Capitulo 4: Primera parte: "El amargo sabor de la amistad"

Aquella sería la última clase de natación que las chicas recibirían en la preparatoria y estaban dispuestas a gozarla a tope. Pero el animo se les fue cuando descubrieron que la maestra Kurosawa estaba de un humor extraño. Tenía los ojos rojos como si hubiera llorado mucho y estaba distraída, al grado que dejó de encargada a Kagura y ella se retiró del lugar.

La clase se repartió en pequeños grupos. Algunas chicas se pusieron a practicar brazadas, mientras otras improvisaron un juego de water-polo y otras (El grupo de Chiyo, Yomi, Osaka y compañía) se tendieron al sol para ver pasar las nubes.

-Kurosawa-sensei estaba muy rara. –Dijo Kagura sentándose con ellas- Estaba enojada por algo.

-¿Hicimos algo malo? –Preguntó Osaka algo preocupada.

-No creo... –Yomi se quedó cruzada de piernas- Está así desde que llegamos, la vi salir del baño... Y parecía haber llorado.

-Quizá se peleó con su novio. –Opinó Tomo mientras remojaba sus pies en el agua- Ya saben una de esas peleas de enamorados.

-Tanazaki-sensei estaba igual –Comentó Sakaki con aire distraído, estaba buscando con la mirada a Kaorin.

Entonces las chicas recordaron el aire meditabundo y medio tristón que Yukari había traído toda la mañana, apenas les había llamado la atención. Y virtualmente las dejo hacer lo que quisieran durante la clase.

-¿Se habrán peleado entre ellas? –Chiyo se puso pensativa.

-Entonces ¡No hay problema! –Tomoyo se levantó de su lugar y abrazó a Yomi por el cuello- Yomi y yo nos peleamos un montón de veces y después quedamos en santa paz.

Muy a su pesar Yomi estuvo de acuerdo con su amiga.

-Pero... –Sakaki le prestó atención a la platica- ¿Cuántas veces tu hiciste llorar a Koyomi-chan?

-¿Y porque tengo que ser yo la que la hace llorar? –Preguntó Tomoyo un poco incomoda.

-Has fama y échate a dormir –Contestó Yomi con una sonrisa, pero después se puso pensativa- La única vez que peleamos así, fue por una tontería. Teníamos como cinco años... Y ni siquiera recuerdo porque.

-Porqué le rompiste la cabeza al señor Oso... –Tomoyo le lanzó una mirada acusadora a su amiga- Era mi peluche favorito.

Las muchachas sonrieron algo divertidas al ver que la culpable había sido la seria Koyomi y no Tomoyo, como habían pensado.

-Es como el jugo de limón –Dijo Osaka usando un tono de "sabiduría".

-Esteeee... ¿De que estas hablando Osaka? –Chiyo estaba segura de que la respuesta iba a ser mas rara de lo que le gustaría.

-la amistad es dulce a veces... Pero a veces es muy amarga. El jugo de limón es igual.

(Vemos al gato amarillo pasar flotando encima de las chicas llevando un enorme letrero con un signo de interrogación)

-Que yo sepa el jugo de limón siempre es amargo... –Dijo Tomo, rascándose la mejilla.

-¿Y que tiene que ver con lo que estamos hablando? –Yomi entendía cada vez menos a la errática de Osaka.

-Disculpen. –Sakaki se levantó en ese momento. Había visto a Kaorin dirigirse a los vestidores y fue tras ella.

Sakaki apenas había entrado a los vestidores, cuando el resto de las alumnas escuchó que dos personas parecían discutir bastante fuerte. Corrieron a la barda que separaba la piscina del resto de la escuela y vieron a la maestra Kurosawa muy enojada, caminando hacia ellas, seguida de una maestra Yukari que parecía al borde de las lagrimas.

-¡Nyamo-chan, por favor! –Rogaba Yukari- Entiende. El no es lo que parece... Yo lo vi.

-¡Tu no viste nada! –Nyamo se volvió y le apuntó con dedo- Estoy harta de tus actitudes de niña egoísta. ¡Lo que pasó en el centro comercial fue la gota que derramó el vaso!

-No puedes creerle más a el que a tu amiga. –Había un serio tono de reproche en la voz de Yukari- Ese puñetazo que le puse se lo tenía bien merecido. Incluso Kimura lo vio...

