Capítulo 4: ¿Recuerdos?
"¿Recuerdas lo que pensaste la primera vez que me viste?" Preguntó él mientras la acariciaba y dejaba suaves besos en su cuello.
"Recuerdo que me pareciste el ser más arrogante del planeta, me caíste muy mal" Contestó ella con una risita, por el recuerdo y por las cosquillas que le producían sus besos "A tí te parecí un espantapájaros con dientes de castor ¿No? No hace falta que me lo recuerdes"
"No" Respondió, muy seguro de sí, sin dejar de acariciarla "Me dí cuenta de que estuve tantos años ciego, sentí como una guerra en el estómago, me pareciste la mujer más hermosa del mundo" Ella abrió los ojos, incrédula.
"¿De qué hablas, Draco? Nos odiábamos, tú eras el niño rey sangre-pura y yo sólo era la..."
"La primera vez que te ví como realmente eras, fue en séptimo año. Tú entrabas al Gran Comedor y te quedaste plantada en la puerta, ya no recuerdo la razón. Solo sé que ese día...te ví por primera vez".
Sus ojos de acero clavándose en ella la hacían sentirse tan pequeña pero tan poderosa a la vez. Quería correr hasta él, quería envolverlo con sus brazos y besarlo como si no hubiera un mañana, sin importar que todos la vieran.
Quería decirle lo mucho que lo amaba.
"Apártate de ella, Parkinson" Murmuró una voz conocida cerca de las dos chicas.
Hermione se obligó a prestar atención y desvió la vista al frente, donde dos conocidos pelirrojos estaban a punto de asesinar a Pansy.
Oh, Merlín. ¿Es que no podían ser un poco ménos ridículos?
"Pans, es mejor que vayas a tu mesa" Murmuró Hermione. La morena asintió y sonrió malévola a los «amigos» de la ojimiel y se retiró silenciosamente -y con bastante altivez- a la mesa de Slytherin.
"¿¡QUÉ HACÍAS DEL BRAZ..."
"Silencius" Un movimiento disimulado de varita.
Se escucharon decenas de "Ohhh".
"Hablaremos después, Ronald. Ahora quiero almorzar en paz. He tenido una noche horrible, quiero paz" Siseó la castaña, jalando del brazo a los hermanos.
Cuando se sentaron, explotaron los murmullos y susurros de todo tipo a lo largo del Gran Comedor.
McGonagall suspiró profundamente desde su lugar, definitivamente la Srta. Granger daría más de un dolor de cabeza en el año.
"¿Qué ha sido eso, Mione?" Le susurró Ginny.
"Me he encontrado con Parkinson en el baño de los prefectos. Ha ocurrido...algo y ahora nos llevamos bien" Explicó, sirviéndose el almuerzo en el plato.
Ginny, Ron y Neville pusieron cara de asco ante lo que la castaña se servía: Un poco de atún y salteado de verduras. ¿Desde cuándo Hermione comía tan poco y tan...mal?
"¿Cómo que se llevan bien?" Continuó interrogando la pelirroja.
"Sí, como la gente normal, como tú y yo, como si fuéramos amigas, Ginny" Dijo la castaña llevándose un poco de comida a la boca.
Ginny arrugó el ceño. "¿Por qué se supone que eres su amiga? ¿Te salvó de morir o qué?"
"Algo así" Murmuró ella. Harry la miraba fijamente sin hacer ningún comentario.
"Pero...es Parkinson. No puedes simplemente decir que eres su amiga de la noche a la mañana ¿Qué rayos pasó Hermione?" Insistió Ginny.
Empezaba a enfadarse. ¿Por qué era amiga de Ginny en esa época? Ya no lo recordaba.
"Simplemente ocurrió, Ginevra. No es posible que después de una guerra tengamos que estar haciendo diferencias entre las personas, por la sangre, por las casas, por el status. ¿Es que no aprendimos nada?" Preguntó alzando la voz para que la mayoría la oyera y apretando fuertemente su tenedor.
"Si ella quiere ser amiga de Parkinson, yo no me opongo" Murmuró Harry.
Ginny lo fulminó con la mirada y Ron se puso azul de tantos intentos de gritar.
"Gracias Harry" Dijo Hermione con una pequeña sonrisa "¿Qué clase tenemos ahora?"
El moreno la observó por unos segundos antes de contestar. Hermione estaba rara, primero lo del desmayo, luego preguntar sobre la fecha, no asistir a las primeras clases, llegar junto con Parkinson, el uniforme cambiado, la manera de comer y el aplomo que tenía al hablar. Algo estaba ocurriendo.
