Sweet love dark
Capitulo 4.
El secreto de Shaoran.
(Shaoran)
La visión se fue tal y como había aparecido. El paisaje cambio nuevamente y estábamos de nuevo en el jardín, sentados en el árbol, cosa que hace varios minutos no hacíamos, que yo recuerde. Abrí los ojos y sacudí la cabeza de un lado a otro, intentando recuperarme totalmente. ¿Otra visión? Aún noto el agua en mis pulmones. Mire fijamente mi mano, la espada que sostenía también había desaparecido.
Cuando ya supuse haberme recuperado, mire a Sakura. Ella estaba sentada a mi lado y seguía con los ojos cerrados y yo sujetándole de la muñeca, justo como antes de que apareciera esa extraña visión. Le solté la mano y eso hizo que abriera los ojos de golpe.
-Ha vuelto a pasar-Sakura abre la mano y me da el medallón.-aún no sabemos cómo funciona.
-Lo sé, tendremos que averiguarlo. Esta vez ha sido más real.
Ella solo asiente y cruza las manos sobre el pecho. No responde, se hace de nuevo un silencio, que puede hasta dar miedo. Al final se rinde y se tumba en mi pecho, teniéndola así mucho más cerca. No dice absolutamente nada. Solo oigo su respiración entrecortada y mis pulsaciones van aumentando de nuevo.
Deberíamos investigar sobre el medallón.
¿A quién quieres preguntar Shaoran?
Tendremos que averiguarlo nosotros mismos.
Sakura asiente y se levanta volviendo a caminar hacia la salida. De un salto me levanto y me sitúo a su lado. Salimos del jardín y llegamos nuevamente a mi coche. Durante todo el viaje no hubo ningún tipo de conversación, nos limitamos a escuchar la radio. Llegamos a su casa y la dejé en la puerta. Salió del coche y yo también salí de él. Sakura se giro y se sorprendió al ver que yo también había salido.
-Oye, ¿el lunes nos vemos por la tarde?- la miro esperando su reacción. Pero no dice nada solo me mira.
Ya hablaremos.
Se da la vuelta para continuar dirigiéndose hacia la puerta. Veo de lejos que Sakura llega y la puerta se abre totalmente sola, sin que ella la haya tocado, justo como la vez que fui yo. Empiezo a asustarme. Sakura entra y se cierra de nuevo la puerta. Entró de nuevo en mi coche y salgo rápidamente de ese lugar.
Llego a mi casa y me encuentro con la sorpresa de que hay alguien.
-¿Shaoran eres tú?-Oigo una voz que empieza a sonarme.
Entró a la cocina y las veo. Mis cuatro hermanas, acompañadas de Emma. ¿Qué están haciendo aquí?
-¿Dónde estabas?- dice mi hermana Fuutie, con cara de pocos amigos.
- He ido a acompañar a una amiga, a casa del Sr. Kinomoto.- digo con miedo, por la posible expresión que tendrán.
-¿Te refieres a Sakura Kinomoto?-Abrió mucho los ojos mi hermana Feimei.
Solo asentí. Emma siguió mirándome y poniendo cara de disgusto. ¿Qué está pasando aquí? Sigo sin entender nada.
-Sabíamos que pasaría. Después de todo eso dice la profecía.-Siguen hablando entre ellas.
¿De qué están hablando? ¿Qué profecía?
Emma sale de la cocina y la cena ya está sobre la mesa. Me doy cuenta de que sigo totalmente empapado, pero ellas no se han dado cuenta. Se oye un portazo y me imagino que Emma se ha ido de nuevo. Mis hermanas siguen hablando.
-¿Qué estáis haciendo aquí?- Me cruzo de brazos, esperando una respuesta coherente.
-Hemos venido a saludarte y a ver cómo ha ido todo. Después de todo, tú estás aquí por algo más, que encontrar a esa chica.- mis hermanas sonríen y se miran.
¿Cómo se han enterado? Saco el medallón de mi bolsillo.
-Oye Shaoran, ¿Qué tienes ahí?- Shiefa me mira asustada, esperando que no sea nada malo.
No lo hagas.
Oigo la voz de Sakura en mi cabeza.
-Solo es un medallón, que encontramos en un jardín, cerca de la casa de Macon Kinomoto. No sabemos a quién pertenece.-Shiefa mira al resto de mis hermanas. Y al final asienten.
