N/A: Aloha! Les comento algo? Hoy es mi cumpleaños :p, me regalaron mi preciado escritorio con biblioteca incluida y mi preciosa netbook, se me cae la baba por mis regalos… bueno, no les pido que me feliciten por mi cumpleaños, puesto que no me gusta cumplir años, aclaro QUE NO TENGO IDEA DE PORQUÉ, cuando cumplí mi primer añito me la pasé llorando y no aceptaba las felicitaciones, así que no es una tontada de la adolescencia, es parte de mí no ser compatible con los cumpleaños. Espero que les guste el capitulo.
(AH! SI PUEDEN, ESCUCHEN "LA DANZA DEL HADA DEL AZUCAR", DE TCHAIKOVSKY. Es música clásica, no creo que les guste pero me inspiré con ella al escribir la escena del baile jeje. Primera vez que la música me inspira al escribir, porque suele molestarme…)
Los teen titans no me pertenecen, sólo parte de esta historia.
Templo de Azarath.
El sol se asomaba por el horizonte cuando Arella entró en la habitación de su hija. Se asomó por la puerta, para ver la delicada cuna en el centro de la habitación, rodeada de juguetes y almohadones. La luz que entraba era violeta debido al color de las cortinas. Arella fue hasta la ventana y corrió las cortinas oscuras, dejando ver una segunda cortina blanca.
La luz entró. Ahora la habitación se veía fresca y pura. Raven comenzó a despertar, sintiendo emanar como abejas las emociones de su madre respecto a ella. Imposible resistirse a eso. Comenzó a sentir también.
Ambas sabían lo que les esperaba esa mañana. Arella se había encargado de trazar y seguir al pie de la letra una rutina que le resultara reconfortante a la pequeña. Toda la mañana era para ellas dos. Hasta la hora del almuerzo. Entonces venía Azar y el resto del día eran gritos de miedo por parte de todo Azarath. Las cosas se rompían sin discriminación durante la tarde. La mañana a veces era mas tranquila.
Arella se esforzaba por permanecer tranquila, para contagiar sus sentimientos a Raven. Pero también se alegraba, se asustaba y se estresaba como cualquier madre primeriza.
Alegría porque amaba a Raven. No comparaba su felicidad con nada que le hubiera pasado antes. Tenía una hija. Una compañera de por vida, una amiga, una responsabilidad. Cuando pensaba en que había estado a punto de clavarse un cuchillo en el vientre le entraban ganas de vomitar y Azar se llevaba a Raven al otro lado de la dimensión. Así que mejor mantenerse en paz. Azarath Metrion Zhintos ¿no?
Se asustaba cuando Raven daba señales de estar por enfermarse. Una tos, el color de la piel anormal o emociones malas. Las emociones malas eran las que rompían cosas.
O sea todas.
En general, los problemas venían cuando una nueva emoción se presentaba y Raven no sabía como reaccionar. La estrategia de Azar hasta ahora había sido consentirla en casi todo para que no llorara. Pero también existía el peligro de que se sintiera demasiado feliz. Ningún extremo era bueno y a veces, lo mediano resultaba peligroso también.
También sentía miedo al pensar en que cada día Raven se mostraba más ansiosa al llegar el mediodía. Cuando veían a Azar la niña se lanzaba a los brazos de la anciana.
¿Celos? Si, los había admitido. Pero era necesario que Raven aprendiera cosas. Y ella no podía enseñárselas.
Se asustaba al imaginarse que el día de mañana Raven no necesitaría que le cambiaran el pañal ni le dieran el pecho, y las mañanas serían de Azar.
Era patético que se preocupara por ese tipo de cosas cuando Raven solo tenía cinco meses.
Estrés por sentir las anteriores emociones.
Arella sacó una caja delgada de los estantes de la biblioteca y sacó un disco. Lo puso sobre un tocadiscos, y la música clásica comenzó a sonar. La danza del hada del azúcar, de Tchaikovski. Usó magia para poner las partes que más le gustaban sin dañar el disco. Los sonidos se hicieron mucho más alegres, dándole a la preocupada madre ganas de bailar.
Levantó a su hija de la cuna, tomándola por las axilas, y le dio un par de vueltas por el aire. Luego la acercó a su pecho y le tomó una mano como si bailaran vals. Daban vueltas y vueltas. Arella se puso a tararear la música, repitiendo mentalmente el mantra que Azar le había enseñado también a ella: Azarath Metrion Zhintos.
