Una propuesta que no se rechaza
Semana 15: martes a mediodía
«Emma, acércame el recipiente de las petunias rojo, por favor. Ya sabes, aquel que está inclinado»
«Toma» dijo la rubia tendiéndole el susodicho recipiente a su tío con una ligera sonrisa antes de perderla al alzar la cabeza
«Entonces, ¿qué te parece?» dijo Marco retrocediendo un poco ante el expositor exterior mientras lo admiraba «¿Emma?» dijo él girando la cabeza hacia su sobrina que parecía ida.
«Regina Mills…» susurró ella antes de que su tío mirara hacia la dirección opuesta y viera a la morena atravesar la calle para ir a donde estaban ellos.
«Buenos días…» dijo la susodicha una vez llegó a la altura de ellos
«Señora Mills» respondió el anciano inclinando ligeramente hacia delante la cabeza. Él retrocedió dejando a las dos mujeres solas y entró en la tienda.
«Señora Mills…¿a qué se debe este placer?» dijo Emma después de carraspear
«Bueno…vi que hacía buen tiempo…así que deseé dar un paseo»
«Oh…genial. ¡Buena idea!»
La situación era bastante incómoda. Ninguna de las dos sabía qué decir a la otra. Emma tenía miedo de ser demasiado torpe una vez más. Por lo que respectaba a Regina, hacía bastante tiempo que ella no se hacía una nueva amiga. Es más, aparte de Zelena, que era su hermana, así que no cuenta, de Tink, a la que conocía desde que eran niñas, y de su amiga Kathryn que es, además, su compañera en el despacho, Regina ya no tenía más amigas en su vida. Así que era una primera vez para ella hacerse amiga de una perfecta desconocida.
«De hecho…» retomó finalmente Regina después de unos segundos en blanco «Me preguntaba si aceptaría acompañarme»
«¿Yo?» preguntó Emma asombrada
«Sí…yo…pensaba que quizás le haría bien salir a tomar aire fresco…Pero ahora que lo pienso, está trabajando, así que…»
«No, es su momento de descanso» intervino Marco «Se equivocaría si lo rechazara. ¿No es verdad Emma?»
«Hein…heu…» Emma estaba aún bajo el efecto de la sorpresa. Aún no se daba cuenta de lo que estaba pasando «Sí…sí será un placer» dijo finalmente a la morena antes de sonreírle sinceramente, haciendo sonreír a Marco también.
Pues desde que su sobrina Mary, su esposo y su hijo estuvieron en la tienda, Emma no era la misma. Su alegría de vivir se había como volatilizado. Pero esa sonrisa que ahora divisaba, y estaba seguro de ello, era el comienzo de su restablecimiento.
«Bueno, heu…¡vuelvo enseguida!» dijo Emma quitándose el delantal de trabajo y entrando en el establecimiento seguida por su tío.
«Cálmate. Todo va a ir bien» dijo él para tranquilizar a su sobrina ya que sabía lo nerviosa que estaba con esa situación
«Pero, ¿qué quieres que le diga?» preguntó Emma en voz baja echando una mirada al exterior para asegurarse de que la morena no los escuchaba «No la conozco tanto. ¡Voy a parecer una idiota!»
«¿Es eso lo que te dices cuando ves a una chica guapa en un bar? ¡Es por eso que no me presentas a nadie!» siguió él para pincharla
«¡Hein! ¡No, nada que ver! No te preocupes por mí en ese nivel. ¡No, con ella es diferente! ¡No quiero coquetear!»
«¿No es de tu gusto?» dijo asombrado Marco que ya no comprendía nada
«¡No! ¡En fin, sí, por supuesto que me gusta! ¡Pero, no es por eso!»
«¿Entonces qué?»
«¡Como bien me recalcaste la última vez que hablamos de ella, es viuda! ¡Y le tengo demasiado respeto para intentar meterla en mi cama!» dijo Emma mientras se ponía una camisa fina a cuadros azules y malvas por encima de su top blanco «¡Esa mujer tiene pinta de estar bien, pero bien lejos de ser gay!» dijo ella perdiendo los nervios mientras se abotonaba la camisa.
«Bueno, de todas maneras, puedes ser su amiga, ¿no?»