No le digas lo de las visiones.
-Déjame verlo. Quizá podemos ayudarte.-le lanzo el medallón, ella lo coge y lo mira.-1 de abril de 1978… -Shiefa me mira y abre mucho los ojos.
-También hay unas iniciales gravadas en él, SL & SK.-Me paro y tomo aire.- ¿Sabéis a quien pertenece?
-¿Estás burlándote de nosotras?-me miran y empiezan a reírse, Shiefa me lanza nuevamente el medallón.-Significa, Shaoran li, nuestro tátara-tátara-abuelo. Tú nombre fue puesto en honor a él.
-El resto tendrás que averiguarlo tú, pues no sabemos mucho más.- dice Fanren mientras me sonríe.
Se levantaron una a una y me dieron un abrazo. Se despidieron y se fueron, tal y como habían venido. A los minutos subí a mi habitación. Me metí en la ducha y empecé a aclarar la información obtenida en mi cabeza. Tengo que decírselo a Sakura.
Salí de la ducha y me vestí rápidamente. Me metí en la cama y note que estaba húmeda y fría. Me habré dejado la ventana abierta. Me dormí a los pocos minutos y volvió el sueño de todas las noches.
Shaoran…
Oigo su voz y con eso basta para hacer que mi corazón se aceleré. Sus sollozos aumentan y empiezo a correr. Llego finalmente a donde he estado hace unos veinte minutos. Le cojo del brazo, impidiendo así que caiga. Pero sus dedos resbalan de los míos totalmente.
Cae.
Con un impulso intento cogerla de nuevo, pero mi mano se cierra en el vacío. Noto esa sensación de pérdida, que invade totalmente mi cuerpo.
No quiero perderla.
La mujer de mi lado sonríe haciendo que pierda mis nervios. Me giro para levantarme, pero la mujer ha desaparecido. Veo una luz intensa que empieza a brillar en el fondo de la oscuridad. Sakura había desaparecido.
¡Sakura!
Mi grito desesperado hace que me despierte sobresaltado. El sueño ha cambiado nuevamente. Me visto y salgo disparado a la cocina para desayunar. Emma no está. Salgo de mi casa, camino al instituto, una vez acabado el desayuno. El fin de semana pasó tan rápido, como había venido.
Nunca hubiera imaginado que yo sería el siguiente en ver en mi taquilla, un papel enorme que contiene la palabra "PERDEDOR", escrita en mayúsculas. Siempre me había limitado a mirar como hundían a cada persona que ellos creían que era conveniente. Aunque siempre me había molestado, nunca me había atrevido a decir nada, pero está vez era diferente. Esta vez era yo, el que había corrido detrás de la elegida, el que la había defendido y el que ahora probablemente, medio instituto odiaba. En realidad no me importaba en absoluto. No era lo peor que podía sucederme. Todo el tiempo que he pasado junto a Sakura, he aprendido algo de ella. No hay que huir, siempre hay que afrontar todo, sea lo que sea.
Al llegar a clase, como de costumbre me senté. Nadie se giro para mirarme, ni siquiera lo hizo Emily. Cosa que me extraño. Las clases pasaron demasiado rápido. No paso nada fuera de lo normal, fue casi como un día de lluvia. Me giré para mirar a Emily, que seguía leyendo una revista y comentándola con sus amigas. No pasó nada de lo que creí que pasaría, ni siquiera tenía en mi mesa, escrita la palabra "perdedor". Sakura no vino al instituto, pero eso yo ya lo había imaginado.
En clase de Física y Química, nuestro profesor Yukito, el que después de varios meses de ausencia por una baja, había vuelto. El día fue extremadamente normal. Hasta Ryou no me dijo nada al salir de clase, se despidió de mí y se dirigió a su entrenamiento de baloncesto. Entonces fue cuando decidí hacer otra locura. Me dirigí nuevamente a casa de Macon Kinomoto, con la esperanza de encontrar a Sakura allí.
Cogí mi coche y fui hacía la casa de Macon Kinomoto. La idea era del todo absurda. Llegué y desde mi coche podía ver la luz que cubría prácticamente todas las ventanas de la casa. Cogí aire y salí de mi coche. Volví a estar cerca de esa puerta, antes de que pudiera golpearla, oí ladridos en su interior. A los pocos segundos la puerta, se abrió. Lena estaba descalza y salió al patio, cerrando la puerta tras ella.
