lamento la demora, pero tengo que actualizar otros fics, comence a volver a la U y mi inspi es una floja total, pero aqui tienen el capi 4, no puedo asegurar el 5, pido pasciencia y comprencion

twilight, todas sus sagas y etc etc, es de la propiedad de stephenie meyer

Capitulo 4: Quiero ir a la Escuela de la Reserva.

Termino de tomar de su vaso con leche, satisfecha con haber conseguido apoyo para cumplir su objetivo, pero aún seguía nerviosa por la cercanía del muchacho cuando la aprisiono, el calor seguía invadiendo su mano, ¿Qué acaso su piel era un sauna?

Pensó en sus oscuros ojos, no quería decir nada, pero a pesar que seguían igual, notó un extraño comportamiento, se veía triste, depresivo y estaba segura que si le decía algo, él lo negaría, por eso decidir optar por silencio.

-Quisiera saber lo que le pasa, quisiera poder ayudarlo – Susurro, viendo la luna en la ventana, la lluvia poco a poco comenzaba a desaparecer. Sus mejillas se tiñeron de rojo cuando se dio cuenta en lo que estaba pensando, ¿Qué se había vuelto loca? ¿Por qué tanta ansiedad por ayudarlo? – S-Solo será por agradecimiento. Si, por eso – Se trato de convencer, tendiéndose de golpe.

Se cubrió con las sábanas, tratando de volver a dormir. Poco a poco el cansancio volvía a su cuerpo, la adrenalina iba desapareciendo en su cuerpo, relajándose y dejar su mente en blanco, olvidando todo, incluso que estaba en otra ciudad, para luego dormir finalmente.


-Kathie despierta – Era lo primero que oía en el día mientras la sacudían. Ella seguía cubierta completamente por las sabanas, incluso emitió un quejido de molestia – Kathie, despierta de una vez o te tiro un balde con agua.

-¿Qué clase de madre haría eso? – Fue su queja, incorporándose de golpe.

Examino su alrededor, por unos momentos estaba asustada y perdida, no comprendía el por qué estaba despertando en un cuarto pequeño cuyas paredes eran de madera y no en su enorme cuarto de paredes de cemento y cubiertas por sus celebridades favoritas. Los recuerdos iban regresando poco a poco: Ya no estaba en Los Ángeles, estaba en Forks.

-Vamos, Jackson te esta esperando, dice que te llevará a la escuela de la reserva.

-Bajo en menos de diez minutos – Saltando de su cama, yendo a una de las maletas.

-Tomare tu palabra o habrá consecuencias – Le dijo para luego irse con una sonrisa y mirando el reloj – ¡Te quedan nueve minutos!

En cinco minutos, Kathie logro vestirse completo, se coloco unos jeans azules oscuros, estaba ajustado a sus caderas y adornado con un cinturón café claro, zapatillas blancas, un sweeter de largas mangas y con un escote en U y de color negro y adorno su cuello con un collar. Tomo guantes y bufanda de color rojo y una chaqueta azul que le llegaba a las rodillas, un bolso azul claro y bajo corriendo las escaleras.

-¡Estoy lista! – Grito satisfecha al bajar.

-Te demoraste nueve minutos – Contó Charlie con una sonrisa.

-No hay duda de que no puedes superar ese record – Fueron las palabras de Bella.

-Eso no durará por mucho tiempo, me aseguraré de ello.

-Lenta, no quiero llegar tarde – Jackson ya se estaba poniendo su abrigo.

-¡Espérame! – Grito, corriendo hacía la mesa para pescar una rebanada de pan, se despidió en un grito y fue tras el muchacho.

Ambos se enfrentaron al viento helado del pueblo, pero más Kathie ya que aún no se ponía su azulada chaqueta, no le puso atención al ruego de su cuerpo y siguió a Jackson hacía la camioneta del muchacho. Se sorprendió al ver que era una camioneta todo terreno, ideal para un lugar como Forks, era de color rojo y por el símbolo de en frente, era un TOYOTA. Lanzó un silbido mientras miraba las enormes ruedas, eso no era parte del vehículo.

