—Es como un sueño— una doctora sentada en su sillón hablaba— ¿Cómo te sientes al respecto? —
—Lleno de dudas y confusión— respondía
— ¿Quieres volverla a ver? —
—Sí… no… no sé—
—Tu madre, ¿se parece a ella?
—Para nada… esta parece no saber nada del mundo—
—Entonces, ¿crees que es una obra de tu pensamiento y tu imaginación?
—No, sé que es real, no sé cómo Orihime la olvido—
—Entonces el granizo, era tu regalo del cielo—
—Sí, ella lo dijo… que tonto soy nada de esto tiene coherencia— dijo él
— ¿Puedes describir o dibujar a este personaje?—
—Describirlo—
—Adelante, escucho—
—Una mujer muy joven, quizás parecía tener unos 17 años, de estatura como 1. 52, una piel blanca, estaba descalza, su cabello lleno de hojas con escarcha, esbelta y grácil, menuda traía puesto un vestido blanco, tenía una marca de quemadura aquí— enseñó el antebrazo— su vestido tenía un listón morado, ojos color violeta, se movía con una elegancia y cada vez hacia cosas raras
— ¿Qué clase de cosas? —
—Una espada, casi como de su tamaño, con el mismo granizo—
—Quizás sientes inseguridad por cómo te ven las personas, por eso tu mente trabaja con lo que percibe ¿te importa lo que digan?
—No, no es eso, si me importara, desde hace mucho me hubiera teñido el pelo de naranja a negro — se rascó la nariz— ¿Qué tiene que ver eso, doctora? —
—Es parte del proceso de confianza para determinar si tus alucinaciones son por estrés
— ¿Y?
—Padeces estrés post traumático, pero descansando se te pasará—
—Estoy loco…—
—Eres el hijo de mi colega, no estás loco, pero estas bajo estrés por la fecha—
—Mmm…—
— ¿Has vuelto a verla o algo de esas cosas raras? —
—No… desde el…—
—La granizada— interrumpió la doctora
—Sabes Unohana-san, camina con tal gracia y estilo que parece no pisar el suelo.
—Entiendo, bueno hemos terminado— le dijo guardando una libretita, un mujer de unos 47 años, de blanca tez y una gran trenza negra, vestida con ropa de hospital
—Bien, tengo que ir con el psiquiatra—
—Tu sentido de humor negro, sigue intacto. Consíguete una cita y vete a bailar—
—Mmm… ¿Qué harás esta noche? ¿Vamos a bailar? — respondió
—Lo siento, tengo cita con un hermoso baño termal a las afueras de Sendai—
—Bien… creo que me iré a casa hoy— se levantó del cómodo sofá se dirigió a la puerta
—Ichigo, sal de casa, haz algo—este levantó la mano para decir adiós
Ichigo salió del consultorio, rumbo al estacionamiento donde yacía su auto.
—Con que un regalo de cielo…— sacó un cigarrillo y lo puso en su boca—
Flash Back
— ¿Estas triste como yo papá? —
—No, no lo estoy, — miro el cielo—soy feliz por la vida que eh vivido hasta el final de mi amada esposa y tengo dos preciosas princesas— me miró— y una gran y apuesto caballero, ustedes son los regalos del cielo para papá
— ¿Regalos del cielo? —
—Sí, son los regalos de tu madre para mí—
— ¿Eso es cierto?—
—Lo es, como esta hermosa flor, es el regalo de mamá para Ichigo—
—Entonces, no me odias—
—Jamás odiaría a mi pequeño hijo— revolvió mi cabello— Me tonto hijo pequeño— sonrió para luego caminar hacia la puerta
Fin del Flash Back
—No entiendo…— Encendió el cigarrillo, más tardo en encenderlo cuando la punta de la espada blanca cortó hasta la colilla
—Eso es malo, para la salud— le dijo ella guardando la espada— Lo leí,
— ¡Estás loca! ¿Quieres matarme? —
—No, te salve la vida— le dijo con inocencia— "fumar puede causar la muerte" ¿no sabes leer? — señaló un letrero
—Oye… oye — no supo que decirle— ¿dónde estabas?
