Disclaimer:

Los personajes y todo lo que reconozcáis le pertenece a JK Rowling.

Yo solo me divierto con ellos y les emparejo con otras personas.

Nota:

Sé que no es navidad, pero aquí os traigo un fic de esta temática.

Pareja: Fred Weasley/Harry Potter.

Capítulo 04. Muñecos.

Sirius Black estaba relajado en Grymmaul Place tomándose una cerbeza de mantequilla.

Se encontraba recostado en el sofá haciendo figuras de colores de manera distraída con su varita.

Hacía tres años que había acabado la guerra contra Voldemort.

Él había caído a través del velo, pero gracias a un ritual con runas y magia antigua, habían podido rescatarle de allí un año después.

Había habido varias bajas, pero al final habían salido ganadores.

Cuando vio a su ahijado en brazos de Hagrid, creyó que se moriría. Había sentido como su corazón se partía en trocitos minúsculos.

Finalmente, Harry no había muerto y Sirius había sentido que su alma le volvía al cuerpo.

Todo el mundo había pensado que Cornamentita acabaría siendo auror, pues era lo que había querido ser desde quinto curso. Pero en el último momento, había decidido que quería ser medimago.

Estaba en el tercer año de carrera y le iba bastante bien.

Sirius había retomado los negocios de su familia, (o al menos los legales,) y había invertido en empresas muggles.

También, entre Nott, Greengrass, Malfoy, Zavini, Parkinson y él, habían invertido en contratar investigadores que consiguieran que los aparatos muggles pudieran utilizarse en medios mágicos.

Harry también había invertido en ese proyecto y les había ido bastante bien.

La verdad es que ahora casi todo el mundo mágico británico tenía un teléfono móvil.

Ahora estaban tratando de que algo llamado Internet, funcionara también para los magos.

Era veintitrés de Diciembre y los dos elfos domésticos que había comprado, se afanaban en preparar la cena para el día siguiente.

De repente, un estruendo en la puerta de la casa le hizo dar un brinco.

-¡Padriiiiinooooo! ¡Siriuuuuuuuuuus! ¡Canuuuuuuuuuuutoooooooooooo!

A Black esos gritos le recordaron cada vez que James iba a contarle algo con relación a Lily.

Harry entró como una exalación a la sala de estar y se detuvo de golpe en frente de Sirius.

-¿Qué pasa? ¿Por qué gritas tanto?

-¡Tienes que ayudarme! ¡Es urgente!

-Si sigues gritando como una banshee, no voy a ayudarte.

-pero soy hijo de un merodeador. Es tu deber como merodeador ayudarme. Además, eres mi padrino.

-Remus también es un merodeador. -Rebatió Sirius.

-Ya le he avisado. -Dijo Harry. Debe estar al llegar.

El rugido de la chimenea hizo sonreír al ojiverde.

En el suelo, se amontonaban tres cuerpos.

Trataron de levantarse, pero debido a las prisas solo consiguieron enredarse más.

Lograron separarse y se dirigieron corriendo donde estaban Harry y Sirius.

-¿Qué pasa Harry? -preguntó Lunático rápidamente.

-Remus… Bill… -Comenzó a decir Canuto.

-¡Sirius ahora no! -Gritó su amigo muy angustiado. -Harry me ha enviado un mensaje.

-A mí también. -Dijo George. -He dejado un experimento por la mitad para venir. Fred estará muy enfadado cuando se dé cuenta.

-¿Qué ha pasado Cachorro? -Quiso saber Remus.

-¿Qué les has dicho? -Inquirió Sirius.

-Ven a Grymmaul Place. ¡Es urgente! ¡Ayuda! -Contestó Bill.

-¿Os habéis dado cuenta de que tenéis la ropa mal puesta? Creo que lleváis la camiseta del otro.

Bill y Remus se miraron ruborizándose.

-Y bien… ¿Qué es eso tan urgente? -Cuestionó George. -Yo no veo ninguna situación de vida o muerte.

El gemelo pelirrojo había conseguido que un famoso medimago japonés le fabricara una prótesis para la oreja. parecía una de verdad.

-¡Es una situación de vida o muerte!

-¿Podemos cambiarnos de ropa antes de que nos cuentes tu… Supuesta… situación de vida o muerte? -Preguntó Bill.

Harry gruñó disgustado.

-pero daos prisa.

El pelirrojo y el licántropo salieron corriendo en dirección al servicio.

-¡No aprovechéis para profanar mi baño! ¡Y no te atrevas a decir que es cosa de las hormonas por el embarazo!

