Holis! Espero que anden todos bien. Yo acá ando, esperando tener un fin de semana espectacular, porque me visita mi amiga Lu. jejjejej Ustedes pensarán "y a mi qué me importa!" jajaj Pero bueno, me gusta compartir con ustedes pequeñas cosas que me hacen feliz... jajajaj
Bueno debo aclarar algunas cosas sobre este fic... Primero, que yo no soy Ginnix. No, de ninguna manera. No me parezco en lo blanco del ojo a Ginnix. Es fic no es un Mary Sue. jaja muchos piensan eso y me lo plantearon por lo que me parece necesario aclararlo. ¡Cómo van a pensar que la autora es tan desviada! jajaja Un poco sí, pero tampoco la pasión. Les aseguro que tuve mis épocas rebeldes... pero no, no soy la Ginny de este fic, no llegué a tanto... Si confieso que me inspiré en la juventud de hoy. Siempre encuentro fics con personajes, mas allá de sus errores, demasiado centrados y este fic es mi capricho por eso... parece que todos los Harry y Ginny que leí no tuvieron un problema emocional y se descargaron por el lado del acohol o la joda, como decimos en Argentina. Me sedujo la idea de ponerlos así. Más débiles, más reales... jaja
Gracias enormes a todosssss!! Por leerme, por sus reviews, por esperarme... ¡Gracias gracias!
Un mensaje para Huesos Potter que me comentó con mucha buena onda que Ginny le causaba dolor de estómago. jajaj Le hice una promesa ejemplar que al final el fic le gustaría... y le dije, que no todo es lo que parece... jaja espero poder cumplirla...
Y para Llaelien, quien me preguntó si me gustaban los reviews largos y citó partes del fic. Claro que me gustan los reviews largos, son hermosos... jaja gracias por leerme y por tu buena onda, de verdad! y por darte cuenta rápido que no soy normal jajaja!
Pasamos al capítulo: lo empecé hace un tiempo y hoy y me digné a terminarlo... Es bastante gracioso, recordemos que es un fic con mucho humor.. pero no digo más, espero que les guste y sino, que me cuenten qué les pareció. Ya saben que es sumamente importante... La semana que viene actualizo antes de morir, pero el capítulo siguiente no lo empecé y es muy complicado, cuando no me salen me tomo un tiempito.. espero que me entiendan.
Los dejo leer... nos veremos abajo.
Con la misma euforia de mis sueños
Capitulo 4
Preocupación
Dibujé tu sonrisa junto a la mía, me dormí con tu abrigo en el sofá
Por primera vez en su vida, Harry notó cuán hermosa era. Ni siquiera pudo hablar.
-Bésame.- le susurró Ginny, rozándole los labios con los suyos.
Harry estaba hipnotizado; y justo en el momento que parecía sucumbir al petitorio de Ginny se escuchó:
-WOW!-ladró alguien a sus espaldas. Ellos miraron al costado.
-¡Dalma!- exclamó Harry separándose. "Inoportuno animal", pensó Ginny algo mareada por el alcohol. Harry fue hacia el borde de la piscina.- Eres una maleducada, haz arruinado un traje nuevo que…
-Bla bla bla… - se burló Ginny con insolencia.- ¡Cómo si no te hubiese gustado!
-¿Gustarme? ¿Gustarme qué?- dijo Harry anonadado.
-¡Te agarré! ¡Hubieras querido besarme y te quedaste con las ganas…!- exclamó Ginny con vivacidad.
-Estás rematadamente loca y encima hueles al alcohol.- declaró Harry. Ginny rió sin darle importancia. Harry se mordió el labio con impotencia; se miró el cuerpo, estaba completamente empapado… palpó su bolsillo y sacó su celular. Intentó secarlo, pero de todas maneras, no servía ni para llamar a los bomberos. Tenía ganas de ahorcar a Ginny.- ¡Tendré que cambiar mi móvil por tu culpa!- incriminó enojado.