"¿¡No le dirás nada, Drake?!" Chilló por enésima vez.
"Se lo diré cuando me parezca conveniente, Astoria" Respondió por fin Draco.
"Pero, pero... ¿Cuándo será conveniente? ¡Acaba de llegar con la sangresucia! ¡No puedes dejar pasar eso como si no fuera nad.."
El rubio giró la cabeza hasta encontrarse con las orbes esmeraldas de la chica. "¿De qué rayos hablas Astoria?" Siseó con odio.
Astoria retrocedió unos centímetros, intimidada ante la mirada encendida de los ojos de plata. Pansy sonrió disimuladamente.
"Te habla de que Pansy acaba de llegar del brazo de Granger" Le explicó tranquilamente Theodore Nott, sentado frente a él.
¿Que Granger qué? ¿Pansy qué? ¿Cuándo había ocurrido eso? ¿Astoria no hablaba de la carta?
"¿En qué mundo vives, Draco?" Se burló Blaise Zabinni. "Las estabas mirando fijamente, casi comiéndolas con los ojos"
Arrugó el ceño. No le gustaba para nada esa conversación.
"¿En qué estabas pensando cuándo me viste entrar?" Le susurró Pansy, solo para que él la escuchara.
"En nada que sea de tu incumbencia, Pansy. Ni siquiera te ví entrar" Susurró él con media sonrisa, recordando la manera en la que Granger lo había cautivado por unos segundos.
La morena sonrió pegándose más al rubio y acercándose para hablarle al oído. "Espérame en tu torre al término de clases, quiero contarte algunas cosas".
"También yo debo contarte algo, linda" Le susurró él, acariciándole visiblemente el brazo.
El espectáculo que brindaban era el de dos enamorados susurrándose palabras de amor. Astoria se estaba mordiendo los puños para no saltar sobre la morena y golpearla.
"Sólo...míralos Mione, no puedes ser «amiga» de alguien que intercambia saliva con Draco Malfoy, es...es asqueroso" Murmuró Ginny mirando con odio a la pareja en la mesa verde.
"Si tanto te molestan, sólo ignóralos, además no están intercambiando saliva" Le contestó Hermione sin darle importancia.
Pansy era amiga de Draco, la mejor amiga. Sabía que todo lo que hacía era para molestar a Astoria, nada más.
"¿No vas a contarme por qué llegaste del brazo con esa serpiente?" ¡Por Merlín, cállate Ginny!
"Ya te dije que no, Ginny. Es privado, muuuy privado" Exageró.
La pelirroja bufó. ¿Desde cuándo Hermione le escondía cosas?
"Si ella dice que es privado, déjala Gin. Es privado" Murmuró Harry.
"¡Pero, pero Harry!" Chilló la pelirroja. "¡¿Acaso no te importa que nuestra Mione esté entendiéndose con una serpiente?"
"Ni que estuviera acostándose con uno de ellos, Gin" Le dijo Harry, restándole importancia.
Sabía que le costaría caro haberle contestado así a Ginny, pero algo le ocurría a Hermione y él no podía quedarse sin saber qué era. Lo mejor era ponerse del lado de su hermana.
Ron comía sin ganas y Hermione disfrutaba verlo por primera vez en años sin abalanzarse sobre la comida. Debía haber practicado más veces el humillarlo frente a todos.
Cuando terminaron de comer se levantaron para ir a clases.
Hermione miró hacia la mesa de los slytherins y un estremecimiento la recorrió. Volvió a encontrarse con esa mirada fría pero a la vez abrasante del rubio.
Sus ojos se conectaron por un segundo y ella sintió un fuego nacer desde lo más profundo.
"Eres..lo..mejor que me...ha pasado en..la vida..Hermione" Le dijo él profundizando los movimientos.
"Oh...sí...Draco" Gimió ella, sin contestar a las declaraciones del rubio.
"Eres...simplemente...lo..mejor" Los músculos interiores de ella se cerraban alrededor del miembro de él. Era la gloria, ella era la gloria.
"Te amo...Draco" Gimió la castaña enterrando las uñas en la espalda de él y abriendo los ojos del color de la miel, tan hermosos, tan profundos, esos ojos que lo enamoraban día a día.
"Yo..a tí..cariño" Dijo él dejándose llevar y explotando junto con ella.
Se atajó al brazo de Pansy, quien venía caminando a su lado. ¿Qué rayos había sido eso? Él sólo estaba mirando a Granger cuando...
