Disclaimer: Los personajes de card captor Sakura no me pertenecen. Esta historia la hago sin fines de lucro, solo como diversión.
-Ya está todo bien Sakura- me dijo cuando ya estuvimos lejos del lugar –Ya nadie podrá hacerte daño ni a ti ni a tu bebe- me abrazó aun mas fuerte al sentir como yo seguía temblando por el miedo, recién dándome cuenta de lo que había estado a punto de hacer hasta hace solo unos minutos.
Consecuencias
Capitulo 4: "Verdades"
Shaoran P.O.V.
Habían pasado ya dos semanas desde que Sakura era mi amiga y ya teníamos la rutina de juntarnos todos los días después de clases a "pasar las penas" por llamarlo de alguna forma, porque lo único que hacíamos era hacernos compañía mientras ella simplemente se acurrucaba junto a mí y yo me fumaba uno que otro cigarrillo de marihuana.
Pero hoy esa rutina se rompió, porque Sakura sin darme mayor explicación me dijo que hoy debía hacer un asunto pendiente. No es que me preocupara el hecho que no estuviese esta tarde conmigo, pero de una forma extraña me hacía falta tenerla a mi lado durante aquellos minutos que nos dedicábamos todos los días, aunque mirándolo por otro lado, eso me daba tiempo para ir en busca de más provisiones, ya que el barrio donde compraba la droga no era en un buen sector y por muy necesitado que estuviera no me arriesgaba a ir ya entrada la noche, así que este era el momento perfecto.
Eran cerca de las siete de la tarde cuando ya estaba volviendo a casa junto con mi preciada dosis para la semana. Recordé que a esta hora estaba generalmente dejando a Sakura a unas cuadras de su casa, no la dejaba en frente porque su padre no sabía de la pelea con Daidouji y ella prefería no levantar sospechas. Es su problema me dije intentando quitarme a la chiquilla de ojos verdes de mi mente.
Tan metida estaba en mi mente aquella chica, que en ese mismo instante, a pesar de no haber fumado nada hasta el momento, creía estar viéndola hablando con una mujer frente a una casa no muy confiable a menos de una cuadra de donde yo me encontraba.
Sacudí mi cabeza intentando sacármela de la mente, pero al volver a mirar me di cuenta que ella seguía ahí, era real y la mujer con la cual conversaba la estaba asiendo entrar con rapidez al lugar, sin que Kinomoto se opusiera de manera alguna.
Este hecho me pareció bastante raro, ya que Sakura no parecía el tipo de chica que frecuentaba a la gente de estos lugares. Curioso, como nunca antes, me acerqué a la vivienda en cuestión en busca de alguna pista sobre que hacía mi amiga acá, era una casa bastante maltratada que no me daba buena espina, pero por mucho que la mirase, no había ningún indicio que me ayudase.
Esto fue hasta que encontré un pequeño papel tirado junto a la puerta, lo recogí de inmediato, asegurándome que no hubiese nadie cerca para cuestionar mis actos.
"Doctor Tanaka, Ginecólogo
Abortos: Pastillas y extracciones
Pasaje Amanecer #1234"
Jugué con el papel entre mis dedos mientras comprobaba que la dirección era de esta casa y me preguntaba qué diablos hacía Sakura aquí.
Fue entonces que recordé la principal razón por la cual habíamos comenzado a juntarnos, ella estaba mal porque se había acostado con el novio de su mejor amiga y estaba profundamente arrepentida, e incluso un par de veces había comentado que había algo más que aquellos rumores que corrían por la escuela… ¿Podría ser que ese algo más fuese que estaba embarazada?
Traté de hacer memoria por si es que en alguna de las tantas tardes que pasamos juntos hubiese dado señales de mareos o cosas por ese estilo que le daban a las embarazadas, pero nunca había demostrado nada, pero bien podría ser que fingía para que nadie lo notase.
Me quedé frente a la puerta deliberando conmigo mismo entre entrar o no. Ya que bien podía ser que mis suposiciones fuesen erróneas y Sakura no estuviese embarazada y la razón por la que estuviera aquí era otra, pero también cabía la posibilidad de que si lo estuviera y planeara atentar contra la vida de su hijo y de paso poner en peligro la suya propia.
