Agradezco mucho sus comentarios, aquí traigo el capítulo 4.
CAPITULO 4: LAS ESCALERAS EQUIVOCADAS
Finalmente el viernes había llegado y los alumnos ya entraban a la exhibición, aunque el profesor los reunió a todos. – ¿Ya están todos aquí? – preguntó mientras los observaba a todos, una vez que confirmo con la mirada que sus alumnos estaban reunidos, continuó – Excelente. Les pido de favor que traten de comportarse, no quiero "accidentes" ni tener que ir a buscarlos. Son… –mira su reloj –…las once en punto, a la una en punto los quiero de nuevo aquí para volver a la escuela ¿Preguntas? – concluyó el profesor, – Si ¿A la una de la tarde o de la mañana? – preguntó un chico que se ganó la mirada molesta del profesor, – Muy gracioso, joven. Dejemos que actué su sentido común y se conteste solo. Ahora si ya no hay más contratiempos, pueden comenzar – terminó e inmediatamente los alumnos se separaron.
Terrence y Melody se fueron cerca de la recepción, donde el hombre que se ocupaba de este lugar se le quedaba viendo a Melody hostilmente, cosa que Terrence notó – ¿Es o se parece? – le preguntó al recepcionista con una mirada y tono igual de hostil, lo que provocó que el hombre fijara su vista en otro lado.
– ¿De qué hablas? –le preguntó una confusa Melody, – Creo que al tipo de la entrada no le agradas y casi te perfora con la mirada – le explicó el chico y ella voltea a verlo y se pone un poco nerviosa, –Creo que aún me guarda rencor por la última visita –pensó ella –Si es que lo saqué de sus casillas la última vez que vine – terminó con una risa nerviosa que provocó que Terrence también sonriera, –Me preguntó ¿Cómo lo hiciste? – le dijo sarcásticamente para reírse a continuación, cosa que molestó un poco a la chica, – Muy gracioso, ya basta. Pues creo que sus obras no están organizadas por tendencias, no las acomodaron muy bien. Así que ¿Qué te parece si primero vemos las de abajo y luego las de la planta alta? – le preguntó Melody, – Creí haberte dicho que me daba igual, que tu decidieras – le recordó Terrence un tanto seco, – Si, lo recuerdo – suspiró resignada – A todo esto ¿Cómo es que estas en esta clase si no te interesa? Digo, a diferencia de otras materias, nunca has faltado ni una sola vez, ahora que me doy cuenta – apuntó ella, – No lo sé, supongo que es por la pintura y el dibujo, el arte en general – contestó pensativo, y era cierto, no sabía la razón por la cual él hacía eso, – ¿Le gustaba a tu hermano? – preguntó la chica suponiendo, –Creo, no lo recuerdo – contestó por inercia, pero se dio cuenta de lo que le respondió y que la chica tenía algo de razón, se sonrojó y se molestó – ¡Ya deja ese tema! Dijiste que primero viéramos abajo, pues adelante, camina que yo te sigo – desvió el tema y se llevó a la chica empujándola al principio, hasta que esta caminó por sí sola, molesta por la actitud del chico.
Deambularon un poco, – ¿Ves alguna pintura o escultura que llamé tu atención? – preguntó ella queriendo iniciar con el reporte, –Ninguna – respondió el chico, – ¿De verdad? – volvió a preguntar y el chico fijo su vista en un cuadro gigantesco puesto en el suelo con el dibujo de un pez monstruoso y sonrió, – Bueno… "El Abismo de las profundidades", es tétrico, me agrada. En especial el pez, pareciera que si caes te fuera a devorar – dijo fascinado y la chica vio el cuadro, – Es cierto, pero a mí me da miedo – dijo algo nerviosa, esto provocó que Terrence riera, – No sé por qué no me sorprende – se burló, – ¡No te burles! No es gracioso – le reclamó, – ¿Bromeas? Claro que lo es – continuó burlándose él, ella molesta sigue caminando con un divertido Terrence atrás de ella, cuando se detiene a ver una escultura, una rosa roja gigante, muy hermosa.
– A mí me agrada esta – le comentó al chico, – "La Encarnación del Espíritu" – leyó el título, – Típico – comentó él, – ¿Por qué lo dices? – preguntó ella, –Es una flor, una rosa. Algo que les interesa mucho a las chicas – respondió como si fuera lo más obvio, – ¿Sabías que eres malo? – le preguntó molesta, –Si, nunca lo he negado – le sonrió cínicamente y ella lo mira aún más molesta por su cinismo, –Vayamos al piso de arriba, tal vez encuentre algo que no provoque que te burles de mi – finalizó fríamente la chica, –Si no necesito de nada para burlarme de ti – continuo Terrence divertido, provocando que la chica gritara de frustración, para su mala suerte pasaban cerca del profesor.
