Errores
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Por: Gaa
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Alianza de… ¿paz?
Aquella luna, siempre su fiel acompañante en sus mejores y peores facetas, siempre diciéndole secretamente qué era lo que tenía que hacer, cómo hacerlo y todas las cosas que vendrían después de aquello… sí, le gustaba observar la luna, sobre todo cuando se teñía de un ligero color escarlata, al igual que sus ojos. Siguió su camino por aquel denso bosque, no olvidando todo lo que dejaba atrás y todo lo que se vendría adelante, dejando de lado todo lo que quiso y lo que le quedaba de corazón fue destrozado, pisoteado y enterrado por la misma persona, por fin después de tantos años aquel crédulo niño se desangraba kilómetros atrás, sin que aquella bestia sedienta de sangre le quisiera ayudar, él ya no era el mismo Sasuke Uchiha que esperaba con paciencia que no tenía… no él ya no lo era.
Cuando bajo su propio pie de viajero observó aquel enorme valle, en el cual al pie de la cascada se encontraba la escultura de Madara Uchiha y haciéndole frente se encontraba Hashirama Senju, aquel hombre que redimió las fuerzas de su ancestro no pudo evitar la socarrona sonrisa que tenía postrada en su rostro ya carente de cualquier sentimiento, aquel era una persona vacía sólo con ansias de nada, aunque no reprimía que vengarse de Naruto y todo lo que le hizo fuera a quedar en segundo plano, de ahora hasta que se muriera haría sufrir cada segundo de su vida lo que le hizo aquel rubio. Ni la nostalgia, añoranza o cualquier sentimiento de adoración llegó hasta él, lo único que cruzaba por su cabeza era desaparecer por un tiempo y tener su plan maestro. Se quedó allí, en el valle del fin intentando darle un poco de sentido a su vida, tampoco quería ser un ermitaño por siempre, quería hacer una familia, para joderlo; quería verse feliz, para que él llorara; quería tener hijos, para que le recordaran por todo su linaje lo que había tenido y perdido; quería casarse, para vengarse; quería tener un propio sueño de 'familia' feliz, cuando lo único que buscaba era la manera más tortuosa de hacerle recordar a cierta persona todo lo que le hizo y con creces, él ya no estaba para idioteces, y fue así como una maquiavélica idea cruzó por su cabeza removiendo y ciñendo la demencia en sus neuronas.
Iría a cumplir su 'sueño'.
No acampó allí como tenía pensado, ya que si recorría la distancia corriendo llegaría a la villa que lo vio crecer de otra manera. Agazapó su mochila en sus hombros y marchó hacia el país Ta no Kuni*.
Como eran alrededor de las dos de la mañana, Sasuke no tuvo problemas con la vigilancia, no porque se la hubo saltado, sino que él al ser quien era ―y el héroe por haberlos salvados― le dejaron pasar con una reverencia y escolta que no necesitaba. Tras estar dos años en Konoha, y un año perdido desde que dejó aquella guarida, pudo comprender los grandes avances que tenía la villa, y a pesar de no ser tan grande como Konoha, sí que avanzaba más rápido al tener poco terreno el cual controlar. Aquellos ninjas que de promedio eran Jounin lo encaminaron hasta la casa del Consejo de Otogakure no Kuni*; una enorme y elegante construcción se irguió de forma majestuosa, la verdad, nunca pensó que Suigetsu, Juugo y Karin pudieran tener aquellos gustos, hizo una seña con la mano e ingreso a aquel lugar, y como era de esperarse, a pesar de ser las dos de la mañana de un día Miércoles, los idiotas de sus amigos seguían de pie molestándose entre sí.
―Ustedes, deberían darles vergüenza ―a pesar de que estaba en cierta medida "contento" porque todo siguiera como él lo recordaba, no pudo evitar que aquellas palabras sonaran tan vacías como él mismo se sentía; qué idiota había sido.
―¡Sasuke! ―los tres gritaron su nombre, ganándose un abrazo hostigoso por parte de Karin, la burla de Suigetsu y la leve y tímida sonrisa de Juugo.