Ginny no le hizo caso. Fue hasta el borde de la piscina y se sentó a su lado. Le dolía un poco la cabeza pero el haberse mojado había contribuido a quitarle los efectos negativos de la cerveza. Dalma lamía las gotitas que caían de su pelo. La perrita parecía tener una buena convivencia con Ginny, punto en el que difería con Harry enormemente.
-Vamos, no seas exagerado. ¡Es sólo un teléfono!- comentó para cortar el silencio.
-Hablaremos seriamente. Tu comportamiento es desastroso y eso que sólo has llegado hoy.- Ginny levantó una mano despreocupada.
-Esta noche no estaré en casa.- avisó.- Iré a trabajar para que después el Señor Limón no diga que lo estoy explotando…
-¿Señor Limón?- Preguntó Harry mientras estrujaba su camisa.
-Ajá.- repuso Ginny- ¿O me vas a decir que eres un ser divertido?- rió al final
-Prefiero que me llames por mi nombre.- puntualizó Harry- Iré a darme una ducha…
-¿Te acompaño?- sugirió Ginny sonriente.
-¡Desubicada!
-¡Amargo!
-Después hablaremos del lugar donde irás esta noche…- dijo Harry.- Si Molly no quería que concurrieras, no sería bueno que yo lo permita…
-¿Permitirme? ¿Tú?-dijo Ginny sonriendo- No seas iluso. Mi madre no quería, pero jamás pudo impedirlo. ¿Vas a intentar impedirlo tú?- volvió a reírse como si hubiera contado un chiste buenísimo.
-Necesitas límites, ¿sabes?- dijo Harry con rigidez.
-Y tú necesitas una buena…
-¡No te atrevas a decir…!
-¡…ducha!- terminó Ginny.- ¡Qué mal pensado!- largó otra carcajada.- Después me dices que soy yo la que piensa en sexo todo el día…- se levantó y corrió hacia a la casa. Harry bufó.
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Ron y Hermione caminaban tomados de la mano como dos tortolitos. Por supuesto, el paseo era un verso. Solamente querían pasar un tiempo de intimidad, por lo que habían acudido a La Madriguera para disfrutarlo plenamente. La cama de Arthur y Molly era el último lugar que les faltaba estrenar de la casa y la oportunidad era demasiado buena para desaprovecharla. Hermione seguía con antojos rarísimos y Ron aprovechaba oportunidad para cargarla sobre la cantidad de manjares que ingería.
-¡Creo que tendremos que ir a San Mungo en un container muggle si sigues así!- decía bromeante.
-¡Muérete, Ronald!-repuso Hermione, mientras comía el décimo chocolate de la tarde.-Tendrías que tener mejor tacto, estoy embarazada y tú también eres responsable de esto…- señaló su vientre.
-Oh, si, era solo una broma preciosa…- se disculpó Ron.
-Además- continuó su novia- siempre he comido chocolate después de hacer el amor… no es porque esté embarazada.
-La diferencia es que antes comías una tableta y ahora la fábrica entera.- dijo Ron.- Pero no, no te enojes, me encanta que alimentes a nuestro bebé…- se atajó antes de que Hermione le plante una cachetada. Ella se ablandó con eso.
-Oye, y ¿Cómo crees que se llevarán Harry y Ginny?- preguntó a su novio.
-Mal.- respondió Ron.- Ginny tiene la capacidad volver loco a cualquiera, te lo aseguro. Imagínate que hace lo que quiere. Es una rebelde sin causa.
-Discrepo de eso.- dijo Hermione.
-¿De qué discrepas?
-De que no tenga motivos para comportarse así.- dijo Hermione.
-¿Tú sabes algo?- preguntó Ron interesado.
-Lo que saben todos.- mintió Hermione.- Lo de Draco y todo eso.
-Si. Pero él no tiene la culpa. Ginny siempre supo lo que Malfoy era.-recordó Ron.- Y además, toda la familia le dijo que Malfoy no era alguien de fiar. Ella aseguró que sentía cosas por él… y bueno, cuando se le presentó la oportunidad, no dudó.
-Es cierto. Qué pena que Ginny no pudo zafar de ese zoquete, ¿no?- comentó Hermione.- ¿Y Harry?