-¡Déjame en paz Black! -Gritó Remus.

Ambos hombres volvieron a la sala dos minutos después.

-¿Ya nos vas a contar eso tan importante que nos ha obligado a dejar lo que estábamos haciendo para venir aquí?

-¿Estás insinuando que el sexo es más importante que el cachorro de uno de tus amigos? -Preguntó el ojiverde.

-pasar tanto tiempo con Nott no te hace bien. -gruñó el lobo.

-Bueno Harry. ¿Vas a decírnoslo ya?

-No seas impaciente Bill.

-Llevamos aquí quince minutos y aún no sabemos por qué. -Se quejó el mayor de los Weasley.

-bien. Ahí va. Quiero que me ayudéis a conquistar a alguien.

-¿Nosotros? ¿Por qué? -Quiso saber George.

-Bueno… Remus y Sirius son mis padrinos…

-Sirius lo es. Yo no.

-¿Ahora reniegas de mí? Eso es muy cruel por tu parte.

-¿Y mi hermano y yo? ¿Por qué estamos aquí?

-Bill ha venido porque su marido embarazado tenía que estar aquí. Y tú, tienes que ayudarme porque eres el que mejor conoce a la persona con la que quiero salir.

Todos se quedaron en silencio.

-¿Estás hablando de Fred? -Preguntó George después de un rato.

-¿De quién si no?

-¿Te gusta Fred? -Interrogó Bill.

-Sí.

-¿Y por qué es tan urgente que te ayudemos? -Quiso saber Sirius.

-Porque hoy he pasado por delante de Sortilegios Weasley, y había un chico tonteando con Fred. Por eso necesito ayuda.

-Dile que te gusta y ya está. -Sugirió George.

-¿Qué? ¿Estás bromeando?

-En absoluto.

-¡Pero George! ¡Es Fred! ¡Frederic Weasley!

-Sé quien es. Soy su hermano gemelo.

-Y yo soy Harry Potter. ¿Qué podría ver él en mí?

Todos se miraron y evitaron reírse.

-¡No vale decir que soy el Niño que vivió, El elegido, El salvador del mundo mágico… Me refiero a lo que vería él como persona.

Siguieron mirando al menor con incredulidad.

-¡miradme! ¿Qué podría ver en mí?

-¿Harry estás hormonando?

-¡Remus! -Se escandalizó Sirius.

-¡No estoy jugando! ¿Canuto! ¡Lunático! ¡él es mi pelirrojo! ¡Lo sé!

Ambos hombres se miraron. Tenían una especie de Dejabú.

-¿Has tratado de acercarte a él? -Quiso saber Bill.

-Sí… Bueno… Puede… Yo… Pues verás…

-Estás balbuceando. -Apostilló el licántropo.

-Solo soy capaz de… Cada vez que me habla, me pongo nervioso y…

-¿Es por eso que le hablas de manera seca y cortante? -Quiso saber George.

-¿Mecanismo de defensa? -Harry preguntó tratando de que sus padrinos dejaran de fulminarle con la mirada.

-Situaciones desesperadas requieren medidas desesperadas. -Dijo Sirius.

convocó un horrible jarrón de la repisa de la chimenea y lo transformó en un muñeco igual que Fred.

George rió a carcajadas.

-¿Qué harás con él al finalizar?

-Lo devolveré a su estado original… Supongo.

-¿A ese jarrón tan feo? ¿Por qué no me lo das y así lo convierto en el trillizo Seth?

El mayor se encogió de hombros.

-Vale. Es la escusa perfecta para deshacerme de esa… Cosa… A la que llaman jarrón.

-¿Hola? Sigo aquí. ¿Sabéis?

-Bien Cachorro. Ya estoy contigo. Haremos que este muñeco es Fred y practicarás qué decirle.

El chico miró el objeto con gran concentración.

-Parece que estás estreñido. -Dijo George al cabo de un rato.

-Es que todas mis ideas… Bueno…

-¿Cuando ves a Fred, en qué piensas? -Preguntó Bill tratando de ayudar a Harry.

-Pues en lo sexi que es y… Me lo imagino sin túnica y… Sólo pienso en…

-Vale. Ya me ha quedado claro. -Interrumpió el pelirrojo mayor.

-Pero Bill… -Se quejó George. -Yo quería que continuara.

-¿Pero tú buscas algo serio o un polvo de una noche? -Quiso saber Remus.

Dos pelirrojos muy indignados le fulminaron con la mirada.

-Una relación seria. -Respondió el ojiverde.

