Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a Stephanie Meyer. Por lo tanto aunque quiera Edward Cullen no me pertenece, ni Bella, ni Jacob, ni cualquier hombre guapo de la saga Twilight. ¿Injusto? Sí, lo sé. De modo que lo único personal aquí es la trama. Ni modo.


Capitulo 3: Porque eras tú.

Tenía muchísimo sueño. Había dormido tan solo 4 horas y hasta había alcanzado a saludar a Charlie, toda una hazaña. ¿Por qué? Porque estuve partiéndome la cabeza realizando dos ¡Sí, dos! Informes de Biología.

Odiaba más que nunca a las células y sus malditas funciones.

Ribosoma, Retículo endoplasmático rugoso, liso, núcleo…odiaba todo lo que se relacionara con células eucariontes. Era un hecho que no estudiaría nada relacionado con ciencias, aunque me fuera excelente en el ramo.

Antes muerta.

Además como ya no estaba en acción el plan de alejamiento contra Cullen, me permití dormir 30 minutos más. Mala maniobra pues ahora estaba llegando tarde a clases. Cuando Yo nunca llegaba tarde.

¡Perfecto!

Mi vida cada día era más perfecta. Y por favor noten el sarcasmo.

- Srta. Swan – llamo la directora - ¿Llegando tarde? ¿Usted? –

Afirme con mi cabeza. ¡Lo único que me faltaba! Que la directora me pillara tratando de entrar sin anotarme en el libro de atrasos. Camine desganada hacia el libro y con un lápiz coloque mi nombre y firma.

- Espero no se vuelva a repetir querida, es una lástima que manches tu intachable hoja con esto. Aunque uno no es nada. Vaya a su clase sin demoras por favor -Dijo y continúo con su habitual rutina de regaños hacia los habituales atrasados.

Bostecé y me dirigí al tercer piso. Mis pies pesaban mucho pero aún podía caminar. Ya había llegado a los últimos escalones cuando una figura al final de la escalera llamo mi atención.

- Pensé que ya no venias – Dijo con sus brazos cruzados sobre su pecho. Suspiré.

- Pues ya me ves, estoy aquí. No te ibas a quedar sin tu informe – saque de la mochila una carpeta con un informe pulcramente confeccionado y se lo estiré.

- No era por eso que estaba preocupado –

¿Preocupado? Note que él también llevaba su mochila, por lo que tampoco había entrado a clases. ¿Me había estado esperando? Saco de su bolso una carpeta parecida a la mía y me la mostró.

Era un informe de biología, incluso con más hojas que el mío. Inaudito. ¡¿Ya había hecho su informe, y aún así yo me había quedado hasta las 3 de la mañana haciéndole el suyo?!

De seguro cuando pase por su lado tratando de ignorarlo, mi ceño estaba más que fruncido. Quizás hasta mis cejas parecían una sola. Estaba muy enojada.

Escuche una risita proveniente de mi espalda pero con el sueño que tenia de seguro lo había imaginado. No me importaba tampoco.

Engreído.

Entramos a la sala, juntos obviamente, y todos nos quedaron mirando. Después de una semana desde que él rumor había corrido por el instituto nadie nos había visto juntos. Esta era, como decirlo, la primera aparición en sociedad. ¿Era eso lo que el buscaba al esperarme?

Lo tenía todo planeado. Aunque aún no puedo entender el porque, pero ya ni modo. Para el bien de mi poca salud mental decidí dejarlo estar Ya se aburrirá y me dejara libre, y en el peor de los casos nos graduaríamos en 4 meses más. De ahí no lo volvería a ver nunca más.

- ¿Por fin le pediste una disculpa? – Me pregunto Alice cuando llegue a su lado al fondo del salón.

- Si y no- Le respondí desganada.

- ¿Cómo es eso? -

Sabía que la profesora escuchaba – o suponía escuchar- nuestra breve conversación susurrada por lo que decidí contarle todo a Alice, disimuladamente mediante una infalible notita.

"Que sí, le pedí disculpas. Pero no me las acepto y me pidió a cambio dos cosas. Que fuera su tutora de biología y…"

"¿Y qué?"