―¿Qué haces aquí Uchiha?, ¿se te acabó la Utopía? ―a pesar de estar riéndose, cuando Sasuke no lo cayó con una de sus petulantes palabras supo que algo allí no andaba bien ―, ¿no me digas que --―?
―Terminé con Naruto ―cuando dijo aquellas palabras no había pisca de emoción, rencor, añoranza u dolor e irónicamente eran lo que se esperaban. El menor caminó hasta la sala y tomó aquella olvidada botella de jugo sirviéndose un poco y ganando algo de tiempo antes de continuar ―. Me marché porque no lo soporto más ―murmuró antes de que todos le hicieran la caótica pregunta ―, y por si fuera poco me echó de los ninjas de Konoha ―Sasuke se esperaba todo, menos la socarrona sonrisa de Suigetsu gritándole un estruendoso "te lo dije", aunque aquello lo dejó perplejo un pinchazo de añoranza le llegó de aquellos días en los cuales estaba tan tranquilo a pesar de todo.
―Sasuke-kun, aquel rubio no era para ti ―prácticamente se sentía como en casa, algo que el rubio no le había podido otorgar.
―¿Qué lo trae por aquí Sasuke-sama? ―a pesar de tener una diferencia de edades de dos años, Juugo seguía tratándole como en antaño; pero la pregunta dejó a los otros dos en silencio y cuando aquella arrogante y malvada sonrisa se posó en aquellos finos labios atrayentes y tóxicos supieron que nada ni nadie querría estar en el pellejo de aquel rubio.
―Vengaza ―murmuró mientras volvía a tomar de aquel líquido― una venganza más dolorosa.
Y Taka tuvo que asentir, no por temor ―Sasuke no les haría nada si se negaban― sino por el respeto y cariño que le tenían después de convivir con él cinco años, y dos de ellos en búsqueda de su hermano.
―Bien, hoy descansaré, he recorrido desde Konoha hasta aquí y tengo sueño, aún estoy un tanto débil por mi última misión. Hablaremos mañana cuando el Consejo del Oto estén menos bebidos y más despiertos. Karin tráeme vendas para cambiarme estas.
Todos asintieron, después de todo era como en los viejos tiempos.
El amanecer no se hizo de esperar, hoy Karin había decidido tomarse el día libre y no ir al Hospital a trabajar, Juugo y Suigetsu dejaron a los segundos al mando su tarea diaria para así poder tener todo el día tramando y realizando la loca idea que Sasuke les tenía que plantear. A eso de las diez de la mañana el moreno bajó ya vestido con sus antiguas ropas que le eran más cómodas y se dirigió a la cocina en busca de un nutritivo desayuno cortesía de Juugo, ya que Karin no sabía cocinar muy bien y lo la culpaban. Al posarse en la cabecera de la mesa los otros ocuparon los puestos en sus respectivas puntas y comenzaron a comer en silencio, esperando a terminar para que Sasuke les dijera aquella idea que los tenía ansiando moverse; estar de vagos y hacerse cargo de toda una villa no era agotador, pero la rutina los cansaba.
Tras la muerte de Orochimaru, y cuando Sasuke decidió marcharse tras unos meses con ellos a Konoha, les dejó en claro que tenían que hacerse cargo de la villa como él en su tiempo lo estuvo haciendo. Aquella gente no tenía la culpa de todo lo que sucedió en aquellos tiempos, además de darles una vida común a todos aquellos experimentos que el loco Sannin tenía en las guaridas.
―¿Y bien? ―después de terminar de desayunar se encontraban tomando té para la conversación que se avecinaba y Suigetsu fue el encargado de iniciarla.
―Uzumaki me cambio por Konoha, lo consumió el poder y lo volvió lentamente loco. Cuando fui a mi última misión salí levemente dañado por proteger a uno de mis subordinados, pero el idiota se enojó. Me llamó débil y luego lo dejé ―narró lo preciso omitiendo varios detalles, pero nunca olvidando lo importante ―. Lo que quiero hacer ahora es pagarle con la misma moneda.
