CAPÍTULO IV

Lo que quieras

7/ JULIO/2015 15:53

—¿Qué coño haces, Sakura?—gritó Sasuke al entrar al departamento de Suigetsu.

—Cálmate, príncipe, sólo hablábamos—dijo él tomándome por el hombro y mordiéndome una mejilla mientras yo me adentraba en la fantasía onírica que acostumbro tener cada vez que inhalo.

En un cuarto de segundo Suiguetsu era empujado al suelo bruscamente y golpeado por Sasuke. Uno forcejeaba y el otro arremetía descontrolado, se escuchaba el impacto de sus manos y las palabras del otro. Sabía que estaba molesto por lo que había hecho, pero lo estaba aún porque había prometido que no volver a ese lugar ni ver a esa gente.

Anfetaminas, éxtasis, hierba, coca… toda clase de cosas que tenía allí, las habíamos probado desde ese año; ese año maldito en el que Sasuke me había traído a Osaka. Suigetsu solía ser nuestro amigo, cuando llegamos fue el que nos ayudó a encontrar todos los placeres que la noche guardaba; y quien consiguió mis documentos falsos, entre otras cosa. Volviendo a esto…en los horrores de ese barrio podías encontrar lo que fuese: gente buena, mala, placer, dolor, tristeza e incuso armas, armas como con la que el traficante apuntaba a Sasuke en ese momento.

—Sólo quiero que me des mi dinero y vayas a casa cogértela mientras se meten todas esa mierda…¿Entiendes, niño?—dijo Suigetsu con el cañón en la sien de Sasuke—solías ser más inteligente, nada que el amor no pueda arruinar.

Sasuke le pateo las rodillas, tomó la pistola y la arrojo hacia el otro lado de la habitación, mientras el otro caía al suelo.

—¿Siempre tienes que ser el que jode a la gente? —decía el tipo en el piso riendo, como si se tratase de un juego de amigos.

—Sasuke fue hacia donde yo estaba sentada— ¿Mi amor, donde está el dinero? –dijo apoyando los codos sobre mis piernas y sujetando mis mejillas con las manos.

Señalé mi bolso, Sasuke me besó los labios y buscó, puso todo el efectivo sobre la mesa y me saco de la mano de ese sitio.

—Vuelvan pronto— decía Suigetsu agitando su mano mientras sonreía.

Una vez afuera y algo consciente le solté a mano a Sasuke—si vas a fastidiarme como siempre, puedes dejarme aquí—dije poniendo mala cara—puedo cuidarme sola.

Él me abrazó—no voy a regañarte nunca más—acariciaba mi cabello—sé que puedes, pero quiero ser yo quien te cuide, haré todo lo que tú quieras, te amo tanto… que haré todo lo que tú quieras—

Mis ojos se sintieron cansados, espesos, mi garganta se aflojó y una lágrima cayó sobre el hombro de Sasuke, donde apoyaba mi barbilla. Hubo un tiempo en el que yo reposaba en su hombro, fui una niña a la que Sasuke escogió y que después no pudo contener.

2/ JUNIO/ 2010 18:30

La tercera clase se había terminado y las chicas del salón se sentaban a hablar rodeando el pupitre de Ino Yamanaka, ella era la más bonita y podría decirse que una especie de celebridad en mi escuela. Era amable conmigo, imagino que porque éramos las únicas extranjeras del salón.

Supongo que dejó de hablarme porque siempre tenía que rechazar sus invitaciones. Me daba algo de vergüenza decirle que no podía salir con ella y sus amigas porque que era una perdedora a la que su madre no dejaba salir de casa. Ella, incluso, había ido a esquiar con su novio a Zermatt en Suiza la navidad pasada.

No tenía amigos, a excepción de Lee, él siempre me hablaba al terminar las clases. En ese momento la figura de Lee pareció tener vital importancia y justo al sonar la campana de receso bajé las escaleras corriendo

Junté mis manos y le pedí que me prestase su teléfono celular. Él me miró con una cara extraña y luego me lo tendió riéndose.

Abrí el papel que Sasuke me había dado y marqué el número mientras apoyaba mi pie en la pared del cubículo del baño.

