¡¡¡Wow!!! ¡¡¡13 reviews!!! ^^ Sois magníficos, muchísimas gracias a todos. ¿Os gusta el POV de Jacob o qué? Porque vamos, de 2 reviews que recibí con el punto de vista de Bella a los 13 que he recibido con el punto de vista de Jacob hay un abismo... xD
Esta historia va a estar escrita desde distintos POV. Tengo a Edward, a Bella, a Leah, a Nessie y a Jacob. No sé si la historia me pedirá alguno más en el futuro, pero por ahora son esos personajes los que se han ganado un hueco en esta historia.

Los anónimos los contesto al final, ¿vale?

¡Ahora a leer! ¡Un beso a todos!


CAPÍTULO 3: Bella

Me lancé a sus brazos en cuanto lo escuché volver del bosque. Edward me apretó muy fuerte contra su pecho, enterrando la cabeza en mi cabello. No tuvo que decirme nada, pues la expresión de su rostro lo decía todo: no la habían encontrado.

- ¿Jake? – pregunté, en un susurro.

- Está peinando el bosque con la manada. – susurró él en el mismo tono. – Y los demás se han quedado para ayudarles. Yo tenía que venir a verte, pero voy a volver con ellos enseguida. – lo noté suspirar casi imperceptiblemente. - Hay algo muy extraño en todo esto, Bella.

- ¿Crees que Renesmee estará bien? – pregunté ansiosamente mientras me separaba de él para mirarle a los ojos. Visualicé la duda en sus dorados orbes, y supe que estaba planteándose mentirme. – No lo hagas. – rogué con un deje de desesperación en mi voz que no le pasó desapercibido. - No me mientas.

Edward tomó aire profundamente, y cerró los ojos en una expresión de infinito dolor y preocupación.

- Había gotas de sangre… - admitió entonces, tan bajo que pese a mi agudizado sentido de la audición apenas pude captarlo.

Pero lo capté.

El mundo comenzó a dar vueltas a mi alrededor de nuevo, y tuve que sujetarme a los fuertes brazos de Edward para no caerme. La segunda reacción humana de mi cuerpo desde que me transformé. Edward simplemente apretó su abrazo alrededor de mi cintura, aguantando parcialmente mi peso.

- ¿Sangre? – pregunté entonces débilmente, y mi respiración se hizo más rápida. - ¿Su sangre?

Levanté la vista hacia él. Su mirada era dura, y escondía un fuerte dolor. El mismo dolor que estaba sintiendo yo.

- Su sangre. – me confirmó con voz tensa. – Eran apenas unas gotas… pero es la confirmación de que le ha sucedido algo.

- Pero… pero, ¿dónde está? – susurré. - ¿Por qué no la habéis encontrado? ¿Por qué no la habéis traído?

- Hay algo muy extraño en todo esto… - repitió Edward, y su mirada voló lejos de mí, de vuelta al bosque. – No lo entiendo… no entiendo nada... no tiene sentido…

- Edward… - sollocé, maldiciendo no poder derramar las lágrimas que tanto alivio me darían. - ¿Dónde está?

Al escuchar mi sollozo, mi marido volvió la vista hacia mí. No sé qué debió ver en mi rostro, pero me rodeó instantáneamente en un abrazo fiero y protector.

- Su rastro desaparecía en el sendero de vuelta. – contestó. – Desaparecía, así, sin más. Sin dejar huella. Como si se hubiera desintegrado en el aire. No lo entiendo.

- ¿Quién ha sido? – susurré, la voz tintineante de mi garganta volviéndose súbitamente amenazante. - ¿Quién ha sido?

- No había ningún otro efluvio. – contestó Edward, y su voz reflejaba un absoluto desconcierto. – Sólo el de Renesmee. No lo entiendo. De verdad que no. No logro…

Volví a sollozar en cuanto me di cuenta de la magnitud del asunto. Mi hija estaba perdida. Había gotas de su sangre en el bosque, y sin embargo, no había ningún rastro que seguir. No había forma de encontrarla. Y no sabíamos qué había podido pasarle, ni quién había podido hacerle daño.

- Voy a volver a rastrearla. – murmuró Edward. – Tiene que haber otro rastro. Tiene que haber algo que no hemos visto.

- Voy contigo. – afirmé, la determinación escrita junto al dolor en mi rostro de piedra.

- No. – negó Edward, tomándome firmemente por los hombros.