-Harry ha cambiado también.- dijo Ron.- Después de lo que pasó con Dalma…
-Siempre se culpabilizó por la muerte de ella.- musitó Hermione con tristeza.
-Tal cual. Tiene ese complejo de culpa; apenas le mencionas el tema, lo desvía.
-Es de entender.-murmuró comprensiva Hermione.
-¡Está equivocado!- razonó Ron – Al igual que Ginny. Son dos testarudos. Lo que les pasó, les pasó por no saber escuchar…
-Aún así, siempre duelen las desilusiones.- dijo Hermione.
-¡Tú no estás acostumbrada a ellas!- exclamó Ron meloso.- Menos, con lo que acaba de pasar recién…
-No conviene que infles así los sucesos recientes…- dijo Hermione sonriente.- Ha habido cosas mejores…
-¿Qué?- se desilusionó Ron- ¿Reprobé?- Se le pusieron coloradas las orejas. Hermione sonrió coqueta.
-Hay recuperatorio, alumno Weasley.- lo consoló
-¿Qué clase de recuperatorio?- comenzó a besarle el cuello.
-Uno muy pero muy interesante…
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Harry llevaba horas esperando en la puerta del baño, que por supuesto, Ginny había usurpado antes que él. No conseguía explicarse cómo podía ser tan atrevida, tan liberal. ¡Y encima empujarlo a la piscina! Ginny no tenía límites, no había fronteras para su locura. Harry se preguntaba si Malfoy le había dado de beber alguna poción para desestabilizar sus actos. ¿Quién demonios se creía que era esa muchacha? ¿Cómo podía llamarlo Señor Limón? "Una completa falta de respeto hacia mi persona. Ella carece de cordura", describía formalmente el cerebro agotado de Harry. Todavía se preguntaba cómo pudo aceptar ayudar a Arthur en su trabajo. Pero ahora estaba hecho el daño. Y los ocho largos meses debía pasarlo aguantando ese demonio en miniatura.
-¡Apúrate!- apremió desde la puerta.- ¡Necesito bañarme!
Justo en ese momento, Ginny salió del baño envuelta en una toalla. Harry la miró de arriba abajo. Ni siquiera pudo contenerse y lamentó eso hasta llegar a odiarse. Tuvo el presentimiento que Ginny iba a intentar uno de sus jueguitos, pero para su sorpresa, ella pareció un poco asustada de verlo allí.
-Iré a cambiarme.- dijo nerviosa.
¿Nerviosa? Harry no logró entender su actitud. ¿Desde cuándo Ginny se ponía nerviosa si hasta hace unos momentos se le tiraba encima? Negó con la cabeza y se metió decidido darse una ducha reparadora. No había forma de entenderla.
Cuando salió del baño, ya cambiado con su pijama, encontró a Ginny en el comedor. Vestía una falda de jeans muy corta. Unos zapatos altos negros y una camisa de algodón al cuerpo que tenía unas letras en las mangas. Harry concluyó que eran del club donde trabajaba. Se miraba al espejo y sonreía. Algo desde muy parecido a la palabra 'hermosura' provino desde el interior de Harry, pero él ignoró esa voz olímpicamente.
-¿Ya te vas?- preguntó. Ella dio un respingo y se volteó.
-¡Precioso!- Ginny volvía a jugar. Harry abrió los ojos.- Si, ya me voy mi vida. ¡Esta noche tengo que trabajar!- su expresión difería a las personas normales que pronunciaban la misma frase: lo dijo con alegría.
-¿Por qué estás tan contenta?- quiso saber Harry
-Porque mi trabajo es sumamente divertido. ¡Imagínate que debo atender a magos para chuparse los dedos!- rió despreocupada.- Es realmente imperdible.
-¿No te parece perjudicial, - planteó Harry- frecuentar ambientes de ese tipo?
-¿Frecuentar ambientes de…? No, Harry, lo perjudicial es quedarme en aquí vistiendo un pijama de un viejo de ochenta y amargarme por lo dura que es nuestra existencia…
-¡No soy un viejo de ochenta!- dijo Harry.
