Los personajes son propiedad de Suzanne Collins y La historia no me pertenece es una adaptación la original la pueden encontrar con la autora paolamendoza
Capítulo 4 Materialista sin sentimientos
Intenté correr tras el simio sin modales pero eso sólo lastimó más mi tobillo. A mitad de camino me incliné recargándome sobre mis rodillas para agarrar aire.
-¡Mellark!- grité con todas mis fuerzas sintiendo que lastimaba mi garganta.- ¡Mellark!- él volteó.
Apenas me miró con una extraña expresión en su rostro moví las manos pidiéndole que se acercara. Se quedó ahí de pie un momento cruzado de brazos como esperando a que yo me moviera y al ver que no lo hice se acercó.
-¿Y ahora qué?- preguntó groseramente. Pasé saliva y me levanté para verlo de frente.
-Voy contigo.- dije y él se rio. Me quedé seria, si quería sobrevivir aquella catástrofe debía aguantar cualquier cosa, incluyéndolo a él. Me mordí el labio reprimiendo la risa pues mi imaginación me planteaba una historia en donde era más sencillo sentarse a tomar el té con un zombie que con él.
-¿Conmigo? Olvídalo, no me gusta cuidar bebés.
Mi hermano alguna vez me dijo que un hombre no se resiste a una mirada bonita, palabras amables y un poco de coqueteo. Aunque no me apetecía hacer alguna de esas cosas con éste bastardo de alguna manera debía convencerlo. Entonces mi orgullo me gritó:
-No te rebajes, Katniss. Ve por tu cuenta, no te pasará nada.
Me mordí el labio preguntándome si debía hacerle caso.
-Por favor.- le pedí, viéndolo a los ojos, tenía que admitir que me gustaba mucho su color. Pero después mi mirada se desvió a sus labios y me hallé a mí misma preguntándome a qué sabrían.- Katniss, concéntrate.- me gritó mi parte racional.
-Pensé que irías a la estación de trenes.- dijo.
-Sí, allá voy.
-Si sabes que eso está del otro lado de la torre, ¿verdad?- asentí.
-Escucha, no tienes que acompañarme hasta allá, sólo quiero ir contigo hasta que encuentre un auto en el cuál moverme y me iré por mi cuenta.
-¿Y por qué quieres venir conmigo?- preguntó sonriendo al acercarse a mí. Este tipo tenía algo que me exasperaba y entretenía al mismo tiempo. Usualmente yo no era el tipo de chica que ruega por algo, más bien, siempre he sido independiente y hago las cosas por mi cuenta, pero con él…
-Es la situación. Lo necesitas para no ser comida por zombies, nada más.- me dije a mí misma y sentí como si mi ser entero se burlara por haber dicho una mentira tan grande como que el cielo es color verde.- Tú tienes las armas en caso de que otra cosa de esas quiera atacar.
-Escucha, estas son las reglas: No voy a sacrificar mi pellejo por el tuyo. Si te muerden no me voy a tentar el corazón en dispararte directo en la cabeza.- dijo esto empujándome de la frente con su dedo índice.- Antes de que regreses convertida en una criatura repugnante… aunque…- rio al verme y fruncí el ceño sin comprender qué diablos le causaba tanta gracia de mí.- Yo creo que más repugnante que ahorita no podrás verte.- soltó estallando a carcajadas.
Me miré mi pijama estaba cubierta de sangre y tierra, mis pantuflas manchadas y una se me había roto y se asomaba mi dedo gordo. Mis brazos y cuello sucios… tenía razón, estaba repugnantemente asquerosa y me llevé una mano al cabello preocupándome por primera vez desde que lo cepillé en mi cuarto de cómo se veía.
Golpee su brazo derecho aunque creo que eso le causó más dolor a mis nudillos que a él.
-Entonces, ¿puedo ir contigo?- soltó un suspiro resignado y asintió.