Como verán estar al lado del dobe y con su puesto de Hokage me han dado muchas ideas para darle más poder a esta aldea cuando comencé a trazar mi plan. Lo primero será darles a conocer a los niños la historia de la villa, así que la escuela Ninja del Sonido tendrá que contar la verdad, no toda, sólo lo esencial, así tendremos el apoyo del pueblo. Lo segundo será hacer algo que signifique los poderes que han atravesado por esta aldea, Konoha tiene los rostros esculpidos, y yo pensé en templos, serían lugares turísticos y nos ayudarían con el dinero, además de darles un poco de historia a las futuras generaciones ―y así Sasuke comenzó a trazar su plan―. Necesitamos más ingresos y fuerza Ninja, les di un modelo básico, además ustedes son el consejo y mediante una 'elección' nombraremos al Otokage por el voto popular, pero al no haber nadie más fuerte que yo en esta villa, y además de que los libre de la plasta de Orochimaru, obvio que tendré el puesto de Otokage y seré conocido como el Sandaime Otokage…
―Pero si no ha habido un primero, Sasuke-sama ―inquirió Juugo, tras haber estado más tiempo allí tenía más conocimientos al respecto, pero eso no tiró abajo el plan que había trazado.
―No, pero la aldea la conformó un Feudal, Otonika Sumeu, si mal no recuerdo, si bien no tenía habilidades él fue quien nos dio las tierras y las trabajó, Orochimaru lo asesinó y se las quitó y yo ahora las haré prosperar ―dijo como si nada. Todos asintieron ante el plan, iba a ser uno a largo plazo, pero eso no quería decir que los dejaba sin cosas que hacer.
―Luego de eso tenemos que comenzar a expandirnos; los países aledaños no han tomado aún algunas aldeas que tenemos a nuestros costados, y partiremos por Umi no Kuni*, Orochimaru tenía una base de experimentos allí y la aldea estaba preocupada, con su muerte me gané su respeto por lo cual nos conviene. El país es grande y tiene dos feudales con ingresos lo cual nos fomentará los gastos que significará hacer todo lo que tenemos planeado. Construiremos otro Hospital allí para darles algo más de lo cual agradecernos, está muy lejos de esta aldea, así que no podrán venir los niños a nuestras academias a menos que quieran ser ninjas hasta que hagamos una separación de Escuelas.
Luego nos iremos al Sur, tomaremos…
Y así pasaron toda la tarde, cada vez el plan de Sasuke se tornaba más peligroso, el irse apoderando de las villas o países sin protección significaba que también podrían enterarse otros países o villas y querer tomar el control, esto iba a ser lo mejor que harían en años.
Habían pasado tres días y el plan ya estaba en marcha, Sasuke había ido a 'pasear' por la villa haciendo que las personas lo reconocieran, saludaran y les dieran las gracias por lo hecho, también conversó con otras personas para el bienestar del la aldea y subliminalmente les dijo que necesitaban un Otokage que se hicieran cargo y no un consejo que quizás estaban más preocupados por sus respectivos trabajos. Al cabo de una semana la idea se había masificado, incluso algunos Ninjas estaban de acuerdo, y al ser un pueblo más o menos pequeño las cosas se sabían más rápido. Pronto pidieron al consejo del Sonido un Otokage por elección popular, lo cual se les otorgó. Eligieron a los mejores ninjas y las peleas de demostración y pruebas se realizarían en un mes ―modelo sacado de Konoha y Suna―. Cuando Sasuke fue el mayor botado por el pueblo civil y ninja supo que su plan marchaba en viento en popa.