Me pasé una mano por el cabello, desordenándomelo más de lo que ya estaba, mientras soltaba un suspiro de frustración. Ni siquiera podía entender porque me preocupaba tanto por esta niña. Bien ella podría terminar mal herida con todo esto y no afectaría en nada a mi vida, sus decisiones no eran de mi incumbencia y no tenía porqué meterme en ellas.
Sin querer pensarlo más, me di media vuelta para volver a mi departamento, pero solo había avanzado un par de paso cuando una voz me detuvo.
-Xiaolang, por favor…- la escuché como un susurro, pero a pesar de la velocidad con la que me giré, no había nadie lo suficientemente cerca como para haber logrado escuchar su voz, es más, no había nadie en todo el pasaje en el cual me encontraba. No podía creer que el único día en que no había fumado ni un mísero gramo de marihuana mi mente me jugara estas malas pasadas.
Comencé a avanzar de nuevo, pero su voz haciendo eco en el silencio me volvió a detener –Ella te necesita Xiaolang, por favor…-
¡Agh!, maldije por lo bajo. Si había algo que en verdad odiaba, era que mi conciencia tomara la voz de ella, siendo yo incapaz de ignorarla, así que simplemente volví por el camino que ya había hecho y toqué la puerta de aquella casa, sin saber bien que iba a decir cuando alguien abriera la puerta, lo único que estaba seguro era que debía sacar a Sakura de allí.
Esperé un par de minutos, pero nadie abría, por lo que volví a golpear la puerta, esta vez un poco más fuerte, logrando que esta vez si me escucharan.
-¿Qué necesitas?- me preguntó la misma mujer que había atendido hace unos minutos a Sakura, asomándose por la puerta, mientras me analizaba con la mirada.
-Eh… ¿se encontrará Sakura Kinomoto?- pregunté. Logrando que la señora me mirara unos segundos con cautela, dudando, hasta que finalmente me dejo pasar a una especie de sala de espera.
-¿Qué eres tú de la señorita Kinomoto?-
-Su novio- le mentí ágilmente, esperando que de esa forma me diera algo de información –Quedamos de venir hasta acá juntos, pero se me hizo tarde y ella se adelantó…- no quise decir más, por miedo a dar alguna información errónea y ser descubierto.
-Entiendo, la señorita Kinomoto ya se encuentra dentro y ya deben de estar comenzando la intervención- me dijo la señora indicándome la puerta en la que seguramente se encontraba. Yo me quedé mirando unos segundos aquella puerta, entonces era cierto, Sakura estaba embarazada y pensaba abortar en aquel lugar de mala muerte que estaba más que claro era un recinto ilegal.
Sin pensarlo más, y esperando que la señora no notara mi vacilación, quise entrar a la habitación continúa para sacar a mi amiga de allí antes de que fuese demasiado tarde, pero antes de si quiera tocar la manilla la mujer me detuvo situándose entre la puerta y yo.
-Lo siento, pero debes esperar afuera mientras la intervención se está realizando, ya podrás entrar a ver a tu novia una vez ya haya terminado todo- me dijo intentando llevarme a uno de los sillones de la sala, pero yo me resistí.
-Usted no entiende señorita- le dije intentando apartarla sin hacerle demasiado daño –yo debo estar con ella ahora, me necesita- insistí, pero ella no se movió ni un centímetro de su lugar frente a la puerta.
-Lo siento joven, pero la señorita que acaba de entrar no dio ninguna indicación de que esperaba a alguien, así que seguramente usted se está equivocando de persona y le tendré que pedir que se retire por favor- me dijo ella cambiando su discurso, con falsa amabilidad, pero yo ya estaba acá y no me iba a dar por vencido tan fácilmente.
-Yo no me iré de aquí- dije ya enfadado, no podía seguir perdiendo más tiempo o si no sería muy tarde. Así que sin importarme ya si le hacía daño, empuje a la mujer para que me abriera el paso, pero ella me sujetó de la mano, intentando detenerme.
-¡Le digo que no puede pasar!- me grito, empujándome hacia atrás.
-¡Maldita sea no me importa!- exclamé yo mirándola con furia –sé que Sakura está allí y no permitiré que haga una estupidez, así que déjeme pasar- dije soltándome de su agarre.