Se dio media vuelta y empezó a caminar, muy de prisa, debo añadir. Intenté seguirle el paso pero yo prácticamente iba trotando para poder hacerlo. Fuertes punzadas me estaban queriendo asesinar de dolor en mi pie izquierdo.
-Espera.- le grité. Él se volteó a verme.- No puedo ir tan rápido, ¿podrías caminar más lento?
-A velocidad de tortuga no vamos a llegar a ninguna parte.- dijo, provocando que me enfadara.- Si no vas a mi ritmo mejor ve por tu cuenta.
-¡No puedo! Mi pie me está matando.- dije, levantándome un poco el pantalón y, efectivamente, estaba muy hinchado.
-¿Dime qué hice para merecer un castigo así? Una niñita tonta con tobillos frágiles, ¿tanto me odias?- preguntó mirando al cielo. Éste tipo era un dramático.
Se acercó a mí y sin poner mucho esfuerzo me tomó por las piernas y me cargó. Mis brazos se aferraron a su cuello al no sentir el piso.
-¿Qué haces?
-Salvando tu pie de ser amputado.- dijo, y tras esto último, comenzó a caminar, al mismo ritmo que llevaba antes.
Me quedé en silencio un momento para procesar aquello y dirigí mi mirada hacia el frente. El sol había calentado ya lo suficiente y pensé que debían pasar de las 3:00pm. Mi cuerpo fue relajándose poco a poco.
Recordé a mi madre, la noche anterior a que el apocalipsis nos cayera encima, en la cena. Había platicado con ella y con papá de mis planes para viajar a Europa en Navidad. Cuando después me pidieron que tocara una pieza en el piano. The river flows on you. Era su favorita y siempre la hacía sonreír.
Se me escapó un suspiro cargado de melancolía al pensar que nunca, en el poco o mucho tiempo que me quedara de vida, volvería a verlos, a sentarme a charlar con ellos, a disfrutar de un viaje en carretera como tanto nos gustaba.
-¿Estás bien?- preguntó el simio descerebrado.
-Sí.- respondí solamente. No sentía deseos de hablar de mi familia o lo sucedido. Al menos no con alguien que sabía no lo entendería.
-Lamento lo de tu auto.- dijo apenado.- Debió haberte costado una fortuna.
¡Era increíble! Se lamentaba por mi coche pero no por haberme dicho esas horribles cosas de Marvel, por haber estrujado mi pie y haberme llamado niñita tonta. No sólo descerebrado y sin modales, este tipo era un materialista de lo peor. Pero lo cierto era que no quería discutir por aquello.
-Me lo regaló mi padre el año antepasado.
Él no dijo nada más. El espantoso dolor de cabeza había vuelto a aparecer y mi estómago se quejó. No había comido en todo el día y me fui sintiendo débil. Recargué mi cabeza sobre el pecho de Peeta y me acomodé en él. Aunque no pude verlo sabía que había sonreído. El olor mezclado en su ropa de tabaco, perfume y sudor me agradaba, por extraño que eso pareciera. Mis ojos se fueron cerrando y poco a poco me escapé de aquella realidad, sintiendo como si me besaran la cabeza, probablemente habría sido sólo mi imaginación.
Hola, yo sé que me extrañaron y sé que quieren matarme pero no se preocupen ya que mi socia (Mel: ¿Tienes una socia?) si tu Melinda, y tú me ayudaras cuando no pueda subirlos yo (Mel: a si cheto, se me había olvidado :D no te preocupes no se me olvidara PD: odio la escuela) todos Mel todos, en tres capítulos será algo impactante (Mel: ¿Qué?) no molestes (Mel:¬¬) bueno respondo reviews: Gpe77: me alegra que te guste y que apareciera el rubio saliera, a mi tambien (Mel:¿tu crees que le pida ayuda?) mel calla, ok subire mas capis la proxima semana por personas por ustedes ok ;) asi que no te desesperes