Cada vez al transcurrir los días Sasuke volvía a darse una vuelta por la aldea, viendo los desfases y precarias condiciones que los pobres enfrentaban, sí, sonaba algo utópico, pero quería darle por lo menos trabajo para poder sustentar la casa que tenían y arreglar las construcciones. Y así fue como pasó el tiempo, ya era el dichoso mes de Abril cuando las batallas comenzaron en un campo de entrenamiento corriente y carente de cuidado, a pesar de que su plan entraba en hacer sufrir a Naruto parte de todo era que su pueblo fuera más próspero, más feliz, más fuerte que Konoha y lo conseguiría, aún si se le fuese la vida. El resultado era más que obvio, ni siquiera activó su Mangekyo cuando le otorgaron el sombrero de Otokage con su kanji y la capa ceremonial que él pidió explícitamente negra, no quería por nada del mundo el blanco. Los bordes de las mangas eran morado haciendo gala al color de la villa y dio un 'emotivo' discurso escrito por Karin, ya que él no servía para eso.
―Felicidades Otokage-sama ―todos los shinobis y el pueblo se inclinaron dándole una reverencia y a pesar de que aquello lo hacía sentirse poderoso, sólo era la punta del Iceberg.
―Todo marchó perfectamente ―aseveró Karin mientras se estiraba en la sala de la casa en la que todos convivían. Era espaciosa y en el centro tenían una televisión la cual veía Juugo de vez en cuando. El tatami era fino y tenía una hermosa vista a un lago artificial que tenían a las afueras lleno de peces Koi.
―Sí. Ahora Suigetsu envía la carta a los señores feudales de Umi no Kuni, entre lo más pronto posible mejor.
Juugo, mañana con tu cuerpo Policial quiero que implanten éste plan de cuidado civil. Karin termina luego con tu aprendiz para poder tener a alguien eficiente. Suigetsu cuando regreses quiero que me estimes la fuerza militar del Sonido comparado con las cinco grandes villas, quiero saber a qué ritmo deberíamos subir la fuerza Shinobi.
―¡Sí! ―allí comenzaba su plan.
El mes de Abril pasó rápido, el plan de la Academia ninja y la corriente ya había sido puesta en marcha. Habían aumentado la exigencia al doble para poder obtener una buena unidad militar. También logró hacer una unidad militar seleccionada a la cual le otorgó el nombre tan habitual como ANBU. Aunque su lado oscuro aún no alcanzaban los cinco equipos, avanzaban de manera rápida y aquello sólo se debía a que la gran cantidad de ninjas del Sonido alguna vez fue experimento de Orochimaru, otorgándoles algunos poderes extras que los hacían avanzar más rápido.
―Sasuke, ya llegó la respuesta de los señores Feudales ―avisó Karin mientras entraba a la oficina sin tocar. Tras de ella venían sus tres aprendices quienes eran eficientes y sin dudas inteligentes.
―Dame ―extendió su mano dejando que su Haori blanco dejara ver su muñeca. A pesar de no decir mucho logró que los aprendices se sonrojaran debido a su sensualidad natural, y es que un Uchiha siempre tenía aquel imán natural.
Sasuke comenzó a leer omitiendo el resto, y sobre todos aquellos papeles, tras aquel pergamino, se formó una sonrisa de total satisfacción.
―Karin, te quedas a cargo, tengo una reunión que se extenderá una semana. Me iré con Juugo, dile a Kaiko que se queda a organizar la Fuerza policial ―sin dudas aquello marchaba de viento en popa.
Al salir de la aldea dejó explícitamente a la ciudadanía que cualquier ninja que ellos no conocían no debían decirle a nadie quién estaba a cargo de la aldea, así tendrían una ventaja superior sobre las demás y podría moverse libremente ―obviamente omitiendo cierto detalle sobre algo―. No tardaría mucho en llegar a la zona norte, después de todo en estas fechas no había complicaciones.