-Pues si tratas de violar a mi gemelo, vas a espantarlo. Aunque no lo parezca, Fred es muy romántico.

-Entonces, lo llevo claro.

-Cachorro no te pongas nervioso. Haber. Trata de decirle al muñeco lo que sientes. -Intervino Sirius.

El menor volvió a mirar al muñeco durante mucho rato.

-¿Nunca has practicado frente al espejo? -interrogó Bill.

-¿Así fue cómo le pediste salir al profesor Lupin?

El rompedor de maldiciones le dio un puñetazo en el hombro a su hermano pequeño.

-Sí. He practicado frente a un espejo. Pero veo a Fred y me bloqueo.

-Inténtalo. -Sugirió Remus.

Harry carraspeó con nerviosismo y comenzó a hablar.

-Fred. Me gustas. Sé que soy cortante contigo, pero eso es porque me pongo nervioso cuando estás cerca y no sé como reaccionar. Querría… bueno…

El chico perdió la concentración y se tiró del pelo con frustración.

-Ibas bien. -Dijo George.

El moreno bufó incrédulo.

-¿Y si cree que es una broma? ¿Y si me rechaza?

Muy nervioso, Harry se dio la vuelta y subió las escaleras en dirección a su habitación en la cual se encerró.

Los cuatro hombres se miraron sin saber qué hacer.

Quedaron en verse al día siguiente para la cena.

George y su trillizo de plástico se marcharon y después lo hicieron Remus y Bill cogidos de la mano.

***FW***

-Lee, ¿Has visto a George? Ha dejado un experimento por la mitad.

Jordan negó con la cabeza.

-La última vez que le he visto, salía corriendo de la trastienda y se iba por la red flu.

Fred se frotó las sienes y se marchó a continuar atendiendo a los clientes.

Dos horas después, su hermano volvió con algo o mejor dicho… Alguien cogido del brazo.

Cuando entró a la trastienda, vio a su hermano y… ¿Eso era un muñeco? idéntico a ellos.

-¿Qué es eso?

-Es nuestro trillizo Seth.

Fred rió a carcajadas.

-Mamá se pondrá histérica.

George continuó con lo que había dejado mientras su hermano le miraba.

-¿Quiero saber dónde has estado? -preguntó un rato más tarde.

-Aún no.

-Hoy ha venido Harry… Otra vez. Creo que…

-¿En serio sigues con eso Gred? Harry no está interesado en Lee ni en Kim.

-Ya claro. ¿Entonces por qué cada vez que los ve les sonríe como un tonto y cada vez que le atiendo yo se pone serio y me habla de manera cortante?

A los gemelos no les gustaba ocultarse nada entre sí, pero George no podía decir nada… Aún.

Fred suspiró y salió a por más polvos explosivos.

***Al día siguiente.***

Harry estaba nervioso. Sentía como si en cualquier momento saldría de su propio cuerpo y se pondría a danzar.

Ya habían llegado todos y Sirius como gran padrino suyo que era, le había sugerido (obligado) a sentarse al lado de Fred.

Durante toda la cena, no había podido sostenerle la mirada al gemelo pelirrojo así que se había limitado a mirar a Lee Jordan y a Kim Wood.

La hermana menor de oliver había estudiado en Estados Unidos y había vuelto hacía dos años. Desde entonces trabajaba en la tienda de Sortilegios Weasley mientras se sacaba una maestría en Encantamientos.

Sirius estaba a punto de gruñirle a su ahijado. Llevaba un buen rato observando como Fred comenzaba a perder la paciencia y miraba con insistencia a Harry y éste no dejaba de comerse con los ojos a la hermana de su ex capitán de quidditch.

Sacó la varita discretamente, y le lanzó un hechizo punzante por debajo de la mesa.

El ojiverde apretó los dientes debido al dolor.

Miró a su alrededor y vio cómo su padrino sonreía con malicia.

A su lado, Fred le miraba sin parpadear.

Los ojos de Harry se dirigieron a los lavios del pelirrojo haciendo que el bromista se ruborizara levemente.

Pensando que otra vez estaba actuando como un idiota acosador, volvió a dirigir la mirada a otra parte haciendo que su padrino quisiera golpearse la cabeza contra la mesa y que Fred se entristeciera.

Más tarde, cuando acabó la cena, George decidió actuar.

Ocultó un muérdago mágico en el techo y esperó.

Estaba acostumbrado a hacerlo por la cantidad de veces que tuvo que esperar la ocasión propicia para una broma.

Había muérdagos que estaban a la vista, pero sabía que esos dos idiotas no se acercarían a ninguno de ellos.

