana era especial para Sakura, Sakumi y Konan la iban a llevar a un jardín que se encontraba cerca de la guarida. Aunque Sasuke le había dejado en claro que no quería que ella saliera de la habitación, ella bien sabía que Sakura se aburría con mucha facilidad.

— ¿Estas segura de que estamos haciendo lo correcto?—preguntó Konan con un pequeño nerviosismo. Sakumi le sonrió.

—No te preocupes Konan-chan, estoy segura de que Sakura estará feliz—contesto amable y caminaron por los pasillos de la guarida hasta salir por completo de ella, siendo Sakura la que iba hasta adelante de ellas.

Después de varios minutos, llegaron al lugar. Era un hermoso jardín. Sakura rápidamente corrió a su alrededor mientras Konan y Sakumi tomaban asiento debajo de un frondoso árbol de Sakura.

Sakura miró con detenimiento todo el paisaje que estaba frente a ella y sonrió. Inspiro el aire limpio que circulaba. Por petición de Konan, Pein había controlado el clima permitiendo que estuviera soleado.

—Sakumi esto es hermoso, gracias por traerme—gritó con una gran sonrisa. Sakumi le había dado un vestido floreado y un pequeño sombrero para protegerla un poco del sol.

De repente, varios ninjas aparecieron dispersados por todo el jardín poniendo en aviso a las dos chicas. Portaban bandanas de la arena.

Konan fue la primera en ponerse en posición de ataque. Con una mirada discreta que le dirigió a Sakumi basto para decirle: "coge a Sakura y ve a la guarida y diles que requiero ayuda urgente".

Ella asintió pero cuando intento moverse varios ninjas la sujetaron y la inmovilizaron al instante. Sakura trato de correr para poder intentar defender a Sakumi pero un ninja con el rostro tapado la sujeto y en un instante desaparecieron los dos.

Sakumi dejó de forcejear al instante al ver que ya no estaba Sakura y Konan se vio en el piso con sangre en el rostro.

— ¡SAKURA!—gritó Sakumi con terror.

Minutos después desaparecieron los demás ninjas sin dejar huella.

El cuerpo inconsciente de una Sakura reposaba sobre una mesa. Sus paredes inmaculadamente blancas, demostraba que se encontraba en un hospital. Aun costado de ella había un perchero y un pequeño mueble donde había unos documentos sin organizar.

La puerta se abrió son previo aviso, donde sobre salió una chica de larga cabellera rubia de buenas proporciones, atrás de ella venia un chico de cabellera roja enfundado con un traje propio de un Kazekage. Los dos intercambiaron miradas y la chica rápidamente se colocó su bata y usos guantes elásticos. Debajo de la mesa sacó una pequeña maleta con algunas cosas propias de un doctor. De entre ellas, saco una jeringa tapada y lista para usarse. El líquido verdoso sucumbió cuando tocó las venas de la chica. El líquido fue introducido en el sistema de la chica desmayada adyacente a lo que estaba sucediendo.

— ¿Esto que estoy haciendo fue autorizado por Hokage-sama?—preguntó la chica con una mueca de inseguridad en el rostro. Las manos aun le temblaban. Pues no había quedado convencida de que esa chica indefensa pudiera ser alguien peligrosa.

—No se preocupe de nada… Ino-san. Esto era necesario para preservar la paz contra las demás aldeas, ella puedo causar muchos problemas en un futuro muy cercano. Se lo aseguro—Respondió amable y siguió caminando con suma tranquilidad. Ella le siguió dudosa.

De repente el joven se detuvo y la miró con seriedad.

—Olvide mencionar que esta misión es secreta, solo lo sabemos tú, la Hokage y yo. Es muy importante que guardes discreción con el tema, Ino-san—musitó con cautela, tratando de medir el terreno que estaba pisando y ponerla a prueba. Ino sintió escalofríos ante la afirmación que había hecho el Kazekage, y presintió que algo aquí estaba mal. Pero había decidido ignorar.

—Por supuesto, Kazekage-Sama—respondió. A continuación se dirigió a la salida y desapareció en el pasillo contiguo.

.

.

.

.

.

.

.

.

Una semana después

.

.

.

.

.

.

— ¿Cómo te sientes, Sakura-chan?—preguntó el Kazekage con una leve sonrisa. La aludida solo miró expectante a su acompañante. Observó a su alrededor pero no encontró nada de su agrado.

Tomó atención en sus ropas, estas eran blancas y tenía una pequeña venda en su muñeca izquierda. No le dolía, pero esa incomodo tenerla ahí.

Su acompañante se impaciento porque deseaba escuchar la voz de la pequeña chica. Su corazón se agitó, como cuando dos personas están llegan al máximo cúspide del placer; los ojos que anteriormente se encontraban opacados por los recuerdos ahora tenían un brillo especial.

Y Ese porque era ella.

— ¿Pasa algo malo, Sakura-chan? Pídeme lo que quieras, tu palabra es mi mandamiento—expresó con alegoría. Ella irguió las cejas mostrando confusión.

Su garganta emitió un sonido de voz cantarina. Se rio por lo que para el Kazekage fue una eternidad y suspiró recuperando la respiración.

— ¿Quién eres tu?—preguntó agudamente. El solo sonrió de manera macabra y lo siguiente que dijo la dejó descolocada—

Has perdido la memoria, Sakura-chan pero tu estas comprometida conmigo—ella parpadeo varias veces sin entender muy bien. –Sino me crees, mira tu mano y dime que hay de raro ahí…

—Un anillo de compromiso…—se dijó silenciosamente. Él solo la tomó de la mano y en un gesto de caballerosidad le beso el dorso de la mano.

—Así es, nos casamos en tres semanas—musitó con una sonrisa. Ella solo formó una pequeña "O" en sus labios.

.

.

.

.

.

.

.

.

¡Que desapareció!—gritó la voz estruendosa de Sasuke mientras derrumbaba con su mano derecha el árbol que estaba junto a él. - ¡Maldita sea! Malditos incopetentes…—En sus pensamientos lo único que aparecía era Sakura…¡Regresa!

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Nos leemos en la próxima!