¿Él le había leído la mente a ella? ¿Ella estaba pensando en éso? ¿Legeremancia? ¡No! No usó legeremancia en ningún momento.
Él había sentido cada sensación, cada sentimiento. Un placer nunca antes experimentado al sentirla tan profundo, al sentirse tan adentro de ella. Y un calor raro, indescriptible, una ternura y una paz tan grande al mirarla a los ojos y saber que esa mujer era sólo de él.
¿Qué le pasó en esos segundos? Parecía un recuerdo, era como si se hubiera sumergido en un pensadero, pero, era imposible. ¿Un recuerdo de algo que nunca había ocurrido?
«Ni nunca ocurrirá» Se contestó él mismo, sintiendo un sabor amargo y un profundo dolor en la boca del estómago al aterrizar de frente con la realidad.
¡Había follado a Granger, por Merlín! No, eso no era follar. Eso...eso era hacerle el amor. Algo muy grave. ¿Había ella visto lo mismo? ¿Había sentido también como se le erizaba la piel con cada roce, como las miradas quemaban, como se estremecía el mundo?
¿Había ella sentido la misma emoción al escuchar las declaraciones de amor?
Miró a la castaña nuevamente, buscando que lo estuviese mirando también para encontrarle alguna explicación a lo que acababa de suceder.
No, ella ya no estaba. Ya se había ido con sus amigos.
"¿Estás bien Draco?" Preguntó Pansy, tomándole del brazo. Theo y Blaise los rodearon.
"Sí, solo fue un tropiezo" Murmuró enderezándose y arreglándose las ropas, que no tenían ninguna arruga. "Vamos a clase que Slughorn no es como Snape". Los demás lo siguieron.
Él solo quería llegar para volver a ver a Granger y encontrar una explicación a lo sucedido. No para verla a ella ni para sentir de nuevo todo aquello, no, para nada, obviamente no era por eso.
¿Qué rayos había sucedido?
Al llegar al aula, Ginny se sentó con Lavender, muy lejos de Harry, dejándolo solo, por lo que el moreno decidió recordar viejos tiempos y sentarse con sus dos mejores amigos.
"¿Ginny se enojó?" Preguntó Hermione. El moreno asintió.
Buen primer paso para Pansy. ¡Estupendo!
"¿Crees que después podamos charlar?" Preguntó Harry.
"Claro ¿Sucedió algo?" Porque hacerse la loca era el mejor remedio siempre.
"Nada importante" Murmuró el ojiverde. Miró de reojo a Ron y no pudo evitar que la imagen del pelirrojo le causara gracia.
Sentado en el banco con los brazos cruzados, los cachetes inflados, el ceño fruncido y la mirada fija en algún punto en frente de él. Estaba realmente enojado.
"¿Le sacarás el hechizo alguna vez?" Preguntó el moreno a su amiga en un susurro.
"¿No puedo dejarlo así para siempre?" Preguntó a su vez ella, inocentemente. Rieron con fuerza, la idea no era tan mala.
La puerta cerrándose y el saludo festivo del profesor Slughorn les avisó que ya todos habían llegado y la clase daba comienzo.
"¡Ohh, Señorita Granger! Me alegro tanto de verla nuevamente en pie. Ayer nos asustó bastante con su desmayo. ¿Todo bien?" Preguntó el profesor al ver a la castaña.
"Todo bien, profesor, sólo fue un susto. Muchas gracias" Le contestó ella con media sonrisa hipócrita. Después de la borrachera que el gordinflón se había pegado en su boda ya no le agradaba tanto.
"Me alegro, me alegro" Murmuró el profesor.
Hermione sintió una punzada en la nuca, alguien la estaba mirando. Volteó y nuevamente se encontró con los ojos del slytherin fijos en ella.
¿Qué pasaba con él? ¿Recordaba algo? ¡Tal vez Draco también había retrocedido en el tiempo!
Su corazón se detuvo por unos segundos ante esta posibilidad. Miró a Pansy como buscando una respuesta, pero la morena estaba muy concentrada hablando con Zabinni.
Slughorn carraspeó llamando la atención y todos fijaron la vista al frente.
"Hoy prepararemos una poción de amor" Comenzó. "Es parecida a la amortentia pero con diferentes fines. Se llama Destinorum. ¿Alguien puede decirme para qué sirve?
Oh, había olvidado la increíble sensación de conocer la respuesta. La castaña levantó la mano con entusiasmo.
"Señorita Granger, ilumínenos con su sabiduría" Dijo con una sonrisa el profesor.