Observó con burla a aquellos que quedaban bajo los muérdagos y debían besarse sin quererlo.

Una de esas veces, vio cómo Harry se acercaba a hablar con su padrino y como iba mirando a Remus, no se dio cuenta de que sobre él estaba la planta mágica. Kim se colocó a su lado y sonrió.

Cuanto más tiempo pasaban debajo del muérdago sin moverse, más rato tendrían que besarse.

El ojiverde y la hermana de Oliver estuvieron un minuto con los labios unidos.

Fred se acercó muy cabreado a su hermano quedando justo donde George había ocultado la planta.

Mientras su gemelo despotricaba contra el mundo en general, Harry se acercó a hablar con otra persona.

Cuando pasó por debajo del muérdago oculto, George le quitó el hechizo desilusionador y sonrió cuando el moreno no pudo avanzar.

-¿Pero qué? ¡George!

Harry miró hacia arriba topándose con el muérdago.

¿Qué pasa Harry? ¿Es que no soy lo suficientemente interesante para ti como para que me beses? ¿Tanto asco te da hacerlo?

-¿De qué hablas?

Fred le dio la espalda.

-¡Oye pelirrojo! ¡Tú a mí no me das la espalda! ¡Mírame!

-¡Piérdete!

-¡Venga ya! Acabemos con esto de una vez. No quiero pasar aquí más tiempo del necesario.

-Tiene menos luces que James. -Gimió Remus golpeándose la cabeza contra la pared.

Sirius quería maldecirle durante un buen rato.

Fred se giró y le miró con furia.

-Claro… Como yo no soy Kim… ¿Verdad? Es por eso. ¿No? No quieres estar bajo este muérdago porque deseas ir a besar a Wood otra vez.

Harry bufó.

-¡Claro que no!

-¿Crees que puedes mentirme a mí? ¡Te he visto mirarla durante toda la cena! ¿Te gusta?

-¡No me gusta!

-¿Ah no? ¿Y por qué no has dejado de mirarla durante toda la maldita noche?

-¿Estás celoso?

-¡Harry! -Chilló Sirius debido a la impresión. -No deberías haberle preguntado eso.

El ojiverde estaba genuinamente confundido.

Miraba a Fred como si no le hubiera visto nunca.

Entonces a Remus se le encendió una lucecita en la mente.

Se acercó a su amigo y susurró:

-Creo que los años con los Dursley aún le pasan factura. Me parece que tiene baja la autoestima y que la gente solo quiera estar con él debido a que es el niño que vivió, acrecenta ese sentimiento de inseguridad que tiene. Por eso, cuando Fred se ha mostrado molesto, le ha preguntado que si estaba celoso. Porque no cree que el gemelo Weasley sienta algo por él y eso le ha sorprendido.

Bill, que también había escuchado a su prometido, le encontró sentido.

Sirius también vio la lógica en las palabras de su amigo y suspiró con tristeza.

-¿Por qué iba a sentir celos? No te confundas Harry.

-Ah. -Dijo el joven entristeciendo la mirada. -Ya entiendo… Creo.

Fred no vio la expresión triste del chico porque estaba mirando cómo Lee besaba a Charlie. Pero sí sintió cómo Harry le sujetaba de la cintura y de la nuca con suavidad y unía sus labios en un beso lento y dulce.

El muérdago se volvió dorado señal de que las personas que se besaban bajo él, se amaban.

Al verlo, todos en la gran sala se quedaron en silencio.

Cuando Harry se separó de Fred, le dijo:

-Tú me gustas. Y la razón por la que miraba tanto a Kim y a Lee, era porque no soy capaz de sostenerte la mirada durante mucho tiempo. Sin embargo, cuando me has dicho que no sentiste celos, me he dado cuenta de que tú no me correspondes. Yo tenía razón. ¿Qué verías tú en mí?

Lanzó un suspiro tembloroso y esperó.

Al ver que Fred le miraba sin decir nada, el ojiverde le soltó y corrió a su habitación.

Se encerró allí y se lanzó en la cama.

Cogió un peluche de ciervo que había comprado hacía unos meses y se abrazó a él mientras lloraba.

En la sala, Fred miró hacia arriba y vio los destellos dorados del muérdago antes de que se desvaneciera.

Se abrazó a sí mismo sin saber qué hacer.

Fue la primera vez que George tuvo ganas de partirle la nariz a su hermano gemelo.

Sirius y Remus se acercaron a Fred.

Le pusieron cada uno una mano en el hombro.

Lunático iba a decir algo pero su amigo se adelantó.

