Capítulo 4: Segundo día

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Estaba cansado, estaba tan cansado. Todo le dolía, sobre todo el estómago, pero había cosas que le tenían preocupándose más que su propia hambre. Había estado tratando de encontrar comida para bebés con la cual pudiera almentar a Ren, pero no había encontrado nada.

La comida que había a duras penas supadre había conseguido para el pequeño terminó olvidada en el viejo edificio donde se escondían, pues el ataque de los Cazadores había sido demasiado repentino para que el niño recordara tomarla antes de huir.

Tal vez si regresaba al edificio la leche todavía estaría allí ... oh, pero también lo estarían los cadáveres de las personas que había estado viviendo con hasta hacía apenas unos días. Al igual que lo estaría el ensangrentado cuerpo sin vida de su padre. No podía volver, por supuesto que no podía.

Pero Ren tenía hambre. ¿Qué iba a hacer?

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Regresó a su nuevo escondite, donde había dejado a su hermano bebé mientras él salía a buscarle el alimento.

El niño estaba llorando en un volúmen bajito y patético, similar al maullido de un gatito recién nacido; el niño sencillamente estaba demasiado agotado y débil como para llorar de verdad.

Makoto había encontrado agua y nada más. Estaba tan sediento y habría deseado bebérsela toda, pero sabía que debía alimentar a su hermano también por lo que llenó el biberón que tenía, y lo puso en los labios de Ren. El niño chupó con todas sus fuerzas, desesperado; se aferra a la vida con toda la fuerza que tenía.

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Esa noche fue fría y Makoto no pudo hacer más que mantener a su hermanito abrazado cerca de su pecho para que no tuviese frío; sin embargo, al llegar la mañana se dio cuenta de que ninguno de sus esfuerzos había servido para nada.

Ren ya no estaba respirando, tenía los ojos cerrados y la boca ligeramente abierta. Sus labios estaban secos y pálidos… todo él estaba pálido.

Makoto, con solo nueve años de edad, alejó a toda prisa sus manos lejos del cadáver debido al miedo, y luego se puso a llorar. Tenía miedo, y se sentía mal por ello. ¿Estarían papá y mamá enojados con él por no haber podido cuidar de su hermanito? ¿Estarían tristes? ¿Estarían todos decepcionados de él? Deberían estarlo, había fracasado completamente como hermano mayor.

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Los ojos sin vida del bebé se abrieron de nuevo, mirando directamente a Makoto obligándole a hundirse en las profundidades de la nada... y luego se despertó.

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Las cubiertas de la cama en la que el adolescente (de ahora 17 años) dormía se encontraban empapadas en sudor, lo que le hacía frío.

Comprendió de inmediato que había sido una pesadilla. Él estaba muy acostumbrada ya a tenerlas, realmente, pues hacían acto de presencia todas las noches, desde el día de la muerte de su padre.

A veces veía a Ren, a veces era su padre, otras veces incluso podía ver a su madre y hermana ... los había visto tantas veces que ya ni siquiera se sorprendía mas. Makoto ya no gritaba o lloraba en sueños, sino que solo permanecía ahí, completamente inmóvil e incapaz de despertar. Estaba bien para él, era el castigo que merecía por ser el único que quedó con vida de su familia.

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Después de levantarse, Makoto colocó las sábanas en la lavadora y luego fue a tomar una ducha. Era tan agradable tener una gran ducha que funcionaba. El agua estaba muy limpia e incluso cálida, por lo que pudo relajarse bajo el constante chorro que llovía directamente sobre su cabeza.

Había extrañado muchísimo el agua. Después de todo, Makoto había amado ir al club de natación junto a su mejor amigo y había pasado demasiado tiempo desde que, a causa de la enfermedad que sacudió al mundo entero, habían tenido que dejar de ir.

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Salió de la ducha y se vistió rápidamente, bajando las escaleras para hacer su desayuno. Mientras bajaba las escaleras, el timbre de la puerta sonó y el muchacho fue a abrirla.

Era Nagisa, quien llegó con una gran sonrisa en el rostro y un gran trozo de tarta de fresa en las manos, anunciando que lo había hecho a sí mismo. Rápidamente comenzó a charlar, tan pronto cruzó la puerta, de hecho. Resultaba realmente agradable el escucharlo.

Su charla insustancial ayudó a Makoto a sentirse menos solo y además hizo maravillas con aquello de mantenerlo distraído, alejando los pensamientos del sueño que acababa de tener, un recuerdo de varios años atrás. Aparte de eso, la conversación del rubio resultó muy informativa, ayudando a Makoto a saber más acerca de cómo la vida se llevaba en el Edén.

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-No es tan difícil, en realidad. Uno tiene que trabajar para contribuir a la sociedad y, en cambio, recibes todo lo que necesites sin cobro alguno.- le decía el rubio, contándole sobre como las compras funcionaban por ahí.
-Al principio es raro, llegar a una tienda y formarte frente a la caja solo para que marque el producto y después te dejen ir sin pagar, pero te acostumbras. Claro que no dejan que te lleves todo lo que quieras. Quiero decir, una vez se supo de un hombre que intentaba llevarse televisiones para cada una de las habitaciones de su casa y bueno, después de revisar el caso le dejaron solo llevarse unas pocas. Intentan mantener el balance, pienso que será más fácil después de unas generaciones, cuando los de afuera ya no existamos.- añadió, sonriendo de una manera que Makoto encontraba completamente intrigante.

¿Cómo era que Nagisa podía sonreír así? ¿Acaso no había vivido suficientes tiempos difíciles mientras vivía fuera del Edén? Su propia sonrisa había cambiado, ya no era tan frecuente como antes y cuando aparecía en su rostro se sentía como algo antinatural. No quería sonreír demasiado; no quería ofender a su familia por ir sonriendo mientras ellos estaban muertos.

A parte de los pequeños momentos en los que los pensamientos de Makoto volvían al tema de la muerte, la mañana resultó ser muy agradable en la compañía de su vecino y verdaderamente lamentó cuando el momento de que el muchacho se marcara a su propio hogar llegó.

Tras despedirse se ocupó de la limpieza. Hizo la cama con las sábanas limpias e incluso se aventuró fuera por su cuenta, caminando al centro comercial en búsqueda de nueva ropa.

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Tardó bastante tiempo eligiendo cosas para él e, inconscientemente, para su pareja (a quien por cierto no conocía todavía), y pronto su segundo día en ese lugar había terminado. Le sorprendió y preocupó un poco que su pareja aún no hubiese llegado, aunque sabía que no debería ser preocupante, ya que la mujer del otro día le había dicho que podría tomar una semana.


Bien, aquí les dejo el nuevo capítulo. Ojalá que les guste.

Agradecimientos:

Karla Takahisa ¡Muchas gracias! Aquí tienes el siguiente capítulo, ojalá te guste.

Tjrz Jajaja se entendió. La verdad, Rin siendo madre es algo que intento no imaginar todavía, no hasta que sea necesario... ¡Espero te guste éste capítulo!

PhanAllyson aquí tienes un poco más del pasado de Mako, para que chilles así bien padre :3 Espero te guste.

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¡Gracias por leer y dejar su review!