-¿Tú modificaste tu camioneta?

-Me dieron una porquería, tenía que hacerla ideal para pasar por los lugares más peligrosos – Se justifico como si nada, abriendo la puerta del piloto.

-Oye, ¿Es cierto lo que dijo mi abuelo? – Entrando en el asiento del copiloto – Que puedes modificar las velocidades de los motores.

-No quiero presumir, pero si – Dijo con una leve sonrisa de burla y de superioridad, viendo como la muchacha se ponía el cinturón de seguridad – Yo no creí a tu madre, pero me contó en el desayuno que amas la velocidad, que incluso tienes una moto.

-Pues no quiero presumir, pero mi madre no se equivoca, no le digas a mi abuelo, pero incluso gane competencias de Motocicleta – Confeso con un tono de voz travieso.

-Tendré que verlo para creerlo.

-Lastima que mi madre no me dejo traer mi motocicleta… ¿Sabes donde puedo comprar una y barata?

-No – Admitió – Pero cuando lo sepa, serás la primera en decírselo.

Ambos sonrieron, era una sonrisa llena de diversión y de complicidad, parecían niños cometiendo una travesura. Kathie giro su rostro para ver por la ventana el paisaje, como las hojas mojadas se mecían fuertemente a causa del viento (Eso le recordó que debía ponerse su chaqueta), el cielo grisáceo, impidiéndole al sol aparecer y el camino hecho de tierra y piedras.

En eso se acordó lo que paso anoche, sus pensamientos sobre el muchacho, discretamente lo observo, como tenía su mirada al frente, conduciendo solamente con su mano derecha, el codo izquierdo lo tenía apoyado en el marco de la puerta para que su mano sostuviese su rostro, lucía aburrido, pero ella vio algo más, de nuevo veía esa tristeza invadiendo los ojos del muchacho, ¿Estaría bien soltar su boca para buscar las páginas perdidas? Quería saber las respuestas, pero temía que se enojase con ella, después de todo, él la estaba ayudando a cumplir su capricho.

-¿Cuánto falta? – Pregunto curiosa, a ver si con palabras indirectas, lograba averiguar algo.

-Falta como quince minutos – Respondió en ese tono aburrido.

-Ya veo…hey, tengo que comprarme ropa, ya sabes, traje poca ropa de invierno, ¿No te molestaría ayudarme?

-En serio, asegúrate de hacer amigas, no es bueno que un hombre haga esto.

-Te aseguro que a las mujeres les gustan los hombres caballerosos que se ofrecen a acompañar a las chicas a comprar…y cargar sus bolsas.

-Solo te cargaré 3 – Entendiendo la indirecta – Ni una mas, y ojala, una menos.

-Con eso me basta – Sonriendo.

Finalmente llegaron a su destino, Kathie se asombro con lo enorme que era, podía competir con su antigua escuela de los ángeles, veía fijamente el estacionamiento con algunos autos, y con la gente caminando, alzo una ceja cuando un grupo de mujeres la observaban de forma fea apenas se bajo del auto.

-¿Acaso eres popular?

-Eso dicen mis amigos, pero no le doy importancia… ¿Por qué la pregunta?

-No, no es nada – Poniéndose a su lado, ahora comprendía esa actitud de las chicas por verla cerca de él, no necesitaba sus habilidades de vampiro para saber que el lugar se impregnaba de envidia y celos, incluso la ira, querían saber quien era esa y por qué estaba con Jackson Black, el más popular de la escuela, el más codiciado y deseado.

Pero cuando entró a la escuela, no solo las mujeres la vieron feo, sino también algunos hombres, Kathie sospecho que a lo mejor eran gays, pero también hubo la posibilidad de que no la soportaban por no ser de la reserva, una intrusa en terreno sagrado, pero no se dejaría intimidar, nada ni nadie le impediría ir allí, lejos de la vista de su padre y demás familiares.

-¿Trajiste tus papeles?