Estaba muy serio.

-Si te gusta de verdad, si sientes algo por él, ve a buscarlo. Te daré la llave de su habitación.

La sacó de su bolsillo y se la enseñó.

-Pero si no le correspondes y vas allí por lástima y lo descubro… No querrás tenerme de enemigo.

Respiró hondo para calmarse y volvió a hablar.

-Más te vale que si no sientes nada por él, le dejes en paz. No le busques ni intentes disculparte. Eso solo le haría sentir peor. Decide ahora. Porque puede que más tarde no tengas oportunidad.

Fred tendió la mano hacia Sirius.

El animago colocó una llave roja con un ciervo dorado como llavero en su palma pero no le dejó ir.

-Si le haces daño, te las verás conmigo.

-Y conmigo. -Añadió Remus.

El pelirrojo asintió.

Canuto y Lunático le dejaron marchar.

Fred subió las escaleras algo nervioso.

Al llegar, se detuvo frente la puerta de Harry.

-¿Dónde está tu león interior? -Susurró.

Respiró hondo e introdujo la llave en la cerradura.

Abrió lentamente la puerta y miró dentro.

Encendió una pequeña luz en su varita y volvió a mirar.

Harry no daba señales de haberle oído.

Entró en el cuarto cerrando la puerta tras de sí.

La llave desapareció de sus manos.

Supuso que Sirius la habría recuperado.

Se acercó lentamente a la cama observando al chico que había sobre ella.

Parecía dormido.

Alargó una mano temblorosa y acarició el pelo rebelde.

-¿Harry?

El menor se removió en sueños.

-Harry.

El mencionado parpadeó un par de veces y abrió los ojos.

Vio una mano borrosa que le tendía sus gafas.

Lo último que recordaba era estar llorando abrazado a Cornamenta. Supuso que se había quedado dormido debido al agotamiento.

Sentía los ojos hinchados y pegajosos.

Cuando pudo enfocar la mirada parpadeó unas cuantas veces para cerciorarse de lo que veía.

Creyó que era imposible que fuera Fred así que preguntó:

-¿George? ¿Qué haces aquí?

-No soy George. Soy Fred.

-Si vienes a decirme que lo sientes…

El pelirrojo le puso un dedo en los labios con suavidad.

-Déjame hablar por favor.

En ningún momento había parado de acariciar el pelo azabache.

-Está bien.

-Me gustas. Y no lo estoy diciendo por decir. Si así fuera, tu padrino no me habría dejado pisar esta habitación.

-Pero tu habías dicho que…

-Sé lo que dije Harry y lo siento. Pero no lo hice con intención de herirte.

-Si te gusto, ¿Por qué no dijiste nada cuando te dije que sentía algo por ti?

-Porque estaba muy sorprendido. En ningún momento esperé que me dijeras eso.

-Pero no entiendo por qué me dijiste que no estabas celoso.

El menor se sentía frustrado y muy confundido.

-Porque no quería que supieras lo que siento.

Harry se tensó.

-Escúchame. No quería que lo supieras, porque no creí que tú sintieras lo mismo y no quería incomodarte.

-Creo que lo entiendo. -Susurró el estudiante de medimagia.

-Harry… Sabes que yo soy un bromista. El gemelo más malicioso. Pero a veces, también tengo miedo al rechazo. Y en esta ocasión, es la vez que más miedo he sentido.

-Yo también tenía miedo. -Admitió el menor.

Fred, que estaba de rodillas al lado de la cama, sujetó al chico por la nuca y se acercó a él.

Vio cómo Harry cerraba los ojos lentamente y después, unieron sus labios en un beso necesitado.

El menor tiró del pelirrojo hasta que ambos quedaron recostados en la cama.

En ningún momento habían separado sus labios.

Cuando lo hicieron, el mayor preguntó:

-¿Te gustaría intentarlo?

El moreno sonrió ampliamente.

-Sí. -Contestó.

Y volvieron a unir sus labios.

Al amanecer, cuando Sirius fue a verificar el estado de su ahijado, vio que Fred y su Cachorro se habían quedado dormidos abrazados.

-(Menos mal que Harry tiene la ropa puesta que si no…)

Canuto vio algo en el suelo y frunció el ceño.

Después se dio cuenta de que era el peluche de su ahijado y respiró aliviado.

Con un movimiento de varita, el ciervo levitó hasta la estantería.

-(Creo que has sido relegado ahí por tiempo indefinido Cornamenta.) -Pensó con una sonrisa.

Después, cerró la puerta y se marchó.