-Nadie se refería a ti.- lo atajó Ginny.- Pero veo que te sientes aludido, por algo será ¿no?- Se acercó y le dio unas palmaditas en la espalda.- No te preocupes, quizá tu vida mejore… - tomó una cartera en forma de elefante color azul petróleo.- Debo irme, cariño…
-¿A qué hora volverás?- preguntó Harry.
-No lo sé; pero no me esperes despierto. Tengo muchísimo trabajo. Y esta noche hay trago largo…
-¡No se te ocurra venir borracha!- Harry la apuntó con el índice.
-¿Borracha? ¿Yo? ¡Si yo no tomo!- rió divertida.
-Te estoy hablando en serio, Ginny. Ni se te ocurra hacer locuras ni…
-Harrix, Harrix de mi alma, mi tentador cicatrizado…- Ginny le acarició la cara- primero, no hables de la locura como si fuese mala, porque tu no estás loco, por lo tanto no la has probado.- lo soltó y juntó un abrigo liviano, enrollándolo en su cartera- Segundo, estoy trabajando, no puedo dejar que me mantengas cielito mío… comenzó a caminar hasta la puerta. Harry se quedó parado mirándola- Y tercero… Me voy. Seguramente Draco estará allí. ¡Me muero de ganas de verlo!- giró el picaporte de la puerta.
-¿QUÉ?- Gritó Harry. Corrió hasta la puerta. En la calle no había nadie. Ginny ya se había ido. Harry entró a su casa. Estaba realmente enfadado. Hacía tiempo que no se sentía así. Ginny era la única mujer capaz de sacarlo de su síndrome de permanente orden y tranquilidad. Sin querer, las últimas palabras de la pelirroja, resonaron en el silencio de su casa "Seguramente Draco estará allí. ¡Me muero de ganas de verlo!" Decidió irse a dormir para no seguir pensando.
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Ginny llegó al club donde trabajaba esperando encontrar a Tiff y Tracy. Entró por un patio de verano. Todavía no había gente allí y la música era baja y lenta. Caminó por el suelo pedregoso, pensando en todo lo que vivió con Harry. Había sido divertido todo lo ocurrido. ¡Era tan inocente! La carita que ponía cuándo lo seducía. Se espantaba. Ginny no quería pensar qué pasaría si Harry alguna vez aceptara sus insinuaciones. Era una pregunta difícil de contestar. "No es necesario cuestionar eso, Ginny. Harry es demasiado cobarde como para aceptar lo que propones…" Ginny recordó que habían redoblado la apuesta. Enamorarlo. Debo enamorarlo… ¿Cómo haré eso?
Sin darse cuenta, llegó a la barra. Ben apareció detrás de ella. Era un hombre de unos treinta años y muy amigo de Ginny.
-¡Hola Ginny!-La saludó jovialmente.- ¿Cómo has estado?
-Hola Ben. No sé si lo notaste… - Ginny se dio una vuelta. Ben sonrió.
-¡Hermosa, como siempre!- aprobó el hombre.
-Gracias.- sonrió Ginny- He llegado temprano, deberías aumentar mis ganancias…
-Mujer, con todo lo que recibirás de propina esta noche, no creo que haga falta… ¡Ahí llegó Tiffy!- Ben señaló por encima de la coronilla de Ginny. Ésta se volteó. Tiff vestía idéntica a Ginny, excepto que su camisa era color roja.
-¡Te escuché Ben! ¡No vuelvas a llamarme Tiffy!- Ben sonrió.- Ginnix- saludó con alegría a pocos pasos de la barra.- ¡Ya comenzará la fiesta!- Ginny levantó un puño cerrado y lo giró sobre sí mismo con picardía.- Qué desgraciada… Hola Benny…- Ben volvió a sonreír
-Hola, Tiff, esta noche estás…- no encontró calificativo.
-Si, si, ya lo sé…- dijo Tiff en tono de broma.
