El festival de Ame no Uzume.
Ace sale del líquido por sus propios medios, el lago ha perdido la transparencia propia de un cuerpo de agua y luce ahora un blanco lechoso y extraño, junto con una consistencia desagradable. ¿Dónde está? ¿Por qué está calado hasta los huesos y porqué el agua tiene esa viscosidad nauseabunda?
Su mente es un remolino de recuerdos que se amontonan y se mezclan y mientras camina con dificultad por el fondo resbaloso del lago para llegar hasta a la orilla trata de poner su mente en orden.
Lo primero que recuerda es que se encontraban en una isla, procurando provisiones, cuando escucharon acerca del extraño festival que tenía a lugar esa misma noche. Sin dudarlo Ace anunció que se quedarían una noche más para poder ver la celebración y partirían a la mañana siguiente. Emocionados sus compañeros compraron una bebida alcohólica típica de la isla y todos juntos se dedicaron a beber y ver las danzas del festival.
Ya cerca de la orilla ve a sus nakamas que se descostillan de risa, seguramente por su aspecto, pero están rodeados por los pobladores y no pueden acercarse a ayudarlo. Ace tiene un mal presentimiento, por el modo en que la gente del pueblo se aleja de él a medida que se acerca a ellos.
Sus compañeros finalmente lo rodean y la dan palmadas y le hacen bromas ante la mirada atónita, a veces horrorizada de las personas locales. Busca preguntar qué paso, pero sus nakamas no le responden e insisten en reírse de toda la situación y lo invitan a volver al barco para seguir la fiesta porque la gente de pueblo no parece muy contenta de que él haya caído en el lago, interrumpiendo el ritual.
Ace se encoge de hombros y decide hacer caso omiso de los lugareños y empezando a seguir sus bromas va con sus compañeros hasta su barco para beber toda la madrugada.
Frente la desorientación inicial Ace, los piratas Spade hacen esa noche la promesa de no contarle nada a su capitán, pues lo que él no sabe no puede dañarlo: ojos que no ven, corazón que no siente.
Sin embargo en el pueblo quedo registrado el incidente y he aquí lo que fue escrito en el registro de la historia del pueblo de Ame no Uzume:
Era una noche cálida y las estrellas brillaban sobre el oscuro manto azul. Las personas del pueblo estábamos todas vestidas acorde a la celebración y danzábamos entorno al fuego, al ritmo de los tambores. De distintas edades, estaturas y tamaños las personas del pueblo bailábamos frente al lago, rodeando la pira de fuego que habíamos armado con varios días de anticipación. Los vasos rojos empezaron a circular por entre los danzantes y todos mojaron los labios, dejando que los recipientes pasaran a la siguiente persona. Cuando ya todos habían bebido, incluidos los forasteros y entre ellos los piratas Spade, hicimos la ya tradicional hilera y repetimos el baile mientras comenzábamos a rodear el pequeño lago a mitad del cual está el templo consagrado a Tsukiyo.
Los visitantes fueron invitados a participar del baile sagrado, pero con la advertencia de no ingresar al lago bajo ningún motivo, pues la diosa habita en sus profundidades y las visitas que llegan sin anunciarse no son bienvenidas. Pocas son las personas que han tenido la mala suerte de caer al lago durante tan importante festival y entre estas, aún menos son las que no han conocido un destino cruel y terrible. Pero tristemente nuestras palabras son tomadas a la ligera.
Con hilaridad y presteza se colocan al final de la larga hilera y torpemente repiten nuestro baile sagrado, dedicado a la diosa de la fortuna y el autoconocimiento y cuya representación es, no sólo la luna sino también los espejos. A ella están dedicados todos los objetos y superficies reflejantes.
