Bleach es propiedad de Tite Kubo.
hoy vengo con doble capitulo!... aquí comienzo a dar algunos indicios de lo que sucedió con Ichigo... por cierto este es un AU así que aclaro que los Kurosaki siempre han permanecido en la sociedad de almas.
Capitulo 4. Tregua.
"El orgullo es el peor enemigo, no sólo corrompe el alma sino que te impide ver lo que es evidente."
"La traición no forma parte de mí, aun si tuviera que arriesgar mi vida por alguien lo haría porque está en mi naturaleza."
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Cada día la evidente tensión se hacía más grande entre ambos, Rukia no podía tener al pelinaranja cerca pues aun desconfiaba de él, e Ichigo, bueno solo digamos que la mirada que Rukia le enviaba siempre le sacaba de quicio, Ukitake estaba totalmente errado al decir que era solo cuestión de tiempo para que la pelinegra le cayera bien y viceversa.
Él no estaba loco y sabía de sobra que Rukia siempre hacia las cosas de mala manera cuando se trataba de él, está bien, ya le había explicado acerca del funcionamiento del escuadrón, los deberes de los que se debía encargar y también le presentó a sus compañeros de división. Tal como se lo imaginó a éstos al igual que a la menuda mujer parecieron no agradarles la idea de compartir el mismo lugar que Ichigo.
Trataban de mantener el mínimo contacto con él, acercándose sólo cuando era una orden directa o cuando la situación así lo ameritaba, pero la verdad a Ichigo poco le importaba lo que esos bastardos hicieran, es más, agradecía que las cosas se mantuvieran así sin que nadie se metiera con él e iniciara algún tipo de pelea por comentarios innecesarios hacia su persona.
Rukia por su parte podía notar de alguna manera la situación y al principio no le daba la mayor importancia, total se trataba de Kurosaki, el tipo que había traicionado a la sociedad de almas al dejar morir a sus compañeros de escuadrón por salvar a unos humanos y lo peor del caso fue que no eran unos humanos cualquiera sino que se trataban de los enemigos número uno de los shinigamis… los Quincy, bueno, al menos sólo uno de ellos lo era pero eso no quitaba mayor peso a su condena. Mucho menos lo hizo el desaparecer en el mundo humano después de eso ¿creía acaso que ellos no se darían cuenta de lo que había hecho? Era muy difícil burlar a los altos mandos.
De hecho, había ocasiones en las que la pelinegra se ponía a pensar acerca de aquello ¿Qué habría hecho ella en esa situación? ¿Entregarse o al igual que Kurosaki, hubiese optado por huir y esconderse? No lo sabía con exactitud. Pero viendo el trato que le daban al pelinaranja por los demás supo que quizás él no había tomado la opción correcta y hasta casi podía sentir algo de pena hacia él, se pasaba la mayor del tiempo aislado de los demás y cuando estaba con ella las cosas no eran tan diferentes, pero no podía evitar sentirse así cerca suyo, la confianza aun no afloraba entre ellos y sinceramente dudaba que algún día lo hiciera, al menos no después de los dos problemas que habían tenido.
Esa mañana un pequeño grupo de shinigamis se encontraban de misión en hueco mundo exterminando a una horda de hollows que habían destruido parte del distrito cincuenta y de paso devorado a algunas almas en el proceso, por suerte la mayoría de ellos ya habían sido exterminados sin mayor problema, al menos en eso Rukia debía reconocer que el pelinaranja era bastante bueno pues sin mayor esfuerzo les había partido la máscara de un solo tajo.
Sin embargo no contaban con que uno de ellos fuese demasiado escurridizo y se les perdiera de vista, escondido entre la arena del lugar fue escabulléndose sigilosamente hasta llegar a su objetivo, la menuda mujer de cabellera azabache.
—Eso es todo… es hora de regresar a casa señores—dijo Rukia dirigiéndose en especifico a sus subordinados, éstos sin rechistar acataron la orden de la teniente y se marcharon a toda prisa del lugar, pero en el caso de la pelinegra al querer dar un solo paso sintió como sus pies eran apresados por algo y le impedían moverse, peor aún, parecía estar hundiéndose— ¿pero qué rayos?—por más que intentó no logró zafarse, sus compañeros ya estaban a una considerable distancia.
Desenfundó su katana y de inmediato enterró la punta de su arma en el suelo arenoso, una mancha de sangre comenzó a brotar a borbotones, la criatura soltó un gruñido de dolor y se alzó arrojando en el proceso a Rukia.
La pelinegra rodó unos metros hasta chocar con una dura roca, soltó un quejido ante el impacto pero casi de inmediato se incorporó asumiendo una pose de pelea, debía estar alerta y buscar al causante pero por más que pasaba la mirada al lugar no podía verlo. De pronto la enorme roca tras ella se cuarteó y se hizo añicos con un solo golpe de la criatura.