"Sirve para crear una ilusión de amor parecida a la que crea la amortentia, pero con la diferencia de que el destinorum hace creer a quien se la bebe que la otra persona es su destino, quien debe estar a su lado"
"¡Perfecto Señorita Granger!" Exclamó Slughorn. "¡Cinco puntos para Gryffindor!"
Hermione sonrió. Como añoraba los puntos para su casa.
"¿Alguien más puede decirme algo sobre la poción?" Preguntó el profesor. Ignoró la mano nuevamente levantada de Hermione. "¿Señor Malfoy?"
Hermione sintió un estirón en la boca del estómago al oír su nombre.
"Posee casi las mismas características de la amortentia, solamente que en vez de reconocer mediante el aroma lo que nos atrae, cuando uno la huele sabe perfectamente a quién corresponde el aroma. Y se supone que ésa es la persona de su...destino" Explicó el rubio.
La castaña respiraba agitadamente. Era la primera vez que oía su voz, después de...bueno, no habían sido ni cuatro días pero, en realidad, ella sabía, fueron diez años.
Esa manera tan seductora de hablar, la entonación, la forma de arrastrar las palabras, el timbre de su voz. ¡Lo extrañaba tanto!
"Perfecto Sr. Malfoy. ¡Cinco puntos para Slytherin!" Lo felicitó Slughorn. "Aunque no está demostrado que quien uno se imagine sea verdaderamente su «destino».
El profesor les ordenó que prepararan la poción y él pasaría a revisarlas caldero por caldero cuando estuviera lista.
Ella se movió hasta el estante para tomar los ingredientes necesarios cuando sintió un aroma muy conocido detrás suyo. Menta y perfume francés. Aspiró profundamente y le temblaron las manos.
"¿Piensas terminar hoy, Granger?" Siseó la voz de Draco muy cerca de su oído.
No quiso voltear, sabía que si lo hacía le saltaría al cuello y lo besaría frente a todos. No quiso que ese instante terminara nunca.
El rubio vió perfectamente como le temblaban las manos y oía que su respiración se había agitado.
¡Hasta a él le pasaba lo mismo! ¿Qué rayos con Granger?
"Creo que te hice una pregunta, Granger" Volvió a sisear él.
«Tan sólo voltea y vuelve a mirarme» Rogaba Draco en su interior.
Pero ella no lo hizo.
"Piérdete Malfoy" Fue todo lo que dijo, más bien, todo lo que pudo pronunciar.
¡Le temblaba hasta la voz! Y una vez más...¿Qué es lo que sucedía con Granger?
Él no contestó, solamente estiró la mano sobre el hombro de ella y tomó los ingredientes del estante. Se dió media vuelta para volver a su lugar.
¡Cómo lo necesitaba! ¡Como lo amaba! Le partía el corazón tener que fingir, ya estaba cansada. Siempre era lo mismo, en reuniones, en cenas, en acontecimientos. Él solo era Malfoy y ella sólo era Granger.
Pero lo peor era que ahora él no la amaba.
"Draco" Susurró con dolor y suspiró profundamente, pensando que el chico ya estaba en su lugar.
El rubio en cuestión quedó paralizado. Aún no se había movido cuando Granger pronunció su nombre.
Sí, ella lo había hecho y él no estaba loco.
"Entiéndeme, Hermione" Le explicaba mientras daba vueltas por la oficina. "No puedo dejar a Astoria ¡Ya te expliqué esto mil veces!"
"¡Entonces no me pidas que yo deje a Ron! ¡Si tú no dejas a Astoria yo no me divorciaré solo por que tú me lo pides!"
"¡Maldición Hermione!" Gritó él y salió dando un portazo.
Se quedó recostado por la puerta y el suspiro de ella fue perfectamente audible a través de la puerta "Draco".
No lo dudó, entró nuevamente en la oficina y arremetió contra ella pegándola con fuerza a la pared y besándola con ansia, con rabia, con impotencia. Por querer estar con ella y sólo con ella, y no poder.
Se llevó las manos a la cabeza, le retumbaba de dolor. ¿Él no podía dejar a Astoria? ¿Eran esas algunas visiones del futuro? Volteó a ver a la gryffindor pero ella seguía buscando ingredientes, ajena a lo que ocurría con él.
"¿Se encuentra bien, Señor Malfoy?" Preguntó Slughorn acercándose al chico al notar el gesto de dolor.
Draco pudo notar como Hermione volteaba violentamente a verlo, como si estuviera preocupada.
«Como si yo le importara».