-Joven por favor comprenda…- me siguió hablando ella, pero yo estaba más preocupado de ir por Sakura, así que sin hacerle caso abrí la puerta, encontrándome con una escena que me paralizó por unas milésimas de segundo.
Frente a mí, en medio de la habitación, pude distinguir a Sakura, vestida tan solo con una bata de hospital levantada hasta el inicio de sus pechos, amarrada a una extraña camilla mientras temblaba incontrolablemente, mirándome con sorpresa.
-¡Sakura!- exclamé acercándome a ella sin querer perder más tiempo -Mierda Sakura, ¿Cómo se te ocurre intentar hacer algo así?- la regañé mientras le acomodaba la bata sin bajar mi vista a su parte intima y le soltaba las amarras. Con cuidado la ayudé a sentarse mientras le limpiaba las lágrimas que adornaban su rostro, en el cual fácilmente podía notar el horror por lo que había estado a punto de hacer -¿Dónde está tu ropa?- le pregunté con voz calmada y yendo por ella a penas me lo indicó.
- Esta es la última vez que le digo…- escuché la amenaza de aquel sujeto que se hacía pasar por doctor, por lo que yo me reí burlonamente.
-¿Si no qué?- le pregunté volviendo junto a Sakura para ayudarla a vestirse, porque tal parece aun no salía del estado de shock y no era capaz de moverse por su misma -¿Llamará a la policía? No creo que le convenga… - No dije más, y por el silencio de ambos personajes supuse que había dado en el clavo al insinuar que este era un recinto ilegal. Luego que termine de acomodarle la ropa a Sakura, obviamente teniendo el cuidado para que no se sintiese incomoda al vestirle, la tomé en brazos y la saqué del lugar.
Camine a toda la velocidad que me permitía al tenerla en mis brazos, y no me detuve hasta llegar al parque ubicado frente a mi departamento, ya que no me atrevía a llevarla a su casa en ese estado –Ya está todo bien Sakura- le dije volviendo a apoyar sus pies en el suelo, pero sin soltarla del agarre de mi abrazo -Ya nadie podrá hacerte daño ni a ti ni a tu bebe- le susurré abrazándola aun más fuerte cuando sentí sus continuos temblores, agradeciéndole a mi subconsciente por hacerme entrar a aquel lugar para sacarla, si ya con unos segundos en esa sala terminaba así, no quería ni pensar que hubiese pasado de continuar con el aborto.
Solo una vez Sakura se hubo calmado un poco la subí a mi apartamento, ya que no quería arriesgarme a subirla en ese estado de semiinconsciencia que se encontraba anteriormente y que luego me acusara de aprovechado o algo por el estilo y si bien el lugar no estaba lo que se le dice ordenado, a ella pareció no molestarle, ya que permaneció acurrucada en uno de los sillones de la sala todo el tiempo que me demoré en ir a mi habitación a dejar mis cosas y preparar té para ambos.
-¿Ya estás más tranquila?- le pregunté mientras le entregaba un té bien azucarado y me sentaba junto a ella. No sabía cómo le gustaba, pero dadas las circunstancias, preferí dárselo con harta glucosa para ver si con eso se calmaba.
-Sí, eso creo- me respondió aceptando el té y dándole un pequeño sorbo, manteniendo la vista fija en el piso –Yo… no sé, no sé qué decirte por lo que viste-
-Bueno, sé que cuando comenzamos a juntarnos, quedamos en que no nos meteríamos en la vida personal del otro, pero por lo ocurrido hoy, creo que las reglas cambian ¿No? Lo mínimo que me merezco ahora es una explicación- le pedí lo más calmo posible para no asustarla y así lograr que me diera alguna excusa para su irresponsable comportamiento.
Sakura P.O.V.
Bien, hace un buen rato ya que me estaba esperando esta pregunta, pero no sabía si estaba preparada para responderla. Porque ahora, que ya todo había pasado y era capaz de ver todo fríamente, podía darme cuenta de lo pobre de mis excusas, pero había sido la única solución que encontraba.