- Quiero hacerlo. – susurré. – Tengo que buscarla. No puedo quedarme de brazos cruzados, yo… - un nudo en mi garganta me impidió seguir hablando.

- No. – volvió a repetir Edward. – Manda a Alice y a Rose a buscar a todos nuestros aliados, todos aquellos que se unieron a nosotros contra los Volturi hace siete años. Tanya, Kate y Carmen pueden acompañarlas si desean ayudarnos. Que pregunten a todos si han oído rumores sobre alguien que quisiera… - luchó por encontrar las palabras. - … que quisiera hacerle daño a Nessie. Tú quédate en casa con Esme por si vuelve, o llama, o llega cualquier noticia de ella.

- No me gusta quedarme esperando sin hacer nada. – susurré.

- Lo sé. – murmuró él, acunando mi rostro entre sus manos y lanzándome una mirada intensa. – Por eso tienes el papel más importante de todos. Coordinas el centro de operaciones, amor. Te necesito ahí. Hazlo por mí. Por ella. Por favor.

Por mucho que deseara unirme a la búsqueda, jamás había podido resistirme a esa poderosa mirada de Edward. Tragué saliva fuertemente, y asentí lentamente. Percibí el alivio en los ojos de mi marido.

- Prométeme que me llamarás si encontráis cualquier pista, por pequeña que sea, por insignificante que pueda parecer. – demandé con voz ronca.

- Te lo prometo, mi vida. – susurró él, la sinceridad escrita en su rostro.

Entonces, Edward se inclinó sobre mí y me besó con dulzura y mucha, mucha pasión. Sollocé en medio del beso, y cuando me separé de él, su rostro era una máscara de dolor, rabia y determinación.

- La encontraremos. – me aseguró. Y con un último beso, se alejó de vuelta al bosque.

Cuando me di la vuelta, me encontré con Esme observándome desde el porche de la casa acompañada por Rosalie. Ambas me miraban con la ansiedad y el dolor aflorando en cada poro de sus pieles. Habían escuchado la conversación que Edward y yo habíamos mantenido, por supuesto.

Eché a andar a velocidad humana hacia ellas, pues no tenía ánimos ni fuerzas para caminar más deprisa. Al parecer, los sentimientos tan profundos hacían aflorar todavía algo de la humana que un día, no hace mucho, fui. Sabía que la reacción corporal estaba en mi mente, pero no podía evitarla.

Esme y Rosalie, cuando vieron que me dirigía hacia ellas, corrieron hacia mí y estuvieron a mi lado un instante, ambas lanzándose con los brazos extendidos en un abrazo consolador. Nos quedamos abrazadas las tres unos largos segundos. Cuando me separé de ellas, Esme sollozaba y la expresión de Rosalie era de piedra.

- Alice está mirando, Bella. – me dijo Rose, y su tono de voz era venenoso. – Seguro que no tarda en vislumbrar algo, cualquier cosa que nos de una pista sobre Nessie.

- Eso si consigue verla… - susurré con tristeza.

- La encontraremos, de una forma u otra. – siseó entonces Rose en tono visceral. – Y lo que sea o el que sea que la haya herido, pagará.

Mientras caminábamos de vuelta a la casa, no pude evitar rezar a todos los dioses que conocía porque las palabras de Rosalie se cumplieran.


No tardamos mucho en organizarnos. Tanya, Kate, Alice y Rose se pusieron en marcha enseguida, cada una en una dirección. Habíamos decidido que avisaríamos a Nahuel y su tía, al aquelarre del Amazonas, a Benjamín y Tia del aquelarre egipcio, al aquelarre irlandés, y a algunos nómadas como Peter y Charlotte.

Era un plan algo desesperado, porque estaba claro que ninguno iba a saber nada de Renesmee. Pero teníamos la esperanza de que pudieran ayudarnos a buscarla. ¿Quién sabía adónde había ido a parar? Si alguien se la había llevado, podía estar en la otra punta de la Tierra en estos momentos. Necesitábamos que todos anduvieran alerta.

Antes de irse, Alice me abrazó fuertemente.

- Siento no estar siendo de ayuda, Bella. – susurró, y sus grandes ojos dorados estaban infinitamente tristes. – Ojalá pudiera hacer más.

- No es culpa tuya. – le dije, devolviéndole el abrazo con firmeza. – Estás haciendo todo lo posible, y todos lo sabemos.

- Te quiero, Bella. – me dijo, separándose de mí para mirarme a los ojos.