—Bueno, jugaba—
— ¿Jugabas? ¿Con quién?— ella no le contesto, miraba distraída los colores de un anuncio en lo alto de un edificio
— ¿Por qué no te vi? —
— ¿Duermes en el parque? —
—Ah… no, no eh dormido—
— ¿Desde cuándo? — Preguntó Ichigo—
—Desde cuando…—
— ¿Estás bien? —
—Sí, pero cada vez me duele más— le mostró el brazo seguía rojo y se había extendido
—Te puedo llevar a un hospital,
— ¿Qué es eso? —
—Es el lugar donde los doctores te pueden ayudar—
—Mmm… los doctores… no—
—Entonces ¿vamos a mi casa? —
— ¿A qué? — preguntó ella
—Te curaré— le extendió la mano, ella sonrió y la cogió
—Estas muy fría—
—Es normal… tu estas muy tibio — le sonrió
— ¿Por qué no usas zapatos o algo en tus pies? —
—Pues porque no estoy acostumbrada, cuando toco el piso sólo es cuando estoy a tu lado— respondió ella, —
—Ah…— realmente Ichigo no supo a que se refería
—Por aquí— habló él— este es mmi carro
—Esta cosa es…—
—Un auto, un mercedes del 2000—
— ¿Es mágico?—
—Pues algo así— él abrió la puerta
—Ya no estoy molesta…—
—Entiendo… ¿te enojaste mucho?— preguntó él
—Sí, es que… no te gusta la lluvia, por aquel día y el granizo tampoco, entonces pensé de algo que te gustará—
—Oye no es necesario que me des obsequios de este estilo… un pase para un restaurante está bien—
— ¿Un pase para restaurante? — preguntó confundida—No quieres mis obsequios— lo miró con provocación
— ¡No es eso!— le miró y se rascó la cabeza— Vamos, metete—
—Vamos, metete— le copio, él le ayudo a sentarse y acomodó su vestido largo y cerró la puerta
—Bien— dijo él— ¿Quieres comer algo? —
— ¿Quieres comer algo? — sonrió
—Oye… no me arremedes—
—No me arremedes— le reprodujo
—Bien… ¿Cómo te llamas? —
—Mi nombre… es, ya lo sabes—
—No, no lo sé— respondió tenía su atención,
—Sí, quizás en me olvidaste, pero no pude venir antes, algunas veces en invierno— le dijo ella
—Guardemos esa conversación para la casa— la miro, había subido los pies sobre el asiento
—Esto está muy suave—
—Sí es cierto, ¿puedes cambiarte de ropa a algo más convencional? —
— ¿Por qué? No entiendo, este es mi vestido—
—Sí, lo sé y te queda muy bien— ella sonrió—pero necesitas cambiarte además está manchado, mira
—En casa tengo muchos… pero— miró por la ventana—
—No puedes volver a casa ¿cierto?—
—No es eso… mi padre— lo miró—me matará
— ¿De dónde eres? —
—Eso… no lo sé con exactitud… —Respondía ella,
—Oh…—Ichigo no sabía cómo procesar, tenía demasiadas preguntas para ella, era perturbado era una mujer muy hermosa aunque estuviera llena de hojarasca y polvo
—Bueno…—
—Sí…— No sabía de qué hablar
— ¿Quieres come algo? — le preguntó él
— ¿Quieres comer algo?…— le contestó ella, miraba emocionada por la ventana del coche, parecía una niña
—Sí…— respondió él, frustrado— Llegaremos en cinco minutos
—Sí…—
En efecto, llegaron al departamento de Ichigo, el bajó del auto y ella quiso imitarlo, pero en lugar de abrir la puerta, metió el seguro, Ichigo que estaba afuera tuvo que quitarlo con la llave y la alarma pito y ella se asustó, Ichigo se apresuró abrir y ella salió con un impresionante rapidez.