Tomé un nuevo sorbo del té que me había entregado Li, mientras lo veía de reojo, captando como me miraba expectante a mi respuesta –Okey- dije suspirando, para darme el animo a continuar –Creo que ya te has enterado que estoy embarazada- el asintió quedamente, esperando a que prosiguiera –y bueno… Yo no quería esto…- sentí como las lágrimas volvían a amenazar con salirse y a la vez, como mi corazón volvía a estrujarse, al ser esta la segunda persona a quien le contaba sobre mi embarazo y el temor a ser rechazada nuevamente se hacía latente. –El padre es Eriol, y bueno, creí… creí que si lograba deshacerme de todo lo que me vinculara a esa noche, Tomoyo me podría perdonar y podríamos volver a ser amigas como antes-
-¿Ellos lo saben?- me preguntó Li mirándome seriamente.
-Tomoyo sí, pero Eriol no puede enterarse, al menos no si quiero que Tomoyo me perdone algún día…-
-¿Disculpa?-
-Tomoyo me pidió que no se lo dijese y si con eso puedo recuperar nuestra amistad, entonces no se lo diré- dije con firmeza, dejando la taza a medio vaciar en la mesita de centro que estaba frente a nosotros.
-¿Y por eso fue que lo hiciste?- me preguntó él, ahora enojado, por lo que yo asentí sin atreverme a mirarlo -¿¡arriesgaste tu vida solo por esa estupidez?!- gritó ahora tomándome del brazo para que lo mirase.
-¿Y qué querías que hiciera?- le respondí, también gritando, mientras las lágrimas caían libres por mi rostro. Sabía que había sido una decisión estúpida pero no tenía otra alternativa –Necesitaba volver mi vida a la normalidad…-
-Y te fuiste por la vía fácil sin pensar en las consecuencias- Shaoran se puso de pie mientras se pasaba la mano, con algo de desesperación, por el cabello.
-¡Por favor Shaoran!- Exclamé yo ahora exasperada, sin importarme el haber usado su nombre de pila. No tenía idea del porqué de su arranque de preocupación, pero él no tenía derecho a juzgarme –Tú menos que nadie tienes derecho a criticar mis actos, ya que no lo piensas dos veces antes de drogarte para escapar de lo que sea que hayas hecho en tu pasado-
-No tienes idea de lo que estás hablando Sakura- habló el ahora con voz amenazante, que provocó un temblor en mi, que yo percibí como miedo.
-¡Claro que no! Solo sé que día a día te estás matando por esa estúpida droga con tal de no enfrentar tu pasado, pero de todos modos tienes el descaro de alegarme a mí por tomar el camino fácil- le dije parándome también.
-Lo que yo hice no tiene solución…- dijo en un susurro y pude ver desde mi posición, a dos metros de él, como algunas lágrimas se acumulaban en sus ojos, pero hice caso omiso a su dolor y le seguí gritando.
-¿¡No tiene solución!? Por favor Shaoran, cualquier solución es mejor a estar huyendo de todo con…-
-¡Maté a mi hermana maldita sea!- Su grito me dejó helada durante bastante tiempo. Ya no recordaba en qué momento la conversación había ido de mi casi aborto hasta este punto, solo era consciente del muchacho que yacía sentado en el sofá de aquella sala, indefenso, llorando mientras se tapaba la cara con las manos.
Completamente inconsciente a lo que dictaba mi lado racional, decidí acercarme a aquel supuesto asesino, sentándome a su lado para poder consolarlo, dándole un abrazo tal como él lo había hecho conmigo hace tan solo unos minutos.
-Esta no es la reacción que esperaba de alguien que acaba de enterarse que tiene por amigo a un asesino- comentó Shaoran al tiempo que me abrazaba de vuelta y acomodaba su cabeza en la hendidura de mi cuello –Estaba esperando escuchar en cualquier momento un portazo-
-No suelo tomar decisiones racionales últimamente- dije dando un suspiro, mientras sentía como se calmaba –Pero si de algo estoy segura, es que ambos nos necesitamos Shaoran, pero para poder seguir con todo esto necesito que me cuentes qué sucedió…-
Shaoran P.O.V
Me sujete aún más fuerte de la cintura de Sakura al escuchar sus palabras, nunca desde lo ocurrido nadie se había sentado a escucharme. Mi madre, con la frialdad que la caracterizaba, se limitó a mover sus influencias para sacarme del país lo antes posible, mientras que el resto de mis hermanas no se enteró de lo ocurrido hasta tiempo después que yo llegara a Japón.
