Glitchtale.

Amar a tus temores.

Especial navideño.

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La ciudad de Ebott City estaba hermosamente bañada en un manto blanco, era la época del año favorita de los niños y de las compañías productoras de mercancía para generaciones adolescentes eh infantiles, la más temida por los padres por lo que pedirán sus hijos.

Era diciembre, la época navideña, la primera navidad que tendrían los monstruos desde su liberación.

¡Hahahaha!

Las risas de los niños tanto humanos como monstruos inundaban las calles, todos los pequeños con sentido de razón habían sido abrigados por sus padres o ellos mismos, y habían salido a jugar en la nieve, haciendo muñecos, monstruos de nieve, incluso los antiguos nativos de Snowdin se sentían en casa.

Incluso Jessica Grey había salido de su hogar a pasar las fiestas con la familia de monstruos del embajador, tras todo el incidente con Bete Noire, las relaciones entre esta y los más cercanos a Frisk se habían estrechado de gran manera, era una más.

Actualmente, Frisk ahora miraba con algo de tristeza el blanco bosque en las afueras de la ciudad, no todos habían conseguido un final feliz tras los acontecimientos que tuvieron lugar para con Amber, "Betty", Frisk y Asriel.

Asriel: Frisk, ¿hay algo que te molesta? -el príncipe de los monstruos miró al muchacho de orbes rojizos, quién no apartaba su vista de la ventana, más precisamente del bosque de la ciudad, por más que quisiera no admitirlo tenía una idea bastante acertada de que podía ser lo que no dejaba a su amigo ser feliz en esta época.

Frisk: [Extraño a Betty] -contestó dejando caer su cabeza en el helado cristal, su frente le dolió un poco por el fuerte frío que estaba pasando, pero no le importaba en absoluto, su melancolía era mayor que el dolorcito que le provocaba el roce con el frío cristal.

No hubo respuesta por parte del hijo de los reyes del subsuelo, tampoco sabía que decir, en un principio tuvo la esperanza de que Frisk se hubiese enamorado de Amber, pero todas sus ilusiones murieron al ver que aún miraba a Betty con ese brillo en sus ojos, destilando amor por ella y no por la original.

Asriel: ¿por qué no vas a su cabaña, y le preguntas si quiere venir con nosotros esta navidad? -solo eso podía hacer, no quería ver a Frisk triste y menos en estas fechas, grande fue su sorpresa al ver como toda la tristeza que traía su hermano en su mirar desapareció de golpe, siendo reemplazada por una gran alegría.

Frisk: [¡pero qué buena idea Asriel!] -exclamó corriendo al perchero de la casa, buscando sus ropas de invierno junto a su chaqueta, debía prepararse para el bosque.

Sin embargo el rostro del menor cambió de súbito a uno de sorpresa, ¿tan rápido quería realizar su invitación?, no había ni una pizca de duda en su sonrisa o mirar, estaba determinado a traer a Betty esta navidad.

Asriel: ¡F-Frisk espera, deberíamos preguntarle a mamá primero y afuera está muy helado! -refutó intentando aplazar la decisión del embajador de su raza, sin embargo él no tenía ni una sola intención en detenerse.

Frisk: [No te preocupes Asriel, ¡mi suéter, una chaqueta y un gorro son todo lo que necesito para el clima! además a mamá no le importará que traiga a Betita a la casa, ella tiene un gran corazón para perdonar, estoy seguro que Betty no será la excepción] -dicho y hecho, de un portazo él se había ido, dejando en la casa solo al único hijo de los antiguos reyes.

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En todas partes hacía frío y particularmente hoy más que nunca sentía y se daba cuenta del abrumador espacio que tenía para sí misma, sin nadie a su lado que se preocupara por ella más que su amigo quien se fue hace mucho tiempo...ahora se había dado cuenta de la triste realidad...

Estaba sola.

Ella veía a "su verdadero yo", Amber y notaba la clara diferencia entre una y otra, ella era más feliz, más alegre, todos la querían y la amaban más que a ella, todos la aceptaban, la perdonaban, la apreciaban y cuidaban mejor de lo que a ella pudieron haber hecho alguna vez, en momentos como este es cuando "él" llegaba su mente.