«Sí…pero…tengo miedo de ir demasiado lejos en lo que pueda decirle…Me conoces. ¡Una pequeña broma y todo puede irse a la mierda!»
«¡Ah, eso sí! ¡Pero no pienses mucho y vete ya!» dijo él empujándola ligeramente hacia la salida con una mano posada en su espalda «¡Ahora respira, alza la cabeza y sonríe!»
Una vez que la rubia estuvo fuera de la tienda, Regina se giró hacia ella con una amigable sonrisa
«¿Vamos?»
«Sí, sí…la sigo» respondió Emma intentando aparentar confiada
Marco, por su parte, veía desde lejos a las dos mujeres atravesar la calle, después marchar en dirección al parque que estaba algo más alejado, y sonrió, orgulloso de su sobrina.
Por otro lado, Emma y Regina caminaban, pero aún no sabían qué decir para entablar una conversación.
«Es extraño, ¿no?» dijo Regina, después de lanzar una mirada en dirección a la rubia
«¡Naaaaaaaaaa, en absoluto!» respondió ella con un tono ligeramente irónico y divertido intentando destensar la situación. Y funcionó porque Regina sonrió de oreja a oreja
«Para ser completamente honesta, esta idea no es mía, sino de mi psicólogo»
«Ah…¿y eso? ¿Le ha hablado de mí y le ha aconsejado que saliéramos a pasear?»
Pillada, Regina enrojeció como un tomate y se dio prisa en precisar
«¡No, no en absoluto! Solo me ha aconsejado el paseo…» mintió antes de desviar el rostro, avergonzada de su mentira
«¡Eso aún no me explica por qué he sido añadida a la ecuación!» exclamó Emma con un nueva sonrisa divertida
«Bueno…» comenzó la morena carraspeando «Yo…cuando la vi el viernes pasado, parecía…ida y triste a la vez…»
«Ah…» se contentó con responder Emma acordándose de que su comportamiento de la semana anterior había sido algo caótico «Es verdad, tenía la cabeza en otro sitio…»
«¿Problemas?» preguntó Regina algo torpemente «Lo siento, no es asunto mío»»
«No se preocupe…no hay nada de lo que avergonzarse» Emma sonrió ante el malestar de la morena y cuando vio un banco a algunos metros, le hizo una seña con la mano «¿Nos sentamos?»
«Con mucho gusto»
Hacía sol, y daba suficiente calor aunque sin ser demasiado intenso, y una ligera brisa acariciaba sus cabellos. Hacía un tiempo bastante agradable.
«Este tiempo es magnífico…hace bien poder disfrutarlo…gracias por haberme propuesto que la acompañara»
«Gracias a usted por haber aceptado, señorita Swan»
«Emma»
«Muy bien, Emma…en ese caso, llámeme solo Regina»
«Entendido…Regina» se sonrieron de nuevo y se quedaron mirando a una pareja de corredores que pasó por delante de ellas.
«Y bien Emma…¿qué le ha pasado a la joven que sonríe constantemente, que nunca deja de hablar y que conoce tanto sobre las rosas?»
«Pues bien…recibí la visita de mis padres la semana pasada…y…y hacía varios años que no nos veíamos. Y eso…ha perturbado todo lo que pasa aquí dentro» dijo golpeándose con su índice su propia cabeza, divirtiendo a la morena una vez más
«¿Qué ocurrió para que dejaran de verse durante tantos años? ¿Se pelearon?»
«Sí…y no una pequeña pelea, como puede imaginarse…si no, no hubiera pasado nueve años de mi vida sin verlos»
«Nueve años…en efecto, no debe haber sido moco de pavo. Yo misma…hace cinco años que dejé de ver a los míos»
«Oh…¿también ha tenido una pelea con ellos?»
«Desgraciadamente no. Yo…yo…perdí a mis padres en un accidente de coche…»
«Siento saberlo…discúlpeme, Regina, no hubiera debido…»
«Usted no lo sabía. Pero gracias. Desde eso la única familia que me queda está compuesta por mi hermana, su marido y su hija, así como mi amiga de la infancia a la que considero como a una hermana…Y usted, ¿hermanos o hermanas?»
