~Fontana Di Trevi~
La Cena
Capitulo Cuatro.
Escenas del capitulo anterior.
El italiano mayor se moria de la rabia, al ver la cara de "idiota" segun el que tenia ese "macho patatas" apodo con el que acababa de bautizar al rubio, que ni idea de que el italiano mayor lo miraba con malos ojos como queriendolo matar, mientras que Antonio junto con la italiana menor intentaban calmarlo, aunque esta última ya lo había notado... Ese había sido el comienzo de algo... solo quedaba esperar y a ver que ocurria, por otro lado el albino sabìa que por fin alguien habia llamado la atencion de su siempre serio y un tanto malhumorado hermano menor, se sentia feliz por ello aunque también rezaba en su interior para que aquel italiano no castrara a su bruder...
Me siento alagado con eso que has dicho, am... pueda que Antonio ya lo dijera pero dejame presentarme igual, soy Feliciano Vargas -sonrio ampliamente mientras le extendia la mano-
Y yo Ludwig, Ludwig Beilschmidt -tomo gustosamente la mano del menor, la cual era tan o aun más suave que la seda inclusive ambos pudieron sentir un leve toque eléctrico... los mechones de cabello del menor ondeaban con la suave brisa y algunos petalos del ramo de rosas que traía salian volando a la vez que tonos rojizos y anaranjados tenían el cielo. Al parecer había sido una buena idea venir a este lugar pensó Ludwig-
Los petalos de las bellas rosas seguian danzando en toda la plaza, los murmullos de las personas quedaban en el olvido asi como Ludwig se había perdido en la mirada ambarina del otro, así como Feliciano amaba los ojos cielo del más grande. Aunque por desgracia el suave tacto de las manos estrechadas, fue interrumpido por un "celoso" Lovino que no le gustaba para nada el "rubito" ese.
Uhm, Lovino Vargas "un placer en conocerte" -dijo el gemelo mayor aunque esto ultimo cargado con algo de sorna que no paso desapercibido para el rubio-
Un gusto -respondio de forma educada, por otro lado, esto había pasado desapercibido para el español y el alemán mayor que no dejaba de ver a la hermana menor de los Vargas-
Fratelli~ no creen que deberíamos invitarlos a cenar -propuso la italiana menor con voz cantarina cosa que fue del agrado de todos menos de Lovino que empezo una "pequeña" discusión con su Sorella aunque esta última termino convenciendolo "de una forma tan digna del capo de la mafia italiana", todos asintieron y se dirigieron a la casa de los italianos el mayor de ellos iba adelante junto con Antonio que no dejaba de abrazarlo y de decirle cuanto lo había extrañado en ese día, la italiana menor iba platicando junto con el awesome albino sobre algunos lugares de la bella Italia o si tenía algun pretendiente (esto último fue por parte del albino) la menor se había encargado de dejar que su hermano Feliciano fuera platicando con Ludwig ella podía ser la más joven de la familia pero aún así esas cosas no pasaban desapercibidas para ella-
Sean bienvenidos a nuestra humilde morada -mencionaron los italianos menores cosa que por poco provocaba derrame nasal en el español y un notorio sonrojo en los alemanes mientras Lovino solo se abstenia a gruñir molesto-
La casa de los Vargas era al igual que la del español por fuera se miraba algo rústica rodeado por una reja de hierro y con varias rosas enredadas en estas, la casa era de un color coral suave con los bordes superiores e inferiores blancos y la gran puerta de caoba y vidrio, primero daba a un pequeño recibidor con paredes durazno claro había una pequeña comoda de pino a un lado con un florero transparente y rosas anaranjadas en el y con algunos cuadros adornando la pequeña estancia. Por otro lado las paredes de la sala eran del mismo color durazno claro, con un gran sofá beige en forma de U una masita rectangular de vidrio con varias revistas e igual otro florero con rosas pero amarillas, una chimenea enfrente y encima de ella un gran televisor algunos estantes con libros y las paredes decoradas con cuadros familiares y bellas pinturas.