-Sirve unos tragos.- pidió Ginny a Ben, quién frunció el entrecejo- ¡Vamos, no seas agarrado!
-Está bien.- aceptó Ben- ¡Pero no abusen, sino después no me cierra la caja!- las dos chicas rieron y el hombre se fue a buscar unas cervezas muggles
-Sigue siendo un amarrete.- comentó Tiff en voz baja.
-Si.- dijo Ginny.- ¿Dónde está Tracy?
-Ya vendrá, sabes que tarda horas preparándose.- contestó Tiffany.
-¿No sabes si viene…?- inquirió Ginny significativamente.
-Draco vendrá. Cuando salimos de la casa de Harrix, vimos a uno de sus amigos.- contó Tiff.- Ya sabes, ese gordo… ¿Goyle se llamaba?- Ginny rió.- ¡Y bueno, si es gordo!- se defendió Tiff, sonriendo también.
-¿Qué te dijo Gregory?
-¡Qué nombrecito, por Merlín!- abrió los ojos Tiff.- Me dijo que esta noche vendrían aquí. Incluso amigos de Draco de otras partes de Londres. Ojala haya alguno muggle.
-¿Por qué quieres que haya…?
-¡Ya sabes, si se niega a prestarme atención, el encantamiento confundus es genial!- razonó Tiff.- Además, debemos admitir que hay muggles que están imperdibles… ¿Has oído hablar de Brad Pitt?
-¡Uy!- se relamió Ginny, quién conocía a ese estrella de los muggles.- Para comérselo a mordiscones…
Siguieron hablando durante una hora. La gente comenzaba a ocupar los primeros lugares del patio de verano. Había hombres, mujeres y una pista gigante en el medio. Tracy había llegado justo cuando comenzaron. Las tres muchachas se dispusieron a atender. Ginny estaba un poco inquieta porque esperaba ansiosa la llegada de Draco. A pesar de lo que le hizo no podía evitar sentir una fuerte atracción a él. Tracy y Tiff solían catalogar esos espasmos como una especie de capricho interminable que su amiga no dejaba de padecer. Ginny no pensaba eso, aunque tampoco se iba al extremo de decir que lo amaba, porque no entendía muy bien las cosas del amor. Draco se había comportado pésimo con ella. En el fondo Ginny quería devolverle la partida por haberla usado…
-¡Ginnix, vuelve a tierra!- la llamó Tracy.- En la mesa 5, ¡mira!- señaló sin disimulo.
-¿Qué qué?- musitó perdida.
-¡Qué llegaron Draco y sus amigos! ¡Mira lo que es el morocho, está para matarlo!- decía Tracy interesada.
-Me gusta más el de al lado.- opinó Ginny.
-Si, ese también.- acotó descaradamente Tracy.
-¡No puedes quedarte con todos!- se ofuscó Ginny- ¡Tienes un egoísmo a veces…!- Tracy rió.
-Después conmutamos los elementos.- guiñó un ojo.- Ya sabes, que en la multiplicación cambiar los tantos no altera el producto…- Ginny sonrió pícaramente.
-Eres una descarada… y será mejor que los vaya a atender…
-No, voy yo.- contradijo Tracy.
-Será mejor que vaya yo.- terció la voz de Tiff a sus espaldas.- ¡Ustedes hierven!
Las tres amigas se miraron con complicidad.
-¡Vamos las tres!- dijeron.
-¡Oh no!- se lamentó Ben detrás. Esas tres sabían cómo volverlo loco.
-Ginnix- musitó disimuladamente Tiff- ¿Qué harás con Draco?
-Cobrarle lo que te hizo- sugirió Tracy mientras sonreía falsamente caminando hacia la mesa de los chicos. Ginny se frenó de repente. Las otras se voltearon.
-Miren y aprendan.- dijo.
Ginny se acercó a la mesa de Draco, pero lo ignoró completamente. Miró sugestivamente al morocho de ojos verdes que estaba a su lado.
-Hola, guapo.- suspiró.- ¿Qué quieres tomar?
-Hermosa.- siguió el morocho besándole la mano.- ¿Qué tienes para ofrecerme?