«Sí. Un hermano pequeño. Y no sé en su caso, pero entre Neal y yo hay catorce años de diferencia»
«Oh no, Zelena solo es dos años mayor que yo. Nuestros padres no querían una gran diferencia para que pudiéramos crecer juntas»
«Un concepto que mis padres ignoraron completamente…»
Ellas sonrieron una vez más, y Emma continuó
«De hecho…si la distancia es tan grande, es porque cuando tenía tres años, mis padres me dejaron en casa de mi tío Marco para poder vivir su juventud…»
«¡Es horrible hacerle eso a un niño!» exclamó Regina con horror, imaginando enseguida a pequeña llorando por sus padres en el umbral de la puerta mientras estos se alejaban sin remordimiento
«Opino lo mismo. Y aunque nunca he tenido queja de la vida que he tenido junto a mi tío y su hijo August que es más como un hermano mayor que un primo, les guardo mucho rencor a mis padres por haberme abandonado como hicieron…»
«Es comprensible…»
«Y sin embargo, mire…cuando volvieron a buscarme al cumplir los 14 años, deseaba conocerlos, estar con ellos…pero poco tiempo después mi madre quedó de nuevo embarazada y en ese momento…bueno fue ahí cuando las cosas se complicaron…»
«Los vio criar a su pequeño hermano cuando usted…»
«¡Sí! ¡Exactamente eso! Así que cuando cumplí los 19 años, tuvimos una pelea muy fuerte y dejé la casa. Y desde entonces, no los había vuelto a ver»
En eso Emma no había mentido. Pero se sentía culpable frente a la morena por no decirle la razón principal de su partida nueve años antes. Lo que era extraño, ya que no le debía nada.
«Hasta la semana pasada…» retomó Regina sacando a Emma de sus pensamientos
«Sí…hasta la semana pasada…»
«Imagino que no debe haber sido fácil volverlos a ver después de todo ese tiempo…»
«No, en efecto» le respondió francamente la rubia «Sobre todo volver a ver mi hermano pequeño…que pronto estará más alto que yo…» dijo ella moviendo ligeramente la cabeza, provocando una nueva sonrisa divertida a Regina «Tiene 14 años, pero está alto para su edad…es de locos como ha cambiado. ¡Pero me ha gustado mucho volver a verlo! Después de todo, él no tiene la culpa de nada de esto…»
«¿Nunca le ha guardado rencor a él?»
«No. Envidia y celos sí, pero nunca rencor»
«Está bien que no le haya echado la culpa»
«Es culpa de mis padres y siempre lo he dicho…pero confieso que si hubiera podido ver a mi hermano, habría estado bien»
«Comprendo…¿e imagino que han venido a verla para intentar arreglar las cosas?»
«Sí. Pero…los años han pasado y además verdaderamente no los considero mis padres. Después de todo, ellos no me criaron. Concretamente viví ocho años de mi vida con ellos, pero los primeros años no cuentan de verdad y en la adolescencia no tenía la impresión de estar en mi casa»
«Comprendo mejor ahora su comportamiento de la semana pasada…todo eso ha debido turbarla bastante»
«¡Y que lo diga! Pero sí…he reflexionado mucho…»
«¿Piensa volver a verlos? ¿Darles una segunda oportunidad?»
«No, realmente no. Pero me gustaría volver a ver a mi hermano más a menudo y pasar tiempo con él. En el fondo, Neal es lo único que me hizo lamentar mi partida. Habría querido quedarme para estar con él, pero no habría sabido»
«¿Y él con respecto a usted? ¿Cómo lo ha sentido?»
«Bueno, tuvimos una conversación los dos solos y él no me guarda rencor. Al contrario…conoce las razones de mi partida. Sabe que no lo hice para hacerle daño, pero yo no podía vivir más como lo estaba haciendo. Solo ha expresado su deseo de verme para aprender a conocerme. Pues aunque mis padres le hablaban de mí, y a mí, mi tío me hablaba de él, realmente no nos conocemos de verdad…queremos recuperar el tiempo perdido…o al menos intentarlo»
«Es bonito que quieran volver a reanudar esa relación, estoy contenta por usted» dijo Regina con una sincera sonrisa
«Gracias» le respondió Emma con la misma sonrisa «¡Oh, joder, va a ser la una!» constató mirando la hora en su reloj «Lo siento, pero tengo que volver al trabajo»
«¡No, lo comprendo! ¡Es completamente normal!»
