Recorriendo las 12 casas
¿Viste eso maestro? Soy tan genial.-Decía aquel pequeño a su maestro con mucho entusiasmo.
Lo sé, algún día te convertirás en un gran caballero y quién sabe, tal vez te conviertas en caballero dorado y te mudes a tu propio templo.-Decía Gregory mientras revolvía los cabellos de su alumno.
¡Genial! Así podrás recibir la visita de las damas sin tener que esconderme.-Dijo el pequeño a su maestro mientras se soltaba a correr entre las escalinatas que conectaban al templo de Tauro con el templo de Aries.
¡Ven acá bicho inmundo!-Gritaba aquel caballero mientras se echaba a correr tras su escurridizo discípulo.
El pequeño Sahir, ya de siete años se adentró en el templo de Aries sin permiso alguno. Pensó que sería un buen lugar para ocultarse de su enfurecido mentor ya que no había guardián en el templo o eso era lo que él imaginaba.
¿Hola? ¿Hay alguien en casa? Uhhh tal vez un fantasma es quien cuida el templo porque se ve abandonado.-Susurró Sahir.
¿Fantasma? ¿Hablas en serio pequeño idiota?-Se escuchó una voz en la oscuridad del pasillo.
Sahir se sorprendió al escuchar aquella voz proveniente de aquel oscuro lugar y decidió acercarse lentamente para ver de quién era. Mientras se acercaba pudo ver a una niña peliroja de aproximadamente diez años de edad, no pudo evitar reír un poco al ver las peculiares cejas de la chica. Eran dos puntos púrpura que adornaban la frente de la chica, tenía el ceño fruncido y se veía furiosa.
¡Soy Kaia de Aries y nadie entre a mi templo sin permiso!-Exclamó la pequeña mientras lanzaba un fuerte ataque que mandó al pobre chico a volar contra uno de los muros del templo.
Para cuando el chico despertó ya habían pasado algunas horas desde aquel suceso y sentía un inmenso dolor en toda su integridad. Se encontraba recostado en una cama y a la orilla le observaban su maestro y su agresora.
Lo lamento tanto Greg, sabes que no me siento lista para salir ante los demás caballeros. He estado muy a la defensiva porque siento que no van a respetar el hecho de que todavía soy una niña. Además casi mato a tu discípulo, no ha sido lo correcto y me siento muy avergonzada por ello-Decía Kaia mientras escondía su rostro tras sus manos.
Entiendo, pero ahora eres nuestra compañera así que siempre serás más que bienvenida y sé que todos pensarán exactamente lo mismo que yo. No te dejes engañar por este viejo, hay mucho jóvenes caballeros y no te preocupes por mi discípulo, creo que ya ha aprendido la lección y no volverá a meterse a donde no lo han invitado.-Replicó Gregory mientras brindaba un cálido abrazo a su compañera.
¿Dónde estoy? ¿Qué me pasó? ¿Por qué me duele todo?-Preguntaba el pobre Sahir a su maestro.
Estamos en la casa de Aries, entraste sin permiso e insultaste a su guardiana. Me alegro que recibieras escarmiento por ello.-Explicaba Gregory a su alumno.
Creo que sería buena idea que le dieras un recorrido por los otros templos, así él podrá conocer a los demás caballeros y podrás evitar más altercados como este.-Expresó Aries.
Gregory asintió, sabía que Kaia tenía razón y que había llegado la hora de mostrar muchas cosas a su discípulo. Pasó por su mente comentarle sobre su verdadero origen, hablarle sobre sus verdaderos padres y decirle que en realidad él era un príncipe. Pero tenía siete años todavía, irían por pasos y el primero sería mostrarle los diez templos restantes del santuario. Al día siguiente el pequeño Sahir se sentía mejor y junto con su maestro se disponía a recorrer los templos zodiacales. Empezaron su viaje dirigiéndose al templo de Géminis, ya que le aterraba la idea de volver a ver a Kaia.
Hemos llegado al templo de Géminis.-Explicaba Gregory al chico.
¡Vaya viejo! Por fin pones un pie aquí pidiendo permiso y no a escondidas como siempre.-Dijo en tono burlón el ocupante de la tercera casa.
¡Oh vaya! Que grande te ves ahora Zarek, la última vez que te vi tenías doce años ¿cuántos tienes ahora?-Preguntó Gregory al chico de origen polaco.
Tengo veinte años ya, poco a poco me voy a sentir viejo como tú.-Dijo Zarek mientras brindaba un apretón de manos a su compañero de armas.