Raven observaba a su madre, disfrutando del esperado baile matutino. Baile al despertar y baile antes de dormir, a las dos les encantaba esa parte de su rutina.
La mente de la pequeña resultaba sorprendente. Gracias a las clases de Azar, que seguían siendo escasas y cortas, Raven podía disfrutar de sus emociones y no hacerle daño a nadie, casi siempre. Al ser un bebé, todavía sabía algunas cosas, conservaba su inocencia y con ella el conocimiento. Pero como cualquier ser normal, crecía un poco más cada día, y se le iba siendo más difícil mantenerse tranquila. Azar se daba cuenta de esto, de que en vez de avanzar en la meditación, Raven retrocedía. Pero confiaba en que algún día, dejaría todo su conocimiento previo al nacimiento atrás y entonces ella podría enseñarle de verdad.
Arella, ya distendida y feliz, llevó a Raven hacia el cambiador dando saltitos acorde a la música.
-Ven mi vida, hay que cambiar ese pañal – dijo con voz melodiosa. Raven la miraba con ojos risueños.
Por seguridad, el en templo se había prohibido el vidrio. Y la habitación de Raven estaba llena de almohadones por el mismo motivo.
-Ahora vas a elegir la ropa – abrió el armario y le mostró dos vestidos distintos. Uno blanco que parecía para el casamiento de un bebé y otro azul muy simple, con detalles de encaje blanco en el cuello y las mangas. Raven, sentada entre unos cojines blancos, se tiró hacia adelante. Unos días atrás había demostrado sus ganas por aprender a gatear. Arella se arrodilló y le acercó los trajes, para que Raven eligiera el azul -. Nunca cambias, preciosa.
-Nyyaaaah – respondió la pelivioleta mas joven, con alegría en la voz y el rostro.
Nada se rompió.
Azarath, sección de los inmigrantes.
El distrito de los inmigrantes estaba algo alejado del centro de Azarath. Estaba conformado de cinco rocas locas, como Azar llamaba a los trozos de roca que abundaban en Azarath y que se utilizaban para construir las viviendas. Algunos inmigrantes elegían vivir en otros Distritos, ya sea por trabajo o comodidad. La mayoría preferían quedarse allí y vivir como en sus orígenes.
En la sección de los hechiceros, las casas solían ser de madera, de dos plantas. Las calles eran adoquinadas y estrechas, la iluminación algo escasa.
Pero eso no les desagradaba a los que allí vivían, ya que por lo común eran refugiados, escapaban de sus dimensiones.
Se oyeron unos golpes en la puerta de madera de la casa de los Rumpstein. Era ya de noche y hacía frío. El fuego en la chimenea era la única iluminación de la casa pero entonces, una mujer abrió la puerta de entrada y dejó pasar al visitante.
-Shira, tanto tiempo.
-Vengo a darte las felicidades, Katrina, por tu pequeño.
Katrina sonrió dulcemente. Su esposo entró en la sala y encendió algunas luces. Ambos eran altos y esbeltos, con el pelo azabache y los ojos claros. Ella llevaba un vestido blanco largo y en apariencia viejo.
-Shira, ¡gusto en verte! – saludó el hombre.
-Lo mismo digo, Stefan.
Se sentaron en los sillones de la sala, frente a la chimenea. Katrina puso diferentes trozos de tortas sobre una bandeja y los llevó a la mesita frente a los sillones. Stefan hizo lo mismo con algunas bebidas.
Shira tenía un bulto de mantas en los brazos. Era su hija Lilith, de siete meses. La destapó un poco y dejó que siguiera durmiendo.
-Es preciosa – comentó Stefan. Entonces una niña con mismo aspecto de Stefan y Katrina se asomó por la puerta que daba a las habitaciones, y salió corriendo en dirección a su padre.
-Igual que tú, Beth.
-¿Lilith duerme? – pregunto Betzabeth con inocencia.
-Si, hoy tuvimos un día pesado. Mucho frío para los bebés. Pero bueno, ¿puedo ver al niño un momento?
-¡Yo lo traigo!
-¡Betzabeth! Deja a tu hermano en paz y habla un poco mas bajo. Yo lo voy a buscar – Stefan se levantó y fue a las habitaciones, para volver con un bebé en pijama blanco.
-Él es.
Shira dejó a su hija en el sillón bien rodeada de almohadones y se levantó. Tomó con cuidado al bebé en los brazos de Stefan.
-Así que este es. Rorek… gusto en conocerte… de nuevo.