Frisk.

Pensar en su nombre era lo único que mantenía caliente su espíritu, era como si su pecho estuviese lleno de un calor espontáneo y repentino...y le extrañaba, recordaba lo atento que fué con ella durante toda esa farsa, lo mucho y apegado que estaba a sí misma, entonces aquella mirada llena de ira y odio que le dio en su combate regresaba a su mente.

Y se arrepentía.

Deseaba verlo, deseaba hablarle, pedirle perdón, pedirle piedad, disculpas, decirle todas las extrañas eh inexplicables sensaciones que su recuerdo le causaba, pero sabía que no podía, porque nadie la dejaría y todos probablemente al verla la matarían.

Odiaba a aquellos que la hicieron lo que era, a su alma, a Agate, a Copper, a Amber.

A ella misma.

Solo quería alguna razón para poder vivi-

Tock tock tock~

Bete: ¿quién es? -su tono mostraba verdadera sorpresa, nadie nunca se acercaba al bosque, estaba prohibido su paso debido a que habían cientos de avisos de ella "la come almas" de Ebott City, tanto humanos como monstruos estaban advertidos de una posible muerte a sus manos, por el miedo que le tenían todos, nunca venían al bosque.

Frisk: [Soy yo Betty] -contestó su acérrimo ex-enemigo, se le notaba animado, aquello la sorprendió en gran medida, ¿acaso finalmente había venido a terminar el trabajo, a matarla?, era lo más probable, pero aún así...la hacía feliz el que él hubiese venido a verla.

Bete: ...ya voy -consintió poniéndose de pie, saliendo de aquel rincón que ocupaba para dormir, una vez frente a la puerta la abrió y rosado y rojo se encontraron una vez más- ¿qué estás haciendo aquí? -directamente fue al grano, el frío la invadió con todo su poderío, varios copos de nieve entraron a la casa así como una ventisca helada.

Él no contestó a su pregunta de inmediato, en su lugar observó el interior de la cabaña, vieja en gran medida, la madera estaba podrida en todas partes, el techo tenía un agujero, no había ningún mueble y además estaba helada como si estuviese afuera, ¿cómo podía vivir así?.

Frisk: [Betty...] -comenzó algo avergonzado, sus mejillas se tiñeron de un tono rojizo, el solo verla otra vez le daban ganas de abrazarla, la última vez que la había visto ella estaba destrozada, había perdido un brazo y tras rescatar a Amber, todos la dejaron allí para morir, pero sabía muy dentro de si que ella era más fuerte que eso.

Bete: Bete -corrigió cruzándose de brazos, afilando la mirada, podía aún el pretender sus emociones, su máscara de molestia ocultaba muy bien la felicidad que sentía al verle nuevamente, su pecho otra vez estaba caliente y dando volteretas, más no quería que se enterase.

Frisk: [Betty] -insistió mientras la miraba ahora con una expresión seria- [bueno, eh estado pensando que tal vez estás muy sola aquí y en estos tiempos es navidad, me gustaría invitarte a venir con nosotros por estas fiestas, ¿qué te parece?] -propuso emocionado, sabía que ella iba a aceptar.

Una de sus cejas se alzó con curiosidad, ¿navidad?, nunca había oído sobre algo similar, tal vez esta era su oportunidad de redención, de aprender algo nuevo y de pasar más tiempo con ellos.

Bete: está bien...acepto ir a pasar tiempo con ustedes -consintió cerrando la puerta de su hogar, saliendo de este con él, comenzando a caminar, determinación estaba feliz, mientras decía cosas como "no te arrepentirás", "me alegra que hayas aceptado", "mamá se alegrará de verte" ect- a todo esto, ¿qué es navidad?.

Frisk ganó un rostro de sorpresa, pero luego recordó que Betty no era como Amber, ella no sabía muchas cosas del mundo ni de sus festividades, se mantuvo en silencio unos minutos, meditando que poder decirle para apaciguar su duda.

Frisk: [navidad es una fiesta que se celebra cada 25 de diciembre en estas épocas con nieve, es una fiesta donde todos nos damos regalos y además, lo pasamos en familia, comemos juntos y sentimos el espíritu navideño de amarnos unos a otros] -contestó mirándola, el bosque era bastante hermoso pintado de blanco, pero eso palidecía si se le comparaba con su rostro.