-Shaoran, ¿Qué estás haciendo aquí?- me mira desorientada.
Levanto la libreta, quizá como escusa.- Te he traído unos apuntes, si sigues faltando suspenderás los exámenes.
-Gracias. Shaoran, no tenías que haber venido. Te advertí que mi tío no es muy sociable y no le gustan los extraños.
La puerta volvió a abrirse. Macon carraspeo la garganta y Sakura se giró asustada. El no era una persona fuera de lo normal, vestía como cualquier persona normal. Sus ojos eran oscuros y brillaban demasiado para lo oscuro que estaba. Su mirada hizo que se me pusiera la carne de gallina. Intente disimular lo sorprendido que estaba pero fue imposible. Mi corazón palpitaba tan fuerte que hasta Macon se daría cuenta.
-Vaya, así que tú eres Shaoran Li. Encantado de conocerte, querrías pasar y acompañarnos a cenar.
Mire a Sakura, esperando que dijera algo que hiciera que no tuviera que responder.
Di que no quieres quedarte.
Créeme en realidad no quiero hacerlo.
-Muchas gracias por la invitación, pero no puedo aceptarla. Solo he venido a entregar unos apuntes a Sakura.
-Tonterías, puedes quedarte de verdad.-no supe si estaba bromeando.
Sakura pasó su brazo por mi cintura y su cara cambió por completo.
-Tío no juegues con Shaoran, déjale que se vaya. El instituto llamó, otra "infracción" más y me suspenderán, de momento estoy de prueba.
Macon soltó una carcajada, como si estuviéramos hablando de algo divertido.-Que divertido. Ese director no tiene ni idea de nada.
Al final me hizo pasar. El vestíbulo era muy grande, casi parecía una mansión antigua. A lo lejos se podía apreciar el retrato de una hermosa mujer, vestida con un vestido blanco y con los ojos dorados. Me senté y puede notar como cada uno de esos muebles estaba en movimiento continuo, pero quizá solo era mi imaginación. Mire a Sakura, realmente estaba guapísima, vestía un vestido negro y en su cabeza un lazo negro que caía sobre sus hombros. Estuvimos gran parte del tiempo sin hablar, hasta que Macon me miró. Su cara cambió por completo, ya no era una persona normal, era una persona oscura.
-Sé que tienes un gran poder en tu interior.-Macon sonrió y Sakura abrió mucho los ojos por la noticia. Apreté los dientes. ¿Cómo lo ha sabido?-sé que tienes el medallón.
-Veo que usted sabe demasiadas cosas sobre mí.
Me levante haciendo que la silla saliera disparada hacia atrás. Saqué la espada de mi interior y Sakura abrió los ojos nuevamente. Apunte a Macon con mi espada y el solo sonrió pícaramente. Los cristales se rompieron, justo como había pasado en clase.
- Ese poder de tu interior podrá salvar a Sakura.-me detuve atónito.
-¿Salvar a Sakura? ¿A qué se refiere?-dije aun con la espada en mi mano.
- Lo sabréis en el momento adecuado.
Sakura estaba tan sorprendida como yo. Guardé la espada en mi interior y salí de esa casa lo más rápido posible.
¿Cómo se lo explicaré esto a Sakura? Ella no sabía nada.
Llegué a mi casa, abrí la puerta y para mi sorpresa Emma estaba en la puerta con cara de pocos amigos.
-¿Dónde has estado? Llegas tarde Shaoran Li.
-Haciendo un trabajo de Historia.-Mentí.
-¿Historia?
Subí las escaleras y me metí en el cuarto de baño antes de responder. Cerré la puerta y me di una ducha con agua caliente. Intenté aclarar mis pensamientos e inventarme una buena excusa para no decirle a Emma donde realmente había estado. Emma no era tonta, me conocía demasiado bien para saber cuándo ocultaba algo.
Pasados diez minutos baje, ya vestido. Lo tenía ya planeado, no era la mejor excusa pero estaba bastante bien para haberla inventado en poco tiempo. Emma estaba poniendo la mesa y se giro hacia a mí.