- Yo también, hermanita. – intenté sonreír, aunque me salió más una mueca que una verdadera sonrisa. No podría volver a sonreír hasta que no tuviera a mi niña entre mis brazos. Alice me devolvió una sonrisa triste, y se marchó hacia el garaje para coger su Porsche.

Cuando Esme, Carmen y yo nos quedamos solas, nos encontramos de pronto sin nada que hacer. Nos miramos a la cara las unas a las otras, y después comenzamos a pasear por la habitación, demasiado nerviosas como para quedarnos quietas en los sillones. No sabía cómo me había dejado convencer para quedarme de brazos cruzados cuando mi hija estaba ahí afuera, sola, quizás herida…

No me di cuenta de que estaba sollozando hasta que los maternales brazos de Esme me envolvieron en un cálido abrazo.

- La vamos a encontrar. – me susurró. – Tiene que estar en algún sitio.

- Mi niña… - sollocé sin lágrimas, con el rostro enterrado en el pecho de Esme. – Mi hija… Está sola ahí afuera, Esme. Está sola…

- Shh… - intentó calmarme, acariciándome la espalda suavemente. – Lo sé, cielo… pero tienes que tener fe. Todos están ahí afuera buscándola. La encontrarán.

Volví a maldecir mis ojos secos, que no me iban a dar siquiera la tregua de las lágrimas. La sensación de no poder llorar cuando lo deseaba tanto era horrible.

Cuando por fin me calmé, al cabo de una media hora larga, me planté frente a la ventana con la firme decisión de no moverme de ahí hasta que alguien llegara con noticias. Pero no pude llevar esa decisión a cabo, pues el timbre del teléfono sonó diez minutos más tarde provocándome una oleada de miedo cargado de esperanza. Fue Esme la que lo cogió, ya que ella era la que más cerca se encontraba del aparato. Carmen y yo estuvimos a su lado en un instante, la ansiedad carcomiéndonos por dentro.

- ¿Sí? – preguntó Esme, la misma ansiedad que yo sentía extendiéndose a su voz.

- ¿Esme?

Gemí suavemente. Era Charlie. Carmen se acercó a mí y me pasó un brazo por los hombros en señal de apoyo.

- Charlie. – murmuró Esme a modo de saludo.

- ¿Está Bella? – preguntó mi padre sin andarse con rodeos.

- Sí, un momento. – contestó Esme, y me extendió sin demora el teléfono.

- ¿Papá? – susurré.

- Bella. – saludó él, y su voz se cargó de la misma ansiedad que nos estaba carcomiendo a los demás. – No me has llamado. ¿Está Nessie en casa ya?

Dudé un instante, pero luego me decidí. Al fin y al cabo, el que las fuerzas del orden humanas la buscaran también no iba a hacer ningún daño.

- No ha vuelto... – susurré, y mi garganta volvió a cerrarse en un nudo. Tragué saliva fuertemente para despejarla. – No aparece… no sabemos dónde está…

- Cielo Santo, hija, ¿y por qué no me has llamado? – demandó él, y su voz sonó hosca por la preocupación.

- Carlisle, Edward, Jasper, Emmett, unos amigos de la familia y los lob… - me interrumpí, sabiendo que a mi padre no le gustaría que usara palabras tabú de esas que nunca quería oír. - … y Jacob y sus amigos la están buscando en el bosque en estos momentos. Con todo el lío me olvidé de llamarte… lo siento.

- Voy ahora mismo a la comisaría. – farfulló mi padre. – Comenzaremos la búsqueda enseguida.

- Gracias… - susurré, aunque sabía que, si ni los seres sobrenaturales eran capaces de encontrarla, menos lo iban a hacer los humanos con sus embotados sentidos.

- Es mi nieta, Bella. – murmuró tras una pausa breve, y su voz estaba cargada de dolor y acusación. – Deberías haberme llamado antes. Sigo siendo el jefe de policía, ¿sabes?

- Lo siento, papá, es que… - cerré los ojos fuertemente, conteniendo un sollozo angustiado. – Estoy muy asustada. No puedo pensar… - eso último no era la razón por la que no había llamado, pero no podía decirle que ya había fuerzas más poderosas y eficientes que la policía buscándola.

- No te preocupes, hija. – el tono de mi padre era profesional. – La encontraremos. Pondré a todo el estado a buscarla si es preciso. Diablos, moveré todo el país si no la encontramos.

