Estaba contemplando mi verdadera apariencia cuando se abrió la puerta...
Por ella entro una persona 4 veces más grande que yo, tenía una barba y pelo largo y enmarañado y ojos negros. Cuando me miro una gran sonrisa se extendió por su rostro.
-Sabia que te volvería a ver- dijo-eres hermosa- agrego.
Me sonroje, no pude evitarlo, el gigante me miraba con ojos brillantes y con una gran felicidad.
- gracias -dije- ¿quién es usted?-pregunte
Oh que tonto no me he presentado- dijo- soy Rubeus Hagrid guardián de las llaves y terrenos de Hogwarts.
-Hagrid- saludo Dumbledore- justo a la persona que quería ver-dijo
-¿Y para que me quería profesor?- pregunto Hagrid.
Para que lleves a Speranza a hacer sus compras- dijo y me entrego una carta.
-Esa carta debería haberte llegado antes, pero yo lo evite para mantenerte en donde estabas segura, pero ya que estas aquí te integraras al colegio-dijo Dumbledore mirandome.
Yo solo tome la carta, no la abri, en ella había un sello con un escudo que suponía que debía ser el de Hogwarts.
-gracias- dije, no se me ocurría nada mas, aun me sentía como en un sueño.
Dumbledore saco una bota vieja y dijo Portus la bota emitió una luz azul.
-Agárrala- me dijo, yo me preguntaba qué era eso cuando él respondió mi pregunta no formulada- esto es un traslador dijo, te llevara a tu destino pero ambos deben agarrarla dijo refiriéndose a Hagrid y a mí.
La agarre y sentí que algo me jalaba del ombligo, vi un borrón de colores, al fin sentí que mi pies tocaban el piso, me tambalee un poco pero no caí, a diferencia de Hagrid que estaba en el piso, estábamos en un callejón oscuro que no concia.
Ven- me dijo Hagrid- es por aquí.
Salimos del callejón y me di cuenta que estábamos en Londres. El vio que aun tenía la carta cerrada de Hogwarts.
Ábrela.- me dijo hay esta lo que tenemos que compras así lo hice, dentro había dos papeles en el primero decía:

COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA Y HECHICERIA

Director: Albus Dumbledore
(Orden de Merlín primera clase,
Gran hechicero, jefe de magos,
Jefe supremo, Confederación
internacional de magos).

Querida señorita Potter:
Tenemos el placer de informarle de que dispone de un puesto en el colegio Hogwarts de magia y hechicería. Por favor, observe la lista del equipo y libros necesarios.
Las clases comienzan el primero de Septiembre.

Muy cordialmente,
Minerva McGonagall
Directora adjunta.

Termine de leer, pero algo me intrigaba, aquí decía que las clases empezaban el 1ro de Septiembre y hoy era seis, las clases habían comenzado hace 6 días, bueno me dije y lo pase por alto y me saque el otro papel en el que estaba la lista de útiles:

COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA Y HECHICERIA

UNIFORME:

Los alumnos de primer año necesitan:

¾ Tres túnicas sencillas de trabajo (negras)

¾ Un sombrero puntiagudo (negro) para uso diario.

¾ Una capa de invierno (negra, con broches plateados).

(Todas las prendas de los alumnos deben llevar etiquetas con su nombre.)

LIBROS

Todos los alumnos deben tener un ejemplar de los siguientes libros:

¾ El libro reglamentario de Hechizos(clase 1) Miranda Goshawk

¾ Una historia de la magia, Bathilda Bagshot.

¾ Teoría mágica, Adalbert Waffling.

¾ Guía de transformación para principiantes, Emeric Switch

¾ Mil hierbas mágicas y hongos, Phyllida Spore

¾ Filtros y pociones mágicas, Arsenius Jigger

¾ Animales fantásticos y donde encontrarlos, Newt Scamander

¾ Las fuerzas oscuras. Una guía para la autoprotección, Quentin Trimble

RESTO DEL EQUIPO

1 varita

1 caldero (peltre, medida 2)

1 juego de frascos de vidrio o cristal

1 Telescopio

1 Balanza de latón

Los alumnos también pueden traer una lechuza, un gato o un sapo

SE RECUERDA QUE A LOS DE PRIMER AÑO SE LES PERMITE TENER ESCOBAS PROPIAS.

Termine de leer, yo nunca había oído de nada de estos libros, y dudaba que se puedan encontrar en Londres.

-¿podemos encontrar todo esto en Londres? -le pregunte a Hagrid.

El se rio disimuladamente,- ¿que pasa? - le pregunte.

-Nada-dijo- solo que tu hermano me pregunto exactamente lo mismo cuando vine con el.

La verdad es que no me parecía tan gracioso, de seguro la mayoría se preguntaría lo mismo. Y más si no sabias nada de la magia hasta el día que te llegara tu carta, pero bueno, lo deje pasar y seguí preguntando.

Como tener escobas propias- pregunte- ¿para que las queremos?

Me miro como si fuera obvio. Y Caí en la cuenta,

-¿para volar? -Dije- es verdad que las brujas y brujos vuelan en escobas?-pregunte

-Claro- me dijo- aunque yo no pueda.

Porque- pregunte.

Bueno...-dijo-es que ninguna escoba resiste mi peso.

Dejamos de hablar y caminamos un poco mas hasta que nos paramos en una esquina sin importancia.

-Porque nos detuvimos- pregunte

-Porque ya llegamos- me dijo.

-A donde?-

-Al caldero Chorreante- me dijo.

En cuanto lo dijo pude ver una pequeño lugar, afuera decía "el caldero chorreante", la gente pasaba por delante como si no lo viera, y probablemente era así puesto que yo no lo había visto hasta que el lo había mencionado.