-Lo siento. Tenía que haberte avisado. Estuve con Ryou haciendo el trabajo de Historia que nos mando el profesor. Estuvimos todo el día en la biblioteca y cenamos con el dinero que nos había sobrado.-cruce los dedos intentando que Emma no notara en el problema que estaba metido.
-Vaya con que era eso-siguió sin creérselo del todo.- Avísame la próxima vez.
Asentí y me dirigí rápidamente a mi habitación. Esperé casi toda la noche que Sakura me dijera algo, pero no hubo ni rastro de su voz en mi cabeza. Me pregunto si seguirá hablándome después de todo.
Los días pasaban y como era de esperar Sakura no apareció en el instituto. Un día le pregunté a Tomoyo, pero ella sabía lo mismo que yo. Al acabar las clases fui al lugar donde siempre habíamos ido. El jardín donde encontré el medallón y donde la había besado.
¿Qué estás haciendo Shaoran?
Esperar.
Pues va a ser larga la espera.
Tengo todo el tiempo del mundo para esperarte.
Seguí esperando y Sakura no aparecía. Desde que pasó todo, solo hay dos lugares en los que quiero estar: Con Sakura o solo, era la única manera de sacar todo lo que para mí no debería estar en mi cabeza. No tenía palabras para describir lo que sentía por Sakura, ni para describir que éramos realmente. Ella no era mi novia, hasta hace poco no admitió que éramos amigos. No sabía que sentía ella, tampoco podía preguntarle a Tomoyo. No quiero arriesgar lo que tenemos. No quiero perderla. Entonces, ¿Por qué pienso en ella? ¿Por qué estoy feliz cuando estoy con ella? Sentía como si tal vez hubiera ya algún tipo de respuesta, pero no estaba del todo seguro.
- ¿Qué estás escribiendo?-Sakura apareció de repente haciendo que me sobresaltara.
-¿Qué estás haciendo aquí? Creí que no vendrías.-La miré y ella solo sonrío.-Sakura…
-Shaoran yo también tengo secretos. Algún día te los diré y ese día me explicaras lo que ha pasado.
Eso me alivio. No sabía cómo explicarle lo que había pasado. Sentí curiosidad, sobre cuál era su secreto, pero no debería preguntarle, al menos no hoy.
Sakura se levanto y me dijo adiós con la mano.
Ya hablaremos. Me tengo que ir.
No te vayas.
Ella sonrío y salió del jardín. Intenté detenerla pero ya se había ido. Miré la hora, en realidad Emma me matará. Me levanté con impotencia y salí del jardín. Me metí en el coche y me dirigí nuevamente a casa. Cuando llegué, no había nadie. Emma no estaba.
Entré y aparecí en mi habitación en pocos segundos. Cogí mi ipod y me puse a escuchar música para tener la cabeza un poco más despejada. Volvió a aparecer, en la lista de mi reproducción estaba esa canción: Dieciséis lunas. Apreté al play y comenzó a sonar.
Hay secretos en mi vida que no puedo guardar.
En algún lugar de esta oscuridad hay luz, pero no puedo verla.
Dieciséis lunas y ocurrirá.
Dieciséis lunas y todo acabará, abrázame en ese momento.
La canción desapareció. Volví a mirar una y otra vez pero no estaba. Deje el ipod en mi mesa de noche y me dormí. A la mañana siguiente me desperté gracias a los gritos de Emma. Salí corriendo pues sabía que no llegaría esta vez al instituto a tiempo. Seguí por la calle cuando un coche pitó desde la otra parte. Me paré en seco, miré por todos lados y vi a Ryou desde la otra parte llamándome. Me subí en su coche.
-Gracias. Creí que no llegaba está vez.-le sonreí
Guardamos silencio unos segundos y Ryou me miro y empezó a hablar nuevamente.
-¿Sabes? Anoche oí hablar a mi madre con la madre de Emily. Hablaban sobre la ventana rota en clase hace un mes.-Bajamos del coche y seguimos hablando- Nunca te he preguntado sobre esto. ¿Fue tu novia verdad?
-No es mi novia, solo somos amigos. ¿Cómo iba a ser ella, Ryou? Una ventana se rompió, tampoco es un gran misterio.
-Ya claro "amigos". Te gusta, admítelo de una vez.
-No me gusta. No digas tonterías. Solo tengo un tipo de conexión que no había tenido con nadie antes.