"Ay Alice. Ni yo entiendo lo que me pidió."

"¿Qué cosa? Dímelo."

Me demoré un rato en decidirme a contarle. No era fácil, ni para mi era fácil entenderlo ¿Qué pensaría Alice de mi si le contara que accedí? ¿Quizás pensaría que yo…?

Mi amiga no era conocida por tener la paciencia como cualidad principal así que se acercó aprovechando que la profesora estaba de espaldas anotando unos ejercicios matemáticos cuando me volvió a preguntar.

- Si te pidió algo obsceno te juro que lo mato – me susurro arrugando con sus pequeñas manos el papel.

- ¡No!.. o sea.. me pido que... -me acomode en el asiento.- pero no le vayas a decir a nadie. ¡Por favor! –

- Cuéntame –

- Que "saliéramos" – le dije haciendo las comillas con mis dedos.- Que aparentaremos salir, tal como yo lo había dicho frente a Mike y su grupito.

La mandíbula se le desencajo medio centímetro de lo habitual. Estuve a punto de levantarme y llevarla a la enfermería cuando comenzó a reírse no tan disimuladamente. Tuvimos todos los ojos del salón puestos en nosotras y Alice, a pesar de eso, no paraba con su show. Ya podía escuchar como la sangre de la profesora hervía en su cabeza y como de su boca salían las palabras atropelladamente.

- Swan y Brandon, salgan de mi clase ¡Ahora mismo! –

¡Genial! ¿Es que este día no podía empeorar? Mi conducta intachable estaba irremediablemente manchada. No es que me importara mucho pero las becas no se las daban a los desordenados. Primera vez que llegaba atrasada a clases, primera vez que me expulsaban de la sala y todo por culpa de una sola persona ¿Es necesario que diga su nombre? ¿NO, verdad?

Salimos, Alice aún riéndose tratando de ocultar su risita con una mano y yo con la mirada en el piso. Cuando cruzamos el umbral estalló en una gran carcajada.

- ¡Alice!¡¡¡shhhh!!! – trate inútilmente de taparle la boca. Inútil digo porque con sus movimientos de bailarina se escabullía con una facilidad envidiable.

- Es que… jajajaja… ¡Bella! –

- No te burles, no tuve opción. –

Tratando de ser empática con mi preocupación. Detuvo su cuadro de histeria provocada por mi declaración y mi rostro. Tomo aire y nos sentamos en las escaleras esperando que el timbre sonara.

- Bella uno siempre tiene opción –

- Créeme que yo no –

- Pero veamos el lado positivo del asunto, ¡Ahora tienes novio! – Dijo poniendo una mano en mi hombro.

Alice tenía razón, yo nunca he tenido novio. Ni tendría.

- JA JA ¡Que gracioso Brandon! – Su risita melodiosa inundo el pasillo provocando un eco armonioso.

- Hablando en serio- me dijo moviendo sus manos frente a su rostro y perdiendo su mirada en el vacio - Mira, ya no te molestaran tanto porque le temen a Cullen. No querrán lastimar a su chica. ¿Entiendes mi punto? –

- No soy su chica – dije y luego me gire a verla mas detenidamente –¿Me estas diciendo que saque provecho de esto? Estas loca. Quizás Edward este planeando algo o que sé yo. ¿Por que sino como explicas que lo haya impuesto así tan de repente?-

- Ay Bells. Has escuchado el dicho "Ten cuidado con lo que deseas" – Puse una cara de pocos amigos que asustó a mi amiga.

- Eso mismo me dijo él. ¿Crees que yo lo desee? –

- Pues eso le dijiste a Mike – Alice volvió a romper en carcajadas.- Mira, no pierdes nada con preguntar ¿Verdad? Después de todo eres su novia-

¿Es que nunca iba a dejar de burlarse?