―Juugo, cuando llegues quiero que averigües todo lo que puedas sobre el país, lo que les falla y tiene que ser reparado con urgencia como también a lo que nosotros le podemos sacar provecho. El único feudal de la aldea ya a puesto mucho dinero en nuestros tratos, y a pesar de que remunera muy bien, estamos dependiendo mucho de él, me conviene enormemente tener más dinero ―Juugo asintió serio y siguieron su camino sorteando los árboles. El traje de Kage negro con morado a Sasuke le daba un toque de misticismo, aquella capa dejaba su pecho descubierto y lo dejaba moverse como a él se le antojara, también aquel sombrero era unos centímetros más grande que lo habitual para darle más protección a su vista y rostro. En su espalda venía con claras palabras la inscripción de "Sandaime Otokage" en su espalda, con el símbolo de la aldea y el símbolo de su clan. Tras seis horas de viaje en velocidad promedio se encontraron con la ostentosa entrada al país del fuego, y lo primero que notaron era que no tenían fuerza Ninja, y ante eso poco había que hacer; pero tenía que ser audaz, muchas aldeas ya deberían habérsele adelantado y por diversos motivos habían declinado la oferta. El país del mar era rico en minerales y buenas tierras, la gente vivía cómoda en sus casas pero claramente faltaba un Hospital y Escuela, a la vez que poder Militar.
―Cuídese Sasuke-sama ―tras aquellas palabras Juugo se marchó a cumplir con su deber lo más pronto posible, mientras que él se dirigía a la casa que los señores Feudales utilizaban para aquellas juntas, al verlo entrar unos guardias comunes y corrientes lo recibieron, se inclinó un poco y pasó caminando por aquel suelo del ruiseñor hasta llegar a la sala donde la ama de llaves lo dirigió.
―Gracias ―aunque no estaba en sus expectativas darles las gracias a cualquier persona, su puesto de poder le decía claramente que había cosas que él tenía el deber de hacer, tales como dar un estúpido gracias o escuchar las audiencias de personas que tenían algo que decirle.
―Buenas tarde Ronkoku-sama, Zettai-sama ―habló Sasuke ingresando a la sala y inclinándose un poco. Dejó de lado su sombrero que tenía el Kanji en su frente y mostró su pálida piel serena actitud y decididos orbes. La pose de por sí era intimidante, y los feudales notaron aquel aire de arrogancia y poder que imponía el Uchiha a penas se veía.
―Uchiha-sama ―dijo Zettai dirigiendo su mano hasta un sofá que estaba frente a los dos.
―Es un gusto poder hablar con ustedes ―aunque aquello fuese la mentira más grande que haya dicho en la vida, ya estaba acostumbrado, hasta podía decir que hacer estas cosas eran entretenidas hasta cierto grado, no soportaba que las personas le contaran sus problemas cuando su venganza estaba recién comenzando, gozaba de cada paso.
―¿Té? ―preguntó Ronkoku con aquella voz tan ronca y desgastada con el tiempo. Asintió mientras analizaba a ambos hombres que rondaban la edad de cincuenta años, experimentados y conocedores del mundo que les rodeaba.
―Dejémonos de entremeses, ¿qué es lo que quiere Uchiha Sasuke-sama con nuestro país? ―Sasuke les sonrió con arrogancia y miró el exterior casi con devoción. Los prados trabajados y de perfiles llamativos eran hermosos, pero tenía que calcular bien sus palabras.
―Tienen un hermoso país, próspero en riquezas pero carente de salud y educación, y fuerza militar, algo que es básico en algunos casos ―soltó sin miedo. Ellos no querían palabras de amor y paz, querían la verdad.
―Ahora mismo, un miembro del consejo está viendo el país más a fondo. Es obvio lo que les vengo a proponer, después de todo mi aldea como la suya pasaron por casi lo mismo.
―No confunda el respeto con otra cosa, Sasuke-sama. Nosotros le estamos eternamente agradecidos por salvarnos de aquella escoria que tenía como sensei, y venir a liberarnos de los ninjas que nos tenían prisioneros, pero de allí a querer que la misma fuerza nos reprima y --―
―Comprende mal si me permite decir, Ronkoku-sama. Yo no quiero apoderarme de vuestro país, sino que quiero afianzar nuestros lazos de hermandad. Les propongo protección de todos los ninjas que quieran hacerles mal, les propongo salud con mis mejores médicos, y les propongo educación como también ayudarlos en cualquier cosa que necesiten. Sé que quizás ya hayan tenido aquella propuesta y algunos sólo buscan su dinero que con tanto esfuerzo han tenido, pero yo sólo quiero que mi país, prospere y no se sienta sucumbido ante otras personas, quiero que crezca y sea de temer para que así nadie le quite la escasa felicidad que les puedo otorgar ―¡Dios!, ¿él entregando mensajes de paz y amor bajo otras tonalidades?, cualquiera que lo viera pensaría que fuese un Genjutsu mal hecho, pero la verdad era otra. No podía sacar su dinero de Konoha aún, sería demasiado sospechoso que una fuente de ingresos fuertes de la villa se fuese así como así y eso sólo traería las miradas de recelo de muchas personas, así que tenía que buscar dinero en otras personas.