Entramos, no era un lugar muy bonito la verdad, más bien era gris y sombrío, cuando entramos todos saludaron a Hagrid, pero en cuanto me veían se me quedaban viendo embobados.

Una persona que yo no conocía se me acerco y me saludo efusivamente.

-Hola, tu debe ser Speranza Elizabeth Potter-dijo el desconocido- yo soy Dedalus Diggle -se presento.

-hola - lo salude, aunque aun no me acostumbraba a mi nuevo nombre.

Después, todos se pararon a saludarme, estuvimos así mas o menos una hora, conocí a varias pero se me olvidaban sus nombres en cuanto lo decían.

Al final Hagrid me saco y nos dirigimos a un patio trasero, saco un paraguas rosado y toco un ladrillo y me dijo

-Bienvenida al callejón Diagon

Me quede sorprendida, detrás de la pared había aparecido un enorme callejón lleno de tiendas de diferentes cosas, me entraron ganas de verlas todas, empezamos a caminar, habían un montón de personas que vestían túnicas. Estaba admirando el lugar cuando escuche a una bruja reclamando por los precios, escuche que como podía ser que haya subido 2 galeones.

Al escucharla caí en cuenta de algo, yo no tenia dinero y muchos menos mágico, yo no sabia donde lo podía conseguir, estaba pensando en ello cuando la voz de Hagrid me saco de mi ensimismamiento.

-estas muy callada- me dijo, tu hermano no dejaba de hablar cuando vine con el.

-es que estaba pensando le respondí.

-Y en que pensabas?- me pregunto

-Bueno... en que yo no tengo dinero, y mucho menos mágico, y tampoco se como conseguirlo.

-No importa-dijo Hagrid- tu tienes el dinero que tus padres te dejaron el Gringotts

-Gringotts?-pregunte

-si, Gringotts, el banco de magos, no hay lugar mas seguro- dijo- bueno a excepción de Hogwarts.

Al fin llegamos a Gringotts, era un lugar enorme, blanco, al entrar vimos unas creaturas pequeñas y feas que Hagrid me dijo que eran duendes.

Llegamos y fuimos a la cámara de los Potter, quede atontada al ver la cantidad de dinero que contenía, saque un buen tanto y nos fuimos a comprar.

Primero fui a conseguir unas túnicas con madam Malkin, después fui a Flourish y Blotts a conseguir sus libros, ella se compro todos los que le pedían y algunos mas ya que le gustaba leer y quería saber mas sobre el mundo mágico.

Al fin fue la hora de ir a comprarse la varita, fueron a una tienda un poco tristona que se llamaba Ollivander´s, al momento salió un hombre mayor canoso, en cuanto la vio poso sus ojos en ella.

-señorita Potter- dijo-la estaba esperando, sabia que vendría pronto, su hermano vino hace poco, curiosa varita se llevo...

Pero Hagrid lo interrumpió.-si, si-dijo- lo siento, es que tenemos prisa

Por su puesto, por supuesto...-dijo- con que mano agarras la varita? - me pregunto.

Soy ambidiestra-dije- pero creo que con la izquierda.

Ok, extiende la mano izquierda entonces.

Así lo hice, saco una cinta la cual me empezó a medir sola, al momento el señor Olivander vino con varias cajas, me empezó a dar varias varitas, pero la mayoría me las quitaba en cuanto las agarraba, empezó a hablar consigo mismo.

-me pregunto si... no pero es muy poco probable... pero su hermano-discutía consigo mismo- bueno no perdemos nada probando -dijo al fin.

Olivander se perdió entre los estantes y salió con una caja pequeña, me tendió la varita que había dentro, cuando la agarre fue increíble, sentía que mi mano estaba conectada a la varita, la agite y salieron chispas rojas y doradas.

El señor Olivander sonrió y dijo- Curioso, muy curioso, e impresionante...

No me pude contener y pregunte- disculpe señor, pero que es impresionante?

-bueno- dijo- es complicado de explicar... ya, es que hay muy pocas varitas que tengan nucleos gemelas, son muy escasas, pero las baritas trillizas son casi únicas, es casi imposible encontrar alguna.

-Ok- dije confundida, pero aun no entiendo señor.

-bueno- dijo- es que tu varita es parte de un juego de trillizas, tal vez las mas poderosas que e crado.

-y de quien son esas varitas- pregunte.

-ehhhh...-dijo- la primera varita es... es la que les hizo a ti y a tu hermano la cicatriz.

Me quede impactada, yo tenia la varita Trilliza a la de la persona que había matado a mis padres, esta era varita trilliza de Voldemort. Me costo salir de mi sorpresa, pero cuando me repuse le pregunte a quien pertenecía la otra varita.

-Esa varita la vendí hace poco-dijo- se la vendí a tu hermano, Harry Potter.

Eso me sorprendió, pero no tanto como del propietario de la anterior, al fin pague la varita y me fui con Hagrid.

-bueno ya que compraste todo lo que necesitas- me dijo- vamos a volver a Hogwarts.

Asentí, fuimos al caldero chorreante donde esta vez nos transportamos por polvos Flu, no era mejor que los trasladores o la aparición, consistía en meterte dentro de la chimenea tirar unos polvos y decir claramente a donde querías ir. Así lo hice

Llegue al despacho de Dumbledore, este quedo un poco sorprendido de que haya salido tan tranquila y sin mancharme, para ser sinceros yo también estaba muy sorprendida que haya pasado un día entero sin caerme.

Dumbledore nos recibió con una sonrisa.

-Como te fue?- me pregunto.

-Bien profesor- le respondí.

-Bueno -dijo- puesto que volvieron temprano creo que hoy en el banquete te presentare a los demás alumnos y será tu selección...