-¿Eh? – Saliendo de su mundo – Lo siento, iba despistada, si los traje – Dijo en el momento que se quitaba la mochila de la espalda para abrir el cierre e ir en busca de sus papeles de ingreso.

-¡Jackson! – Kathie vio como se acercaba una muchacha de cabellera rubia, una de esas leonas furiosa por verla, de seguro actuaría un papel de chica inocente delante de él para averiguar del por qué se conocen – Hasta que te dignas en hacer aparición en la escuela.

-He estado ocupado Vanesa – Dijo sin darle importancia, mirándola fijamente, como si con eso ella se iría, Kathie lo veía, él deseaba que esa actriz se fuese lo antes posible, pero al parecer, ella no se dejaría intimidar con su mirada.

-Y te traes a una muchacha contigo, ¿Acaso es tu prima o algo así?

-Eh…bueno, ella es…

-Mi nombre es Kathie Swan, somos amigos de la infancia y vivimos juntos en la misma casa – Se atrevió a decir, tomando el brazo derecho del muchacho, sonriendo con cómplice para disfrutar el gesto de rabia de aquella rubia – De seguro no es rubio natural.

-Oh vaya, con que es eso… ¿P-Piensas inscribirte?

-Esos son mis planes – Despreocupada – Tal vez me puedas ayudar, quisiera una amiga que me enseñase como establecerme.

-C-Claro, de seguro seremos buenas amigas – Recuperando su falsa sonrisa.

-Si, por cierto, ¿Sabes donde puedo tomar clases de karate? ¿De judo? Como campeona nacional, no quiero perder habilidades.

-Hey, no me dijiste que eras campeona en esas áreas – Se quejo el muchacho, olvidándose de la existencia de Vanesa.

-Bueno, soy un armario lleno de sorpresas – Se excuso – Tendrás que abrir por ti mismo los cajones – Reto.

-B-Bueno, pronto serán las clases, así que será mejor que me apresure nos veremos pronto Swan – Se despidió Vanesa, para luego dar la media vuelta e irse.

¡Y te hace falta una buena afeitada de piernas! Fue lo que le hubiese gustado gritar, delante de toda la multitud y dejarla en ridículo, pero no quería buscarse enemigas cuando aún no ingresaba a la escuela, además, sabía que no se atrevería a meterse con una campeona de karate al menos que quiera un ojo morado o terminar en Urgencias.

Giro su rostro cuando oyó la risa de Jackson, estaba apoyado en la pared solo con su mano izquierda y con la derecha tocaba su abdomen, trataba de disminuir la risa, pero era imposible. Finalmente lanzo un largo suspiro y apoyo su mano sobre la cabeza de Kathie, con una sonrisa.

-Eso fue divertido, la dejaste enmudecida, ya era hora de que una mujer le parase los carros.

-No sabes de lo que soy capaz – Cruzándose de brazos.

-Esta es la oficina del director, ¿Lista?

-No me iré de esa oficina hasta que me acepte, así que me traje un saco de dormir.


En otra escuela, la misma en que años atrás fueron los Cullen y conocieron a Bella, se podía ver nada menos que a Melody, saludando con una amplia sonrisa a los estudiantes que pasaban a su lado, dio una pirueta cuando llego a una esquina e iba a seguir caminando, pero termino chocando con alguien.

Ella no se sorprendió por eso, sabía que era imposible con sus habilidades, pero ella sabía claramente que había alguien, una persona que escapaba de sus habilidades. Abrió sus ojos, encontrándose con un muchacho de cabello azul oscuro (Se lo pinta, su color original es rubio, pero dice que no le gusta), sus ojos eran verdes intensos y su piel era bronceada, tostado como el pan. Sus manos sostenían la cintura de la chica para impedir que se cayese.

Melody aún no lo comprendía, el por que ese simple mortal escapaba de sus visiones del futuro, ni siquiera se lo había dicho a su familia, temía que saliesen esfumándose, espiar a ese humano o peor, que la mandarán lejos, aún no se encontraba lista para andar por el mundo sola, ni mucho menos cuando no era una vegetariana por completo, aún había una parte de ella, oculta de las sombras, que le exigía que chupase la sangre de todos los humanos de ese pueblo, pero debía resistir.