Esta vez no pude contener mis sollozos.

- La encontraré. – me prometió. – Te quiero, Bella.

- Y yo… - susurré de vuelta.

Se oyó el clic de la línea, y colgué el teléfono con un movimiento impreciso.

Charlie no fue el único que llamó. Emily, Rachel, Sue (quien había visto irse a mi padre de casa con un escueto "Nessie no aparece" que la había dejado preocupada) y la madre de Claire (quien se había enterado por su hermana, Emily) se interesaron también por mi hija. De hecho, Sue, Emily, Rachel y un pálido Billy Black aparecieron en casa para hacernos compañía. Billy acudió preocupado, a parte de por Nessie, a quien apreciaba mucho, por Jacob, ya que comprendía lo que esta situación podía acarrearle a su hijo. La madre de Claire tuvo que quedarse con su hija, tratando de que no se enterara de lo que estaba pasando, pero nos pidió que la llamáramos en cuanto supiéramos algo.

Fue una noche muy larga para todos.


Cuando amaneció, vislumbré a Edward en la linde del bosque, y acudí rauda a él tal y como había hecho el día anterior.

- Edward… - farfullé, lanzándome contra sus preparados brazos. – Dime que habéis encontrado algo… - rogué contra su pecho.

Sentí cómo Edward se envaraba, y supe instantáneamente que no tenían nada nuevo.

- No puede haberse esfumado así. – susurré, y sentí que iba a explotar de impotencia, preocupación y pánico.

- La hemos buscado por toda la Península. – susurró mi marido contra mi pelo. Su voz sonaba derrotada. – Los lobos han llegado hasta más allá de Canadá. No hay ni rastro de ella, Bella… No sé qué más hacer.

- ¿Dónde están ahora los lobos? – pregunté, mi voz ahogada por la intensidad de mis sentimientos.

- La mayoría han vuelto a sus casas para descansar. – comentó. – Reanudarán la búsqueda más tarde.

- ¿Y Jake? – volví a preguntar, aunque sabía perfectamente la respuesta.

- Él, Leah, Embry, Quil, Seth y Sam siguen ahí afuera. – me contestó. – Han creado un perímetro de vigilancia, y planean rastrear los estados vecinos más tarde.

- ¿Qué hacen los demás? – demandé entonces, echando en falta a mi familia vampira.

- Jasper, Garrett y Emmett se han unido a la búsqueda de nómadas y aquelarres amigos para ampliar las posibilidades. – contestó. – Carlisle y Eleazar están intentando que los lobos descansen diciéndoles que ellos los relevarán durante unas horas, pero no están teniendo mucha suerte.

- No van a conseguir apartar a Jake de esto. – afirmé, cerrando los ojos con fuerza.

- No. – coincidió Edward con una inclinación de cabeza. - Él la ama, Bella. – dijo entonces suavemente. – Tanto como yo a ti. Ésto lo está destrozando por dentro. – se interrumpió un momento, suspirando profundamente. - Temo por él.

Me encogí ante esas palabras, sabiendo que eran más que ciertas. Si no la encontrábamos… ni siquiera podía pensar en esa posibilidad. Pero sabía que, en ese caso, Jacob jamás se recuperaría. Recordé aquél día en que Seth me contó por qué Renesmee se había vuelto intocable para los lobos, por qué la manada de Sam ya no podía matarla: "Ninguno de nosotros destruiríamos a uno de nuestros hermanos de ese modo". Me encogí de nuevo, pues sabía que el verbo "destruir" estaba usado en esa frase con toda la intención, y que realmente la pérdida de la persona imprimada conllevaba la destrucción del lobo.

- Voy a ir a buscarlo. – susurré entonces. Si yo estaba sufriendo lo indecible por mi hija, ¿cómo estaría sufriendo mi mejor amigo por su imprimada, por la chica que constituía literalmente su universo entero? El instinto maternal que siempre tenía por Jake me produjo el deseo de estar junto a él, de sufrir junto a él. Tenía que estar con él en estos momentos tan difíciles para ambos. Sin embargo, Edward apretó su agarre contra mis hombros de inmediato. Pero esta vez no me dejaría convencer. – Hablaré con él, intentaré traerlo para que descanse un poco. Puede que logre convencerlo para que vuelva.

- No quiero que salgas ahí afuera. – se negó Edward con determinación. – Hay algo muy raro en todo esto, y no quiero que te pongas en peligro.

