¿Qué era Armin Arlert para él?
Un compañero.
Nunca tuvo problemas para hacer amigos. Marco se llevaba bien con casi todo el mundo y casi nunca empezaba una pelea. A decir verdad siempre tenía que sacar a Jean de estas, en especial las que hacía contra Eren Jäger; por suerte contaba con Armin para calmar a Eren.
Pobres.
Les tocaba lidiar con dos chicos idénticos en terquedad que no paraban de discutir por cualquier cosa.
Fue entonces cuando comenzó a hablar con él chico de cabellos rubios que siempre sonreía a todos. No era tan sociable como él, pero sí era igual de encantador. A decir verdad era una persona con la que se podría pasar hablando de todo, era un chico con unas ideas muy curiosa y una mente prodigiosa. Lo que más le gustaba era que ambos compartían su pasión por la literatura. No muchos jóvenes dedicaban sus días a sentarse en su casa a leer, preferían salir a jugar al aire libre, ir a cortejar a alguna chica... Pero no. Nada había que les llenase más que sumergirse en un mundo nuevo y diferente.
Adoraba las historias que Armin le contaba del mundo exterior. Había oído rumores, pero no cosas tan especificas como las que decía el dela mirada azul. Antes no conocía de la existencia de los libros prohibidos, pensaba que eran unos mitos. Eso le hacía pensar en que debía de mejorar el mundo una vez fuera dentro.
Arlet había abierto a Bodt un mundo donde había cosas que descubrir, que arreglar y mejorar.
En cambio Marco le ayudo a comprender cosas como el equipo y algunos trucos.
Tanto el pecoso como el rubio eran bastante intelectuales, así que habían decidido ayudarse mutuamente y apoyarse. Desde ese día Armin no volvió a lidiar con matones como hacía en su vida asado en Shiganshima, y Marco aprendió a no dar las cosas por sentado.
¿Cuántas horas habrían pasado juntos mientras le enseñaba como cuidar el equipo?
¿Y las veces que Jean fue a buscarle porque se había pasado horas hablando de cualquier cosa con Armin?
Estaba encantado con su compañero, era realmente encantador y le daba lástima que no fuera a venir con él al interior. Claro que Jean solo se quejaría de que no estaba apenas con él; que en lenguaje de Jean era pasar más de dos horas alejadas de él. Había ocasiones en las que Marco pensaba que sus dos amigos debían de hablar alguna vez, con suerte a Armin se le pegaría la confianza de Jean y el otro aprendería a no ser tan cabezota.
Cuando realmente se dio cuenta de que Armin era único y el más ejemplar de los compañeros fue cuando tuvieron que bajar con las escopetas a por los titanes ¡Se le había ocurrido todo a él! Claro que ese plan era frágil. Todo dependía de que todo saliera bien. Por eso Marco se quedo con Armin. Sabía que él sería mejor a la hora de matar titanes que Connie y Sasha; pero también que sus compañeros estarían nerviosos. Iban a estar a escasos centrimetros de unos terroríficos titanes, estarían asustados y nerviosos; y si cundían en el pánico acabarían fallando y todos morirían.
Bodt sabía que tenía la confianza de muchos de sus compañeros, y tal vez no tenía ni la agilidad en el equipo de Jean, ni la habilidad de pelear cuerpo a cuerpo como lo hacía Annie.
Su fuerte era la mente y la calma en todo momento. Armin sabía esto y por ello acepto que estuviera ahí, dirigiendo a todos y dando las ordenes.
Por eso todos salieron vivos ese día.
Y todo fue gracias a que Armin Arlert confió en sus compañeros y ellos en él, como buenos soldados.
Aquellos que hayáis leído mis fics sabréis que amo a Marco sobre todas las cosas, aunque solo salga un poco la gente siempre me dice que se nota lo mucho que le aprecio.
Armin y Marco me parecen muy parecidos en el sentido de que ambos son bastante intelectuales, en el sentido de leer y estudiar; de esos que siempre hacen preguntas, hacen todos los deberes y se presentan voluntarios a escribir en la pizarra.
Así que bueno. No podía faltar.