Luego de una corta y trivial conversación con su compañero, Gregory y Sahir continuaron con su recorrido hacia el templo de Cáncer. Cuando se adentraron al templo del cangrejo, Sahir se sorprendió ante lo lúgubre y tenebroso que lucía aquel lugar. Se detuvieron en su marcha al escuchar que el guardián del templo se acercaba a ellos.
Sii benvenuto a mi casa, la casa de Cáncer.-Proclamó la voz del guardián.
Gracias amigo Renzo.-Dijo Greg para luego dar un apretón de manos a su compañero.
Sahir, como niño que era, sintió curiosidad al ver una enorme cicatriz que atravesaba todo el rostro del chico de manera diagonal. El chico de trece años se veía triste y solitario, aterrador en cierta manera. El italiano hizo una mueca de incomodidad al darse cuenta que el niño le veía directamente al rostro y encontrarse con aquellos ojos verdes como esmeraldas le hizo sentir mucha más incomodidad. Luego de aquel breve saludo, Renzo brindó permiso al caballero y su alumno para atravesar su templo. Mientras se dirigían a la casa de Virgo, Gregory comentaba a su alumno que aquel chico provenía de la India y que era la reencarnación del dios Ganesha. Al llegar al templo encontraron a aquel chico moreno de largos cabellos meditando con los ojos cerrados, por su apariencia Sahir imaginó que tendría al menos diez años al igual que Kaia. Con una mano el joven caballero del templo de la virgen les indicó que podían pasar.
Maestro, ese chico es muy pero muy muy raro.-Dijo el pequeño Sahir algo asustado.
Nihal es un caballero muy peculiar, su destino lo ha traído hasta aquí y según dice el patriarca está destinado a la grandeza.-Explicaba Greg.
Al llegar a la casa de Libra pudieron ver que su guardián se encontraba impartiendo una lección teórica a sus discípulos. Ambos prestaban atención a las palabras de su maestro y luego de interrumpirlos por un momento, el caballero se acercó de manera muy amistosa a ellos.
Hola pequeño, yo soy Koji y aquí están mis discípulos Ryu y Alena.-Dijo el caballero mientras señalaba a sus alumnos.
Sahir estaba sorprendido, el chico tenía catorce años y ya era un caballero dorado e incluso tenía alumnos a su cargo. Su largo cabello negro estaba atado por una cinta roja que le parecía muy conocida. Mencionó que Ryu venía de Japón y Alena de Alemania. Luego del breve encuentro se encaminaron a la casa de Escorpio, pero el pequeño se sorprendió al ver que pasaron de largo por aquel templo.
¿Por qué está vacío este templo?-Preguntaba Sahir mientras señalaba el lugar del que acababan de salir.
Quien custodia este templo está en una importante misión en Siberia.-Explicaba Greg.
Woooow ¿Cuál es su nombre? ¿Cuántos años tiene? ¿Es hombre o mujer? ¿De dónde es?-Preguntaba el chico bastante entusiasmado.
Tranquilo pequeño, te emocionas demasiado. Su nombre es Nao, tiene casi treinta, es mujer y viene de Japón.-Respondió Greg.
¡Genial! Yo soy escorpio también ¿verdad? Algún día quiero usar esa armadura.-Decía el chico con mucha ilusión.
Tal vez algún día no muy lejano seas el portador de esa armadura dorada.-Dijo Greg mientras abrazaba a su alumno.
Avanzaron hacia el templo de Sagitario y en las afueras del templo se encontraron con dos caballeros teniendo una amena charla. Eran los grandes amigos Arsen de Sagitario y Takeshi de Capricornio. El griego y el japonés interrumpieron su charla momentáneamente para presentarse y dejar pasar a los inesperados visitantes. Luego de aquella rápida visita, Greg llevó a su discípulo a conocer el templo de Acuario. Aquel templo de techo circular se encontraba totalmente vacío y el pequeño Sahir no pudo evitar hacer preguntas.
¿Por qué el templo está vacío, maestro?
Hace años que este templo está vacío, nunca tuve el gusto de conocer a este caballero. Recuerdo que mencioné su nombre... Artyom.-Mencionó Gregory.
Maestro ¿por qué no bajamos último templo?-Preguntó el niño.
Es un lugar muy peligroso y no tiene un guardián aún. No quiero arriesgarte a entrar a ese lugar, tal vez algún día cuando ya portes tu armadura puedas visitar el templo y tal vez ya tenga un guardián al cual saludar.-Finalizó Tauro.