-Y…- Ginny alzó las cejas.- Muchas cosas, diría yo… - sus amigas rieron.
-Es una buena atención. Mira que tres preciosuras como ustedes vengan a atendernos…- comentó el chico. Draco le arrojó una mirada furibunda. Ginny supo que estaba funcionando su macabro plan.
-¿No me piensas saludar?- dijo Draco, intentado tener cabida en la conversación
-Hola.- le dijo Ginny, y luego volteó la vista.- ¿Cómo se llama tu amigo? – Draco alzó las cejas.
-Matt- contestó- Soy amigo de Draco. Estudiamos juntos. ¡No sabía que tenías tan buenas relaciones!- le comentó a Malfoy.
-Puedes decirme Ginny…- confió la susodicha. – Ellas son Tracy y Tiffany.
-Tiff, para los amigos.- intervino Tiffany.
-¿Puedo invitarte a tomar algo?- habló Gregory Goyle. Ginny reprimió una carcajada. Su amiga no tenía suerte esa noche.
-Yo…
-Gracias, sabía que ibas a aceptar.- replicó Gregory.- Vamos- se levantó rápidamente y a tomó la de la mano llevándosela. Ginny vio en sus ojos ganas de suicidarse. Eso le causó más gracia aún. Por otra parte, descubrió sin sorprenderse que Tracy miraba de manera hipnotizante al otro morocho a la derecha de Draco. Parecía pedirle matrimonio con los ojos.
-Él es Clark.- informó Matt viendo a la interesada. El susodicho se levantó y Tracy sonrió.
-¡Como super man!- comentó Tracy mordiéndose el labio inferior.
-¿Quién?- se desorientó el chico.
-Nadie, nadie…- Tracy miró a Ginny.- Creo que tengo algo que te interesará…- rió y miró a los demás.- Hasta luego.
-Adiós- musitó el chico contentísimo.
-¡Qué moderno está el mundo de hoy! Quién lo diría de Tomy, tan santito que parecía…- repuso Draco ácidamente, mirando cómo la pareja se iba.
-Creo que nos quedamos solos. – dijo Ginny mirando a Matt.- Ven, te presentaré al dueño del lugar, te caerá bien y nos invitará un trago.- Draco y Matt se levantaron al mismo tiempo…- ¿Vamos, Matt?- aclaró Ginny con crueldad.
Matt sonrió contento y se fueron, pero no muy lejos de la mesa. Ginny arregló todo para que Draco los viera, cosa que al carilindo de Matt, se le escapó. Estaba demasiado embobado con la mujer que tenía al lado. Ginny notó que no tenía ni la más remota idea de la relación que ella mantuvo con Draco. Eso la tranquilizó porque le convenía. En cuanto se sentaron en la mesa, notó la mirada de Draco clavada. Fue allí, cuando sin saber porqué, miró los ojos de Matt y le recordaron los de Harry, pero infinitamente menos hermosos. Se acordó de él y de repente, con el sólo hecho de pensarlo, las mariposas volvieron a revolotear en su estómago. En ese extraño momento se sintió como cuando era pequeña, tímida y sumisa, que no podía hablar en su presencia… Se concentró más en los ojos de Matt, pero pensando en Harry irrevocablemente… Encima de la coronilla del muchacho, Draco entrecerraba los ojos en señal de odio total. Supo que era el momento justo para actuar.
-Bésame…- le pidió, tal cual le había dicho a Harry.
-¿Qué?- se sorprendió Matt.
-¡Rayos!- se quejó Ginny. Lo tomó de la cara y lo besó.
Ginny percibió en su interior que ese contacto brusco y vengativo no se parecía en nada al beso que Harry le hubiera dado en aquel atardecer… y de repente, su mente emergió a la superficie de la realidad cuando vio a Draco tomándola del brazo.
-Debemos hablar…
-¿Qué pasa, Draco?- preguntó Matt
-Cállate – le espetó Malfoy- Ven conmigo, Ginny quiero que…
-No iré a ninguna parte- repuso Ginny de lo más tranquila.- Estoy muy a gusto con tu amigo.- sonrió despreocupada.- Y suéltame sino quieres que me defienda…
-Suéltala.- exigió también Matt. Draco lo miró con odio.