Por lo tanto el que Sakura estuviese aquí, sin el menor signo de temor a mi persona, dispuesta a escucharme, trajo de nuevo a mi mente los recuerdos de aquel fatídico día, y tal como mis recuerdos mostraban los hechos, se los fui relatando. Sin soltarme del agarre de su abrazo.
Hace más de dos años yo era un adolecente completamente normal. Vivía en Hong-Kong, mi ciudad natal, junto con mi madre y dos de mis hermanas, ya que las otras dos ya estaban viviendo su propia vida junto a sus maridos e hijos.
Aunque bueno, tan normal no era mi vida al pertenecer a una de las familias más influyentes de todo el país, pero yo intentaba ignorar mi procedencia y el poder de mi familia con tal de vivir como cualquier adolecente del lugar, yendo al instituto, juntándome con amigos y emborrachándome de vez en cuando, pero solo le hacía al alcohol, en esos tiempos aun no necesitaba de las drogas.
Pero en solo una noche mi vida dio un giro completamente inesperado. Había salido de fiesta con Chang, mi mejor amigo, y Fuutie, mi hermana favorita, por así decirlo. Ella era tan solo un año mayor que yo, a pesar que ante cualquier persona podría parecer que yo era el mayor, ya sea por el físico o su forma de pensar. Aunque quien era mayor o menor de los dos era lo que menos nos importaba, nosotros éramos felices viviendo como cualquier adolecente, siempre juntos en cada borrachera y estupidez que se nos ocurriera.
Yo a ella la amaba más que a cualquier persona en este mundo, ella fue quien me consoló luego de la muerte de mi padre, quien estuvo conmigo la primera vez que me escape de la escuela, en mi primera borrachera, ella era quien debía de aprobar a cada chica con la cual quisiera decir (vale decir que era extremadamente celosa) Tal como yo tenía que aprobar a cualquier chico que quisiera acercársele, pero obviamente hasta ese instante yo no había aprobado a nadie.
Pero en fin, yo era feliz, hasta esa noche.
Habíamos ido a pasarla bien a un conocido bar de la ciudad, obviamente con carnets falsos, ya que ninguno de nosotros era mayor de edad. El motivo de la parranda de esa noche era que Chang había vuelto a perder a otra de las tantas novias que había tenido y quería desahogarse entre alcohol y música.
Además de nosotros, íbamos acompañados de otros cuantos amigos de la escuela, por lo que durante gran parte de la noche no estuvimos juntos, pero cuando ya eran cerca de las cinco de la mañana, comencé a preocuparme porque desde las doce que no veía a mi hermana, por Chang no me preocupaba porque seguramente hace ya rato se había encontrado con alguna chica y se había ido del lugar.
Luego de mira a mi alrededor en busca de Fuutie y no encontrarla decidí separarme de la desconocida chica con la cual bailaba para poder llamar a mi hermana al celular. Después de tres veces que al no contestarme una grabadora me mandara al buzón de voz, salí del lugar en busca de mejor señal. Era raro que mi hermana no me contestara una llamada a la primera, por lo que me estaba empezando a preocupar.
Una vez en la silenciosa calle a la que daba el local volví a llamar al celular de mi hermana y cuando ya había marcado tres tonos de espera pude distinguir una extraña luz en el piso, al otro lado de la calle. Crucé rápidamente con el corazón en un puño, tenía un mal presentimiento, y este aumentó al reconocer el celular de mi hermana botado a la entrada de un oscuro callejón.
-¡Fuutie!- la llamé mirando hacia la oscuridad, sin obtener más respuesta que un gato que salió corriendo del callejón -¿Fuutie estás aquí?- volví a preguntar al aire mientras entraba al lugar guardándome los celulares en el bolsillo de la chaqueta.
Todo estaba oscuro mientras seguía caminando entremedio de un inquietante silencio el cual solo aumentaba más mi miedo a lo que pudiese encontrar al final de aquel interminable pasadizo. Y mi mundo se hizo añicos cuando escuché un grito de dolor que podría reconocer en cualquier momento, por algo Fuutie era mi hermana favorita.