Wow -soltaron los invitados-
Estos cuadros... -el alemán menor de acerco a cada uno para así poder verlos mejor, y cada uno de ellos lo dejaba impresionado por los bellos paisajes y retratos- son hermosos -susurro muy admirado-
Mi hermano Feliciano los pinto -menciono la menor de voz risueña provocando un sonrojo en su fratello y que el ataque de furia aumentara en el italiano mayor- uhm, pero vamos ponganse comodos Lovi, Feli vamos. Hay que preparan un festín para nuestros invitados -sin más los tres desapareción por un pasillo directo a la cocina aunque el italiano mayor lo llevaban de arrastrado-
Tanto los alemanes como el español se estuviero en la sala platicando de cosas triviales, cosas que les habían pasado, varios chistes todo eso hasta que sintieron un delicioso aroma que provenida de la cocina.
Mein Gott que es ese delicioso aroma -preguntaron ambos alemanes al unísono, en especial el alemán mayor-
Ahh la deliciosa comida italiana -suspiro el español con ojitos soñadores y sin poderlo evitar los tres procuraron no hacer ruido mientras se dirigían a la cocina, aunque claro al pobre rubio lo llevaron a rastras. Vieron como los tres italianos trabajaban arduamente en la cena, el mayor de ellos se encontraba preparando algo con arroz, los ojos del español se le iluminaron al saber que su querido Lovi-love estaba preparando su deliciosa Paella, por otro lado el gemelo menor junto con la más pequeña se encontraban preparando otras gemelo menor, no podía evitar sentirse algo nervioso mientras preparaba la pasta. En su interior sólo se preguntaba ¿porque?, ¿porqué estaba tan nervioso? ¿Cómo era que ese alemán rubio de ojos azules lo había puesto tan nervioso y hacia que su corazón latiera? ¿Acaso eso era lo que llamaban amor a primera vista? No lo sabía, no estaba seguro pero ya el tiempo dirá-
Los alemanes junto con el español regresaron sigilosamente y en silencio a la sala, antes de que cierto italiano mayor se diera cuenta. Media hora después, los tres hermanos lograron acabar con la cena. La menor de ellos se dirigió directo al jardín trasero, y es que cerca de la puerta corrediza empezaba el deck. Limpio y cómodo cada uno de los platos en sus respectivos lugares en la mesa, y encima de estos estaban los cubiertos envueltos en una servilleta de seda blanca, las copas para el vino y agua se encontraban en el lado derecho. En medio de la mesa había un florero con unas bellas orquídeas. Si lucía bien, y justo en ese instante sus hermanos mayores aparecieron para acomodar los platillos que irían a degustar esa noche.
La menor anuncio con su voz risueña un "La cena esta servida" y tanto el español como los alemanes acataron y fueron directo hacia el jardín. Debían admitir que se miraba bien. Primero el olor y por como lucía la comida los hacia sentir aún más hambrientos. Segundo, la vista era hermosa. El jardín era enorme y con distintas clases de fores adornándolo, además de que había una pequeña fuente en medio. Las luces de la casa, unas cuantas velas y el enorme resplandor de la luna y las estrellas era más que suficiente para ellos.
La cena transcurrio mas o menos tranquila, todos disfrutaron de una deliciosa cena. Antonio no dejaba de alagar a Lovino, que estaba más rojo que un tomate y cada tanto maldecia o golpeaba levemente al español aunque muy en el fondo se encontraba feliz, feliz de que "su bastardo e inutil español" haya disfrutado de la comida que el había preparado con tanto esmero para el. Y al menos eso mantenía ocupado al mayor y no se daba cuenta de la muy amena platica que tenia el alemán menor con Feliciano.