000
Harry tenía pesadillas. Luego de haber pasado varias horas intentando conciliar el sueño, una imagen del pasado lo envolvió en aquellos pensamientos de madrugada…
El escuadrón de aurores estaba pintado de amarillo. Harry estaba cruzado con aspecto enojado. Enfrente tenía una mujer con ojos marrones penetrantes. Su cabello era de un rubio oscuro y lacio. El flequillo caía sobre su rostro, mostrando a la luz cuan sedoso era. De repente, la fémina se levantó de su asiento y fue hacia la puerta.
-¡Dalma!-gritó Harry en plan de reprimenda
-¿Qué pasa, Potter?- preguntó Dalma enojada. Harry la miró de manera inquisidora- ¡No me pongas esa miradita!
-¡Ya sabes lo que pienso! ¡Ese tipo no me gusta!- soltó Harry.
-Necesito hacerlo, Harry. Se trata de mi trabajo. Ser auror es así…- se excusó- Esperaba que me entiendas.
-Escucha, no es necesario que te arriesgues así. Podría hacerlo otro…
-¡No! ¡Yo soy la indicada para cumplir eso! ¡No pienso dejar que mi jefe crea que soy una incompetente!- se encendió la chica.
-Todos saben que no eres incompetente.- dijo Harry. Dalma rodó los ojos.
-Lo haré y necesito que me firmes el permiso. He atrapado a muchos asesinos y este no se me va a escapar… - contempló la chica entusiasmada.
-Con ese tipo no deberías joder.- soltó Harry enojado.- No tiene escrúpulos ni podrás engañarlo. Podría apostar que sabe que irás detrás de él.
-¡No seas paranoico!- exclamó con exasperación Dalma.- ¿Me darás el permiso?
-No. Soy el subjefe y me opongo.
-Conseguiré que me den esa misión.- se sublevó Dalma.- Y ni tu ni nadie podrán impedir que lo atrape…
La escena se disolvió.
Harry entraba en una casa en llamas desesperado. Esperaba que no hubiera ocurrido lo peor. Transpaso el fuego incandescente intentando remediar los quejidos de su piel y la angustia que le producía el desastre que él mismo había causado. La casa estaba completamente destruida.
-¡DALMA!- llamó- ¡DALMA! ¿DÓNDE ESTÁS?
Pero no hubo respuesta. Harry llegó atravesó la puerta de la primera habitación tosiendo. Sentía que se iba ahogando a medida que pasaban los minutos. Encontró un cuerpo ensangrentado y sin vida. Unas lágrimas se mezclaron al ver a Dalma en ese estado. Tenía que salvarla, tenía que salvarla…
-Dalma, Dalma… - suplicó-No te mueras, por favor…- le tocó el pulso.
Cuando hubo unos segundos de ausencia, cuando el silencio le narró la paralización total de sus latidos, Harry supo que no había esperanza…
La escena volvió a cambiar.
Harry sintió cosas muy raras. Sin darse cuenta tenía las manos en la cintura de Ginny. Sentía como si unas mariposas le revolotearan en el estómago. Esa sensación lo asustó. El rostro de Ginny era tan dulce, sus ojos eran expresivos, parecían tallados a mano… Nunca había visto tal detalle de ellos. Vislumbró tristeza y dolor. Ginny no era alguien feliz, por mucho que aparente…
Por primera vez en su vida, Harry notó cuán hermosa era. Ni siquiera pudo hablar.
-Bésame.- le susurró Ginny, rozándole los labios con los suyos.
Como una perfecta antítesis de lo que había sido la última tarde en el patio de su casa, Harry la besó en sus sueños. Algo que le recordó en su interior que hubiera deseado hacerlo. Despertó sobresaltado, preguntándose si Ginny había llegado… Miró el reloj: marcaban las 6 de la madrugada. Hacía más de dos horas que supuestamente debería haber vuelto. Se levantó y se preparó un café. Dalma lo acompañó durante todo el trayecto. Harry la miró sentado en la cocina. Sentía una opresión en el pecho muy parecida a la preocupación.