―No sabe cuántas veces hemos escuchado casi lo mismo, pero con usted es diferente Uchiha-sama, después de todo con usted tenemos camino recorrido. Firmaremos un pre-contrato, así si todo lo que nos dice resulta falso usted tendrá que alejar su vista y devolvernos todo lo que nos quitó ―murmuró Zettai.
―Comprendo, y no puedo estar más de acuerdo, pero como verán, ustedes también tienen que colocar lo suyo ―suspicaz, como ninguno.
―Creo que es hora de que nos diga más de aquellos planes para la gran nación que se avecina ―Sasuke sonrió, tenía que hacerlos en cierto grado partes sin que se sintieran tan poderosos. Comenzó contando los avances de su villa mientras él estaba al mando, y lo que esperaría su villa si se unían a su alianza tomando el nombre del país del Sonido. Su aldea estaría bajo el nombre de Umigakure no sato y así las cosas marcharían mejor.
Toda esa semana el Uchiha estuvo cerrado el pre-contrato y con una gran sonrisa llena de satisfacción y socarronería se devolvió al que era su hogar con Juugo, todo marchaba bien.
Pronto se les unió la Aldea oculta de las Aguas termales, la de la Libélula ―quien a pesar de tener treinta años tratar de recuperarse avanzaba lento― y el país de la garra como el del colmillo.
Al cabo de un año el país de los Campos de Arroz, más conocido por el país Oto no Kuni prosperaba avanzando rápidamente. Sasuke movía las villas como se les antojara y los ingresos eran buenos, pero no muchos. La fuerza militar aumentaba paulatinamente ―era lo que más se demoraba―, pero tras irse por allí con el libro BINGO buscando ninjas renegados los cuales les podrían servir, algunas cosas cambiaron. Los Shinobis y Kunoichis a pesar de tener niveles Chuunin eran comparables con los Jounin y no se pudo sentir más dichoso, pero aún no tenían el número suficiente de habitantes. Mandó a edificar a finales del año grandes torres de vigilancia en las fronteras, entreno él mismo a los ninjas que resguardarían con campos de sonido el país, avisando y teniendo datos básicos sobre todas las personas que ingresaran bajo ciertos territorios de importancia. Sin duda la aldea estaba dando renombre, y pronto las grandes sombras de países como el país del Rayo se enteraron de lo que sucedía.
Capturaron a diversos ninjas que querían información, pero los liberaban para decirles que si querían obtenerla el líder de su aldea o país tenía que contactarse con el de él y así muchos desistieron.
―Un año Sasuke-sama y parece que has creado un imperio ―murmuró Juugo se paró a su costado, la tarea que llevaba sobre sus hombros era pesada y agotadora. A pesar de tener misiones no tenían las suficientes como para siquiera entrar a la competencia con las cinco mejores villas. A pesar de que su país era comparable con el del té, aún les faltaba.
―Sí, pero aún o es suficiente ―murmuró.
Sasuke a sus diecinueve años tenía que cumplir con su venganza.
―Este año será mejor.
Dos años habían pasado ya desde que Sasuke se marchó, dos años en que Naruto había mandado a Kakashi, Sai y ella a buscarlo por todos los lados posibles, ¡incluso fueron al Oto!, pero cuando preguntaron por él dijeron que no lo veían desde hace tiempo.