– ¡Señorita Sweets! Debo recordarle que se encuentra en una galería y debe guardar silencio para no importunar a los demás visitantes, no estamos en un mercado ¿Comprende? – la regañó, –Disculpe profesor, no volverá a ocurrir – se disculpó y miró aún más molesta a Terrence quien trataba de no reír a todo lo que sus pulmones podrían dar. Molesta y a paso veloz, para separarse del chico subió al siguiente piso. Comenzó a observar las pinturas y una especialmente le fascinó, tan absorta quedó que no se percató que Terrence ya la había alcanzado.
- Si no fuera porque se dice que Guertena nunca pintó a personas reales, me encantaría conocer al modelo de este cuadro – comentó para sí misma y luego leyó el titulo – "El Retrato Olvidado". Parece… – se vio interrumpida, – ¿Qué cosa? – preguntó el chico y ella dio un pequeño brinco, – ¡Terry! – dijo sorprendida, –Que no me llames así – le dijo molesto, –Y tú no aparezcas así, me asustaste – le reclamó ahora ella, –Si, si, si ¿Qué decías del cuadro? – preguntó él, puesto que sentía una extraña conexión con él, – Pues que parece un príncipe dormido, a pesar de esa chaqueta hecha jirones – terminó su comentario, – No está hecha jirones, así es el diseño – le corrigió, – ¿Cómo lo sabes? – preguntó ella, –Porque así era la chaqueta favorita de mi hermano – explicó, –Eso no tiene nada que ver con el cuadro – apuntó ella, –No, pero el modelo del cuadro, se parece mucho a mi hermano – le confesó lo que pensaba desde la primera vez que lo vio y la chica se sorprendió, – ¿Q U É? ¿Tu hermano conocía a Guertena? – preguntó incrédula, –Lo dudo, pero se me hace extraño que se parezcan mucho. Me sorprendí la primera vez que lo vi, ya sabes, cuando te ganaste el "aprecio" del tipo de la entrada. Él nunca dijo nada, nunca me guardó secretos – terminó por confesar, – Sí que es extraño – pensó ella – ¿Crees que podamos encontrar alguna pista en las obras de Guertena? – le preguntó ella, –No sé, pero investiguemos. Luego volveremos a ver las de abajo – le dio la razón y así los chicos revisaron cuadro por cuadro, escultura por escultura hasta que llegaron a un cuadro inmenso. – Habrá que revisar entre los dos este – dijo la chica – "Mundo Fabricado" – leyó la chica, la luz parpadeo y Melody miró la lámpara del techo – Tranquilízate, es solo que parece que no dan mantenimiento –explicó el chico – ¿Por qué no vas a quejarte con el tipo de la entrada? – se burló el chico ganándose una mirada asesina de la chica, – Deja de burlarte y sigue revisando el cuadro – le ordenó y Terrence dejó de sonreír, no le gustaba que le ordenaran, pero le interesaba encontrar a su hermano así que por esa vez hizo lo que le pedían.
Después de un rato revisando el cuadro, – Nada ¿Y tú? – preguntó Terrence, – Tampoco, pues vamos abajo –dijo la chica y ambos caminaron y notaron que no había nadie por ningún lado, ni sus compañeros, ni el profesor, bajaron y ni el recepcionista estaba y la luz se apagó. – Si esto es una broma, no es graciosa ¡¿Dónde están todos?! – terminó gritando el chico molesto, – No creo que entre todos nos quisieran jugar una broma, había también varios desconocidos – puntualizó ella, – Yo me largo –dijo Terrence molesto y se fue rumbo a la puerta, pero esta no abría, provocando que el chico que ya estaba molesto, gritara y la golpeara, – Cálmate, busquemos otra salida – recomendó Melody, pero Terrence no la escuchó por seguir golpeando la puerta, – Está tan enfadado que ni siquiera escucha – lo vio resignada – Iré a ver si una de las ventanas abre – le dijo pero sabía que él seguiría en lo suyo, fue hacia una de las ventanas pero tampoco cedían – Es inútil – dijo tristemente, – ¿Qué cosa? – le preguntó aun molesto, –Las ventanas tampoco abren – le explicó, – Voy a buscar algo con que romperla – le propuso la solución, – ¿Qué? – preguntó ella un tanto desconfiada, – Pues una silla, algo, tal vez una escultura – le dio la lista y ella se alarmó con lo último mencionado, – ¡¿Qué estás loco?! ¡¿Sabes cuánto valen esas piezas?! ¡¿Cómo pagaras?! ¡Y si no tienes dinero suficiente te encarcelarán! – le gritó la chica, – ¡¿Y qué quieres que hagamos?! –le preguntó molestó, – ¡Pues busquemos otra salida! ¡Y aunque suene tonto…! –Melody bajó el tono de su voz – tal vez encontremos una llave que nos ayude a salir de aquí – terminó un tanto avergonzada por su ultima sugerencia, Terrence gruñó y comenzaron a revisar en la recepción sin encontrar nada. Frustrados, comienzan a buscar otra salida, pero sin encontrar nada. Decidieron regresar a la recepción encontrando algo extraño, unas escaleras que bajaban y que no habían notado.