-¿Dónde se habrá metido esta mocosa?- le preguntó al animal. Dalma se paró en dos patas y Harry la alzó.- ¡Cuando llegue me escuchará! ¡Es una irresponsable!
Quince minutos después, Harry se estaba cambiando. En una hora entraba a trabajar en San Mungo. ¡No podía creer el desastre que estaba causando Ginny en su vida! Y de repente se frenó ¿Y si le había pasado algo? Era responsabilidad de él… "No, no puede pasarme lo mismo con ella… Debo cuidarla, no quiero que sufra lo mismo que Dalma…"
Salió de su casa con el corazón latiéndole a mil por hora.
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-Suéltala.- exigió también Matt. Draco lo miró con odio y la soltó.
-Imbécil, ella fue mi novia, ¿no lo sabías?- Matt se levantó y Ginny automáticamente hizo lo mismo. Las pocas personas que quedaban en el club los miraron curiosos.
-¿Yo?- habló Ginny- Disculpa, pero nosotros ya no tenemos nada que ver, corazón.-sonrió.- Y no creo que se necesario que te recuerde los motivos, ¿verdad?
-Vamos, Ginny- dijo Matt- A un lugar más tranquilo…
-De ninguna manera.- Draco estaba que pela.- Ella se queda conmigo.- la tomó bruscamente del brazo. Ginny se estremeció. Draco la había usado como si fuese una cualquiera y ahora pensaba tener derecho sobre ella.
-Vete Matt.- le dijo sin dejar de mirar a Draco- Debo arreglar cuentas con Malfoy…
-¿Estás seg…?
-¡VETE!- Gritó Draco.- ¿No la escuchaste, inservible?- Matt frunció la boca
-¡Eres un IDIOTA! –gritó Matt.
-¿QUÉ TE PASA? ¡SIEMPRE HAS SIDO FRACASADO MATT!- dijo asquerosamente Malfoy sonriendo con sorna- ¡NO VALES NADA!
-BASTA…- Intentó calmar los ánimos Ginny. Ninguno de los dos la escuchó.
-EL ÚNICO QUE DA LÁSTIMA ERES TÚ! SIEMPRE HACES LO MISMO, QUIERES QUE TODAS ESTÉN A TUS PIES…- Acusó Matt. Ginny hizo una seña a Ben que no tardó en llegar para solucionar la situación.
-Muchachos, por favor…- y su voz tenue fue sofocada por los gritos de los jóvenes. Ginny se interpuso entre ambos…
-Basta, recuerden que es mi trabaj…
-¡Y TÚ UN ASQUEROSO SANGRE SUCIA!- Gritó Malfoy intentado correr a Ginny del medio.
Matt cerró el puño y disparó contra el pómulo de Draco. El resultado fue desastroso porque le dio de lleno en la cara Ginny. Matt palideció horrorizado. Ginny cayó hacia atrás, con el labio sangrando y desmayada.
Harry llegó en el exacto en que Ginny caía. Se sintió tan angustiado como nunca en su vida, pero no tuvo tiempo de preguntarse porqué…
-¡GINNY!-gritó al verla en el suelo.
Nota: Bueno, aquí terminó... Ginny se comió una piña y creo que le conviene para hacerla reaccionar de su inmadura actitud... Los personajes irán evolucionando, ya verán. Mientras, necesito sus reviews para saber qué les parece... Gracias por todos los recibidos hasta ahora. Vuelvo a admitir que es un fic rarito, jaja, pero ya saben, me divierte escribir este tipo de cosas.
Espero haberles arrancado una sonrisa...
Un besote y gracias por leerme, me hacen feliz.
Joanne
PD: Ya sabrán seguramente que este fic es de actualizaciones tardías. Es jodido actualizar rápido los dos, pero supongo que prefieren que le de prioridad a ADM, ¿no? :) Besotes.-