—Maldita mataste a mis compañeros… ¡lo pagaras con tu propia vida!—la voz del Hollow estaba distorsionada pero de ella emanaba furia, el ser aprovecharía ahora que la Shinigami se encontraba sola pues sus compañeros se habían marchado, él había esperado por esta oportunidad, acechando y estando a la espera para poder hacer acto de presencia y encestar el golpe final y así cobrar venganza por sus compañeros caídos.
Rukia se volteó para encarar al Hollow aun con su katana en mano. Sabía que las peleas cuerpo a cuerpo no servirían debido al tamaño de la bestia, así que optó por cambiar de táctica.
—Some no mai tsuki shiro.
La columna de hielo de alzó justo donde el Hollow se encontraba, sin embargo antes de que la columna se solidificara y la criatura se congelase éste se hizo a un lado en un rápido movimiento. Era bastante ágil a pesar de su tamaño, Rukia utilizando Shumpō logró llegar junto a él y hacerle un corte en la pierna y aprovechando la distracción realizó otro ataque.
—Tsugi no mai… Hakuren—dijo la pelinegra alejándose un poco del Hollow mientras que con su katana apuntaba al mismo, un torbellino de hielo se desprendió del arma, pero el Hollow se percató de ello y tan solo desvió el ataque con una de sus manos, congelando así una roca que se encontraba a su lado ¿tan poca cosa había resultado su ataque?
—Esos insignificantes ataques no son nada para mí Shinigami… así que mejor quédate quieta mientras termino con tu existencia— en un segundo la criatura ya estaba frente a ella y antes de que reaccionara para alejarse de él, éste ya la había mandado a volar unos cuantos metros de distancia.
La pelinegra cayó al suelo arenoso levantando una gran nube de polvo en el proceso, tenía unos cuantos raspones en la mejilla y el brazo, se incorporó lentamente y volvió a tomar su katana, sin embargo cuando intentó ponerse de pie una punzada de dolor se hizo presente… ¡justo en esos momentos debía torcerse el tobillo! Debía utilizar un poco de kidoh y sanarse pero tenía al tiempo en contra, eso tardaría unos minutos y el Hollow no tardaría en estar ahí. Su presentimiento se hizo realidad pues el monstruo se encontraba a un lado de la zanja en la que ella estaba, el maldito tenía una macabra sonrisa cargada de satisfacción al ver su condición… quería matarla por cumplir con su deber como Shinigami y sin duda ya había conseguido lastimarla un poco, pero ella no se rendiría sin dar batalla aun en su condición.
— ¡Hadou numero treinta y tres, Soukatsui!—sin necesidad de recitar el encantamiento completo realizó el ataque, con el tiempo se había vuelto demasiado buena empleando esas tácticas al punto de utilizarlas tan sólo con decir el nombre del ataque. Una increíble cantidad de energía fue dirigida hacia el Hollow, golpeándolo en ese instante ¡al fin! Le había encestado el ataque a un costado pero aun así era insuficiente para poder derrotarlo, era apenas un roce.
La horrorosa criatura se retorció un poco, pero al costado no tenía más que un leve raspón.
Demonios ¿Qué haría ahora?, el monstruo iba a aplastarla con la enorme palma de la mano, por inercia Rukia cerró los ojos esperando sentir el peso caer sobre su cuerpo, esperó y esperó, pero eso no sucedió… es más, lo único que podía sentir en esos momentos era como una leve brisa golpeaba su rostro haciendo volar sus mechones de cabello, además de la presión en su cintura, abrió los ojos encontrándose con que estaba a unos metros por encima del arenoso suelo. ¿Había saltado sin darse cuenta? La respuesta a su interrogante llegó pronto.
—Ni se te ocurra moverte que no dudare en soltarte—habló el chico haciendo todo lo contrario a lo que sus palabras querían expresar, en vez de eso, afianzó más el agarre en la pequeña cintura de la pelinegra.
Rukia logró reconocer esa voz, la misma que siempre la molestaba y la llamaba "enana", alzó la mirada para encontrarse con el pelinaranja que a su vez observaba al monstruo que venía hacia ellos, con la mano libre logró desenfundar su zampakutō.
Con un potente Getsuga Tenshou, el pelinaranja logró partirle la máscara al Hollow haciendo que éste emitiera un estridente chillido de dolor y comenzase a desintegrarse gradualmente, era todo, el monstruo estaba muerto. Era increíble la cantidad de energía que emanaba el muchacho, su reiatsu podía igualarse fácilmente a la de un capitán, incluso tal vez superarlo, pero parecía que a él aquello no le importaba en lo absoluto pues se mantenía con esa indescifrable expresión en el rostro.
Una vez descendieron Ichigo inspeccionó a Rukia quien apenas podía mantenerse en pie debido a su torcedura, por mucho que le cayera en la punta del hígado debía ayudarla, más por "camaradería" que por otra cosa y así demostrarle que los rumores sobre él no eran del todo reales, bueno tan sólo parcialmente.