-Lo siento Melody.

-No te preocupes Zack, la culpa es mía por no andar atenta – Apartándose – Disculpa, pero estoy atrasada.

-¡Nos vemos luego! – Le grito, viendo como se iba corriendo.

-Ah, de nuevo me miraba así…siento que algunas veces sospecha de lo que soy – Susurro con las mejillas levemente sonrojadas.

-¿En serio? Si quieres, yo me hago cargo de él.

-Ni se te ocurra Peter – Viendo a su primo molesta – Solo te enteraste porque oías mis conversaciones con Kathie, debí haberte acusado.

-Tú me acusas y yo le diré sobre el muchacho – Le recordó.

-Eres fastidioso, déjame en paz, cualquiera diría que me acosas porque me amas, sino fuese porque somos primos...

-No idees cosas que no son, me desagradas, eres blanda, estúpida como Kathie.

-Peter, no termines haciendo algo de que te arrepentirás.

-¿Cómo que?

-Traicionarnos – Y se adentro a su salón, confundiendo a su primo.

En aquel mismo salón, estaba nada menos que su tío Edward, quien era nada menos que el profesor de matemáticas. Como no le gustaba dar clases vestido "elegantemente", usaba simplemente unos jeans negro oscuro, zapatillas blancas y una camisa de color amarillo claro. Le estaba dando la espalda a los alumnos, ya que estaba escribiendo en el pizarrón, pero giro su rostro un poco al sentir la presencia de su sobrina, quien al parecer, lucía preocupada, sus ojos solo estaban para la ventana.

Cerró sus ojos al darse cuenta de lo que su mente quería traerle, no era buena idea hacerlo, ni mucho menos con un lector de mentes en el mismo cuarto, así que miro el suelo y trato de llenar su mente de ejercicios para que su tío no intente adentrar más.

-Antes de comenzar, quisiera avisar que tenemos un nuevo estudiante.

Melody no le dio importancia hasta que oyó el cotilleo de la gente, especialmente de las chicas, diciendo que era apuesto, logrando que su curiosidad la domine, así que se armo de valor y se atrevió a alzar su cabeza para conocer a ese chico al fin.

Sus ojos cambiaron a color dorado sin dudar cuando lo vio, por eso agacho rápidamente la mirada, ocultando su cabeza con sus brazos, fue solo un segundo, pero suficiente para memorizar su aspecto físico, un humano de cabellera roja, lo tenía corto y alborotado, con algunos mechones rozando su frente, estaba incluso algo mojado, de seguro paso antes al baño a mojarse la cabeza completa. Sus ojos eran preciosos y misteriosos, de un intenso color verde claro, podía ver inocencia en ellos, pero también veía el peligro, de seguro ese joven se ha metido en varias peleas. Su piel era realmente atractiva, tenía un cuerpo envidiable, como decían las chicas, de color café claro, tenía sus músculos a tamaño mediano, parecía que era atleta y la curvatura de sus labios la habían hechizado, era un manjar que te retaba a probar. Con solo verlo, su cuerpo palpito y su respiración estaba acelerada. Podía incluso oír el viaje de los glóbulos rojos por sus venas sanguíneas. No tardo en llegar a la conclusión de que ese chico era un atleta y venía corriendo desde su casa, teniendo tanto calor que por eso paso al baño para quitarse el calor, sin saber que su sangre alertaría a un vampiro…

A ella.

Dios, quería probar su sangre…

Debía salir de allí.

-¿Qué te ocurre Melody? – Pregunto una chica que se sentaba a su lado, lucía preocupada por ella.