La contenedora del alma rosada escuchó atentamente su explicación, sonaba interesante y una forma linda de estar con los seres amados la verdad, bueno, si de eso se trataba entonces era idóneo para poder cumplir su cometido, con ello podía finalmente demostrarles que había cambiado, tener redención, una oportunidad, darles un nuevo punto de vista de su persona, pero sobretodo...estar al lado de él.

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Finalmente ambos llegaron a la ciudad, Betty se sorprendió por lo bellísima que se veía toda cubierta de nieve, además de lo viva que estaba, todos estaban afuera, humanos, monstruos, conviviendo juntos como si fueran amigos de toda la vida, vestidos con ropa de invierno, jugando en la nieve haciendo muñecos, unas figuras en el suelo al mover sus brazos y piernas, y varias cosas más.

Era impresionante.

Frisk: [¿sorprendida?] -preguntó volteándose a verla, sin embargo ella negó para su sorpresa, mientras sonreía un poco, al menos quería dejar salir algo de aquella felicidad que sentía de una forma.

Bete: siempre eh sabido que ustedes, humanos y monstruos son más fuertes cuando están unidos -contestó negando con la cabeza repetidamente- no por nada fueron lo suficientemente fuertes para derrotarme a mí, sus propios miedos encarnados -su rostro abandonó aquella felicidad que traía, recordando todos los errores que había cometido, mientras se deprimía, él había notado esto y contra todo pronóstico, la abrazó- ¿uh?.

Frisk: [Betty...deja de odiarte...por favor] -su tono de voz era realmente leve, estaba triste y con mucha pena, no le gustaba que ella se rechazara, todo menos aquello- [tú tienes muchas virtudes...todo lo que hiciste antes solo fueron errores, pero los errores se perdonan, incluso si los demás no te perdonan...yo te perdono, porque te quiero mucho, te aprecio...y eres alguien importante para mí].

No hubo respuesta alguna de parte del alma rosa, estaba muda, no sabía que contestar, pero se sentía feliz, se sentía alegre...esas palabras habían acelerado el latir de su corazón, le alegraba en demasía recordar todo ese mini-discurso que Frisk le había dado, era como si tuviera cosquillas en sus entrañas, si él se lo pedía...

Bete: está bien -aceptó cerrando los ojos, y con los brazos temblorosos, rodeándole para poder corresponder, se sentía extraña, pero no mal- no más odio...

Una mueca de felicidad apareció en el rostro del de orbes rojos, mientras la soltaba, sus cabezas comenzaban a ser cubiertas por la nieve, Frisk se quitó su gorro de lana morado y se lo colocó, sacudiéndose su cabello para retirar los copos de nieve blancos que no le dejaban en paz.

Frisk: [ya es demasiado estar aquí afuera, ven, vamos a casa, estas navidades estaremos todos juntos, y no te preocupes por los demás Betty, yo abogaré por ti] -tranquilizó volviendo a caminar, ella se quedó unos metros atrás, pensando en ¿por qué llegaría y haría tanto por ella? no lo entendía, por más que intentaba aplicar la lógica referente a todo lo que había causado, nada de esas respuestas tan amables tenían sentido...pero Frisk en general tampoco tenía sentido, era imposible perdonar de tal manera a cualquiera, así que era mejor dejarle ser- [¿Betty?, te estás quedando atrás].

Su voz la sacó de sus pensamientos, con un asentimiento volvió a caminar para terminar con todo esto, la prueba más grande serían las reacciones de todos, probablemente intentarían matarla, pero debía ser fuerte, debía estar determinada...hm, que ironía.

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Gaster: la respuesta es no Frisk -contestó el esqueleto cruzado de brazos, las cosas no estaban resultando bien para el embajador, quién se estaba enfrentando al padre de sus amigos y su terquedad en perdonar a Betty y dejarla pasar la navidad con ellos, siendo apoyado por Sans, Asgore, Undyne, Alphys y Asriel.

Frisk: [por favor Gaster] -insistió por millonésima vez el embajador, en respuesta el científico real original había activado los destellos brillantes de sus ojos, estaba hablando muy en serio.

