Capítulo IV

POV Luna:

−¿Dónde estarás ahora, amigo mío? ¿Habrás logrado tu cometido? ¿Volverás por mi algún día? Me siento muy sola… Te extraño, extraño estar allá abajo, aquí es demasiado frío y solo y... – No pude seguir hablando conmigo misma, se me quebró la voz y sentí las lágrimas amenazar a salir de mis ojos. Llevo, no sé, tal vez un mes aquí, no tengo idea, el tiempo parece pasar tan lento. Cada minuto es eterno. −Vendrás por mí, yo lo sé.− Me recosté en el suelo terroso de la Luna y cuando dejé de sentir mis lágrimas caer, me quedé dormida.


POV Discord:

−Bien, he llegado, aquí vamos…− Murmuré mientras llegaba al castillo de Chrysalis. Era lindo el lugar, las pequeñas decoraciones daban un toque tétrico al castillo, pero sentía que era un poco acogedor. Ya para entrar, pasé al lado de unos guardias changelings que al verme me detuvieron con sus armas.

−¿Quién eres y a qué vienes aquí? – Me preguntaron con cautela. Acaso no es obvio, vengo a ver a la reina, ¿sino a qué más vendría? Esta gente solo gasta saliva con preguntas absurdas…

−Bueno, soy Discord, un viejo amigo de Chry- digo de la Reina Chrysalis. Vengo a solicitar hablar con ella de inmediato. ¡Ah! Otra cosa, si podrías hacerme el favor de dejar de apuntarme con esa cosa te lo agradecería mucho. – Dije con tono seguro. Ambos guardias se miraron y contestaron al unísono: −No está disponible ahora, vete y no vuelvas.− Sin dejar de apuntarme con sus espadas. Dios, ¿que acaso no se puede razonar con estas personas?

Chasqueé un dedo y tan rápido como lo hice ambos guardias estaban desarmados, hice mi mano hacia atrás y los elevé atrayéndolos a mí con mi magia. –Miren grandísimos idiotas, cuando yo pido algo debo conseguirlo, y ahora con mayor razón, no vine desde tan lejos para que dos intentos de pony subdesarrollado me digan que no puedo pasar, así que tienen 3 minutos para decirle a la Reina que estoy esperándola, o si no terminaré entrando por mis medios, ¿está claro?− Les contesté irritado, no tengo tiempo para estarlo perdiendo en estas cosas. Los guardias me miraban con terror, no creo que se hayan asustado tanto, sólo porque los levanté del piso y les dije algunas cositas inofensivas, no es para tanto, ¿o no? Bien no importa, con que pueda pasar es suficiente. Por cierto, creo que debería bajarlos ya, sí mejor lo hago. Abrí mi mano y los changelings cayeron al piso, después los vi entrar por la puerta rápidamente diciendo: −C-claro señor, no se preocupe. –

POV Normal:

Chrysalis estaba en su trono leyendo tranquilamente cuando dos guardias entraron al salón apresuradamente, de hecho, uno se tropezó. –¿Acaso no saben tocar la puerta pedazos de ignorantes? Ya saben que odio que me molesten e estas horas.− Con su cuerno los levantó en el aire y los dejó caer frente a ella y dijo: –¿Qué es tan importante para que esté así de exaltados? Si se puede saber…−

−S-su majestad lo lamentamos, e-está alguien que quiere verla, dice ser amigo suyo y que desea verla inmediatamente− dijo uno de ellos nerviosamente.

−¿Amigo?− Preguntó con sarcasmo –Como si la gente fuera amigable aquí, digan que no estoy disponible, como les he ordenado que digan siempre, pero al parecer ahora no se les grabó en la cabeza ese detalle… No quiero ver a nadie así que será mejor que se larguen ya de aquí.−

−P-pero es de importancia, solo deje que pase, ¡por favor su majestad!− Contestó el otro guardia con mirada asustada, probablemente tenía miedo de lo que fuera a pasarles si regresaban con un "no" por respuesta para el visitante que al parecer tenía la misma magia que su reina.

−¡Agh! Está bien, está bien, no sé ahora cuál es su apuro con ustedes chicos… Ya, ¡que pase de una vez entonces!−

−S-si mi reina ya le diremos que pue-pue…− los guardias pararon de hablar al ver una figura aparecía mágicamente detrás de Chrysalis.

−¡Pero querida! ¡Si ya he pasado! ¡Se tardaban tanto!− Gritó Discord asustando a Chrysalis. –No quieres ver a nadie, ¿ni siquiera a mí, dulzura?– Dijo simulando cara de perrito triste.

−¿¡D-discord!? ¡Eres tú! ¡Me asustaste idiota! Dios… ¡Claro que a ti si te quiero ver!− Dijo la yegua peli verde abrazando a Discord con fuerza –Ustedes bola de incompetentes, ya se pueden ir, no olviden tocar la puerta a la siguiente o si no les va a ir feo…− Les gritó a los guardias amenazadoramente.

−Claro su majestad, n-no se preocupe ¡no volverá a ocurrir!− Dijeron al mismo tiempo los dos mientras salían rápidamente de la habitación.

−Oye ahora entiendo por qué tu gente no quería dejarme pasar, parece que los tienes demasiado a raya, ¡se asustan más que las gallinas!− Dijo el draconequs riéndose a carcajadas.

−Si bueno, desde que te fuiste me hice un poco más… Firme, me gusta que me obedezcan en todo, ¿qué puedo decir?− Contestó con una risita Chrysalis –Bien, y ¿a qué debo tu visita querido amigo?− Preguntó con curiosidad.