El rubio negó lentamente, sin poder hablar, ante la pregunta del profesor.
"Señorita Granger ¿Podría acompañar al señor Malfoy a la enfermería? Luego les diré cuando pueden terminar la poción." Les dijo el profesor.
Hermione asintió, no sin temor. ¡Ella sola con Draco! ¡Lo violaría!
Harry entrecerró los ojos y ella le hizo una seña de que se calmase, que no importaba, que podría con eso. Aunque dudaba seriamente de que así fuera, por motivos muy distintos a los que pensaba su amigo.
Pansy sonrió con emoción y miró a la castaña, quien antes de salir le devolvió una mirada que decía claramente «Auxilio, ayúdame, auxilio»
Draco caminaba lentamente, no quería que terminara ese trayecto hasta la enfermería. Hermione iba a su lado, restregándose las manos y con ganas de saltarle al cuello y meterlo en el primer salón vacío que encontrase.
Él buscó su mirada pero ella tenía la vista fija en el suelo, mientras caminaba unos pasos más atrás que él.
Si con su presencia sentía todas esas cosas y veía escenas de algo que tal vez ocurriría... Tocándola ¿Qué sucedería?
En una actuación digna de un premio de la academia, se llevó las manos a la cabeza y la apretó ahogando un gemido. Se tambaleó y fingió que caería al piso, preso del dolor.
"Oh, Merlín" Murmuró la castaña y se apresuró a tomarlo suavemente de los brazos y así evitar la supuesta caída.
"¡Bájame, Draco! ¡Bájame!" Decía ella mientras él la sostenía en sus brazos y la hacía dar vueltas y vueltas en el aire.
"¡No hasta que me digas cuánto me amas!" Le dijo él sin dejar de darse la vuelta.
"¡De aquí al infinito! ¡Lo sabes! ¡Bájame ya!" Pidió una vez más sin dejar de reir.
El rubio dejó de dar vueltas y la depositó suavemente en el suelo. Ella quiso dar unos pasos y se tambaleó a causa de lo mareada que le habían dejado las vueltas.
Draco se apresuró a sujetarla de los brazos. La pegó a su pecho en un abrazo.
La luna era la única testigo de sus demostraciones de amor, en una fría noche de invierno.
"Estás loco" Susurró ella después de un rato.
"Por tí" Le contestó él besándole la frente.
Se miraron a los ojos y ella sintió como Draco podía leerle hasta el alma. Él apretó sus manos alrededor de los brazos de ella y abrió los ojos haciendo que el gris de sus pupilas se hiciera más claro y más tormentoso.
Ella podría perderse en esa mirada hasta el fin de los tiempos.
"¿Estás bien?" Preguntó luego de un rato.
Draco asintió sin dejar de mirarla, tratando de buscar la solución a aquellos retazos de...sea lo que fuese que estuviera viendo.
El dolor le martillaba la cabeza, como si estuviera siendo sometido a miles de crucios en solamente esa zona de su cuerpo.
Hermione lo miró con pena, con lástima, era como si ella misma estuviera sintiendo su dolor. Metió la mano en el bolsillo sin dejar de mirarlo y sacó la varita. Con una floritura el ambiente se llenó de olor a miel y vainilla.
Él alzó la ceja en un obvio gesto de interrogación. Ella no respondió, solamente esperó.
Segundos después el gesto de dolor del rubio fue disipándose hasga volverse de sorpresa. La miró sin decir nada, pero preguntando tácitamente qué había hecho.
Ella se soltó de su agarre y lo instó a seguir caminando hasta la enfermería, envueltos en una burbuja del aroma tan peculiar y agradable.
"¿Entonces solamente me quedo aquí?"
"Sí, así. Solamente quédate allí, tu aroma me relaja" Le dijo él enterrando el rostro en su cuello y obstaculizando los movimientos de ella.
"¿Por cuánto tiempo?" Preguntó con media sonrisa.
"Toda la vida" Susurró él, sintiendo como poco a poco el dolor de cabeza que Astoria le había causado iba terminándose.
Ella era como una droga, él era adicta a ella.
Cuando llegaron a la enfermería Hermione no dudó en llamar a Madame Pomfrey. La mujer atendió a Draco y le diagnosticó migraña, inmediatamente le dió de tomar las pociones necesarias.
Hermione suspiró aliviada. Eran sólo nervios.
El ojigris no pudo evitar fijarse en el gesto de la chica, en realidad no pudo apartar la vista de ella en ningún momento. Granger parecía verdaderamente interesada en su estado de salud, por la manera en la que ponía atención a la enfermera cuando explicaba qué le había sucedido.