— ¿Puedes caminar?—le cuestionó el muchacho con el ceño bastante fruncido muestra de su evidente incomodidad ante el trato "cortés" que le estaba dando a la chica, prefería mil veces pelear contra Zaraki Kempachi que hablarle de esa manera a Rukia, se reprochaba internamente esa actitud un tanto hipócrita de su parte pero no le quedaba de otra, después de todo ella no se encontraba del todo bien y por su parte esa actitud estaba en su naturaleza… ayudar a los demás cuando así lo necesitaran.
Y por supuesto que Rukia sabía lo que Ichigo estaba tratando de hacer pero en el fondo, muy en el fondo le agradecía solo un poco al pelinaranja, no lo diría abiertamente a él, eso era obvio.
— ¿Dónde están los demás?— tras decir eso, la pequeña Shinigami procedió a sanar su maltrecho pie con kidoh, no consideraba tan importante aquello como para ir a la división cuatro si podía hacerlo ella misma.
—Han regresado al cuartel como se los ordenaste—el muchacho emitió un suspiro demasiado largo y pesado, esa mujercita no se tomaría la molestia de decirle las simples palabras "gracias" su orgullo no se lo permitiría o eso era lo que pensaba Ichigo al verla ignorarlo después de que le contestara.
— ¿Entonces qué haces tú aquí? Es demasiado sospechoso que te quedaras justo cuando ese Hollow me atacó… hasta podría pensar que te aliaste con él para deshacerte de mí— Rukia le envió una mirada acusadora a Ichigo, la idea en sí no sonaba descabellada y hasta podía creer capaz de eso al muchacho y de mucho más, la sensación de gratitud hacia el muchacho se había desvanecido dejando tras de sí una estela de desconfianza y duda ¿Por qué estaba él ahí cuando ya les había ordenado a todos sin excepción alguna que regresaran al cuartel?
Aquella acusación hizo rabiar aun más a Ichigo ¡hasta él tenía límites! Y nunca tomaría partido con alguno de esos monstruos solo para salir beneficiado.
— ¿Salvo tu trasero de ser comida de Hollow y así me agradeces? Sabes pensándolo bien debí dejar que ese monstruo te comiera… tal vez no hubiese tardado en morir debido a la indigestión que le causarías—estaba dispuesto a marcharse de ahí, supo que no debió interferir y en lugar de eso debió dejar a Rukia pelear su propia batalla, pero también sabía que si algo le sucedía jamás se perdonaría por dejarla morir pudiendo él hacer algo—no quiero tu agradecimiento Rukia, pero al menos quiero que sepas que jamás dejaría a alguien morir y créeme que de haber querido hubiese dejado que esa cosa te comiera pero no podía… porque no soy ese tipo de persona, la traición hacia mis camaradas es lo peor para mí… aun cuando no los tolere del todo, y tratándose de Ukitake, le prometí que daría lo mejor aprovechando esta segunda oportunidad que me dio, al creer en mí cuando nadie más lo hizo—colocó su zampakutō de nuevo en su espalda y dio unos cuantos pasos lejos de la chica.
Esas palabras le causaron algo a Rukia, la seguridad con la que habían sido dichas y el tono en la voz de Ichigo denotaba sinceridad, eso y la determinación en la mirada que le enviaba con cada palabra pronunciada, taladrándole los profundos y confusos ojos amatistas. Era la misma confianza que ella tenía cuando respondía a aquellos que la menospreciaban, entonces lo supo y fue tan claro en esos momentos, Ukitake no podía depositar tanta confianza en Ichigo si no creyera en él, justo como lo hacía con ella, se sintió algo avergonzada ante su actitud con el pelinaranja al tratarlo como a ella la trataban por aquellos que no entendían su situación, pero sobre todo ante la deplorable conducta casi salvaje que había tenido semanas anteriores en su oficina, cuando le dio al chico aquel zarpazo en la mejilla, el hecho de que la marca no estuviera no significaba que no lo hubiese hecho.
—Gracias—dijo apenas la muchacha en un hilillo de voz, un susurro apenas audible pero lo suficiente para que Ichigo la escuchase, la vergüenza y la pérdida de su orgullo eran evidentes.
— ¿Disculpa que dijiste?—aun cuando lo hubiese escuchado no quería dejar pasar esa oportunidad para molestarla.
— ¡Que molesto eres idiota! Y no lo repetiré dos veces—Rukia se incorporó y con paso veloz -todo lo que sus delicados pies podían- traspasó a Ichigo dejándolo unos metros tras de ella, se hizo la indignada mientras caminaba hacia la puerta que los llevaría a la sociedad de almas, una sonrisa socarrona se instaló en el rostro del pelinaranja al saber que le había ganado una partida a esa molestosa mujer haciendo que perdiera parte de ese orgullo que la caracterizaba.
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Ahora si... hasta la próxima! queda poquito para finalizar esta corta historia!