Entrecerré los ojos, y una oleada de furia me recorrió el cuerpo. Me separé de él de un salto con un gruñido de rabia. Estaba fuera de mí. Jamás había estado tan furiosa con Edward.

- Mi hija está sola ahí afuera. – siseé con vehemencia. - ¿Crees que me importa ponerme en peligro? ¡Lo que me pueda pasar a mí es lo último que hay en mi mente ahora mismo!

- Lo sé, Bella. – intentó tranquilizarme, con las manos en alto. – Pero a mí sí me importa, ¿vale? No puedo perderte a ti también.

- No necesito que me protejas, Edward. – afirmé, y me sorprendió el veneno en mis palabras. Jamás le había hablado así. – Ya no. A ver cuándo te enteras de que yo ahora soy igual que tú. Ya no soy una débil mascota humana a la que cuidar. Acéptalo.

- Bella… - susurró él en tono arrepentido, pero yo negué con la cabeza.

Rápidamente y sin volverme a mirarle, eché a correr hacia el bosque, encontrando pronto el aroma inconfundible de mi mejor amigo.

Edward no me siguió.


Sé que todos estais deseando saber qué le ha pasado a Nessie, pero me temo que eso va a tener que esperar, pues no está previsto hasta el final de la primera parte de esta historia. Y eso son varios capítulos, jejeje.
Sólo os voy a decir una cosa, y no la voy a repetir: LAS COSAS NO SON LO QUE PARECEN.
(Me he parecido a la película esa de "La Princesa Cisne", jejeje).

Y ahora, contesto anónimos:

Sofia Swan: ¿Que dónde está Nessie? xD Bueno, eso es lo que se están preguntando todos, ¿verdad? ;-)
¿A qué te refieres cuando dices que te pueden Edward y su instinto paternal?
Muchas gracias por tu review, y espero seguir viéndote por aquí. ¡Un beso!

Noe Black Cullen: ¡Hola, guapa! xD Me temo que "lo voy a dejar en lo más interesante" durante unos cuantos capítulos más, jejeje. Es lo que tiene crear un ambiente de misterio. Iré añadiendo pistas y cosas conforme avancen los capítulos, después involucraré a los Volturi... Ya iréis viendo, tengo muuuuchas cosas pensadas. Me encantó que me dijeras en el capítulo anterior que te parecía que estabas leyendo a Bella. Estoy intentando que los personajes sean lo más canon que mis capacidades descriptivas me permiten. Muchísimas gracias por escribir, de verdad. Tus reviews me animan un montón.
¡Un beso muy grande, y hasta el domingo que viene!

Anónimo: Me alegra que te guste, y espero seguir viéndote por aquí. ;-) ¡Un beso, y gracias por escribir!

IsaBella: Hombre, tanto como perfecto... xD Me alegra mucho que te guste, y espero seguir viéndote por aquí. Gracias por escribir. ¡Un beso!

Seika: ¡Hola! Muchas gracias por escribir. Estoy intentando crear un clima de misterio, por eso estoy omitiendo la información que no es estríctamente necesaria. Intento que el fic sea desde el punto de vista de la gente que busca a Nessie. Para saber lo que ha pasado todavía faltan unos cuantos capítulos en los que iré añadiendo pistas y esas cosas.
Gracias de nuevo por escribir, y espero seguir viéndote por aquí. ¡Un beso!

LUCY BLACK CULLEN: ¡Hola, y muchas gracias por escribir! Pues creo que esta historia va a ser un poco larga, así que tendrás capítulos para rato. ;-) Y teniendo en cuenta que actualizo cada domingo, pues ya sabes, hay que estar atentos. ¿Qué edad tienes? Y ya sabes, el que yo tenga 20 años no significa que sea más lista que tú. Conozco chicas de 15 años que escriben mucho mejor que yo. ;-)
En cuanto a la película, sí, ya sabía que la estrenaban. Iré a verla la semana que viene, así que ya diré lo que me ha parecido en las notas de autor del siguiente capítulo.
Gracias de nuevo por tu review, ¡y hasta la próxima!

Ardi_bea: ¡Hola! ¿Qué tal? ¡Pues claro que te conozco! Jejeje...
Me alegra verte por aquí, espero que te quedes y leas el resto de la historia. ;-)
¡Un beso, y muchas gracias por escribir!

¡GRACIAS DE NUEVO A TODOS! ¡¡¡Hasta el domingo que viene!!!