Advertencias: Ninguna
Nota de Autor: Nuevo capítulo después de exprimir mi pobre neuronita para escribir el último capítulo de "La Variable" xD Jejejejeje! Espero que os guste!^^ Como siempre, muchas gracias a todos por leer y en especial a Lor-mats, trishahudsonblack91 y Zarland-black93 por sus comentarios en el chapter anterior! :)
Capítulo 3: Cinco
Cinco. Puede que para muchos ese número no significase nada en absoluto, pero para Sawyer y Juliet representaba de forma matemática los días que llevaban encerrados y compartiendo jaula. Cinco largos e interminables días. Sin olvidar por supuesto todas las horas que habían gastado picando y transportando rocas. Y soportándose el uno al otro.
Y es que la tensión entre ambos había aumentado de manera considerable con la falta de comida y agua y el agotamiento por el trabajo realizado. Juliet estaba completamente convencida de que Los Otros debían de estar pasándoselo en grande viéndoles comer galletas y pienso para animales y arrodillándose en el suelo para beber agua de un tubo. Completamente humillante para ellos e hilarante para los demás.
Como se había convertido en rutina en los últimos días, se despertaron cuando los primeros rayos del sol fueron capaces de atravesar los árboles para llegar hasta su jaula, y tras accionar el mecanismo para poder obtener algunas galletas y algo de agua ambos se sentaron, cada uno en un extremo de la jaula, a disfrutar de su pequeño "desayuno".
Sin embargo, esa mañana hubo algo que rompió su rutina, ya que al contrario de cómo solía ser habitual, cuando Tom apareció para llevarles hasta la cantera lo hizo solo y no en compañía de dos o tres hombres.
—Traigo novedades para vosotros, tortolitos—habló el hombre mientras que se acercaba a los barrotes.
— ¿Nos has comprado una carretilla nueva?—replicó Sawyer irónicamente, aún sentado en el suelo.
—Algo mejor que eso. Por portaros bien os habéis ganado el derecho de tomar una ducha.
Con esa frase, Tom llamó por completo la atención de James, que se levantó rápidamente del suelo para acercarse un poco más a él, visiblemente interesado en el tema. Y no era para menos, ya que no había disfrutado de una ducha decente en más de dos meses y ni siquiera de una ducha en casi una semana.
—Yo tomaré el primer turno—dijo Sawyer rápidamente, sin ni siquiera molestarse en comprobar si Juliet estaba de acuerdo.
—Creo que no me has entendido bien. He dicho una ducha. Y vosotros sois dos—replicó, mirando al sureño con expresión de estar pasándoselo en grande.
— ¡Hijo de puta!—gritó mientras que se lanzaba contra los barrotes para tratar de atizar a Tom, solo que el hombre se retiró hacia atrás riéndose antes de que el rubio pudiera si quiera tocarle.
Estaba claro que todo este asunto de la ducha era solo una provocación más por parte de Los Otros para llevarles al límite de su paciencia y hacer que se destrozasen entre ellos por conseguir satisfacer necesidades básicas como la higiene, la comida y la bebida. Y al parecer, con James estaba funcionando de una manera bastante eficaz.
Afortunadamente, ella era bastante más inteligente y calculadora como para caer en una provocación tan obvia, sabiendo mantener la mente fría cuando era necesario. Sin contar que hasta hacía cinco días había sido un miembro en activo de Los Otros.
Juliet se puso en pie, acercándose hasta los barrotes con su mirada fija en Tom, que seguía aún con una sonrisa autosuficiente dibujada en su rostro.
—La compartiremos—dijo ella con voz tranquila, ganándose las miradas sorprendidas de los dos hombres—Has dicho que solo podemos utilizar la ducha una vez. Ningún problema. La compartiremos, ¿verdad James?—sus ojos se movieron lo justo para poder localizar a su compañero, de pie junto a ella.
—Claro—respondió el sureño, siguiéndole el juego pero con claro tono desconcertado en su voz.
— No hay ningún problema en eso, ¿no?—preguntó de nuevo Juliet, dirigiéndose ahora a Tom.
—No, en absoluto…—contestó utilizando prácticamente el mismo tono que Sawyer—Eh… Vendré a buscaros en cinco minutos.
La rubia asintió levemente con la cabeza y volvió a sentarse en su "parte" de la jaula en silencio, dejando a un Sawyer estupefacto parado de pie junto a los barrotes.
Tal y como había prometido Tom, cinco minutos más tarde volvió a buscarles acompañado de un par de hombres más que se encargaron de ponerles las esposas y de conducirles al interior de uno de los edificios que formaban la instalación de la Hidra. Concretamente al mismo lugar en el que Kate había conocido a Juliet cinco días atrás.
—Tenéis quince minutos—advirtió Tom justo antes de cerrar la puerta del vestuario y marcharse, dejando algo de ropa limpia en el interior de una de las taquillas.
— ¿Por qué lo has hecho?—preguntó James una vez que estuvieron solos en la habitación.
—Porque eres demasiado temperamental, lo que te hace muy manipulable si te tocan los hilos adecuados—respondió mientras que se cruzaba de brazos—Tom estaba montando todo este numerito para provocarte y tú estabas cayendo como un imbécil.
—No me digas…—murmuró con desdén mientras que se empezaba a desabrochar los botones de la camisa, no queriendo ser más "imbécil" de lo que Juliet le había dicho que era como para malgastar el tiempo escuchándola hablar sin hacer nada.