Algunos de nuestros más hábiles danzarines hacen malabares con antorchas y el capitán de los piratas, tan temerario como ebrio se toma el atrevimiento de buscar imitarlos. Como todos los años permitimos a los forasteros participar nadie intenta detenerle y pronto comienzan los cantos de todas las voces de nuestro pueblo a elevarse al cielo: "Omo-shiroi, oh diosa de la fortuna, ahora vemos a través del espejo, pero pronto veremos cara a cara y sabremos la verdad. Guía nuestra, déjanos saber de nosotros y de los demás, lo mejor y lo peor para actuar con sabiduría y atraer tu gracia sobre los campos y las cosechas. Somos Ame no Uzume, construido en tu nombre para tu regocijo, queremos que tu delicada mirada y tus suaves pasos de doncella siempre nos acompañen. Okame, oh sensual diosa de inalcanzable belleza, besa nuestras frentes para que el autoconocimiento nos empape y nos aleje de las malas elecciones"
Fue entonces cuando el muchacho hizo una extraña y temeraria pirueta que de algún modo terminó logrando que cayese al medio del lago. Nunca nadie, de todas las personas que habían caído al agua sagrada habían llegado tan cerca del templo. Las aguas removidas salpicaron los primeros escalones del recinto y todos quedamos en un silencio repentino, producto del miedo de enojar a nuestra diosa y del peligro que es para el que cae, en especial durante semejante fecha.
De inmediato el agua empezó a cambiar de color, burbujeando y formando extrañas olas. Todos nos quedamos paralizados de horror, por suerte algunos de nosotros tuvieron suficiente cordura para detener a los demás piratas que sin dudas querían ir a buscar a su torpe capitán. No tardo más de unos segundos en volver a emerger. Un gesto de completa desorientación en su cara mientras nadaba hacia la orilla hasta que logró hacer pie para poder salir caminando.
Se alzaron los murmullos de nuestros habitantes advirtiéndoles a sus compañeros de las terribles consecuencias de haber interrumpido el ritual y haber perturbado las aguas del lago sagrado. Pero de nuevo, no nos escucharon.
Cuando el que cae no pertenece a nuestro pueblo ninguno de nosotros corre riesgo directamente, pero eso no significa que deseamos que la furia de Okame caiga sobre los extranjeros que nos visitan, aunque no todos piensan igual, especialmente porque cuanto más alejados de su mundo interno estén los que caen, peor es el castigo para ellos y cuando se marchan se llevan consigo toda la mala suerte del pueblo durante varios años. La caída de ese joven al lago sagrado fue el inicio de una temporada excepcionalmente buena en las cosechas y nuestras plegarias están con él, porque si bien no podemos cambiar los designios de la diosa fortuna, no deseamos nuestro bien a costa de las desgracias ajenas...
Con honda tristeza descubrimos varios años después que el joven pirata sufrió una muerte horrible y mucho tememos que este haya sido el designio de nuestra hermosa Diosa, por la afrenta cometida en ese festival. Es nuestra intención dejar por escrito esta historia para recordar la memoria del muchacho y la confirmación del hondo poder de Okame. Que Nuestra Diosa bese su frente en la otra vida y le perdone los pecados cometidos en esta.
Notas: Los sueños (no estoy al tanto de si esto aplica para las alucinaciones, pero supongamos que sí) al ser un producto interno, o sea de nuestro propio cerebro, pueden transmitirnos miles de datos por segundo durante la fase REM por lo que un sueño que parece haber ocupado la totalidad de nuestra horas de descanso, solo dura algunos segundos o minutos. Aclaro esto para explicar porqué Ace tarda tan poco en emerger del agua, sin embargo tiene un sueño/alucinación, muy vivido y lleno de detalles y sensaciones. Por otro lado las diosas mencionadas son en realidad dos diosas japonesas que tienen poco o nada que ver ni con los espejos, la luna o la fortuna, pero soy malísima para inventarme nombres, sepan perdonar. Las diosas son, Okame, también llamada Ame no yume y Omo Shiroi es una exclamación que hace la diosa Amateratsu al ver su propio reflejo.