¿Sabría Granger lo que en verdad había sucedido? No, era imposible. Ella no se quedaría callada jamás si le ocurrían esas cosas, iría rápidamente a contarle a algún profesor y a meter la nariz en miles de libros buscando información sobre el tema.
Pero ¿Cómo sabía él que eso era lo que ella haría? En realidad no la conocía, en absoluto.
"Puede retirarse señorita Granger, muchas gracias por traer al señor Malfoy, él se quedará hasta la cena" Informó la enfermera.
Hermione asintió, aliviada de poder retirarse y se dirigió a la puerta sin dirigirle una sola mirada al rubio.
Pero Draco no se quedaría así, él tenía que hablar con Granger, descubrir si ella entendía qué pasaba.
Tenerla cerca una vez más.
Sin que Madame Pomfrey lo notara salió a hurtadillas de la enfermería, siguiendo a una cabellera castaña que se acababa de perder tras un pasillo.
Joder, que Granger casi corría.
La siguió de lejos hasta que la vió ingresar al baño y no dudó dos veces. Antes que la puerta se cerrara por completo metió el pie para que no se trancara.
Esperó a que ella notara su presencia pero no escuchó nada y se aventuró a ingresar.
La chica estaba de pie, de espaldas a la puerta, agarrada con ambas manos a la pila y su castaña cabeza agachada.
El corazón se le estrujó al darse cuenta de las lágrimas que caían sobre la pila. Ella estaba llorando, tal como lo había hecho él tantas veces en su sexto año.
"¿Por qué?" Se lamentaba en murmullos. "¿Por qué a mí? No voy a poder... No voy a poder verlo y que él no... No, no podré"
Si antes había sentido alegría por haber vuelto al pasado, ahora solamente sentía tristeza. Un profundo vacío se ceñía sobre ella, lo había perdido todo, aunque en realidad nunca lo hubiera tenido.
"Maldito pasado.. Maldito futuro" Sollozó. "Draco...mi amor. Y mi hijo...nuestro hijo...No..no no.." Lloró Hermione, doliéndole por primera vez la pérdida de su hijo, su niño, el fruto de su amor con Draco.
Sintió una presencia tras ella y llevó lentamente la mano a su varita. Con rapidez volteó y apuntó al intruso, con un hechizo en la punta de la lengua.
Nada. Estaba sola.
El rubio cayó sentado recostado por la pared de uno de los pasillos. Había corrido tan rápido como sus piernas se lo permitían. La gryffindor no podía haber dicho lo que dijo. No. ¡No!
"Mi Draco... Nuestro hijo" Murmuró el rubio repitiendo las palabras que había escuchado.
Era difícil explicar la sensación que le recorría el cuerpo. Temblaba de pies a cabeza y su mente no paraba de crear hipótesis tras hipótesis. Caminó hasta su torre con un pensamiento flotándole en la cabeza.
No le molestaba un futuro con Granger.
Hermione no asistió a la cena en el Gran Comedor, se encerró en su habitación el resto del día, no quería ver a ninguno de aquellos adolescentes hormonados que distaban tanto de ella.
Mucho ménos quería cruzarse con Ron.
Harry le llevó un plato bien cargado para que comiera, y ella agradeció el gesto.
"¿Por qué estás empacando, Mione?" Preguntó el moreno luego de asegurarse que ella engullera cada pedazo de alimento.
"Pedí mi traslado a la torre de Premios Anuales" Le explicó, tragando el último bocado de su cena. ¿Hace cuánto que no comía tanto?
"¿Por qué?" Quiso saber el chico.
"Soy Premio Anual, es mi torre. Y estoy cansada de las órdenes estúpidas de Ron" Le dijo ella, recostándose en el regazo de su amigo.
Él empezó a acariciarle el cabello. "¿Qué con Parkinson?" Le preguntó.
La castaña se sorprendió de que Harry no dijera nada sobre el cambio de sala común ni tampoco defendiera a Ron. "Fue buena conmigo en un momento..especial" Mintió, bueno, casi.
"¿Podrías explicármelo?" Insistió él.
Ella suspiró. "Es que, estaba en el baño de prefectos, y ella entró sin saber que yo estaba ahí, me ayudó sin chistar, es que tuve un pequeño accidente. Pasa que estoy en esos días en que..."
"Ok, ok, ok" La cortó el moreno. "Ya entendí, ya entendí" Le dijo con las manos alzadas.