Corrí gritando su nombre hasta donde el callejón era cerrado por altos edificios, podía escuchar los gemidos de dolor de mi hermana hacer eco en las paredes, pero no lograba encontrarla entre tanto escombro que me rodeaba.
-Xiao… lang- escuché como me llamó con voz débil, y fue allí que logré localizarla a solo unos pasos de mí, tendida a un costado callejón.
-¡Fuutie!- exclamé hincándome junto a ella con rapidez, pero todo el alivio que pude sentir por un pequeño segundo murió cuando, a pesar de la poca luz que llegaba, pude distinguir que traía las ropas todas rasgadas y una enormes marcas de violencia en su cuerpo –Mierda Fuutie ¿Quién te hizo esto?- le pregunté acariciándole suavemente la cara llena de rasguños y mordidas. Un maldito la había violado y yo no estuve allí para defenderla.
-Xiaolang- volvió ella a repetir mi nombre cerrando los ojos al sentir mi tacto, para luego volver a abrirlos, mostrándome su eterna sonrisa –por favor… no hagas idioteces que yo…- me estaba pidiendo, pero no logró terminar la oración antes que, con un pequeño gemido, su voz se apagara y sus ojos tan castaños como los míos perdieran su brillo tan especial.
-¡No! ¡Fuutie!- exclamé al darme cuenta de lo que estaba ocurriendo -¡Hermanita! No me hagas esto por favor- empecé a gritar con un nudo en la garganta, mientras comenzaba a sacudirla de los hombros, pero sus ojos, ahora fríos, no daban señal alguna de querer volver a moverse –Fuutie, por favor… no me dejes…- seguí sollozando abrazada a su cuerpo inerte.
No sé cuánto tiempo habrá pasado, solo fui consciente que cuando el sol ya había salido fui separado del cuerpo de mi hermana por un oficial de la policía y fui entregado a los brazos de alguna de mis otras hermanas, no sabría decir cual fue, ya que mi mente seguía sin poder reaccionar a todo lo que estaba ocurriendo y solo podía mirar como un par de hombres envolvían el cadáver de Fuutie en una bolsa negra para poder sacarlo de allí.
-¡No!- grité al notar en ese momento que todo era cierto, que mi hermana había sido arrebatada por algún idiota de la manera más cruel que alguien pudiese imaginar, ya jamás volvería a mostrarme su tierna sonrisa ante cualquier idiotez que le dijera, ya no volvería a aconsejarme sobre qué mujer sería perfecta para mi, ya más nada. Ella ya no volvería a mi lado y mi vida comenzaba a caer por un oscuro precipicio.
Antes que alguien me pudiese detener, me hallaba corriendo por la ciudad a toda la velocidad que me daban mis pies. Fuutie siempre decía que esa era la mejor forma de olvidarte de todo lo que te aquejaba, pero el dolor seguía allí clavándose como un puñal en mi corazón.
Estuve corriendo alrededor de un par de horas, chocando con la gente sin detenerme a pedir disculpas, cruzando calles sin tomar en cuenta los vehículos con los cuales me cruzaba. Solo quería escapar, por eso no me detuve hasta llegar al bosque ubicado a las afueras de la ciudad, al lugar donde siempre iba cuando me peleaba con Fuutie o cuando quería estar solo.
-Sabía que en algún momento vendrías para acá- escuché la voz de Chang cuando me senté bajo un gran roble, aún con los ojos llenos de lágrimas –me he enterado lo de tu hermana… una verdadera lástima-
-Te juro que lo hare pagar Chang- le dije sin dejar de mirarlo, mientras golpeaba el piso con mis puños –Si encuentro al maldito que le hizo esto a Fuutie te juro que lo haré pagar por cada rasguño…-
-Entonces puedes empezar cortándote cada parte de tu cuerpo- dijo él con un pequeño deje de satisfacción en su voz –porque tú eres el principal responsable de su muerte-
-¿De qué hablas Chang?- le pregunté levantando al fin la vista hacia él, encontrándome que aun vestía la misma ropa de la noche anterior, tenía ligeras marcas de sangre y uno que otro golpe. Mi mente de inmediato comenzó a hacer teorías para su estado, pero yo era incapaz de reaccionar.