Oía como la clase cotilleaba sobre ella, preguntándose lo que le pasaba, pero estaba asustada, tenía miedo de sacar su lado cazador, su lado asesino, incluso sus colmillos se notaban más que nunca, como el color dorado en sus ojos, no podía abrirlos, ni tampoco debía mostrar su boca, pero estaba luchando tan fuerte por sus deseos de tomar esa sangre, que la llamaba a gritos, que se sentía indefensa. Rogaba a su tío a través de la mente a que la salvase, que la llevase a casa.

-Llevaré a la señorita Cullen a la enfermería, ustedes deben leer las páginas 40 hasta la 50, hagan todos los ejercicios que estén – Y se fue con su sobrina en brazos, ignorando las quejas de sus estudiantes.

Pero no la llevo a la enfermería, había salido corriendo a gran velocidad que ya se mezclaba con el viento, no había tardado ni un segundo para estar frente al auto de Melody, la tendió en la parte de atrás y se sentó en el asiento del piloto, dándole al acelerador a fondo (No hay necesidad de decir que estaba yendo más de cien kilómetros, si ya nos conocemos a estos Cullen amantes de la velocidad).

Las manos de Melody se clavaron en el asiento y mientras gritaba de dolor, movió su mano hacía abajo, arruinando la tela y el algodón del asiento, ¿Por qué estaba como una tonta derrotada? Era un vampiro, tenía que ponerse de pie, ir hacía su presa y drenar toda su sangre. Pero unos brazos le impidieron moverse apenas pensaba cumplir sus fechorías, estaba furiosa de que se interpongan en su camino, por eso sus gritos.

-¡Melody reacciona, tu madre esta contigo!

-¡Ya todo paso, estas segura!

La joven finalmente reaccionó, descubriendo al fin que sus rivales, o mas bien, salvadores, eran su madre y su abuelo, eran ellos los que habían gritado y la sostenían, como también su tío Edward. Las lágrimas no tardaron en salir y abrazo a su mamá como un bebé indefenso, escuchando sus palabras de aliento mientras le acariciaba los cabellos, se disculpaba una y otra vez por ser tan débil, por haber pensado en querer chupar la sangre de los humanos.

-Tranquila, todo paso, lo importante es que seas tú de nuevo.

-En verdad lo siento mamá…Quiero a papá también, por favor, no me dejen, estoy asustada de ese humano.

-¿Quién fue la causa de esto? – Pregunto Carlisle, viendo a su hijo.

-Es un muchacho que viene de Italia, se llama Andrés Dagnino.

-Debe ser "su tipo de sangre", como lo era Bella contigo.

-¿Qué pasa conmigo?

Vieron a Bella acompañada de Esme, ambas cargaban unas bolsas con ropas y con bocadillos, se sorprendieron al ver a Melody y a Edward, pero les llamo más la atención el ver a la chica llorando y asustada.

-Lo mejor es que no te acerques mucho Bella, Melody tiene aún sus instintos activos – Le dijo Edward al momento que vio como ella daba un paso.

-¿Pero que paso? – Esme se acerco preocupada a su nieta e hija.

-Hay un humano que activa su sangre, sus instintos de cazadora.

-¿Cómo Edward conmigo?

-Así parece – Susurro el doctor.

El sonido del móvil de Bella la saco de sus pensamientos, disculpándose, lo buscaba por todos sus bolsillos hasta que lo encontró y vio que era nada menos que su hija, así que no tardo en contestar.

-¿Qué ocurre Kathie?

-Mamá, ¿Estas en casa de mis abuelos?

-Sí, ¿Ocurre algo malo?

-No lo se, pero…tuve un extraño presentimiento y algo me decía que preguntase por Melody, ¿Ella esta bien?

-Te lo diré después en casa, ahora no es un buen momento, pero dime, ¿Lo conseguiste?

-Si, me han aceptado en la escuela, se lo debo a Jackson. Debo hacer el examen de ingreso en dos días.

-Me parece estupendo, ¿Y dónde estas ahora?

-Comprando ropa, Jackson me esta enseñando las tiendas de la reserva, es en verdad genial, este fin de semana si, debes enseñarme los otros lugares.

-Por supuesto…Y estudia – Y cuelga.