La cena estuvo muy deliciosa -menciono el rubio-
E-en serio lo crees? -Y ahí estaba nuevamente esa extraña sensación. Escuchar la voz de ese rubio, con ese acento alemán tan enmarcado, había que cada parte de su cuerpo temblara y su corazón latiera-
Si, es la verdad. Sobre todo la pasta -Feliciano al escuchar eso no pudo evitar sonrojarse; cosa que no paso desapercibido para la italiana menor y para el albino-
Me alegra que te haya gustado -contesto mientras le regalaba una bella sonrisa al rubio-
¿Tu la preparasteis? -pregunto-
A-ah si es... -afirmo con su suave voz como la seda. Mientras sus mejillas níveas empezaban a teñirte de un bello carmín-
Pues estuvo verdaderamente deliciosa -volvió a recalcar el mayor, lo cual provocaba un bello tono rosáceo en las mejillas del peli castaño-
¡Bien! -dijo la menor mientras se levantaba de su asiento- es hora del postre~
¿Postre? -dijeron todos menos Feliciano-
Si~ -Y sin más la joven abandonó el comedor mientras para dirigirse de nuevo a la cocina; para después regresar con el "postre"- Tadaaaa~ -ah simple vista parecía un enorme pastel cubierto de crema y rociado con al parecer chocolate y unas rosas de chocolate en medio, los alemanes y el español quedaron totalmente impresionados, Lovino con deseos de comerse el postre y Feliciano aún más sonrojado- Desde ayer por la noche Feli y yo nos encargamos de hacer este delicioso Tiramisu~ -dijo la menor mientras dejaba el postre sobre la mesa-
Tira... Que? -pregunto el albino-
Tiramisu -contesto la menor algo sonriente- es un delicioso postre italiano -con mucho cuidado agarro un cuchillo- esta echo de Biscotti Savoiardi o Lady Fingers, bañadas en café y licor. Seguido de una capa de vainilla con crema mascarpone, más una capa de cacao en polvo y chocolate rayado. Ah! Y como toqué final, estas rosas de chocolate -término de contar mientras servía pedazos sumamente generosos a los invitados y a Lovino- Por cierto Feli me ayudo a hacerlo. En especial las rosas, el las hizo. ¿A que no quedaron lindas? -Todos los demás presentes sonríeron encantados, bueno todos menos Lovino ya que el sólo se limitó a gruñir y comer-
Todos siguieron hablando muy entretenidos y gracias al delicioso vino las cosas iba bien, Lovino había logrado relajarse bastante después de haber bebido una buena cantidad de vino. Así que Antonio aprovechaba para abrazarle y darle uno que otro beso, sin que el italiano mayor le insultará o golpeará...
Y dime, Ludwig ¿cuanto tiempo planean quedarse aquí? -pregunto algo curioso el pelicastaño-
La verdad no se, y debo admitir que desde un principio no quería venir, es más vine obligado por mi hermano mayor -admitió el mayor-
La noche fue verdaderamente espléndida. Todos reían, e inclusive contaban alguna que otra historia. Antonio seguía abrazando a un Lovino con el rostro completamente rojo, Gilbert platicaba con la menor, contándole lo Awesome que es. Mientras que Ludwig y Feliciano parecían estar en su propio mundo. Sus miradas se encontraban una y otra vez, inclusive los pequeños roces de manos, les dejaban una sensación cálida.
Ludwig... -pronunciar el nombre del rubio, hacia que todo su cuerpo temblara. Que su corazón latiera, y sus ojos se enfocaran en ese azul cielo que el rubio tenía por ojos-
La noche siguió tranquila, hasta que Antonio, Gilbert y Ludwig se tuvieron que despedir, ante las quejas del italiano mayor que decía quien sabe que cosas en italiano. Dejando a sus hermanos y al español con la cara más roja que los tomates que el cultivaba. Gilbert sólo se despidió de la menor con un prolongado beso en la mejilla pero, tanto Feliciano como Ludwig no sabían que decir o hacer.
Espero que hayan disfrutado la cena -susurro el gemelo menor, mientras trataba de controlar el nerviosismo-
Créeme que fue una completa delicia -sonrió, y claramente noto que el menor tenía las mejillas color carmín. "Se ve adorable" , pensó Ludwig mientras le miraba fijamente- espero que nos volvamos a ver
Sus mismas palabras lo había vuelto a tomar por sorpresa. Otra vez parecía actuar antes de pensar.
Claro... -respondió- Ludwig, te gustaría... Te gustaría conocer el coliseo romano? E-es decir a amos, ya que... Están ustedes dos aquí, serían maravilloso que conocieran varios lugares de aquí -ahora más que nunca sentía como sus mejillas ardían. ¡En que estaba pensando! Se recrimino mentalmente mientras llevaba ambas manos a la altura de su corazón, el cual latía demasiado rápido. ¿Qué tal si el rubio se negaba? ¿Qué tal... Que tal si el rubio...? Pero la respuesta del otro lo tomo por sorpresa- ¿Uhm?
Mi respuesta es Ja, me sentiría... Completamente encantado -sonrió nuevamente. Gilbert lo noto, Siena igual ambos, tanto el albino como la peli castaña se vieron mutuamente y sonrieron de forma cómplice. Ambos sabían lo que estaba pasando con sus hermanos y les echarían una ayudadita-
¡Bravo! Veeee~ -río soltando su tic verbal- te parece, mañana?