Estaba que ahorcaba a Alice cuando sonó el timbre que anunciaba el descanso. La mire con amenaza y ella comprendió el mensaje "No molestar más a Bella". Nos levantamos y caminamos al casino. No había alcanzado a desayunar por lo que mi organismo estaba pidiendo a gritos algo de comida. Además mi acompañante estaba más que feliz porque ya no tendría que andar buscándome o quedándose sola en los descansos. Debido a su extraña personalidad y sus habituales "ausencias" no muchas personas la querían como amiga. De hecho casi nadie sabía mucho de ella, ni yo sabía mucho de su familia, en fin.

Este era, lamentablemente, un instituto donde las apariencias lo eran todo.

Llegamos al casino. Cogí del mostrador un par de chocolates en barra que me encantaban, tenían almendras enteras deliciosas. Alice por su parte sacó una galleta de avena y una cajita de leche natural. Las pagamos y caminamos lentamente por los pasillos conversando de cosas inútiles y divertidas hasta llegar justo cuando terminaba el descanso.

Así pasó el día, sin contacto con Edward aparte de la clase de biología. Donde entrego su trabajo- pulcro y grueso - cuando la profesora se lo pidió. No pude evitar mirarlo con recelo. El me devolvió la mirada y yo la aparte de inmediato haciendo un mohin disgustado.

Me despedí de Alice cuando ella se iba apresuradamente a sus clases de danza al otro lado del pueblo. Era la última en salir, creo que lo instauré inconscientemente como cábala o algo así porque me sentía terriblemente mal cuando salía y aún quedaba alguien en sala. Manía, tal vez.

Cuando doblaba la última esquina del edificio note que Edward Cullen estaba a los pies de las escaleras apoyado en la pared con audífonos en sus oídos. Se escuchaba un suave murmullo, tranquilo y sereno, salir de sus oídos.

¡Mierda! Me había olvidado la otra parte de su petición. Iba a devolverme sobre mis pasos silenciosamente ¡Si tan solo fuera la quinta parte de ágil y delicada que Alice!

¡Crack!

Choque con unas escobas y baldes que habían dejado los auxiliares de aseo, lo que provoco un gran ruido y él lo notó.

Obviamente.

- Hola – se acercó pausadamente - ¿Lista para irte? – me dijo mientras guardaba y apagaba su Ipod nano en su bolsillo.

- Ehm..yo ..-

- Tomare eso como un sí –

- ¡Espera! Tengo que ir a la biblioteca a buscar algo – recordé de repente. Quizás con eso se iba y me dejaba sola.

- Te acompaño – ¡Fantástico!

- No es necesario.-

- Lo es –

Me acompaño en silencio durante todo el camino a la biblioteca con las manos en sus bolsillos y su mirada al frente, sin girar ni una vez. ¿Qué pretendía?

Me tome mi tiempo para elegir la novela que leería ahora que ya había terminado de leer "Orgullo y prejuicio". Seguía con mi dedo los lomos de los libros tratando de hacer una buena elección, lentamente disfrutando el roce de mis yemas con las antiguas portadas llenas de polvo.

¡Era una sensación relajante!

Cuando estaba en una biblioteca, librería o en cualquier parte donde hubieran muchos libros mi mente se alejaba de las preocupaciones y se dedicaba a la volar en las letras y en los personajes. Díganme ñoña, tonta, nerd. Pero me sentía totalmente en mi mundo.

Un mundo sin problemas, sin chismosos, sin tratos, sin Edwards Cullens.

Es por eso que quizás ni siquiera me acorde que Edward estaba de espaldas a mí, observándome sonreír como tonta al abrir las portadas y leer un poco de cada novela.

Me había olvidado completamente de él.

Mis ojos estaban puestos en un libro al final del estante, arriba en la última fila. Trate de alcanzarlo, pero mi talla – 1,65 mt - no me daba para tanto. Hice varios intentos fallidos antes de pensar en ir a buscar la escalera que siempre utilizaba para estos propósitos, pero no fue necesario. Edward se había posicionado detrás mío y con sus largos y fuertes brazos me había alcanzado el tomo que quería sin mayor esfuerzo.

Pude sentir su respiración en mi pelo y su pecho en mi espalda. Pude sentir su brazo, el que estiró para coger el libro, rozar mi hombro. Pude oler su perfume inundar mis fosas nasales. Pude sentir una corriente eléctrica recorrerme que me hizo temblar un poco.