Hermione sonrió. Hombres, tan fáciles de manipular.
"Y eso, ahora nos llevamos bien. Alianza de mujeres" El moreno asintió. "Es bonita ¿No crees?" Hermione tanteó el terreno.
"Bastante" Le dijo él. "¿Ella te ayudó con el uniforme?"
"Mmhh" Contestó moviendo afirmativamente la cabeza.
"No tengo problemas con que seas amiga de ella, Dumbledore estaría feliz por lo de la unión de las casas. Y si quieres mudarte a la torre de Premios Anuales por mí está bien, solo cuídate de Malfoy. En cuanto a Ron..."
Pero Hermione ya no escuchó más. Había olvidado totalmente que Draco también era Premio Anual.
"A ver, Pansy, explícamelo de nuevo por que no entendí nada" Dijo Draco.
Blaise y Theo asintieron apoyando a su amigo. Estaban los cuatro reunidos en la Torre de Premios Anuales.
"Yo estaba en el baño de prefectos cuando Granger entró sin saber que ya estaba ocupado. Y me ayudó sin chistar Me encontró en una situación delicada. Verán, yo estaba ahí, con una hemorragia horrible, llena de sangre escurriéndome por las pier.."
"¡Suficiente!" Gritaron Theo y Blaise a la vez, haciendo sonreír a la morena.
"Y eso, ya saben, alianza de mujeres" Terminó, como si fuera lo más normal. Theo y Blaise se retiraron a su sala común enseguida, cuando Pansy se ponía a hablar de esas cosas no había quien la soporte.
El único que no quedó conforme con la explicación fue Draco, quien iba a protestar pero fue interrumpido por unos golpes en la puerta principal.
¿Quién osaba interrumpir su paz?
Se levantó para abrir y se encontró con Astoria y sus grandes ojos verdes brillando en la soledad del pasillo.
"¿Qué quieres Astoria?" Preguntó arrugando el ceño.
"Quería saber cómo te encontrabas" Le dijo ella con la voz muy dulce.
"Estoy bien. Ahora que ya lo sabes, puedes retirarte" Siseó, haciendo el amago de cerrar la puerta en las narices de la chica.
"¡No!" Exclamó ella, medio con desesperación. Draco la miró con hastío. "Yo pensaba que tal vez...tal vez podríamos pasar la noche...juntos" Murmuró, tan bajo que él tuvo que hacer uso de todos sus sentidos para oírla bien.
"Lo siento, Greengrass, esta noche estoy con Pansy" Le contestó, abriendo un poco más la puerta y dejando ver la silueta de la morena, recostada en el sillón de la sala.
Frío y certero, un tiro directo al pecho. Para que la chiquilla no se hiciera ilusiones. Esta vez sí cerró la puerta en su cara.
"Ahora explícame mejor lo de Granger" Exigió el rubio una vez se hubo sentado en el sillón frente a la chimenea.
"Ya te lo dije, Draco" Murmuró la morena.
"Yo quiero la verdad, Pansy" Siseó el rubio.
Pansy sabía que no lo engañaría. Vamos, que era el rey de slytherin ¿Más serpiente que él? Nadie.
"No puedo decírtela ahora, Draco" Fue sincera, con Draco siempre funcionaba. "Pero prometo que apenas pueda hacerlo serás el primero en enterarte".
"Tiene que ver conmigo, ¿No?"
"¿Pasó algo para que llegues a esa conclusión?"
"Do ut des" Siseó el rubio.
"Bien" Dijo la morena al ver la terquedad de su amigo. "Granger tiene un problema"
"Yo tengo un problema también" Dijo él.
"Un problema relacionado al tiempo" Se explayó un poco más.
El rubio abrió los ojos con sorpresa. Bien, eso explicaba algunas cosas...o no explicaba nada.
"Creo que yo tengo el mismo problema" Murmuró.
"¿Qué?!" Saltó Pansy "¡¿Cómo que el mismo problema? ¿Vienes del futuro?"
Draco abrió la boca para contestar, pero la volvió a cerrar al darse cuenta de la gran declaración que le estaba haciendo Pansy.
Granger venía del futuro.
Pansy se tapó la boca con las dos manos y se maldijo internamente por ser tan bocazas. ¡Maldita sea! Le había prometido a Hermione que se callaría y a la primera oportunidad ¡PUM!
"Explícamelo Pansy" Exigió el rubio, masajeándose el puente de la nariz.