Aquel rubio a pesar de volver a ser el mismo, el casi se anteponía a la frase. Ya no llegaba a la casa en donde había habitado con el Uchiha sobreviviente, su mirada estaba opaca y se desvivía por el trabajo. Se podía decir que Konoha era un lugar próspero y tranquilo, hubieron algunas peleas por villas pero pronto terminaban antes de que Konoha interviniera, pero allí no estaba el problema, sino que Naruto cada vez estaba más y más solo, no dejaba que ninguna fémina y hombre se le acercara con intenciones personales, no había salido con nadie más desde hacía dos años y diez meses.
―Naruto, descansa, pronto vendrá la cumbre de Kages y no creo que a Rindo y Gaara se alegren de verte en ese estado ―Sakura suplicaba sordamente porque aquel rubio se marchara a dormir un poco a su casa, después de todo ni siquiera se había comprado otra, estaba como un nómada, viviendo de casa en casa.
―Está bien Sakura-chan, sólo por unas horas ―aunque sabía que el rubio dormiría por unos días.
Rindo el Tsuchikage y Gaara el Kazekage eran buenos amigos del rubio. Aquel trío oscilaba bajo la misma edad y comprendían lo difícil que puede ser estar al mando de toda una nación con tan corta edad, pero disfrutaban su vida como ninguno.
―Sakura-chan… ¿tú crees que el teme esté bien? ―pronunció flojamente Naruto desde la puerta de la oficina. Aquella espalda ancha y la capa que lo atribuía como Hokage de la aldea lo hacían ver más viejo y desgastado; ¿cómo decirle que Sasuke posiblemente realizó su vida sin él?, después de todo cuando el último Uchiha pronunció aquellas palabras de odio hacia el menor pudo comprender la magnitud del dolor y decepción que tenían.
―Sí Naruto, Sasuke-kun está bien ―'y posiblemente feliz' pero decidió omitir su último pensamiento ―. En una semana llegan los Kages Naruto, prepararé todo, tú descansa.
"Sasuke"…
Hoy Konoha se vestía de fiesta, el hecho de que los cinco grandes la mando estuvieran en su villa provocaron que el rubio y joven Kage hiciera un carnaval como bienvenida. Naruto los recibió con una gran sonrisa falsa que nadie pudo notar. Abrazó a Gaara como era de costumbre y comenzaron con su plática con Rindo mientras que el Sabaku sólo asentía o negaba según la pregunta.
―Bien, sólo estamos al inicio de la semana de charla, así que supongo que no les molestará despejarse un poco de sus arduos trabajos y pasarlo bien con el carnaval ―pronunció feliz el rubio, hoy se lo merecía, estaba dispuesto a tratar de olvidar aunque sea por una semana a su ex-amante. Los otros tres hombres y fémina asintieron con gracia ante la calidez que el menor les daba.
Naruto se fue un lugar apartado para hablar con su mejor amigo pelirrojo, mientras que los asistentes permanecían afuera esperando cualquier tipo de pregunta o necesidad, pero extrañamente Rindo, Aoi ―Mizukage― y el cincuentón de Raikage se vieron en una grata charla sobre cosas que Naruto no comprendía, tratados que desconocía, Gaara al ver el silencio y mirada fija que Naruto tenía hacia los demás trató de escuchar lo que entre ellos se hablaban.
―¿Qué demoni--―?
―¿Hablan del tratado de Otogakure? ―preguntó Gaara acercándose al resto, ellos asintieron siguiendo la conversación tras el ingreso del chico.
―Como decía, el Otokage sabe cómo manejar su aldea, el que haya incrementado su fuerza ninja de la nada a una no muy despreciable suma shinobis a sus pies es bueno, además de que aquellos ninjas tienen extraños Jutsus. En el tratado se estipula una norma la cual nos da la libertad de mandar a nuestros shinobis jóvenes a sus escuelas o entrenamientos, logrando aprender de aquellos Jutsus, pero no todos. Es comprensible pero no por ello despreciable ―que el Raikage hablará así de la pequeña villa que él conocía le parecía sorprendente, pero aún más que lo llamara Otokage.