Escalofriante.

- Toma – me dijo chocando el libro en mi frente, supe que sonreía por el timbre de su voz. No se movió ni un centímetro… ni yo tampoco.

No podía. Mi cuerpo no respondía.

En esos momentos recordé las palabras de Alice;

"[…] No pierdes nada con preguntar ¿Verdad? […]"

- ¿Por qué? – le dije en susurro tomando el libro sobre mi cabeza.

- ¿Mm? –

- ¿Por qué, simplemente no lo dejaste pasar? Nunca te ha importado lo que digan de ti ¿Por qué esta vez es diferente? – La biblioteca estaba muy silenciosa de seguro éramos los únicos en ella. Había entre nosotros un ambiente íntimo extraño.

- Porque eras Tú -

Separó su cuerpo del mío y volvió a su antigua posición apoyado en el estante. Sentí el vacío helado recorrerme cuando ya estaba detrás mio en cierta forma protegiendome.

Quería darle la cara y seguir preguntándole pero no podía girarme aún. Tenía mi rostro ardiendo, mi respiración entrecortada y mi corazón latiendo rápidamente. No había parpadeado tampoco, estaba demasiado absorta en las palabras que había dicho y en el efecto que tuvieron en mí.

¿Por qué era yo?

- ¿Por qué dices eso? –

- Me canse de los porque. – despego su espalda y comenzó a caminar algo malhumorado o quizás ¿avergonzado? -Ya tienes tú libro, vámonos. –

Salimos de la biblioteca no sin antes registrar mi pedido. Recién ahí me di cuenta que había cogido el libro "Cumbres Barrascosas". Otro de mis favoritos.

Cuando llegamos a mi casa antes de que me bajara de su Volvo me detuvo y me hizo mirarlo. Por un momento pensé que me diría algo respecto a lo que paso en la biblioteca pero Edward siempre me sorprendía.

- El sábado tengo la tarde libre, así que ese día estudiaremos para el certamen de biología de la próxima semana –

- ¿A que hora? – pregunte resignada. Últimamente solo me resignaba a todo lo que me pedía.

- A las tres en mi casa – estaba acomodando la llave para partir cuando dimensione sus palabras: SU casa. Yo jamás había ido a su casa ni tenía la intención de ir.

- ¿A tú casa? – ya había cerrado la puerta del copiloto y le estaba preguntando desde la ventana de su auto.

- Sí –

- ¿No puede ser en otro lugar? la biblioteca pública, el parque…no sé – un lugar con más personas donde no pudiéramos estar "solos". Su rostro detonaba sorpresa. ¡Ok! quizás en estos lugares no podríamos concentrarnos pero no me importaba mucho en realidad.

- Ok entonces en tú casa. Nos vemos –

Partió y se perdió rápidamente en la calle. Mi casa… Por lo menos el sábado Charlie llegaba temprano – a las 6 de la tarde – y eso significaba que él tendría que irse antes, mucho antes, porque ni loca ni desquiciada querría que ellos se encontraran y Edward le dijera: "¡Hola! Soy Edward Cullen el novio de su hija" De imaginarlo me estremecía. Esta "relación" solo era pantalla no tenia porque enterarse medio mundo, ni mucho menos papá. ¡Mucho menos él!

Aunque no estaría mal que Charlie sacara su pistola y lo amenazara .Quizás así se arrepentiría de no haberlo dejado pasar. Sonreí ante la imagen mental y entre a la casa.

.

Estaba cansada. Ya había hecho todo lo que me correspondía. Mi tarea, la cena, y un poco de limpieza vespertina. Me habían dado las 12 de la noche en hacer todo, no se porque me demoré tanto esta vez.

No, sí lo sé.

Cada 15 minutos de concentración tenía unos 20 minutos mirando el vacio y recordando lo sucedido en la biblioteca.

Sinceramente en este tiempo imagine las cosas más inverosímiles posibles para darle explicación al hecho. Quizás él estaba preparando una venganza hacía mi pero ahí me surgía la interrogante ¿Qué le había hecho? No recuerdo haber tenido contacto anterior con Cullen más que las miradas nerviosas en los pasillos durante los cuatro años de instituto.