-¡No metas a Kimura-san en tus cosas! –Nyamo dio dos pasos amenazadores hacia Yukari y se detuvo- No quiero oírte, verte, hablarte, ni saber nada de ti... ¡¡Por el resto de mi vida!!

-Ny... Nyamo-chan...

-Voy a pedir que me transfieran de plantel en cuanto termine el año escolar. –Nyamo se dio la vuelta y siguió su camino a la piscina- Por favor mantente alejada de mi hasta que acabe la semana...

Yukari no contestó. Los ojos se le llenaron de lagrimas que empezaron a escurrir por sus mejillas, se dio la vuelta y regresó al plantel. Nyamo llegó al cancel de la piscina y entonces notó que todas las alumnas la estaban viendo, había preocupación y asombro en la mayoría de los rostros; suspiró profundamente para controlar sus propias emociones y después fingiendo una mirada severa, se dirigió a las muchachas.

-Hoy van a salir mas temprano chicas, regresen a cambiarse y después todas las alumnas de último curso pasen a la dirección por sus guías de estudio.

Nadie se movió, todas permanecían viéndola fijamente.

-Vamos, vamos. –Kurosawa aplaudió para sacarlas de su estupor.- A los vestidores y no olviden recoger sus mochilas.

Las muchachas obedecieron en un incomodo silencio. Kagura y Chiyo intercambiaron una mirada de preocupación. Sakaki estaba parada en la entrada de los vestidores, extrañada ante la actitud de todas las muchachas. Kaorin salió y también notó la extraña aura que rodeaba a las chicas.

-Pasó algo muy extraño. –Dijo Yomi acercándose a Sakaki.-Te diremos después... ¿Dónde estabas?

Sakaki y Kaorin cruzaron miradas y se sonrojaron.

-Yo... Nada importante... ¿Qué ocurrió?

Yomi arqueó la ceja pero no preguntó mas, había otras cosas en que preocuparse.

Segunda parte: "Una declaración tardía"

Osaka se quedó un poco más de tiempo extra en el salón. Había perdido una figurita de su llavero y estaba empecinada en encontrarla. Finalmente encontró el objeto justo debajo de la silla de la maestra Yukari ¿Cómo había llegado hasta ahí? Se alzó de hombros. Al fin y al cabo lo que importaba es que ya estaba de regreso con su dueña. Salió del aula y después bajó los escalones de dos en dos, tarareando una canción que quien sabe donde había escuchado. Llegó a los casilleros y cuando abrió el suyo para dejar sus zapatillas, descubrió una carta dentro de este, extrañada la tomó y después miró a todos lados para ver si aun estaba el misterioso remitente. Ella era la única en el lugar en ese momento. Abrió el sobre y después comenzó a leer:

"Tengo algo muy importante que decirte. Te veo a las tres de la tarde en la parte trasera de la biblioteca.

Atentamente: Una persona"

Kasuga volvió a doblar el papel sintiéndose extrañamente inquieta. Nunca había recibido un mensaje semejante.

-¿Agentes secretos contratando estudiantes? –Osaka casi podía ver a un hombre tipo James Bond, ofreciéndole trabajo en alguna agencia secreta- Aunque también podría tratarse de secuestros alienígenas... –Entonces se imaginó abducida por un platillo volador- ¿Agentes secretos alienígenas? –Entonces se imaginó dentro de un platillo volador donde un tipo de piel verde, vestido como James Bond, le ofrecía trabajo en una agencia secreta en algún lugar remoto de la galaxia.

Consultó su reloj y vio que eran las tres de la tarde con quince minutos. Quizá el misterioso agente secreto de alguna galaxia lejana ya se había ido, después de todo el esperar a una distraída chica de prepa no debía ser la misión más importante de su vida. Aún así decidió ir para desentrañar el misterio.

La tarde era cálida y agradable. La parte trasera de la biblioteca esta desierta cuando Osaka llegó, sintiéndose algo decepcionada al no ver a nadie. Tan solo algunos arbustos y un chico que estaba recargado en la pared de... En ese momento el muchacho la vio y le mando un saludo discreto. Sin duda el era el que le había puesto la carta en su casillero

No era un alienígena, ni un agente secreto, solo un muchacho que iba en la misma clase que ella. Y por alguna razón se sintió muy nerviosa. El chico se acercó hasta ella, también el lucía nervioso.

-Perdón por tardarme... –Osaka sintió la necesidad de disculparse- Estaba buscando una cosa...

-No hay problema. –Le contestó el- De todos modos no creí que fueras a venir.