Discord comenzó a caminar por el salón, admirando el lugar tranquilamente, después comenzó a hablar. −Pues he venido a pedirte un pequeño gran favor… ¿Si has oído hablar sobre Equestria y lo último que ha pasado ahí?−

−Sí… Un poco, este reino está más o menos lejos de ahí, lo último que se supo fue que hubo una disputa por el reino entre ambas princesas, al final la mayor fue encerrada en la Luna de por vida, o eso creo.− A Discord se le revolvió el estómago de pensar en cómo la estaría pasando Luna en ese momento, la extrañaba en serio.

−Si pues, por… Cosas, que sucedieron en el pasado, las relaciones con la mayor de las hermanas no ha sido muy saludable que digamos. Mejor para no andar con rodeos, sin arrepentimiento alguno puedo llegar a aceptar que la odio. Pero Luna, la menor de ellas, es amiga mía, y necesito ayuda para liberarla de su prisión, queremos gobernar Equestria juntos, y mi magia no es suficiente para liberarla yo mismo. Esperaba que tú pudieras darme una pezuña en esto.− Dijo abrazando a Chrysalis por detrás. –¿Lo harías cosita?− y le dio un besito en la mejilla mientras ponía cara tierna y le hacía cosquillas en el cuello.

Chrysalis al sentir el cariñito soltó una risa nerviosa –¡Discord para! ¡Me haces cosquillas lo sabes! ¡Detente ya!− Decía mientras comenzaba a reírse con más fuerza, al final que Discord la soltó habló de nuevo: −Puedo ayudarte a soltar a tu amiga. Pero, gobernar Equestria, ¿es en serio? Digo, no es que no crea que puedas, pero ¿eso no requeriría una guerra o al menos que tuvieras que enfrentarte a la otra hermana?−

−Se llama Celestia, y sí, eso es lo que se necesita también, de hecho esperaba que también me ayudaras con eso…− Le dijo él con ligero nerviosismo, en verdad que necesitaría ayuda con eso. –Mira, te conviene si lo ves de esta forma: Equestria es un lugar abundante de amor, la pobreza para tu reino se esfumaría y como yo sería el gobernante de Equestría, los ponies y los changelings hasta podrían convivir en… harmonía.− Aunque era la palabra que le quedaba como anillo al dedo a la oración, de algún modo a Discord le incomodaba usarla.

−Hmmm… Tentador, bastante tentador diría yo. Está bien, claro que te ayudaré Discord, aun si no obtuviera nada a cambio, eres mi amigo y para eso estamos, para ayudarnos y apoyarnos. Pero, ¿qué pasará con Celestia?−

−Lamento decir que en nuestro nuevo gobierno, para Celestia no habrá lugar. Bueno, creo que la verdad, no lo lamento.− Soltó sin poder contener la risa.

−Sabes que guardar rencores está mal, ¿no?− Dijo Chrysalis dándole un ligero golpecito en la cabeza –Aparte, ¿qué pudo hacerte ella para que la odies tanto? Si solo es una princesa…−

−Ya te lo contaré, a su tiempo querida… Y sí, sé que está mal pequeña tontita.− Le contestó Discord volviendo a hacerle cosquillas en todo el cuerpo.

−¡Oh maldito suéltame! ¡Te voy a dar una patada si sigues con las cosquillas!− Le dijo entre risas y carcajadas la Changeling, ya con lágrimas en los ojos por la risa.

−Adoro verte reír así, tiene tanto que no te escuchaba de ese modo. Te he extrañado mucho bonita…− Discord la abrazó con fuerza al decir lo último. Había pasado tanto desde que no veía a su amiga, se sentía tan bien el estar de vuelta con ella.

−Owww, y yo también a ti, es realmente lindo todo esto…− Dijo separándose un poco de él –¿Y bien, cuando empezaremos?−

−Lo más rápido posible, pero primero necesitamos a Luna, mientras más de nosotros sean mejor.− Contestó seriamente acercándose a la ventana viendo al cielo y al sol en su pleno esplendor.

−En ese caso, debe ser de noche y con luna llena, si esta noche la luna está completa, entonces lo haremos hoy mismo, si no tendremos que esperar.−

−Tenemos tiempo, no te preocupes… Aunque si es esta noche, mejor para mi, extraño a mi hermana también.− Exclamó Discord con un suspiro.

−¿Tu hermana? ¿Y ahora qué te picó?− Dijo Chrysalis con una risita.

−La quiero como a una, aunque no lo sea. No sé si ya lo hayas notado, pero a mí me atraen un poco, más bien mucho, hacer las cosas desordenadas y a mi forma, pero cuando reinemos Equestria, sé que Luna tiene un poco más de… Orden, por ella controlaré ese impulso y seré más… Normal.− Dijo riendo ligeramente, pero con una expresión aún seria en su rostro.

−Bien, con que mi reino obtenga el amor que necesita para salir de la miseria, y que pueda estar contigo sin volver a separarme de ti, te ayudaré en lo que sea.−

−Gracias, en serio gracias, estoy en deuda contigo linda…−

−¡No digas tonterías grande idiota! Para eso estamos los amigos, ¿cuántas veces te lo tendré que repetir?− Exclamó dándole un golpe en el brazo.

−¡Ouch! ¡Oye, eso duele! Bien, gracias de todos modos Chrys… de verdad gracias.− Y luego ambos comenzaron a reír.

"Pronto todo será como debe ser, lo presiento" pensaba Discord para sí mismo. El resto del día, Discord y Chrysalis pasaron el día hablando tranquilamente sobre cómo ella llegó a ser la reina. Esperando la noche, para comprobar si comenzarían con su plan.