«¿Le apetecería otro paseo mañana al mediodía? ¿Podríamos ir a picar algo?»
«Con mucho gusto» contestó Regina con una amigable sonrisa, que Emma le devolvió «¿Conoce un sitio a donde podamos ir?»
«Hay una sandwichería a tiro de piedra de la tienda. Si quiere, quedamos ahí y vamos para allá»
«¡De acuerdo! ¿A qué hora?»
«Hmmm, ¿le va bien a las 12:15?»
«Ok. Mañana a las 12:15 delante de la tienda»
«¡Perfecto! Bueno…» dijo Emma levantándose, seguida inmediatamente por la morena «hasta mañana…» continuó Emma dándole un pequeño abrazo a la morena y esta apenas tuvo tiempo de devolvérselo, porque Emma ya estaba retrocediendo «Que pase buena tarde, Regina» dijo Emma algo turbada.
«Gracias a usted también Emma» dijo ella con el mismo tono antes de que Emma diera media vuelta para volver a la tienda
Una vez de regreso en el negocio de flores, Marco acogió a Emma con una gran sonrisa que hizo que la rubia pusiera los ojos en blanco.
«¿Yyyyyy?»
«Tío…no ha pasado nada…» dijo ella poniéndose su delantal a la cintura girando su rostro enrojecido.
«Ohhh, te estoy tomando el pelo, va…bien, entonces, ¿de qué hablaron?»
«Bueno…se dio cuenta de que la semana pasada yo no estaba bien y le he explicado la razón, y ya está»
«¿Y?»
Emma suspiró y acabó cediendo
«Nos volvemos a ver mañana al mediodía»
El anciano se echó a reír constatando que no se equivocaba nunca sobre su sobrina y esta sonrió divertida, mientras pensaba en el perfume afrutado de la morena, que había inhalado cuando le había dado aquel breve abrazo.
Por su parte, Regina volvió a su casa, con el corazón ligero por haber mantenido esa conversación con la rubia. Emma parecía realmente una mujer de bien, pero que visiblemente no había tenido una vida fácil.
«¡Dios mío, Regina! ¡Está aquí!» Zelena tomó a su hermana por el brazo y la estrechó fuertemente para asegurarse de que estaba ahí
«Lena…me ahogo…» dijo la morena intentando deshacerse del abrazo de la pelirroja
«Lo siento, lo siento…» dijo retrocediendo «Pero, ¿dónde estabas? ¡Estaba que no vivía!»
«Fui a dar un paseo…te lo había dicho»
«¡Ah, sí, es verdad! Oh, perdóname Regina, pero realmente tuve miedo…»
«No pasa nada…» dijo Regina divertida estrechando a su hermana una vez más «¿Quieres un café?» preguntó ella cuando se hubieron separado
«Sí, gracias»
Caminaron hacia la cocina donde Zelena se sentó en uno de los taburetes que rodeaban la isla central mientras Regina preparaba la bebida caliente.
«Entonces…¿ese paseo?»
«Bueno, fue muy agradable»
«¿Ah sí, de verdad?» dijo entusiasmada la pelirrojo constatando que su hermana hacía progresos en su salud mental.
«Sí, hace un tiempo magnifico…pasear me ha mucho muy bien. Y además, por si quieres saberlo, no estaba sola»
«¿Y eso? ¿Tink ha ido contigo?»
«No. Estaba con Emma» dijo la morena con nostalgia, dejando ver una sonrisa feliz, que su hermana no vio.
«¿Quién es esa Emma?»
«Ya sabes, es la florista de la que te hablé la última vez»
«La florista…¡Ah, sí, ya sé! ¿Y os encontrasteis?»
«No. Yo fui a proponerle ese paseo yéndola a buscar a la tienda» respondió Regina con naturalidad dándose la vuelta hacia su hermana para dejar las dos tazas humeantes en la superficie de trabajo.
