segui conduciendo sin decir nada mas, Edward parecia mas calmado, me alegre por el, al pobre parecia que le estaba por dar algo, con el tiempo el se habia convertido en mi mejor amigo, mi hermanito menor, al que sentia que debia proteger, el era tan humano, tan vulnerable y a veces incluso, tan torpe como solia ser yo, su torpeza era divertida, ademas yo nunca dejaba que llegara al piso, a veces me preguntaba si asi era como se sentia Edward estando a mi lado, en guardia todo el tiempo, con temor de que me haga daño

-isabella, mira por donde vas, ya casi llegamos y soy muy joven y guapo para morir!- bromeo Ed sacándome de mis pensamientos, con este comentario no pude mas que reir, tan tipico, tan Edward.

-no vas a morir tontito, para eso tienes a a mejor super guardiana del mundo- dije riendo, el solo sonrio y dijo- lo se, soy de verdad afortunado.

Una sonrisa enorme se extendio por toda mi cara, puede que mi vida este incompleta, pero no vacia, no, de ningun modo, por que el esta en mi vida, es la unica persona que reconoce mi existencia, al que le importo y es la unica persona viva que me importa a mi, por la que daria mi vida, aun si no fuese su guardiana.

-llegamos- anuncie

-no! Jodeme, si no me decias no me daba cuenta- respondio el mientras bajaba del auto

-estas seguro de querer empezar una guerra de sarcasmos niño? Recuerda que yo te enseñe el significado de esa palabra- dije riendo al tiempo que rodaba los ojos.

-de acuerdo, de acuerdo no quiero enfurecer a la bestia

le lance una mirada sucia y entramos a dominio Vulturi riendo bajito, pero nada absolutamente nada me preparo para lo que vi, frente a mi se encontraban Aro, Cayo y Marco mirándonos con una sonrisa de satisfacción en la cara, mientras que Alec, Jane, Felix y Demetri nos hacian frente, mi mente proceso eso muy rapido poniéndome en posicion de ataque y sacando a Artemis, mi arma personal, hecha especialmente a medida para mi de una aleación de metales, es un arma hecha por cazadores, capaz de atravesar a un vampiro.

-isabella querida, no vamos a atacar a tu amo tranquila corazon- dijo Aro con esa voz tan asquerosamente falsa, pero decidi obedecer, asenti con la cabeza y me puse de pie casualmente pero sin guardar a Artemis

-siempre tan desconfiada, bueno, joven Masen, he aquí nuestro obsequio, aunque creo que tambien le agradara a su guardiana, admiren a nuestro primer vampiro suicida!!- rio Cayo, mientras Alec, Jane, Felix y Demetri se hacian a un lado dejándonos ver a un vampiro que al parecer estaba desfallecido, si, lo habian privado de la comida tanto tiempo como para que se sumiera en la inconciencia, la peor tortura para un vampiro

-no lo reconoces? Isabella.- dijo Cayo desdeñosamente pero la diversión nunca abandono su rostro, se acerco a aquel cuerpo y lo jalo de sus cabellos ¿broniceos? Oh, dios no. Entonces vi su rostro, era el, era Edward Cullen, simpre tan fuerte, el mas rapido de su familia y ahora estaba ahí tirado, estaba paralizada, entonces vi como sus ojos se abrian apenas en rendijas, sus ojos, negros como el carbon me enfocaban

- B-Be-Bella...- y asi la inconciencia se lo llevo de nuevo mientras mi muerto corazon moria una vez mas...

Continuara...