—Les encantan los juegos mentales y jugarán contigo todo lo que puedan hasta que consigan que hagas lo que ellos quieren—siguió hablando con voz fría y tranquila, obviando el hecho de que James acababa de desprenderse de sus pantalones, quedándose en ropa interior.
—Haber, Sherlock, ¿y qué es lo que ellos quieren conseguir, según tú?—replicó.
—Que me mates—respondió mientras que se encogía levemente de hombros.
Sawyer se quedó paralizado y en silencio durante unos segundos, tiempo que ella aprovechó para desvestirse hasta quedar en el mismo estado que él y encaminarse hacia la ducha.
Cuando él volvió en sí Juliet ya había desaparecido de su vista, por lo que apresuró sus pasos para seguirla. Con el parloteo y deshacerse de su ropa por lo menos debían haber gastado ya cinco minutos de los quince que les habían concedido.
Juliet se encargó de abrir la llave del agua, y en cuanto James estuvo junto a ella se dio la vuelta, dándole la espalda un tanto cohibida y visiblemente incómoda mientras que dejaba que el agua empezase a empapar su piel y la tela de su ropa interior.
—No fastidies, rubia… ¿Tanto insistir para compartir la ducha y ahora te das la vuelta?—comentó Sawyer, olvidando por un momento la conversación que habían mantenido a penas unos segundos antes. No es que él sintiese algún tipo de atracción por ella, si no que la rubia tenía muy pocos puntos débiles y si la vergüenza a estar tan expuesta era uno de ellos, Sawyer no estaba dispuesto a perder la oportunidad para molestarla un rato.
Juliet giró la cabeza levemente, fulminándole con la mirada de reojo en lo que era una clara señal de que no estaba dispuesta a tolerar ningún tipo de broma o comentario respecto a lo que estaban haciendo.
—Vale, vale. Mantendré la boca cerrada—volvió a hablar mientras que también se daba la vuelta, dándole la espalda pero con una sonrisilla autosuficiente dibujada en su rostro que solo podía significar que aún no había terminado.
Ambos comenzaron a lavar sus cuerpos en el más absoluto de los silencios, fingiendo que el otro no estaba a apenas unos centímetros de distancia mientras que el agua caliente servía para relajar un poco la tensión que habían acumulado durante los últimos días.
— ¿Me pasas un poco más de jabón?—pidió Sawyer después de unos cuantos minutos.
Juliet alargó el brazo para alcanzar el bote y entregárselo al rubio. Hasta ahí todo habría sido normal de no ser porque al darse la vuelta se encontró que donde debería de haber habido un trozo de tela solo estaba el trasero redondo y bien formado del sureño, que seguía de espaldas a ella bajo el agua como si nada.
—James, ¿se puede saber que narices estás haciendo?—inquirió mientras que subía rápidamente la mirada hacia arriba, asegurándose de que él no se diera cuenta de que le había visto.
—Pensé que habíamos quedado en que no se valía mirar—contestó con tono burlón mientras que se daba la vuelta, disfrutando al ver como Juliet se esforzaba por no bajar la mirada ni por un instante de la altura de sus ojos.
— ¿Puedes hacer al favor de ponerte algo encima?—preguntó, haciendo feliz a Sawyer al demostrar que estaba aún más incómoda con la situación que unos minutos atrás.
—Tengo una idea mejor, ¿por qué no te desnudas?—replicó.
Juliet le fulminó con la mirada de nuevo, deseando poder hacerle cenizas con el simple hecho de mirarle con sus enormes ojos azules. Avanzó un paso hacia él, y tras estamparle el bote de jabón contra el pecho salió de la ducha dirigiéndose de nuevo a los vestuarios.
Sawyer la miró salir, soltando una pequeña carcajada burlona, feliz por haber logrado sacarla de sus casillas y haber hecho que perdiese esa calma que siempre parecía tener fuese la situación que fuese. Si al final resultaba ser verdad eso de que tenía que matarla, no estaba dispuesto a hacerlo sin por lo menos habérselo pasado bien a su costa.
Volvió a dejar el bote de jabón en su sitio y se agachó para recoger sus boxers del suelo de la ducha, volviéndoselos a poner donde correspondía. Después cerró la llave del agua y salió de la ducha.
No debían de quedar mucho más de cinco minutos, así que tenía el tiempo justo para secarse y vestirse antes de que Los Otros volviesen a buscarles.
Ya de nuevo en la jaula, Juliet volvió a sentarse en un extremo y James en el otro, sin intercambiar la más mínima palabra, tal y como era habitual en ellos.
Al parecer tampoco tendrían que trabajar por la tarde, así que la rubia optó por tratar de dormir un rato para intentar recuperar fuerzas.
—Admite que te gustó—dijo Sawyer cuando ella cerró los ojos.
— ¿Qué?
—Mi culo. Admite que te gustó.
—Eres más estúpido de lo que pensaba si crees que por algún casual voy a decir algo así—respondió ella con voz monótona.
—Lo tomaré como un sí—replicó, tratando de provocarla de nuevo.
—Sigue soñando, James—murmuró mientras que giraba su cuerpo, de manera que ahora su cara estaba frente a los barrotes y le daba la espalda al rubio.
—Yo se de otra que va a soñar y mucho…—comentó con voz pícara mientras que optaba por imitar a la mujer y se tumbaba también en el suelo, colocando los brazos por detrás de la cabeza—Aunque será mejor que sueñes, porque eso es lo más cerca que vas a estar de mi, barbie—añadió.
—Imbécil…—murmuró justo antes de cerrar los ojos.
Continuará...