Ryou me miro y empezó a reírse. En realidad no hablaba totalmente en serio y él lo sabía de sobra. No dijo nada, prefirió pasar del tema.
-Será mejor que te prepares por lo que pasará hoy. La madre de Emily acaba de entrar por la puerta y eso solo quiere decir una cosa: problemas.- Dice mirándome con cara de disgusto.
Trate de advertirte. Tendrías que permanecer lejos de mí.
No lo haré, te lo dije. No me importa lo que vaya a pasar, no quiero alejarme de ti.
Sakura mueve la cabeza de un lado a otro. Sakura empieza a caminar junto a Tomoyo. Que como siempre la mira preocupada.
Llegué a clase y el día fue extremadamente normal de nuevo. Sakura estaba delante de mí y Tomoyo se giraba de vez en cuando para hablar con ella. En cuanto Emily, no apareció en clase. Cosa que en parte me alivió. Sakura estaba feliz y yo también lo estaba. La madre de Emily no apareció en clase pero me imaginé que estaría por la oficina armando un gran escándalo. Salí de clase y Sakura me cogió del brazo tirando de mí. Llegamos nuevamente al jardín. Sakura me soltó del brazo y se quedó parada por unos momentos mirando fijamente el suelo. Me cansé, hacia días que no había obtenido una explicación.
-Empieza hablar. Me debes una explicación.
-¿De qué estás hablando? No sé qué quieres que te explique.
-¿Qué tal si me explicas que pasó?-Sakura me miró con cara de disgusto.
Ella miró hacia el suelo de nuevo-Solo estaba furioso. Lo siento.
-No quiero que te disculpes, quiero que me cuentes la verdad. ¿Cómo es que tu tío lanza cosas y rompe los cristales sin tocarlos?
Cambió de tema. Eso hizo que me enfadará aún más.
-Te presentas en mi casa el otro día y ahora estas enfadado.-Se para y se da la vuelta.-No te entiendo Shaoran.
-El que no te entiende soy yo. Dime que está pasando.
-No puedo decírtelo. No lo entenderías.- Su tono de voz era tranquilo, pero yo notaba lo enfadada que estaba-Admítelo, no soy como tú. Somos de mundos diferentes, te dije que te alejaras de mí.
-Lo que pasa es que tienes miedo.
-¿Miedo? No sabes de las cosas de las que yo estoy realmente asustada.
-Tienes miedo a confiar en mí. Tienes miedo a estar junto a una persona que te entienda y que crea en ti.-Me arrepentí, no quería hacerle daño.
-No tienes ni idea. No me creerías. Dejarías de hablarme una vez lo supieras.
Una lagrima se derramo por su mejilla. Me acerque a ella y la abracé. No puedo perderla. Ella no dijo ni una sola palabra. Me separé y vi su cara llena de dolor. Se giro para comenzar a caminar pero la cogí del brazo a tiempo. Se giro hacia mí y me miro. Ocurrió de nuevo, esa luz blanca apareció y desaparecimos del jardín.
Un bosque.
Una mujer vestida con un vestido blanco apareció detrás de la rama. Estaba escondiéndose. Un hombre apareció detrás de ella. Le tapó la boca y ella se sobresaltó.
-Soy yo Sakura.- quito la mano de su boca y le cogió de los hombros.
-¿Qué estás haciendo aquí?-Ella parecía aliviada.
-He venido a buscarte.- Shaoran le cogió la mano.-Entiendo que ya no sientas lo mismo. Ha pasado mucho tiempo desde que me fui.
-Shaoran tú eres la persona más importante para mí.
Sakura empezó a llorar y el la cogió por los hombros. La besó. Alguien se acercó donde estaban.
-Quédate detrás de mi.-Shaoran sacó su espada del interior y apuntó al frente, esperando a su oponente.
Apareció Ivy, una mujer con el pelo castaño.- ¿Qué estás haciendo aquí Sakura?
-Estamos tratando de llegar a Tomoeda. Queremos advertir a todos de que salgan de ahí antes de que lleguen.
-Es demasiado tarde, ya han llegado. Están quemando las casas.
Ella miró a Shaoran. Se dirigieron a Tomoeda para evitar que muriera más gente.
La visión se fue y volvimos al jardín. Sakura estaba en el suelo.
-¿Sakura?-la llamé varias veces pero no respondió.