—¿Sí? ¿Quién habla?—se escuchó la voz de una mujer. Yo pregunté por Sasuke.

—Sakura, cariño—dijo la mujer del otro lado de la línea y algo como frío recorrió mi cuerpo.

—Hola, linda—

—¿Y ella? —

—¿Ah?—rió—es solo una amiga—

—Arrugué a nariz—

—¿Y bien? ¿Hay algo que quieras decirme? —mi mente se quedó en blanco—Ah claro, guardaré tu numero—

—¡No, no es mi número! —

—Oye, voy a entrar a clase, así que hablamos luego ¿sí?—me colgó.

Lo arruiné. Le explique a Lee, que si le llamaba dijera que tomé su teléfono prestado. Pero no llamó en tres días.

Me quedé todo el día pensando en lo que había pasado, qué idiota. Le calculaba más de 20, era muy, pero muy atractivo. Debía tener mujeres rogándole a montones, podría no salir mucho, pero era bastante inteligente. Yo no le interesaba a ese tipo.

Mi madre abrió la puerta haciendo que me asustara por un momento.

—Vístete ya—dijo sacando un vestido de mi closet—tenemos que ir a casa de los Uchiha, tienen una reunión y nos invitaron—

Fue raro, que después de estar ligeramente enojada,una sonrisa se dibujó en mis labios.

Llegamos a una mansión construida en el Periodo Edo, los jardines estaban adornados con fuentes, cascadas, árboles.. y en cada estanque había peces koi, carpas, salmones. Era algo complicado llegar, pero una vez dentro, la casa parecía totalmente adaptada a esta época.

Saludamos a los señores y mi madre fue a hablar con algunas personas que comentaban sobre el decorado de la casa mientras mi papá conversaba con el señor Uchiha. Había mucha gente y me costaba ver para encontrar a Sasuke—¿Sakura?—una mano toco mi hombro

Saludé y busqué por encima de su hombro.

Itachi rió—sabía que buscabas a mi hermano, seguro que se hicieron amigos la otra vez—

—¿En serio?—dije con emoción, para luego sonrojarme por la expresión de Itachi.

Se escuchó una risa estridente—¡pero tiene como 10 años!—cuando volteé un rubio me miraba riendo y el otro…

—Creo que ya lo encontraste— dijo bajando su cabeza para quedar a mi altura.

Entonces Sasuke hizo un saludo con la mano y sonrió para luego tocarle el hombro a su amigo y salir corriendo, un trote suave pero agitado. Mis labios se encogieron y vi al rubio aproximarse con una sonrisa tan expandida y brillante que casi me hacía olvidar lo que había visto.

Extendí mi mano para presentarme, pero él la tomo y le dio un beso, luego la volteó y olió mi muñeca, yo la aparté rápido llevándola contra mi pecho.

—Eres una señorita Dior—dijo haciendo referencia a mi perfume, mostrando sus ojos azules debajo de unas cejas tocadas por sus pestañas.

—Él es Naruto Uzumaki, es amigo de Sasuke—expresó Itachi.

—Y tú eres Sakura—volvió a hablar mirándome, mientras Itachi se disculpaba e iba a hablar con unos amigos de su padre. Naruto se recostó del mueble junto a nosotros—¿y te gusta mucho Sasuke?—

Mis ojos quedaron muy abiertos y en mi mente sólo flotaban frases sobre una posible estrategia de esos dos para jugarme una broma o cualquier cosa insana, pues Sasuke había casi huido de mí, y su amigo se me hacía demasiado raro.

—Si te gusta estas de suerte—se acercó a mi oído—porque tú también le gustas—

Fruncí las cejas.

—puede que sea rubio pero…I'm not a bitch, puedes confiar en mí—

—Pero él… sólo nos hemos visto dos veces—

—A él le basta una sola para encontrar lo que quiere—se tocó el cabello y cerró los ojos—tienes que decirme si…—

—¿Si qué?—un escalofrío me recorrió.

—Si estarías dispuesta a estar con él—dijo mirándome—pero es sumamente difícil, por tu—dudo un poco metiendo el dedo índice en su boca—condición. Así que debes hacer todo lo que digamos—

Le pedí que se explicase mejor.