Gaster: ya dije, si esa cosa quiere poner un pie en esta casa, la mataré -su decisión estaba clara como el cristal, Sans tenía el momento perfecto para hacer una broma sobre "Civil War", Frisk cabría perfecto en el papel del Capitán América, Betty en Bucky y Gaster en el papel de Iron Man...jeje, que buena broma sería, pero no era el momento.

Frisk por su parte estaba respaldado por Toriel, Jessica, Amber, Papyrus y la misma Betty, algo que nadie se esperó fue que Amber se interpusiera entre el representante de los monstruos y su científico, ella era bastante tímida y cohibida, era algo insólito.

Amber: por favor, no peleen -pidió con las manos juntas, sus orbes verdes cargados de temor por que se desatase una lucha innecesaria.

Gaster: Amber, ¿cómo puedes estar de acuerdo con esta decisión? entre todos nosotros, tú eres quién más ah sufrido por culpa de esa cosa -recalcó sin poder asimilar el juicio que la peliceleste estaba dando, ella debería odiarla, como todos los demás, no defenderla.

El rostro de la única alma dual en existir bajó su mirada, el ambiente estaba tan tenso que podría cortarse con un cuchillo, hasta que por fin ella volvió a alzar su cabeza para enfrentarse al doctor Gaster, preparada para sacar todo lo que tenía que decir con respecto a su otra yo.

Amber: es cierto que por culpa de Betty mi vida ah sido un infierno por mucho, mucho tiempo, lastimé a muchas personas, me quitó mi libertad, mi vida, mi pensamiento, mi cuerpo, mi voluntad -cada palabra lastimaba a la usuaria del alma rosada, porque era cierto, ella era un monstruo, no, ni eso, era una cosa, no era humana como Amber, no era un monstruo como los demás, solo era una cosa, hecha de pura maldad y el terror de todos los seres vivos en existencia- pero...se que también todo es culpa de mi hermana...la gente hace cosas horribles cuando está equivocada, y culpar a los demás por cosas que realmente no hicieron directamente, es una de ellas, somos víctimas ella y yo, y si pudieron perdonarme a mi...les pido, por favor, que le den una oportunidad a ella como hicieron los humanos con ustedes, después de todo, ustedes están hechos de amor y compasión, ustedes son mejores que esto...por favor, ¿podrían perdonarla?, incluso si eso es mucho pedir...al menos...lo único que les pido, es que entiendan.

Todos se mantuvieron en silencio, mientras Gaster dejó de fruncir el ceño, para luego ver a Betty...la odiaba, la odiaba con todas sus fuerzas, pero al mismo tiempo meditaba bien lo que ella decía, los hechos, la historia detrás del alma rosada, tenía argumentos bastante sólidos, todo era culpa de valentía, pero por más que lo intentara no podía perdonarla, al menos, no ahora ni estos momentos, Sans, Asriel, Asgore, Alphys y Undyne no eran la excepción, todos compartían esa misma idea, pero al menos podían darle ese lujo de "entender" su situación.

Asriel:...lo que pides es difícil Amber -contestó el chico cabra, por más que había querido ponerse del lado de Frisk, incluso cuando lo había enviado a buscarla de manera indirecta, no podía, en el momento en el que la vio quiso matarla, de las peores formas posibles, pero una parte de él se lo impedía, su estima y cariño hacia Frisk...como había dicho Gaster una vez, si él no sintiese amor por ella, estaría muerta donde estaba.

Undyne: DEBERÍA MATARTE AHORA MISMO POR TODO LO QUE HAZ HECHO MALDITA MOCOSA -gritó la pelirroja haciendo crujir los dientes, ahora las cosa habían cambiado, ahora era ella la que estaba asustada, Betty ya no tenía poderes tras la ida de Akumu, lo único que le quedaba era su aguja y la capacidad de crear ilusiones, pero eso no le servía de nada.

Sans: niña... -el esqueleto de ropajes azules perdió los puntos blancos de sus cuencas, mientras su sonrisa perdía todo atisbo de felicidad, de todos, él y Gaster eran los que más la odiaban, después estaban Asgore, Asriel y Undyne, siendo Alphys la que menos la detestaba- si no fueras amiga del niño...estarías muerta dónde estás.