―Pero si el sonido es una aldeíta que no tiene mucho ―inquirió Naruto ganándose la mirada de extrañeza de los cuatro kages.
―Sé que eres despistado Naruto-san, pero deberías actualizar la información ―cuando Aoi le dijo aquello sonrió nerviosamente mientras intentaba inferir aquello.
―Iré al servicio ―no esperó mucho para salir de allí.
―Me parece sorprendente que Naruto-san no haya invitado al Otokage, después de todo nosotros ya lo reconocimos como un país más. El poderoso y místico país del Sonido ―rió Rindo mientras los demás asentían.
―Es un chico algo parco, pero tiene una gran mente ―inquirió Aoi ―. Además de ser hermoso y sensual ―a pesar de tener treinta y tantos, la adulta se comportaba con una sabiduría sorprendente. Los otros tres Kages asintieron, aunque los hombres con algo de rubor por aceptar que aquel chico era "lindo". Gaara los miró de forma inquisidora.
―¿Chico?, pensé que era mujer, aunque supongo que era su representante. Otokage no trato directamente conmigo ―murmuró incomprensible Gaara ―. Supongo que la chica respondía al nombre de Ayumi Kakinawa, es una encantadora chica, al parecer él y el muchacho tienen una relación ―musitó de manera confidencial el mayor.
―Formarían una linda pareja ―mencionó el Mizukage recordando la vez que Sasuke y Ayumi fueron a su país por el carnaval.
A las afueras, mientras aquella conversación se mantenía, Sakura fue llevaba a un lugar alejado de los demás por Naruto, quien desesperado le soltó la información de una.
―El sonido tiene un Otokage, ¡los cuatro lo dicen como si nada!, ¡¿cómo no he sido informado de algo así?!... al parecer aumentó su fuerza de todas las maneras posibles y hasta hablan de tratados importantes, ¡joder y yo no tengo ni la puñetera idea de quién es el idiota que está al mando?!, el muy bastardo ha sabido ocultarse bien. Quiero que mandes al mejor equipo ANBU para que investiguen todo lo que puedan con respecto a los cambios de la villa y su cabecilla. También invítale a la reunión, sería una buena manera de hacer tratados con ellos si son tan buenos como dicen.
Sakura asintió confusa y mandó a Shikamaru por el mensaje.
Otro amanecer y muchas noticias nuevas.
―¡Sasuke!, ¡Lo has logrado joder! ―cuando Suigetsu entró trastabillando con una carta abierta ―con él no existía privacidad― y con la sonrisa de lado a lado el Uchiha supo que algo jodidamente bueno venía.
Ayumi le quitó la carta a Suigetsu y se la pasó a Sasuke sonrosada, la cabecilla de todos los logros sonrió llenó de una dicha impropia de él.
―Prepara el carruaje ―murmuró mientras observaba la villa tan utópica que había construido. Se sentía orgulloso de su venganza, de lo que hizo y haría mientras observaba de reojo a la chica.
―Ayumi, vístete con tus mejores Kimonos, nos vamos a Konoha, a la cumbre de Kages.
De ahora en adelante su venganza comenzaba.
Aldeas: Antes que nada, quiero decirles que las aldeas que tomé no sé donde carajos están, pero las manipulé para que estuvieran en las zonas aledañas al sonido. Si buscan un mapa de los países de la serie notaran que Sonido está algo alejado de otras aldeas y sólo se topa con Konoha por un extremo ―por el camino de Valle del fin― y a su alrededor no hay mucho. Así que coloqué países y villas por allí.
*Ta no Kuni: País de los campos de Arroz. Lo coloqué así porque da más misterio xD
*Otogakure no Kuni: Aldea del Sonido.
*Umi no Kuni: País del Mar.
*Oto no Kuni: País del Sonido.
Author's Notes: Soy malo, lo sé, no me lo recuerden. Traté de colocar otras cosas en el segundo capítulo, pero no pude. ¡Este fic me fascina!, me encanta la crueldad que Sasuke puede llegar a tener, y sobre todo lo lejos que puede llegar.
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