Betzabeth se levantó con cuidado de su cama. Rorek dormía en su cuna al otro extremo de la habitación. Caminó hasta su hermano y lo miró por encima de los barrotes. Era lo más tierno que había visto en su vida. Se llevaban cinco años y ella se sentía muy unida a su hermano pequeño. También estaba orgullosa, entendía que el hecho de que él fuera algo así como una "recurjacion", como le decía ella, era importante.
Se alejó y fue hasta la puerta, de donde venía la luz amarillenta de las velas. Asomó la cabeza hacia al pasillo y salió con cuidado, en puntas de pie, hasta la puerta entreabierta que daba a la sala.
Sus padres seguían allí, hablando con su amiga Shira, la mujer importante de Azarath. A Betzabeth le parecía que Shira era alguien importante porque vivía en el Templo y siempre vestía aquellas ropas holgadas y blancas de las sacerdotisas. De todas formas, no era alguien que le agradara mucho. Su sexto sentido de hechicera con ancestros de bruja se lo decía.
Se moría de curiosidad. Así que se sentó y se dispuso a escuchar en silencio.
… una de las tazas de porcelana heredadas de su abuela chocó contra un plato. Daba la sensación de que Betzabeth había llegado en un momento incomodo. El silencio se extendió por unos momentos más.
-Pues… es que no me convencen, ustedes… no saben la forma en la que se tratan las cosas en el Templo – dijo Shira, sonando algo incomoda y a la defensiva.
-Pero Shira, creemos saber lo necesario. Azarath vive bien. Todos están en paz, tienen lo necesario y se sienten bien con eso. Cumplen con los mismos principios que anunciaron hace tantos años – parecía que Stefan intentaba quedar bien con Shira, sin dejar de expresar su opinión.
-Sí, además conocimos a Azar al venir aquí, y ya te dijimos lo que pensamos de ella. Es una buena persona.
-Que sea una buena persona no significa que tome las decisiones correctas, Katrina.
Sus padres se quedaron mudos, y Beth sintió que la piel se le erizaba. Aunque no supiera exactamente de lo que estaban hablando, sabía que había algo mal. Algo en lo que había dicho Shira estaba muy mal.
-¿Decisiones? – dijo Stefan, sonando consternado - ¿Y que otra opción podría haber tomado Azar? ¿Dejar morir a otro niño? – calló abruptamente, y Beth se imaginó a su madre poniendo una mano sobre el brazo de su padre para calmarlo antes de que su voz subiera y despertara a Rorek. Y ella misma, porque desde el punto de vista de los adultos Beth estaba en el quinto sueño.
-Stefan, ellos no son niños. Exteriormente, quizás, pero luego crecen y se convierten en…
-Shira. Antes de que termines esa oración, quiero que te quede claro nuestra decisión – había algo en la voz de Katrina que te hacía tomarla en serio - . No vamos a hacer semejante cosa, menos contra alguien tan indefenso como un bebé. Así es como vemos nosotros a la protegida de Azar. Como un inocente bebé. Aún hay tiempo para ella, siempre puede optar por su lado mas humano. Y de donde venimos nosotros, el libre albedrío es el derecho mas preciado. Hay que darle al menos una oportunidad. Y de eso no se hable más.
Betzabeth pensó que el discurso de su madre había sonado como uno de los retos que le daba a ella a veces. Hasta a la gente mayor le hacía efecto la voz autoritaria de Katrina.
Ahora Beth sabía de qué estaban hablando. Por los meses en que había nacido su hermano, corrieron rumores de que la hija del demonio había nacido. Y un poco antes de eso, el anuncio de Azar de que la esposa del demonio iba a vivir con ella en el Templo.
La mayoría de la gente que Beth conocía estaba de acuerdo con que la niña y la mujer estuvieran en Azarath. Pero la mayoría de la gente que ella conocía eran inmigrantes, y no sacerdotisas o vecinos de la cuidad central, que era donde se encontraba el Templo. La opinión de Shira era de lo más macabra para Betzabeth. ¿Qué quería esa mujer, matar a un bebé?
-Está bien. Lamento haberlo mencionado – dijo Shira, con aires de chico al que han dado una reprimenda.
Ruido de ropas y pasos. Se habían levantado y caminaban hacia la puerta de salida.
-Está bien, al menos conociste a Rorek.
-Sí, es la viva copia del original. Será uno de los mejores hechiceros, no duden eso – Beth los escuchaba mas lejos, entonces alguien abrió la puerta y una corriente helada entró en la casa. Los tres salieron afuera para despedir a Shira y sus voces estaban amortiguadas por la puerta cerrada -. Que tengan una buena noche.