«No estoy muy segura de haber comprendido todo…»
«El Dr. Hopper me lo aconsejó»
«¿Qué? ¿El paseo o el hecho de que te acompañara la florista?» exclamó Zelena que no estaba muy segura de lo que vendría
«Las dos. Yo ya le había hablado de Emma. La semana pasada, cuando fui a buscar mi rosa, Emma no parecía estar bien…y confieso que me dio pena…así que él me dijo que sería una buena cosa para las dos dar ese paseo…»
«¿Cómo es eso de que ella no estaba bien?»
«Lena…» suspiró la morena «¿No has acabado con tus preguntas?»
«¡No! No conozco a esa mujer, ¡solo sé que es florista!»
«¡Ya está bien, no es una asesina en serie!» se enervó la morena al ver cómo el tono de su hermana se elevaba.
«¿Y qué sabes tú?»
«Pero, ¿qué te ha dado de repente?»
«¡Solo me preocupo por ti Regina! No sé nada de esa mujer, en cambio, de ti, sé que estás volviendo, poco a poco, a vivir…no puedes culparme por querer protegerte…»
«Lo sé…perdóname…» respondió Regina sentándose a su lado «Es solo que Emma se mostró muy amable conmigo desde el comienzo. Incluso antes de saber lo de Daniel…»
«Porque es su trabajo ser amable, Regina…¡si se comporta de otra manera, espantaría a la clientela!»
«Estoy de acuerdo. Pero, sin embargo…no lo sé…tengo la impresión de que podríamos convertirnos en buenas amigas. Y es bueno…»
«¿Abrirte al mundo?»
«Sí. ¡Solo estuvimos una media hora juntas y sin embargo, no me di cuenta del paso de tiempo! Realmente he apreciado ese soplo de aire fresco…»
«Entonces, si eso te hace bien y puede ayudarte, estoy contenta por ti, Regina. Pero de todas maneras, sé prudente…no confíes en cualquiera»
«No es que le vaya a dar mi número de cuenta bancaria…pero prometido, seré prudente»
Con una sonrisa mutua, las dos hermanas se pusieron a beber su café, cada una hundida en sus pensamientos.
Semana 15: martes por la tarde
El timbre de la puerta de Emma sonó y al abrir la puerta, una caja de cartón se le presentó delante
«¡El repartidor de pizza!» exclamó Jamie antes de mostrar su cara sonriendo «¡Hola, belleza!»
«¡Hola Mulan»
«Argggg, deja de llamarme así, sabes que no me gusta…» dijo su amiga asiática completamente ofendida mientras la empujaba ligeramente para entrar.
«No es mi culpa si la quisiste interpretar en aquella obra de teatro…»
«¡Teníamos diez años! ¡Y además, nunca interpreté esa obra!»
«¡Porque el proyecto quedó en agua de borrajas, si no, hubieras sido una perfecta guerrerita!»
«¡Eso, búrlate!» dijo ella poniéndole en las manos las cajas de pizza mientras se dirigía a la nevera para sacar dos cervezas
«¡Venga Mushu, relájate y ven a comer!»
«¡Ah no! ¡Mushu aún menos!»
«¿Qué? ¡Es gracioso!» dijo riendo mientras encendía la pantalla plana suspendida en la pared del salón
«No voy a hablar contigo durante horas, no valdría la pena…» suspiró Jamie, rendida, mientras se sentaba al lado de Emma en el sofá. Cogió un trozo de pizza mientras su amiga abría su cerveza «Bien, ¿qué vemos esta noche?» preguntó mientras la rubia le pasaba una botella
«¿Mulan?»
Jamie no dijo nada, pero miró a su amiga con una ceja levantada y la mandíbula apretada para hacerle comprender que a ella no le hacía gracia.
«¡Jajajaja, estaba de broma! ¡Venga, relájate y ya no hablemos más de eso! Mientras, pongo Los Juegos del Hambre, ¿te parece?»
La morena no respondió, pero se quedó refunfuñando en un rincón comienzo su trozo de pizza mientras Emma seguía riendo.