Ni Alphys ni Asgore dijeron algo, pero tampoco era necesario decir algo más, la discusión había terminado y ella se había ganado su derecho a estar allí, pero sería ignorada y odiada en silencio por el otro grupo, como si fuera la peste.

Toriel: Bueno, como ya todo este asunto está zanjado, ven mi niña -la maestra de la escuela colocó su mano sobre la cabeza de la mechirrosa, Betty volteó a verla, sorprendida pero al mismo tiempo aliviada- veo que no conoces tanto sobre la navidad...permíteme enseñarte más de ella, incluso podría darte algunas galletas si tienes hambre.

Amber: ¡oh!, ¡oh! ¡yo también quiero señorita Toriel! -exclamó la ojiverde, mientras corría a ponerse al lado de Betty, con una sonrisa- nos llevaremos bien, ¡seremos como hermanas gemelas!.

Aquello era realmente sorprendente, ¿tan rápido ellos le perdonaban?, bueno, no todos...pero Amber...debía odiarla, debía detestarla, debía repudiarla con todas sus fuerzas...pero no lo hacía, eso era lo que la sorprendía.

Pero le gustaba.

Frisk miró todo eso en silencio, con una sonrisa de felicidad, sus ojos destilaban agradecimiento con toda su familia por darle una cálida bienvenida, aunque había aún unos corazones lastimados, el tiempo curaba todas las heridas, ahora solo tenía que esperar al momento justo.

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La Nochebuena había llegado, era 24 de diciembre a las una de la mañana, la gran mayoría de los integrantes más importantes del acontecimiento con Miedo, estaban adentro de la casa cenando algo de pavo, ¿pero ella? estaba afuera, mirando la noche...Betty odiaba muchas cosas del mundo, pero algo que amaba era la noche.

Las estrellas, la luna...porque era como ella, la oscuridad en persona, rodeada de luces que representaban a la gente feliz, la gente amable, la gente que tenía un propósito en la vida, la gente y los monstruos que se amaban unos a otros, que brillaban gracias a ella, en la oscuridad.

Y Frisk era la Luna, le más brillante de todos ellos, que solo podían notarse cuando ella estaba allí, aplastándolos o haciéndolos miserables con su sola presencia.

Frisk: [¿qué estás haciendo aquí?] -la voz del de suéter azul a rayas moradas le sacó de sus pensamientos, dándose la vuelta para verle, rojo y rosa se enfrentaron una vez más, sin embargo ella huyó de su respuesta, volviendo a ver el infinito cielo nocturno- [todos los demás están adentro...y estoy preocupado por ti].

Bete: mirando el cielo -respondió con su cabello cubriendo su ojo izquierdo, extrañaba a Akumu, con todas sus fuerzas, se sentía tan sola sin él, se sentía tan fuera de lugar en esa casa, se sentía...tan incomprendida.

Con nada más que decir, él se posó a su lado, llevando su mano a la de ella, y entrelazando sus dedos, aquello asombró a la portadora de miedo, quién volteó a verle, esta vez ambos se miraban el uno al otro...era el momento.

Frisk: [...Betty yo...quería decirte que tal vez yo pueda comprender cómo te sientes...puedo ver que te sientes sola en este mundo, que extrañas a Akumu, que eres una plaga, que no encajas aquí con todos nosotros, un bicho raro, una anomalía] -su silencio fue la respuesta necesaria, una pequeña lágrima cayó por el ojo visible de la joven, la cual él se apresuró a limpiar y continuar con su plática- [pero yo también me eh sentido así, antes de que cayera al Monte Ebott, los humanos me odiaban y me detestaban por mi alma roja...como tú...eh incluso después de todo lo que sucedió, de volverme el embajador de los monstruos y salvarlos, me sentía solo].

Aquella cosa oía atentamente lo que le contaba, su mente comenzó a viajar atrás a su fachada, imágenes borrosas de él siendo empalagoso y extremadamente apegado a ella le llenaban la mente, en aquel entonces odiaba mucho esas interacciones tan ridículas eh innecesarias, pero ahora...le gustaba recordarlas, y aumentaban aquél dolor caliente que habitaba en su pecho.