Un recuerdo me invadió sin aviso. Un recuerdo borroso, que no podía describir bien. Imágenes retorcidas, desenfocadas y sin sentido.

- No te atrevas a tocarla – alguien siseo a un costado con la voz cansada.

- ¡Que pasta! Justo en la mejor parte–

- Eres un Hijo de …- Sonidos secos y fuertes fueron lo siguiente. Gritos bajo un manto de oscuridad que me hicieron retorcerme.

- ¡Corre! -

Me paré del asiento con el corazón en la mano ¿Qué rayos había sido eso?

No trate de inmiscuirme más en esos recuerdos. Por algo no lo recordaba, por algo mi mente no lo dilucidaba con claridad. De seguro no era importante. Lo deje pasar, no quería pensar más en eso. Me oprimía el pecho con un dolor desgarrador hacerlo.

Era como si mi subconsciente quisiera saber más, pero mi cuerpo y mi mente lo evitaban a toda costa.

No debía hacerlo, por mi bien.

Traté de tranquilizar mi respiración, de calmarme para poder sentarme de nuevo.

Unas de las siguientes hipótesis - la más retorcida hasta el momento – me decía que el "quizás" solo quizás tuviera algún sentimiento hacía mí. O sea, enamorado no. Pero gustar, podría ser.

Solté una gran carcajada. ¡Eso era imposible! Edward Cullen jamás, JAMAS se interesaría en alguien como yo. Éramos totalmente diferentes y nunca habíamos hablado antes. ¿Cómo de un momento a otro iba a estar enamorado de mí?

- ¡Pfff! – bufe y continúe riéndome.

Cerré mis apuntes de Historia. Cuando estaba a punto de subir las escaleras hacia mi cuarto, Charlie entro por la puerta colgando su pistola en el perchero junto con su chaqueta.

- Buenas noches Charlie ¿Has tenido un buen día? – le pregunte acercándome a él.

- Bella.- dijo notando mi presencia a su lado - Pues sí, agotadora como siempre –

- Mmm – me imagine todos los operativos de los cuales tuvo que hacerse cargo. Este pueblo era pequeño pero no estaba libre de los criminales.

- ¿Qué haces despierta tan tarde? ¿otra vez lo deberes? – me pregunto extrañado.

- Pues sí, pero ya me iba acostar –

- Que duermas bien hija – Se despidió con un beso en mi sien.

- Gracias – subía las escaleras lentamente cuando recordé lo del sábado. – Ah Charlie, el sábadovendráunamigoaestudiar –

- Oh sí, ningún problema que venga Alice, cariño –

Mi padre había entendido mal. Creyó que le había dicho amiga en vez de amigo o automáticamente relaciono a Alice – mi única amiga que él conocía – con la palabra amigo. Mejor. Decidí dejarlo que pensara eso, así me ahorraría un sermón o una discusión padre e hija. Tal vez incluso invitara a Alice también el sábado, esa era un buena idea.

- Que descanses Charlie –

Entré a mi habitación, programe mi despertador, arregle mi mochila, mi ropa y me dormí. Me recosté con la mirada perdida en el techo y con mis pensamientos puestos inevitablemente en lo que había pasado en la biblioteca. Quería dejarlo pasar, ¡De verdad que quería! Pero me provocaba algo tan cálido en mi pecho que me era imposible no desear sentirlo otra vez y preguntarme el porque.

Hasta que mis párpados se cerraron llevándose consigo todo pensamiento y dejándolo en nada.


Aqui les dejo un nuevo capitulo ¿que les parecio? Pues ame esta parte de la biblioteca..es tan awwww.....XD

¿Que tal di me dicen que les parecio? ¿Esta avanzando su realcion? ¿Como sera la tarde de estudio?...

El primer encuentro de alice-edward... y los primero pov alice y pov edward en el siguiente cap ¿que tal?

Espero les haya gustado...

nos leemos que esten bien

Enichepi