Claro -nuevamente ambos se quedaron viendo por unos instantes, la brisa nocturna soplaba amenamente, llevando consigo el aroma de las rosas y me siendo los cabellos castaños del italiano. Ludwig no hacía más que pensar cosas como "el es hermoso" muy adentró de si empezaban a salir esos deseos de querer tocar esa blanca piel, que de seguro sería tan suave como la seda o de probar esos suaves y rosáceos labios. Por suerte alguien lo saco de su ensoñamiento-
Vamos Bruder, es hora de irnos -la sonrisa del albino parecía indescifrable para el rubio-el awesome yo, disfruto esa awesome cena -sonrió y corrió hacia donde la menor- créeme que estuvo más que deliciosa
Jaja me alegra saberlo~ -ríe- espero que nos veamos mañana -se despidio del albino con un beso en cada mejilla, provocando que las mejillas del otro se tornaran de un suave carmin-
Ja, así será -sus labios se curvaron, formando una enorme sonrisa mientras no despegaba la mirada de la italiana menor, la cual tambien se encontraba igual o aun mas sonrojada que el- verdad west?
Was? -voltea a verle-
Mañana estaremos esperándoles ahí mismo -volteo a ver a la menor e ignorar a su hermano- es una cita -la palabra cita parecía retumbar en la cabeza de los otros dos que inmediatamente voltearon a ver a otro lado, pero lentamente volvían a tener contacto visual
Si, será una triple cita hasta entonces -sonríe- Buona notte -respondió mientras se paraba de puntillas y besaba de nuevo a Gilbert en ambas mejillas. Dejando que estas se tornarán de un fuerte carmín-
J-ja... Gute Nacht -respondió un tanto atontado por los besos- ¡Antonio ya vámonos!
¿Eh? S-si... Si ya voy -grito el español mientras salía corriendo con el pelo todo desordenado- Perdón por tardarme -respondió con el rostro todo mientras se acomodaba la ropa, no había que ser genio para saber lo que el y el italiano mayor estaban haciendo. Gilbert sólo meneó la cabeza mientras trataba con todas sus fuerzas de contener la carcajada- Adiós Feli, adiós Siena -meneaba su mano a modo de despedida a los otros dos que sólo sonrieron-
Los tres siguieron platicando mientras caminaban y sus voces y siluetas poco a poco fueron desapareciendo. Siena sólo soltó un suspiro al escuchar los gruñidos del mayor.
Feli... -le llamo con aquella dulces voz- vamos, es hora de dormir
S-si... -contesto aun enseminado en sus pensamientos-
Mañana habrá que levantarnos temprano -sonriente camino donde el para abrazarle- recuerda que tenemos una cita con ellos, y debes verte bien~ -ríe-
¡S-Siena! -es que acaso su rostro no podría estar más rojo? Es que acaso no podía de dejar de sentir esa oleada de emociones y mariposas en el estómago. La menor sólo le vio con ternura-
Feli, no hay nada que temer -soltó un suspiro-
Pero... -no estaba seguro de sí mismo, no después de...-
Siena sólo le vio y sonrió, ambos hermanos se dirigieron a la habitación de Feli. Ambos dormirían juntos como lo hacían cuando pequeños. Ella sabía muy bien lo que pasaba por la cabeza del mayor, ella los conocía muy bien a sus hermanos, así como ellos la conocían a ella.
La luna brillaba y las estrellas igual,
una suave y gentil brisa soplaba llevando consigo,
el aroma de las rosas mezclado con el aroma de aquella persona.
Aquella fragancia que te enloquece,
aquella voz que te hipnotiza,
aquellos ojos bellos como el ámbar.
Aquella piel tan suave y fina como la seda.
¿Qué es esto?
¿Es esto lo que algunos llaman amor?
Amor... -susurro más para sí mismo el alemán mientras dejaba el libro aún lado- amor... -Volvió a susurrar mientras se levantaba de la cama y se dirigía había la ventana-
El mismo no sabía el que era eso, tan sólo había escuchado pero jamás lo había experimentado. Sería tan bello y dulce? O tan trágico y doloroso? No lo sabía, aunque haya leído varias novelas, suene ir haya escuchado sobre ello. Aunque así no era lo mismo que sentirlo. Ya el tiempo diría y sabría si su destino y corazón habían sido marcado en el correcto sendero.
Continuara...