—Salir con él, ya sabes, como en citas—sonrió—necesito tu respuesta ahora—volteo hacia atrás.

En verdad me gustaba, pero no conocía a esa gente. Sin embargo, una parte de mí confiaba en Sasuke y en su amigo también. Fue más el impulso que la consideración y el discernimiento, e hice un gesto de afirmación que le sacó otra sonrisa a ese chico.

Enseguida hizo una seña una muchacha de cabello negro que sostenía una pequeña manzana. Ella caminó hacia donde estaban los invitados y se perdió entre la gente.

—Vamos, es hora de la comida—Naruto me tomó del brazo y me arrastró hasta la gran mesa.

Una mesa occidental con un diseño demasiado futurista, llena de cualquier cantidad de platos exóticos y en especial comida tradicional, había frutas que sabía, no se daban en Japón y las lámparas Tiffany que adornaban el techo eran las que mi mamá quiso comprar la ultimas vez que estuvimos en Londres, pero eran extremadamente costosas, sin contar el transporte hasta Tokio, mi papá podía pagarlo pero a su modo, era bastante humilde, dijo que no necesitábamos eso.

—Permiso—dijo Sasuke sentándose a mi lado y empezando a hablar con otras personas cercanas, reía y se dirigía a cada una de ellas, pero a mí ni me volteó a ver. Sabía que ese chico sólo me estaba haciendo una jugarreta, seguro todo lo que querían era burlarse de mí.

Sirvieron la comida y el mozo me puso una copa de Moët & Chandon. Justo cuando la miré, Sasuke la tomó y se la bebió toda de un solo trago, ni siquiera volteó completamente hacia mí.

—Disculpa…yo—siguió hablando con un hombre frente a él—disculpa…pero—siguió ignorándome.

—Tengo dieciséis, dieciséis años—dije con una voz más fuerte y con la mirada impávida al frente. El dio una media sonrisa. Se levantó de la mesa y se ausentó unos cinco minutos, en los que casi nadie se percató de mi presencia, a excepción de una señora que preguntó si había venido de vacaciones, y si sabía hablar japonés, en un mal inglés por cierto. Cuando Sasuke volvió, arrojó al piso sin querer los tenedores de la mesa, se agacho a recogerlos y me los dio en la mano, pero sentí otra cosa entre ellos.

Era un pedazo de papel, que estaba doblado a la mitad, cuando nos sentamos lo puse sobre mis piernas y bajé mi mirada cautelosamente mientras lo abría.

Voulez-vous coucher avec moi ce soir?

Leí y lo cerré rápido. Me di cuenta de que él se empezó a reír mirando hacia el frente.

—Arriba, en la segunda habitación a la izquierda, hay un boceto del Samurái de Hokusai Katsushika—dijo inclinando su cabeza un poco hacia mí.

—Desde finales del régimen Tokugawa mi familia hace los muebles de las oficinas gubernamentales—dijo mientas se echaba en la gran cama con sábanas de lino, sosteniendo una copa de Beaujolais—pero antes fuimos herreros, mis antepasados forjaron las espadas de algunos de los Samuráis del Shogun de ese tiempo.

—¿Por eso los abanicos de la entrada?—dije tocando el bosquejo colgado en la pared.

Sasuke sonrió—sí, ese fue un regalo de uno de los Samuráis a una mujer del clan Uchiha, para que pensara en él cada vez que lo mirase—

Toqué la fibra del marco

—Ven, Sakura—dijo haciéndome una seña con su mano, incorporándose—

Cuando me acerqué a él, me tomo la muñeca y me sentó en sus piernas—Te vi en Osaka por primera vez hace años—dijo mojando su dedo índice con el vino tinto—nunca pude olvidar tus ojos, son como los de un ciervo herido—mojó mis labios, los pintó con vino— que quiere que lo maten— susurró y unió sus labios con los míos de una forma tan etérea que sentí salir desde mis adentros ramificaciones de frío y sus manos tomaban las mías.

Se oyó como abrían la puerta y en un estridente golpe me paré alejándome de Sasuke.


Muchas gracias por leer! Un beso, las quiero :3

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