—Lo siento— Dijo él y ella lo miró enojada
—Me asustaste—
—Tú pusiste el seguro—
— ¡Ah, tu mundo es muy complicado! — Ichigo le extendió la mano pero ella lo ignoró
—Bueno— suspiró, — Ven, vamos—
—Ya sé— le dijo levantándose, cerca de la puerta de Chad había unas flores, antes de seguir a Ichigo la mujer se acercó acaricio las flores y le sonrió,
—Son muy amadas—
— ¿Qué? —
—El chico, el que es muy grande, amas sus flores—
—Ah… sí, así es. Ahora ven—
—Sí— ella corrió hacia Ichigo y lo tomó de la mano, el hombre sintió el, subieron las escaleras y caminaron por el pasillo
—Ya no estas molesta…— El tacto frío de la chica le daba escalofríos, sutilmente cortó el contacto al sacar la llave de la puerta
—No estaba molesta, me asustó ese ruido— ella respondió con sinceridad, mientras Ichigo buscaba la llave, ella se acercó al balcón, miró más de cerca
— ¡Hey, Espera! — Le gritó jalándola de uno de los listones— No vas a saltar de nuevo o sí— ella perdió el equilibrio pero no cayó… floto
—No lo había pensado… no había necesidad— le dijo ella regresando al piso
—Deja de hacer esas cosas, te lo pido por favor— Ichigo consternado.
—Mmm… — entró antes que Ichigo al departamento—
—Bienvenida, a mí casa—Cerró la puerta tras de él
—Esta es la primera vez que la visito de en esta forma—
— ¿Esta forma? — estaba confundido era difícil seguirla, como si el supiera todo — ¿A qué te refieres?
—Sí, en esta estatura— Respondía, Ichigo suspiró, se quitó sus zapatos y se puso unas pantuflas
—Necesitas un baño tibio, te lo prepararé— la chica caminaba observando el monto de diplomas en la pared, leía aunque no entendiera la mayoría
Ichigo se quitó la chamarra de color guinda y la colgó en el perchero dejó sus llaves y celular en la mesa a un lado del teléfono, después entró al baño y preparó la tina, puso el tapón y abrió la llave del agua caliente y luego la fría, no estaba seguro, así le dejó una canasta con toalla, una bata
—La arrastrará— el media 1. 83 y ella 1.52 había diferencia— pero bueno—
Regresó al vestíbulo y ella no estaba,
— ¿Dónde estás? —
—Aquí —le dijo— estaba arrinconada en una esquina oscura de la habitación de Ichigo
— ¿Qué sucede? — preguntó él—
—Nada, no sucede nada—
—Ven, vamos al baño— Ella se levantó camino detrás de él—
Ella vio la llave de agua, brotaba.
—Agua— se acercó y se hinco metió su mano al agua
—Debes meterte entro de la bañera, luego te lavas la herida y te pones esto— le mostró el champú— en la cabeza, debes tener cuidado con los ojos
— Ah…— La chica entró al agua y se sentó en la tina
—Espera no…— le dijo el — debes desvestirte
—Oh… bueno— se levantó el vestido entallaba su cuerpo, ella tenía su mano—
—No…— Ichigo volteo hacia la pared, sonrojado—Espera a que me salga y quítate la ropa
— ¿Por qué debes salirte?
—Bueno, porque así es—No supo responder, salió del baño dejándola ahí
—Esa chica está mal…— suspiró, cogió el teléfono
—Chad, quiero hacer un pedido a domicilio —
—No, en casa— leía el menú— el paquete 3, no los panecillos son para la noche—
—No, no es esa clase de visita, ya lo veras—
—De acuerdo—
— ¡Ay! — Escuchó desde el baño — ¡me duele! —
—Chad, debo irme— soltó el teléfono y corrió al baño, ella estaba quitándose la espuma de los ojos, se había levantado desnuda y estaba llena de espuma
—Tonta… ¿Qué parte de cuidado con los ojos no entendiste?
— ¡Me duele! — Ichigo la sentó
—Tranquila, no abras los ojos—
—Sí…— él abrió la llave y le quitó el jabón de la zona afectada— pero me duele
—Están irritados, tranquila— Ichigo le quitó todo el champú del cabello, la piel era verdaderamente blanca como la nieve misma
—El agua está muy fría—
—Sí, no estoy acostumbrada a lo caliente—
—Entiendo, bueno ya termine ¿cómo sigue la quemadura? — Ichigo escuchó las campanillas— ¿eres tú?