-Que tú mataste a tu hermana Xiaolang- me dijo él con odio contenido –Tú y tu estúpida perfección fueron los causantes de su…-
-¿¡Qué hiciste!?- le interrumpí, intuyendo su respuesta. Mientras me ponía de pie, con los músculos totalmente tensos por la furia contenida.
-Solo he equiparado las cosas, querido Xiao- dijo con una sonrisa llena de locura marcada en su rostro –Estaba harto que todas las personas que me han importado me hayan dejado con un "lo siento, pero prefiero a tu amigo", estaba harto de tu maldita perfección, harto que tú con tan solo una estúpida sonrisa obtuvieras todo lo que quisieses, mientras el resto de los mortales debíamos esforzarnos por conseguirlo. Ahora es tu turno de sufrir Xiaolang, porque tú y tu estúpida arrogancia que no te permitió ver el dolor de los demás fueron los que me llevaron a esto. Aunque lamento que la vida de tu hermana haya terminado así, me caía bien. Pero sé que la amabas, tal como yo amaba todo lo que me quitaste… Quería que sufrieras igual que yo-
Después de aquel discurso dado por quien fuese mi mejor amigo me abalancé hacia el golpeándolo con todas mis fuerzas. Él había dañado a mi hermana y tenía el descaro de contármelo en la cara sin una pisca de vergüenza.
-¡Vamos Xiaolang!- exclamaba Chang entre golpe y golpe que le daba en la cara sin hacer el mínimo esfuerzo por defenderse –puedes golpearme todo lo que quieras, pero eso no traerá de vuelta a Fuutie y lo sabes-
-¡No te atrevas a decir su nombre!- le grite mientras estampaba su cabeza contra un árbol, logrando que una gran cantidad de sangre comenzara a salir de su nuca, pero eso no lo detuvo a seguir hablando.
-Me hubiera gustado que estuvieras ahí cuando lo hacía mía… ¿Sabías que aun era virgen? Creo que eso fue lo más gratificante de…- no lo deje continuar, porque le estampe un combo en la cara, pero de todas formas él seguía riéndose de forma maniática.
Yo estaba cegado por la ira y supongo que fue por eso, que no fue hasta una gran cantidad de golpes luego de haberlo tirado en el piso, que me di cuenta que su risa ya no seguía y su cuerpo no reaccionaba de forma alguna a mis golpes.
A penas me di cuenta de esos detalles me alejé de su cuerpo. Tenía las manos y la ropa llena de sangre.
De alguna forma, con la mente completamente perturbada por lo que acababa de hacer, logré llegar a mi casa sin que nadie me viese, al menos hasta llegar a la oficina de mi madre, donde se encontraba ella, tan imponente y seria como siempre seguramente arreglando todo para el funeral de mi hermana… Fuutie, como la extrañaría. Más lágrimas silenciosas corrieron por mis mejillas.
-Mamá- la llamé, logrando que ella levantara la vista de los papeles y observara sorprendida mi atuendo ensangrentado –Acabo de asesinar a Chang…-
***
Hola!!
Aquí ya está un nuevo capitulo con alto contenido dramatico y algo más largo de lo normal, casi recién salido del horno. Casi por que lo termine anoche a las 4 am, pero quise dormir un poco y volver a leerlo antes de subirlo. Aunque de todos modos no me convenció del todo la parte final, ya que no sé si logré expresar de buena manera la angustia de shaoran :/ pero ahi me lo dirán ustedes ;)
Espero que ls halla gustado este nuevo capitulo que marcará un antes y un despues en la relación entre nuestros proagonistas, ya que como dijo Sakura, ambos se necesitan para salir del abismo en el cual se encuentran, y eso es lo que pretendo marcar en los siguientes capitulos, aunque aun no tengo ni la menor idea de como hacerlo xD
Paso también a agradecer los reviews, alertas y favoritos =) y como es costumbre, ahorita me pongo a responderlos para que luego no se me olvide y de paso ustedes no olviden hacer click en el botoncito verde de ahí abajo porque me gustaría saber su opinión sobre este nuevo capitulo ;)
Un beso enorme a todas/os. Se cuidan!
bye!