Se hizo un momento de silencio. Una cálida brisa alborotó los cabellos de Osaka y una extraña sensación le atenazó el estomago. El muchacho estaba muy nervioso y miraba la punta de sus zapatos, finalmente levantó la vista y encaró a la chica.

-Tu... Tu... me gustas mucho... Kasuga-san...

Osaka parpadeó varias veces; había escuchado perfectamente pero las palabras no entraban del todo en su cerebro. Finalmente entendió lo que le habían dicho y comenzó a sonrojarse, sin saber que decir, o que hacer ante semejante declaración.

-Se que casi terminamos el curso... Había estado reuniendo el valor para hablarte y... –El muchacho se rió nerviosos, parecía que tenía ganas de salir corriendo, exactamente igual que Osaka- Creo que ni siquiera recuerdas quien soy...

-Ichigo... Masakazi Ichigo. –Respondió Osaka con un ligero tono chillón en su voz- Te sientas detrás de mi.

-Me alegro que te acuerdes. –El muchacho lució una gran sonrisa que hizo ruborizar a Osaka- Yo... Yo quería saber si... Si no tienes novio... Yo... Bueno, tu sabes...

Ichigo apretó los labios y levantó la vista al cielo. Jamás en su vida le había costado tanto conjugar una frase completa. Y el hecho de que la muchacha lo estuviera viendo como si fuera un marciano, no le estaba ayudando mucho.

Osaka estaba experimentando algo que antes nunca había sentido. Y no estaba segura si era agradable o aterrador. Era como aquella montaña rusa del parque de diversiones, solo era cuestión de apretar los ojos y dejarse llevar...

-Yo... No tengo novio... Ni nada de eso. –Entonces una duda asaltó a la chica- ¿Por qué yo? Hay muchas más bonitas que yo.

-Tu eres diferente. –Algo de confianza regresó al muchacho- No eres presumida, eres graciosa y... Bueno, no se... Me gustas. –Tragó saliva- ¿Quieres ser mi novia?

Osaka bajó la vista y pareció meditarlo. Después lo vio a los ojos y con mas seguridad de la que sentía en realidad le contestó:

-Claro... Será divertido.

Por un momento Osaka pensó que Ichigo se iba a poner a bailar como los jugadores de fútbol americano cuando hacen una anotación. Pero solo sonrió y se rascó la cabeza.

-Entonces... Me supongo que ya es oficial...

-Creo que si...

Los dos se miraron a los ojos y comenzaron a reírse. El se armó de valor y le tomó la mano, ella se quedo de piedra sin saber que hacer.

-¿Tienes algo que hacer mañana después de clases?

Osaka negó con la cabeza varias veces.

-Entonces ¿Está bien si te invito un helado?

Ella afirmó varias veces con la cabeza.

-Correcto. Nos veremos mañana, Kasuga...

-¡Osaka! –Dijo la chica de manera abrupta.

-¿Perdón?

-Mis amigas me llaman Osaka... Así que creo que tu también puedes llamarme así

-De acuerdo. –La sonrisa de el se volvió mas dulce y ella se estremeció- Nos veremos mañana... Osaka-san.

Le apretó un poco la mano antes de soltarla y alejarse dando algunos saltitos de alegría. Osaka se quedo ahí, parada como una estatua de piedra viéndolo desaparecer, después, de forma casi mecánica, sacó del bolsillo de su falda un teléfono celular, con manos temblorosas marco un numero y comenzó a respirar pesadamente mientras esperaba a que le contestaran.

-Mushi, mushi(1) Residencia Mihama. –Contestó una vocecita del otro lado de la línea.

-Chiyo-chan... –La voz de Osaka temblaba por los nervios- ¿Puedo verte en tu casa? Creo que me acabó de meter en un verdadero predicamento.

CONTINUARA...


Notas del autor:

Mushi, mushi: Un modismo muy usado en Japón al momento de contestar el teléfono.

Pues un capitulo más y a cada paso la trama se complica. Las ideas siguen saltando y siento que este fic esta bien encaminado.

En el siguiente capitulo nos enteraremos de que fue lo que pasó cuando Sakaki fue a buscar a Kaorin a los vestidores. Kimura sensei da muestras de inteligencia y Osaka verá que no siempre las mejores intenciones dan los mejores resultados.

Gracias por leer y nos veremos en el capitulo cinco.

Desde mi pequeño planeta en algún lugar del anime