Cuando la película hubo terminado, las dos amigas se bebieron una última cerveza en el pequeño balcón que disponía Emma en su apartamento, mientras fumaban un cigarrillo. Emma no fumaba a menudo. En general, lo hacía cuando salía de marcha, pero de vez en cuando le gustaba salir a su balcón a disfrutar de los últimos calores del día con un cigarrillo en la boca para relajarse.
«Entonces, ¿qué pasa con el curro?» dijo Emma antes de llevarse a la boca la botella
«Bueno, sigo buscando…me muevo por todos lados, pero no es tan fácil…»
«Sí, lo sé…yo tuve la suerte de que mi tío estuviera ahí y me propusiera ayudarme»
«¡Sí! Pero no pierdo la esperanza, acabaré por encontrar algo…»
«¿Y por qué no intentas ver en el club? El patrón siempre ha dicho que tendría un puesto de camarera para nosotras dos…eso nos sacó de apuros en un tiempo…»
«Sí, lo sé…ya había pensado en ello…»
«Llama a John, pídeselo»
«Sí, creo que será lo que haga mañana. Bueno, ¿y tú? ¿Nada nuevo en el reino de las flores?»
«No te burles de mí…»
«No me atrevería, me conoces…»
«Ya…» dijo divertida mientras empujaba con la cadera a su amiga antes de intercambiar con ella una cómplice sonrisa «Bah, estuvo bien, no tenemos muchos clientes los martes…en cambio tuve una visita sorprendente…»
«¿Ah sí? ¿Tus padres otra vez?»
«He dicho sorprendente, no desagradable…» se echaron a reír las dos antes de darle una bocanada a sus respectivos cigarrillos
«¡Venga, cuenta!»
«¿Recuerdas a la bella morena de la otra vez?»
«Una mujer así no se olvida, utilizando tus palabras»
«Exactamente querida» brindaron como dos condesas, con el meñique levantado antes de echarse a reír «Bien, ella vino este mediodía…»
«Pero, ¿tú no me habías dicho que solo iba los viernes?»
«Bueno sí. De ahí lo sorprendente»
«Ahhhh…¿y qué pasó después?»
«Me propuso un paseo…» dijo Emma desviando la mirada y pasando una mano tras su nuca
«¡No es verdad!»
«Sí…y he ido y ha sido realmente agradable»
«¡No es verdad!»
«Pero, ¿por qué dices eso?» dijo ella riendo mientras la morena tenía los ojos brillando
«¿Y qué? ¿Se van a volver a ver?» preguntó toda sonriente
«Sí…pero, antes de que te entusiasme…te pido que te calmes inmediatamente, no hay absolutamente nada entre ella y yo»
«¿Te ríes de mí, Swan? ¿Esa mujer ha ido a la tienda a proponerte un paseo y no pasa nada entre ustedes? ¡A otra con esas!»
«¡Te aseguro que es verdad! Es una mujer muy frágil, Jamie. Pienso que necesita rodearse de nuevas personas para logar superar su duelo»
«Bien, ¡puede hacerlo perfectamente en tu cama!»
«Jamie…» dijo Emma en tono reprobatorio
«¿Qué? En serio, Emma, ¿conoces tú muchas mujeres que propongan un paseo a desconocidas sin un fin carnal detrás?»
«Eres exasperante, ¿lo sabías?»
«¿Apostamos?»
«No apostaré contigo sobre eso. Eso no se hace»
«¡Pfff! ¡Lo dices porque sabes muy bien que vas a perder!»
«Ya, si tú lo dices…pero no espero nada de ella. Estaré ahí si necesita una amiga, pero creo que todo se quedará en eso, porque no pienso que sea de las que quieran estar con alguien y mucho menos una mujer»
«¿Y rechazarías sus avances si los hiciera?»
«Primero, te recuerdo que es hetero; segundo, ¡está en pleno luto! ¿Has escuchado lo que acabo de decir? Y para acabar, no es eso lo que necesita en estos momentos»
«Pero no los rechazarías…»
«No voy a responderte…»
«Ah, jajajaja…no cambiarás nunca, ¿eh?» dijo ella pasando un brazo por sus hombros «Siempre el galante caballero ante sus damas…pero en algún momento tendrás que pensar también en ti…»
«Lo sé. Pero estoy muy bien, no te preocupes por mí»
«Ya…» respondió la morena poco convencida.