—Lo siento, sí. Pensaba que pronto será tu cumpleaños—Ichigo alcanzó la toalla y la extendió como una barrera para no verla
—Escucha… olvida eso…— le dijo él, ella se levantó y salió —
— ¿Sigues triste, Ichigo? —
—Oye, realmente no quiero hablar de eso— Ichigo dio un paso y la envolvió con la toalla
—Como tú quieras— le dijo ella
—Ven, ponte esto —le acercó la bata— meteré a la lavadora tu vestido
— ¡No! — al tocar el vestido blanco este se desvaneció dejando en su lugar escarcha
—Lo siento, mientras no lo vista no puedes tocarlo—
—Oh… ¿Qué voy hacer ahora?—Ella dejo caer la toalla y sin intensión Ichigo la vio, parecía una escultura, —lo mejor es que te pongas la ba… ba…ta
—Sí, —ella se la puso, ahora que la chica estaba vestida, Ichigo se acercó y la tomó de sus mejillas—
—Siempre estas fría— comentó él—Ven…— la condujo a la cocina
— ¿Quieres beber algo? Quizás una limonada con hielo—
—Sí— Ichigo abrió el refrigerador, sacó una jarra de limonada y dos vasos de la alacena
— ¿Vives solo? —
—Sí, todavía—
— ¿Por qué? Eres un hombre de éxito, tienes un lugar propio y eres apuesto—
—Bueno, las relaciones son complicadas y nada práctico ¿y tú?— se acercó con los dos vasos, lo colocó frente a ella
— ¿Eres de aquí, de Tokio?—
—No… no sólo de Tokio—
— ¿Cómo te llamas? —
—Me llamo Rukia—
— ¿Rukia? —
Flash Back
— ¡Rukia…!— se escuchó como un lamento, ella se asustó y apareció detrás de mí, yo voltee a verle y escondía su cara en su enorme trenza, había un mechón en su cabello, sin pensarlo, puse mi mano sobre una de ella, me miró y me sonrió, se acercó demasiado y un helado sabor a dulce apareció en mis labios, ella retrocedió hacia la flor, alzó la mano y se desvaneció dejando escarcha y una especie de brillos que parecían diamantes…
Fin Del Flash Back
—Sí… es mi nombre— ella dio un sorbo al vaso era refrescante
— ¿Te gusta? —
—Es ácido y dulce— bebió de nuevo— Sí…
—Quieres contarme de ti…—
— ¿Qué quieres saber? —
— ¿Estuviste en el velorio de mamá?—
—Sí, estuve—
—Eres la chica de las escaleras—
—Sí, esa fue la primera vez que me viste— respondió ella, distraída contestaba— las otras sólo yo te miraba
—Entonces… ¿Qué hacías ahí? —
—No sé cómo llegue, sólo salí de casa y vague— lo miró— La lluvia fue mi regalo de cumpleaños, estabas triste y quise que estuvieras alegre
—No entiendo…—
—Quise verte de cerca… por eso me hice visible— continuaba— estabas con tu padre, luego mis campanillas te llamaron
—Eso lo recuerdo, subí por las escaleras—
—Lo sé, estuve en tu cuarto, tu madre me dijo de la flor—
—Espera… espera… espera ¿Mi madre te dijo? —
—Sí, ella— señaló la fotografía, a Ichigo se le encogió el corazón, se detuvo y levantó, ella vio como la expresión de él se tornaba triste, se levantó y se acercó a él, lo abrazó por detrás—
— ¿Qué haces?— preguntó Ichigo, los brazos de ella, lo aprisionaron
—Sólo quería verte…— le dijo ella, él se quedó ahí, con el corazón acongojado— la bebida esta rica— Ichigo suspiró
—Qué bueno que te gusto— ella lo soltó poco a poco
—Mi regalo—le dijo ella— esta vez con la ayuda del cielo
Ichigo miró como poco a poco los arboles comenzaban a tintarse de blanco
— ¿Qué sucede?... es nieve—
—Lo sé— ella sonrió
—Espera no hagas esto…— le dijo él, ella se sorprendió— deja de jugar—Detén esto
—No… esto es un regalo— ella se alejó
—No, esto es un capricho de una mujer muy extraña, deja de hacer estas cosas—
— ¡No! —Exclamó ella — Quiero que estés
—Lo que tú quieras no me interesa, ¡sólo detén esto y ya! — Ella se alejó de él, el cayó en cuenta, la expresión de contrariedad y confusión en el rostro de ella,
—Lo siento, esto se queda así— le dijo ella, con determinación
—Hey… Rukia— intentó acercarse, los pies de ella empezaron a desvanecerse rápidamente para convertirse en una especie de luz blanca,
— Rukia ¡Espera! —
—Estúpido… Estúpido… soy un estúpido— golpeo la mesa la bebida de ella se convirtió en hielo solido
Siguió nevando por el resto del día. Eran las 6 de la tarde, cuando su teléfono sonó.