– Esas escaleras no estaban ¿Verdad? No estoy alucinando ¿Cierto? – pidió saber la chica que empezaba a poner nerviosa, – No, yo tampoco las vi – le reafirmó él, –Pero ella es una despistada y yo estaba tan enfadado que tal vez ni las noté – meditó el chico, – ¿Debemos bajar? – preguntó Melody nerviosa, – No hay más salidas – le contesto el chico que se veía muy tranquilo, ya su ira se había apagado, – Podría llevarnos a otro lado – decía Melody con un presentimiento extraño e inquietante, – No lo sabremos si no lo intentamos –le dijo Terrence y Melody pensó en si seguirlo o no, – De… de acuerdo – finalmente aceptó no muy convencida. Comenzaron a bajar y Melody se aferró al brazo del chico, él lo notó pero decidió no decir nada, ya cuando estuviera calmada se burlaría de ella. Finalmente llegaron a una habitación en la que se encontraba una ventana y un jarrón con dos rosas en su interior, una blanca y la otra jaspeada, los colores que la conformaban eran rojo y blanco, como si fuera una rosa blanca manchada de rojo, – Allá hay una puerta, vámonos – dijo Terrence encaminándose con Melody, pero la chica se soltó de él, – Tengo la impresión de que debemos llevarlas – le dijo al chico, – ¿Para qué? – preguntó el dando a entender lo poco que le importaba, – Las chicas y sus flores – pensó Terrence rodando los ojos, – No lo sé, pero quiero llevarlas – le pidió, – Haz lo que quieras – le dijo mientras salía de la habitación, Melody tomó las rosas y lo siguió. Afuera lo encontró viendo un cuadro que se llamaba "La Dama de azul", – Tardas demasiado – le señaló, – Lo siento - se disculpó ella, – Vámonos ya – le dijo y ambos chicos caminaron, pero al pasar delante de la ventana de la habitación de la que salieron, vieron como un líquido rojo se derramaba desde el interior. – ¿Eso es sangre? – preguntó la chica aún más nerviosa, – No lo sé, iré a ver – le propuso Terrence con una tranquilidad que Melody no entendía, – ¡No! – le gritó al chico que estaba por tocar la perilla, –No sabremos si no averiguamos – le dijo Terrence en su imbatible calma, – Esta bien – accedió no muy convencida, –Aunque si quieres, puedes quedarte – le ofreció Terrence, sabía cómo manejar a las personas para evitarles ataques de pánico, había tenido que aprender cómo hacerlo, puesto que uno de los defectos de su hermano mayor Garry era alguien asustadizo, puesto que no le agradaban las películas de terror y en definitiva no le agradaba entrar a las casas embrujadas de los parques de diversiones – No ¿Acaso no has visto que en las películas de terror no es buena idea separarse? – le señaló la chica a un paso del terror, Terrence suspiró y rodo los ojos, – Ven entonces – le ofreció su mano y Melody la tomó. Terrence abrió la puerta, ambos chicos entraron y descubrieron dos cosas que hasta Terrence empezó a sentirse nervioso. La primera era que donde estaban las rosas chorreaba un líquido rojo que no sabían que era y la más terrible de las dos, ya no había camino de regreso, las escaleras habían desaparecido.
Tuve problemas para nombrar el capítulo, aun no quedé convencida. De todas formas no podía seguir teniéndolo sin publicar por no saber cómo nombrarlo. Acepto todo tipo de comentarios, nos veremos en el siguiente capítulo.