Frisk: [pero cuando te conocí...cuando vi que tú eras como yo...me sentí feliz, me sentí comprendido, que me entendías, que éramos iguales...y de cierto modo, tú y yo lo somos Betty...no hay más almas rosas como tú, ni más almas rojas como yo...supongo que lo que quiero decir...es que...me alegra mucho haberte conocido] -finalmente había dejado salir sus sentimientos, que por tanto tiempo había mantenido dentro de sí, sus mejillas estaban rojas y tenía algo de frío.

No era el único, ella también estaba atónita por lo que había oído, le latía muy fuerte el corazón, mientras sentía muchas ganas de llorar...nunca había vuelto a hacerlo desde que Akumu la había dejado, pero ahora...con esas palabras...se sentía la cosa más feliz del mundo.

Sus brazos rodearon su torso por instinto, así como colocaba su cabeza cerca de su pecho, donde estaba su alma, sentía su determinación emanar de allí, caliente y fuerte, así como podía oír su corazón latir de manera acelerada justo como el de ella.

Los discursos no eran su fuerte, Frisk estaba ya acostumbrado a darlos por su posición de embajador...pero ahora quería hacer lo mismo, contarle como se sentía respecto a todas esas sensaciones que siempre le estuvo provocando y jamás desaparecieron.

Bete:...Frisk yo también me siento igual que tú...desde que te conocí, me has gustado mucho...siempre estuve en una especie de batalla mental entre mi misión y mis sentimientos...no se como explicarlo...pero realmente cuando estaba contigo, sentía un calor en mi pecho que me dolía...y al mismo tiempo, se sentía muy bien...me dolía lastimarte, me dolía como nunca antes...quería que ese calor se detuviera porque tenía miedo de lo desconocido...y entonces, cuando por fin todo terminó...me sentía tan sola, tenía tanto frío todo el tiempo...y solo podía pensar en ti, en tus ojos con aquella mirada tan cruel que me diste cuando chocamos puños tú y yo...en lo amable que fuiste conmigo...te extrañaba...quería volver a sentir ese sentimiento con desesperación...y te agradezco que me lo hayas enseñado.

Su discurso había acabado con una sonrisa, se sentía bien esta especie de confesión, ¿cómo se llamaba este sentimiento que tenían los monstruos y los humanos?...ah, cierto...su nombre era...

Amor.

Los orbes carmesíes del espadachín piadoso se llenaron de lágrimas, que rápidamente limpió para que ella no le viera llorar, se sentía tan feliz, tan alegre, como si finalmente hubiera encontrado la media naranja de la que la gente hablaba todo el tiempo, la otra mitad, aquella que se dice todos tenemos destinada y escrita para complementarnos, la única capaz de amarnos de manera efectiva, que siempre estaría de nuestro lado en las buena y en las malas.

Y era ella.

Era ella.

Sus ojos volvieron a encontrarse, rosa y rojo, miedo y determinación, mal y bien, la una y el otro, y con lentitud, se cerraron sus párpados...cerca...más cerca...

chu~

La nieve comenzó a caer de manera más tranquila, hacía frío esa navidad, pero ninguno de ellos lo sentía, de hecho, hacía un calor bastante reconfortante, bastante cómodo...adentro, la comida ya se estaba acabando, pero no les importaba, solo querían estar afuera.

Juntos.

Frisk: [...feliz navidad...Bete] -murmuró quitando aquel mechón castaño de su rostro, y colocándolo con lentitud detrás de su oreja, para ver sus dos ojos fijamente, sus mejillas estaban teñidas de un leve tono rojo debido a toda la vergüenza que traía.

Bete: feliz navidad para ti también, Frisk -contestó con un tono de voz bajo como el suyo, igual tenía las mejillas teñidas de rosa, había vuelto a cerrar sus ojos y unieron sus frentes, queriendo disfrutar de la compañía del otro en estas fiestas.

Era una navidad fría como todas, pero extrañamente hacía calor...un calor reconfortante, un calor calmante, cómodo y muy placentero...

Solo era Amor.

Fin.

Felices fiestas.