Jamás vi a Naruto tan nervioso como el día en el que lo presenté como mi novio a mi familia. Obviamente ya lo conocían, ya sabían quién era y qué había hecho.

Pero es distinto cuando te presentan como "novio".

Yo también estaba muy, muy nerviosa. Tal vez no tanto por la situación de llevarlo a casa y decir la típica frase papá, este es mi novio.

No, lo que me asustaba era el terrible sermón que iba a comerme.

Naruto y yo fuimos muy cuidadosos cuando empezamos nuestra relación. Shikamaru-san, Sakura-san y Sai-san sabían de nosotros. Kakashi-sama, supongo sospechaba, al igual que mi hermana. Pero nadie más, y todos ellos nos dieron espacio, tiempo y privacidad, para poder decírselo a las personas que debían saberlo.

Mi padre.

Las primeras semanas ni siquiera hablamos de eso, solo disfrutábamos de nosotros. Pero luego Naruto me preguntó si quería decirle a mi familia. Si estaba lista para eso, porque no quería causarme ningún problema con mi clan.

Llegamos a la conclusión, ambos, de que lo mejor era, aunque sea, decírselo a mi papá.

Y justo cuando estábamos ideando un plan para hacerlo, ocurrió el desastre.

En determinado momento de nuestra relación, los besos castos ya no fueron suficiente. El mínimo roce entre nosotros encendía una chispa que amenazaba con incendiar cada centímetro de nuestros cuerpos.

Y digo ambos porque no era yo la única que me sentía así. Cada vez que ese fuego se prendía entre nosotros podía ver como Naruto hacía un fuerzo casi inhumano para contenerse. Empezaba a respirar pesado, sus pupilas se dilataban. Mordía sus labios.

Sabía que él estaba llegando al límite una noche cuando, viendo una película a oscuras, comenzamos a acariciarnos y besarnos. Pero los besos y las caricias eran tan sugestivas y ardientes que en el forcejeo por acomodarnos mejor tiramos algo. Cuando me levanté para encender la luz, pude ver que se tapó su entrepierna con una almohada. Aun por encima del pantalón.

Ambos nos miramos completamente sonrojados.

Se levantó y tomó una ducha, una larga.

Yo solo podía pensar en el prominente bulto que había sentido entre sus piernas.

No, Hinata. Eres una chica recatada que no piensa esas cosas; me dije a mi misma... unas ochocientas veces en aquellos duros días.

Yo ya me quedaba a dormir con él, noté que a veces habla dormido. A él le gusta dormir conmigo, dice que lo hace sentirse acompañado.

Dios sabe que nunca habíamos intimado antes, y que nuestras energías se estaban acumulando demasiado. Pero exploté una noche cuando lo escuché tener un sueño húmedo.

Me sentí morir a su lado mientras lo escuchaba gemir mi nombre en sueños.

No puedo evitarlo. Lo desperté a besos, él me tomó por la cintura y cuando me di cuenta estaba sobre mí. Podía sentir su cuerpo aprisionándome debajo suyo, tocándome despacio.

Pero yo no quería despacio.

"Por favor" Le supliqué.

Y fue maravilloso. Fue… muy dolorosa mi primera vez, pero por Dios que valió la pena.

Después de eso nos desenvolvimos mucho, sigo avergonzándome sobremanera, pero nada que me impida disfrutarlo.

Naruto empezó a tener una obsesión sana con mis pechos, o me gusta pensar que es sana. Dice que son perfectos. Muchas veces, cuando estamos solos y tranquilos, mete alguna de sus manos bajo mi remera, agarra alguno y deja su mano allí sin ninguna intención sexual. Solo le gusta hacerlo.

Una tarde, de aquellos días en los que planeábamos como decirle de nuestra relación a mi familia, pasé por una lencería y no pude evitar comprar un conjunto que era bellísimo. Me dio muchísimo pudor saber que lo compraba para usarlo con Naruto, pero es que este hombre me hace sentir tan… caliente. No puedo evitarlo.

Pedí una bolsa lisa de color negro, sin ninguna marca que delatara lo que había comprado y fui a entregar unas fichas de salud a la torre del Hokage. Unos estudios que hay que hacer cada cierto tiempo.

Al caminar por unos pasillos de una zona restringida del subsuelo, me encontré con Sakura-san que salía de una sala y charlamos un rato. Me hizo prometerle que cenaríamos juntas en los próximos días.

Y a los pocos segundos, de la misma sala, salió él. Me miraba fijamente y se paró al lado de su compañera.

Sakura se rio a verlo mirarme de esa forma tan insistente. Le hice un gesto para que dejara de hacerlo.

"¿Aún siguen sin decírselo a nadie?" Sakura preguntó en voz baja. "Ino está empezando a sospechar, y supongo que otros también."

Naruto la miró y subió los hombros, restándole importancia.

"A mí él único que me preocupa es el padre de ella." Sakura rio. "Estamos viendo cómo decirle." Suspiró.

"¡Sakura, ven aquí un momento!" La llamaron desde la sala.

Naruto se quedó conmigo.

Mirándonos.

El miró por el pasillo a ambos lados para revisar que no hubiera nadie, y tomó una de mis manos. Mordió su labio.

"¿Vas a querer venir a cenar a casa más tarde?"

"Sí, pero no puedo quedarme a dormir." Advertí. Él se quejó. "No tengo otra excusa para decirle a mi papá. Ya no dormí anoche en casa."

"Está bien…" Notó la pequeña bolsa que llevaba. "¿Qué es eso?"

Reí juguetonamente. "Un regalito." Pude sentir que mi rostro se calentaba. Agh, ese característico sonrojo mío.

"mmm…." Cantó. "¿Va a gustarme mucho?" Se acercó despacio.

Miré alrededor al abrazarlo. "Eso espero… estuve a punto de comprarlo en un talle más grande. Pero lo preferí así." Le dije para que se diera una idea de qué era.

Me miró a los ojos, serio. Ahí estaba otra vez, respirando fuerte, con los ojos mostrando deseo. Me perdí en sus ojos.

Llevó una de sus manos a mi trasero y lo agarró con fuerza.

Reí por lo bajo. Iba a besarme ahí mismo.

Alguien tosió sonoramente cerca nuestro y nos separamos al instante.

MIERDA.

MIERDA. MIERDA. MIERDA. MIERDA.

Hoheto y Ko*, dos miembros de mi clan estaban a unos metros de nosotros.

Ko tenía una ceja levantada y parecía contener una estrepitosa risa. Pero Hoheto estaba muy serio. Muy serio. Miraba a Naruto fijamente.

Naruto no sabía dónde meterse. Yo tampoco, pero parecía que el Hyuga mayor le iba a saltar encima en cualquier momento.

Pasamos unos cuantos segundos así.

"Eh… Hoheto…" Ko me miraba tratando de aliviar la situación. "Hokage-sama nos espera."

El hombre me dio una última mirada de reprobación y siguió su camino. Al pasar junto a nosotros Ko me guiñó un ojo.

"Estoy muerto." Soltó Naruto al quedarnos solos. "Tu papá va a matarme".


*Hoheto y Ko son miembros del Clan. Ko es guardaespaldas de Hinata.