"¡No! No puedo Draco. No puedo" Y se puso a caminar por la habitación y a repetirlo como un mantra. Unos minutos después saltó hasta su amigo y lo apuntó con un dedo. "¡Prométeme que no le dirás nada hasta que yo hable con ella!"
El slytherin la miró con los ojos entrecerrados. Pansy nunca se comportaba así por ninguna chica. Lo de Granger tenía que ser realmente importante.
"Lo prometo" Dijo muy a su pesar. Él sólo quería encontrar a la castaña y obligarle a que cuente todo lo que sabía.
El rubio aprovechó la presencia de su amiga y le habló de lo que quería contarle desde el almuerzo.
"Esta mañana ha llegado la carta-compromiso con Greengrass"
"¡No!" Gritó una vez más Pansy. "¿Ya la firmaste?"
"Aún no" Pansy suspiró aliviada. "Pero sólo para que Astoria se desespere. Es obvio que firmaré"
"¡No puedes!" De repente Pansy se transformó de mujer asustada a fiera incontrolable. "¡Draco Malfoy Black, no puedes firmar ese absurdo compromiso!"
"¿Por qué no, Pansy?" Preguntó él.
"No puedo dejar a Astoria. Ya te expliqué esto mil veces"
"¡Por que no, Draco!" Chilló la morena. "Espera un tiempo más. Tal vez conoces a alguien mejor, en serio no puedo creer que hayas elegido a la odiosa de Greengrass, maldita sea Draco, eres un tremendo gilipollas. Ella te hará la vida imposible. Al final te enamorarás de otra mujer pero no podrás dejar a la zorra de Astoria por unas absurdas tradiciones Malfoy y..."
Bien, Pansy sabía más de lo que él creía.
"...Ella te engañará con un hijo y tú tendrás que quedarte con ella amando a otra persona que sí vale la pena al lado de la imbécil de tu esposa. ¡¿No puedes esperar a enamorarte ahora de esa persona antes de hacerlo totalmente a destiempo y repetir la misma maldita historia?!"
Draco se quedó mirándola de hito en hito.
"Son sólo suposiciones, Draco, espera un poco más para firmar" Dijo la morena recuperando la compostura.
Pansy se marchó no sin antes hacerle prometer a Draco que no firmaría el «maldito ridículo e innecesario estúpido» contrato de matrimonio con la chiquilla Greengrass, por lo ménos no tan rápido.
Realmente no le importaba no firmar el contrato, si lo hacía era sólo para no decepcionar a sus padres, quienes querían que su hijo se casara y tuviera descendencia.
¿Y qué mejor que un contrato de matrimonio arreglado?
Se quedó pensando en las palabras de Pansy y tratando de unir cabos. Granger venía del futuro, pero...¿Cómo? ¿Por medio de un giratiempos? Imposible.
Pero ése no era el mayor problema. ¿Él se enamoraría de Granger? ¿Y tendrían un hijo?
Las palabras de la chica no se le podían borrar de la mente. Era obvio que ella...Ella lo amaba. ¡Maldición! Granger lo amaba.
Granger, la rata de biblioteca, la que se escondía debajo de un uniforme de abuela. La chica que parecía una escoba en vez de una mujer. La prometida de Weasel. ¡La chica del trío dorado!
Era una tremenda locura.
Unos suaves golpes en la puerta interrumpieron su retahíla de ideas.
"Creo que ya te dije que no me interesa tu compañía esta noche, Astoria" Siseó al abrir la puerta.
Pero no eran los ojos de la chiquilla Greengrass los que le devolvían la mirada. Los ambarinos ojos de la prefecta perfecta le miraban con sorpresa y...¿Satisfacción?
"Granger" Murmuró, sintiéndose sin saber qué decir o qué hacer.
"Yo...eh...McGonagall...mi cuarto..mi torre...yo.." Balbuceó ella.
El rubio abrió más la puerta y la dejó entrar. "Mi cuarto es el de la izquierda" Dijo en un susurro.
La castaña se perdió en la escalera con su baúl flotando tras ella. ¿Cómo es que Draco la había entendido?
Se encerró en la habitación sin atreverse a salir y a enfrentarse al amor de su vida.
Draco se encerró en su habitación sin atreverse a salir y a enfrentarse con la chica que posiblemente en años venideros sería el amor de su vida, o por lo ménos a esa conclusión había llegado.
Obs: Todas las memorias pertenecen a Draco, él es quien recuerda en este capítulo.
Hola! Espero que lo hayan disfrutado. Gracias por sus comentarios, son geniales (los comentarios y ustedes tambièn) ¡Besos! Ann.
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