Disclaimer: Cuánto me gustaría que Durarara fuera mío... Pero le pertenece a Ryohgo Narita.
Para: 10Pairings~
Advertencia: Bueno, alerta de spoilers si no has terminado al menos la primera temporada del anime.
Pairing: Izaya/Anri.
Vanilla dice... Si Izaya de por sí está loco, entonces considero que en este One-shot me salió como todo un enfermo mental, ojalá y no tenga razón Uu.
Guerra improvisada
Izaya soltó una sonora carcajada. Era el cuento que había escuchado desde siempre. ¿Saika, amar a las personas en su lugar? ¡Por supuesto!
Le sonrió. No podía haber otra cosa más divertida, una situación más bizarra y extraordinaria. Estaba frente a otro fanático de los humanos, o debería decir… ¿Otra?
Una pieza esencial en su tablero, sin ella no hubiese llegado tan lejos. Anri siempre estuvo dentro de sus planes, dentro de su cabeza. ¿Cuál sería la mejor manera de utilizarla?
"Saika, Saika, Saika, Saika, Saika, Saika".
Constantes y obsesivos pensamientos que lo volvían loco, que le hacían imaginar el momento en el que por fin estuvieran frente a frente.
Y allí estaban. El sueño se había hecho realidad. El corazón se le aceleró por la emoción, casi se le desbocó cuando la chica desenvainó la espada, era más que espléndido. ¡Simplemente irreal!
La sonrisa se le ensanchó. El primero, el segundo ataque y su navaja chocando con la katana. Un éxtasis tan fantástico como el momento, lo embriagó. Ya no era cuestión de cuentas pendientes, se trataba de alago inexplicablemente diferente.
Anrí frunció el ceño ante todas sus estúpidas rabietas, pero a él no le importó, deseaba alargar el instante.
Jugar con la pistola que tenía entre las manos fue buena idea. Aquella que la propia Anri le entregó indirectamente. Apuntó, se volvió a reír, quitó el seguro burlonamente. Pero es que las expresiones de la muchacha eran tan divertidas que, no podía ir al desgraciado punto, al objetivo de su entrevista.
─Te declaro la guerra ─dijo al fin y le miró de reojo.
La cínica sonrisa de sus labios la ofendía, el sarcasmo de sus palabras la sacaba de quicio. Y aquél anuncio tan desconcertante, ¿qué era todo eso? Sus orbes se fijaron en las del otro, se aferró al mango de la espada. Atacar no parecía ya una buena idea…
─Amo a los humanos ─volvió a musitar Izaya─, los amo tanto como tú.
De nuevo, el moreno se deleitó con la mueca de la joven. El aire se tensó más a su alrededor. Era hora del acto final.
─… Y de ninguna manera permitiré que los tome una espada cualquiera.
Afirmó. El último gesto de superioridad.
─Los humanos son mis juguetes.
Ego, burla, desprecio, sonrisas.
¿Para qué quería a Shizuo? ¡Mejor dejárselo a ella! Y qué mejor que nada que hacerse a la idea de imaginárselo cortado en pedacitos.
Con todo, dio media vuelta y caminó en dirección opuesta con paso acelerado y alegre.
"Desagradable". Esa fue la única palabra que cruzó por la mente de Anri, ese tipo de verdad sería una molestia, ¿había sido buena idea dejarlo ir?
Izaya disfrutó de lo poco que quedaba de tan magnifica conmoción, el corazón se le salía del pecho. No sabía que una pieza tan común pudiese ser tan divertida.
Tan sólo era cuestión de tiempo, un poco más y la guerra de verdad, daría inicio.