—Diga, sí, soy yo Inoue, si, necesito tu ayuda—
—No tomaré una licencia de enfermedad, unos 15 días, soy jefe Orihime y tu novio el socio, no te preocupes— escuchó la risa nerviosa de la mujer
—Te veo en Look Nice— Ichigo colgó— cogió su gabardina
—Hola…—
—Rukia… ¿estas aquí? —
—Hace frío, ¿puedes venir?—se sentía tonto hablando a la mitad del parque solo
—Rukia…. ¡Rukia! —
—Sí— la lucecita en la que antes se convirtió la muchacha pelinegra estaba revoloteando sobre la cabeza de Ichigo
— ¿Hace cuánto estas aquí, arriba? — se escuchó una risita
—Desde que pusiste un pie en la nieve—
—Oye lo siento, mucho, gritarte y eso—
— ¿Te gusta la nieve? —
—Sí, me gusta— respondió él, — cuando adolescente solía hacer competencias de snowboard con mis amigos
—Lo sé— la diminuta luz se detuvo frente al rostro Ichigo— estuve ahí, cuando sucedió
—Te traje esto— Ichigo le mostró una bolsa, ella se acercó a la nariz de Ichigo y puso su diminuta mano— estas fría, bueno ahora todo está frio, la comida espera en casa, está caliente
— ¿Y? — acaricio la nariz de Ichigo de nuevo, este se volteó para estornudar
—Lo siento— escuchó las campanillas— Me gustaría que te vistieras
— De acuerdo…
—Que fuéramos a casa y te quedarás mientras…— Ichigo no sabía que decir
—Mientras… que—
—La verdad estoy contento— le dijo Ichigo—
—Por mi regalo—
La mujer se presentó ante él, Ichigo se quitó el abrigo. La envolvió en ella.
—No quisiera que nos multaran por exhibirte así— le sonrió el peli naranjo
—Tu cabello es muy brillante— ella se acercó a él—me gusta, desde que te conocí, esperé verte
— ¿Por qué tardaste en volver?
—No sé… quería verte—
—Muchas noches pensé si eras un sueño— le respondió él, ella acaricio la mejilla de Ichigo y este cerró los ojos
— ¿Qué hay en la bolsa? — la chica preguntó, puso la otra sobre los labios del chico
—Ropa, ropa femenina, sólo para ahorita, te llevaré a comprar de tu gusto—
—Me visto, ¿aquí? — el abrió los ojos poco a poco, Ichigo sacó un vestido de color blanco, y unos zapatitos de piso
—Bueno, en la casa, sólo crucemos—Ella tomó el vestido y metió sus piernas, lo deslizó hacia arriba, metió los brazos por la mangas y se deshizo de la gabardina de Ichigo—
— ¿Cómo me queda? — preguntó ella girando con gracia
—Te ves increíblemente bella— no mentía, se miraba excelente, Rukia caminó hacia Ichigo y lo abrazó, como si de una dulce niña se tratará
—Gracias, es un bonito regalo— él la abrazó, también
—Gracias a ti, estoy feliz— Rukia se sintió lo máximo y una calidez la inundó, una espectral risa se escuchó en la cima de los árboles, Rukia se separó de Ichigo, unas lanzas nacieron del suelo, formando un círculo alrededor de Ichigo y ella, él estaba de espalda a Rukia
— ¿Qué sucede? ¿Qué es eso?