-Igualmente, Shira – contestaron los Rumpstein. La sacerdotisa se alejó un poco de la casa, Beth apenas podía escucharla.
-Simplemente le tengo miedo. Mi hija también vive en Templo, ¿Qué otra cosa haría una madre? Quiero proteger a Lilith, ¿entienden eso?
-Sí lo entendemos, pero nunca… tomaríamos esa clase de medidas contra alguien – Katrina hablaba como si las palabras le dieran asco.
-Bueno… hasta pronto – Shira siguió alejándose, entonces Betzabeth sintió como llevaba a cabo un hechizo de tele transportación para regresar al templo. Sus padres volvieron a entrar y ella volvió a la cama a toda prisa.
A medida que se apagaban las velas, la casa quedaba a oscuras, las ventanas dejaban pasar rendijas de luz de luna. Afuera estaba nevando y solo se escuchaba el viento. Dejaron prendida la chimenea.
Katrina entró al baño y luego lo hizo su esposo. Beth los escuchó acostarse en su vieja cama. Se quedaron un buen rato en silencio. La niña esperaba a que hablaran, siempre lo hacían antes de dormir.
Pero esta vez ni siquiera se movían. Su padre hacía mucho ruido antes de dormirse por completo, se movía hasta encontrar una posición cómoda. Su madre también. Esa noche a Beth le dio la impresión de que ambos estaban acostados, en su respectivo lado, perfectamente derechos y mirando el techo. Los tres se quedaron en silencio, sin dormir, hasta que Stefan habló.
-No pienso dejarla entrar a la casa otra vez.
-Tampoco que hable con Betzabeth – siguió Katrina.
-Ni que toque a Rorek.
-¿Cómo no nos dimos cuenta de que Shira está algo loca? – Stefan rió un poco.
-No sé. Pero en verdad, no la creo capaz de hacer daño.
-Sí… probablemente eran solo palabras, pero de cualquier forma, la vamos a mantener alejada.
-Totalmente de acuerdo.
Entonces, se besaron y se acomodaron para dormir. En unos minutos, en la casa de los Rumpstein ya no se escuchaba más que la respiración suave de Rorek y Katrina, y los ronquidos bajos de Stefan.
Pero Betzabeth casi no durmió esa noche. Sus padres no lo habían percibido, ella sí.
Shira no había estado jugando. De verdad iba a hacerle daño a la protegida de Azar.
N/A: ¿Cómo les va la vida? A mí perfectamente, exceptuando el hecho de que comencé la escuela, debí pasar una hora parada enfrente de todos el primer día puesto que soy primera escolta, me cambiaron de curso, no puedo ver el pizarrón desde mi puesto porque la luz de la ventana me encandila, y mi POT es una vieja mjnjfgekjfgidslkjfkldjlkj!
Como verán ya empecé la escuela, no estoy demasiado contenta por todos los cambios, pero me las estoy arreglando. Sigo en la etapa de diagnóstico (odio esa etapa apenas un poco menos que la de los exámenes) y me dí cuenta de que no me acuerdo de nada, incluso cuando el año anterior me las sabía todas y sacaba puros 9 o 10. Por eso ODIO la etapa de diagnóstico, me hace sentir como una completa tonta, hasta que recuerdo todo y ya me pongo cómoda otra vez.
¿Vieron que actualicé cuando les dije? Estoy orgullosa de mi persona XD.
Gracias a: Speisla Cartoon Cartoon, gothicgirlGXD, Bjlauri y Chica Cuervo, por sus hermosos reviews.
Por cierto Chica Cuervo, me dejaste dos reviews en el capítulo 3, jeje probablemente no fue porque quisieras, pero gracias a tu equivocación tengo un review de más y ME GUSTA. Gracias xD!
Y Bjlauri, lamento haberte robado el nombre. Pasa que hace mucho tiempo leí tu perfil y "Betzabeth" me encantó. Luego comencé a escribir la historia y lo puse, pero después de un tiempo me acordé que era tuyo el nombre. Beth va a ser un personaje algo importante y yo siempre me ezfuerzo buscando nombres que me gusten. Espero que no te moleste :)
¡Dejenme un review! No importa que no tengan cuenta, que no sepan que decir, que no les guste la historia, solo dejen un review… me ayudan a levantarme cada mañana y sentarme a escribir :)
Gracias por leer, espero que todas/os tengan una linda semana :D... y recuerden que todas sus dudas serán respondidas en el debido momento.
BB.
