Fragile

Durante los siguiente días no vio a Jackson o por lo menos no con la misma habitualidad, como si quisiera evitarlo, aunque todo cambió cuando por fin volvieron a los entrenamientos rutinarios ya que el entrenador Finstock se tomó una semana de incapacidad luego de herirse durante un entrenamiento, cabe recalcar que Stiles tuvo un poco que ver, pero se excusó alegando que él no controla la dirección de las pelotas. Fue palpable la cordialidad de los chicos cada vez que se veían y para Allison no pasó desapercibido semejante hecho, por lo que intrigada fue a preguntar al moreno qué sucedía; la explicación fue corta pero sustancial, le explicó todo lo que sucedía con Jackson y su deseo de convertirse en hombre lobo, lo que causó cierto revuelo en la chica pues no puede creer que a pesar de la presencia de su abuelo, el número de hombres lobo vaya en aumento, aunque eso no lo externó a Scott.

Respecto de su relación, para ambos ha quedado claro que no pueden seguir y no por el hecho de que uno es la presa y ella la cazadora, sino porque sencillamente su tiempo pareció terminar, más que los prejuicios, las consecuencias de lo que pudieran hacer juntos les ponen los pelos de punta. Así fue como, luego de una intensa y muy emocionante relación, todo llegó a su fin. Aunque técnicamente no sucederá así, gozan de especial madurez y decidieron mantener una amistad profunda, ya que conocen muchos de sus secretos. Scott omitió cualquier detalle que hiciera creer que está enamorado de Jackson, lo que resultó y dio por concluida la intensa plática. Más tarde fue hasta los vestidores, tendrían entrenamiento.

-¡Chicos, son rivales! –gritó el entrenador Finstock al fastidiarse de que Jackson y Scott fueran tan poco agresivos a la hora de enfrentarse. El hombre decidió dividir su equipo en dos, usando a los co-capitanes como líderes, pero su estrategia dio malos resultados al ver que los chicos no querían herirse o algo por el estilo. -¿Dónde está esa pasión por vencer al enemigo? ¡Cielos! –arrojó su tableta con los nombres del equipo, molesto como siempre.

-¿Ha pasado algo que no sepa? –Stiles dio un respingo cuando escuchó la voz de Danny a su lado, al parecer el capitán decidió no meterlo por esta ocasión, esperando que su sustituto mejorara un poco más, aunque con las actitudes de Jackson y Scott nada funcionó. El hijo del sheriff no contestó luego, mantuvo su mirada en su mejor amigo, no puede negarlo, algo pasa entre ellos.

-No puedo mentirte Danny, creo que están enamorados. –la seriedad con que Stiles lo dijo al principio dejó helado al mejor amigo de Jackson, pero la risa burlona siguiente lo hizo reconsiderar su paciencia sobre aquel enclenque. –Desde luego que no hay nada que no sepas, estoy tan sorprendido como tú. –agregó, más tranquilo y obviando la mirada inquisitiva del otro.

Después de eso no hubo comentarios tan relevantes, el hecho es que el asunto de los co-capitanes no pasó desapercibido para nadie, la repentina cordialidad fue demasiada para ellos, al grado de que Finstock tomó una decisión brutal, que sin duda pone en jaque a todo el equipo, aunque todo ello se los contó en los vestidores. –Haré una competencia, una seria y de verdad. –miró a los dos que le causaron mayores dolores de cabeza que en otros días. –Habrá de nuevo un solo capitán y para eso he decidido que todos son aptos para serlo, sin embargo, tendrán que demostrármelo. –sonrió ante la mirada estupefacta de sus alumnos.

-¡Guay! Ahora sí tengo una oportunidad. –el comentario de Stiles les provocó a todos reírse de él, incluso Danny. -¿Qué? Hace falta más que fuerza para planear una buena estrategia. –aseveró, indignado por la desconfianza de todos los demás. Scott le puso una mano en el hombro para que calmara sus aires de grandeza.

-Lástima que tu inteligencia cree muchas dudas. –respondió Jackson desde el otro lado, mostrando su típica hostilidad, pero con Stiles. Eso les dio cierto ánimo al resto, pues vieron al Jackson de siempre, siendo sarcástico y retador. Todos rieron por su respuesta.

-Bien, bien. –llamó el entrenador, exasperado por el repentino atisbo de seriedad. –Un buen capitán es bueno en todos los puestos o al menos cada posición es bien conocida por él, aunque eso no significa que deba estar en ella. –empezó a explicar el hombre. –Pues bien, quien tenga los mejores resultados mañana en todas las posiciones del juego, será el nuevo capitán. –todos se pusieron a hablar al escuchar la propuesta, fascinados por ella; algunos empezaron a verse como el nuevo capitán, aquel que controla a toda la escuela, según sus propias fantasías.

-¿En verdad crees tener posibilidades? –preguntó Scott a Stiles. –Sabes que esta competencia se pondrá ruda, sobre todo ahora que Isaac está dentro del equipo. –así fue como se encontraron con las miradas retadoras de Isaac y Jackson, los únicos que en verdad tiene una posibilidad, aunque Scott tiene la ventaja de que está más acostumbrado a la sensación de ser hombre lobo por más tiempo que ellos.

-En realidad todo se complica. ¿Te imaginas que uno de ellos se transforme y saque todo su poder a la vista de todos? –el moreno no pensó en ello hasta ese momento, tragando saliva con dificultad.

-Rayos. ¿Por qué nada debe ser fácil? –se exasperó, observando a Jackson con mayor interés y éste a su vez le dedicó una mirada indescifrable. Por lo demás, todos se emocionaron ante la oportunidad, nadie jamás pensó que el entrenador tuviera semejante idea, aunque técnicamente no fue del todo consecuencia de la "cordialidad" entre los co-capitanes.

Por fin terminaron de hablar y el entrenador los mandó a su casa con la advertencia de que será sumamente exigente, es claro que sabe que nadie podrá obtener perfectos resultados, pues cada uno tiene posiciones en las que son clave para un buen equipo, así que, aunque puede predecir los resultados, espera que por lo menos eso provoque el esfuerzo de todos, uno real y no mojigaterías, ya bastante tiene con su esposa. Scott y Stiles salieron con toda naturalidad de los vestidores, atravesando el campo hasta el estacionamiento.

-¿Viste la cara de Lahey? Estoy seguro que tiene algo planeado. –habló Stiles una vez que entraron al jeep. –No quiero imaginar lo que está dispuesto a hacer con tal de quedarse con el puesto. –miró a su amigo que seguía inmerso en sus cavilaciones. -¿Me estás escuchando? –preguntó.

-Derek tendrá que prohibirle mostrarse en público. –afirmó. –Sabe que los Argent están tras nosotros, si muestra sus poderes, irremediablemente irán contra Isacc. –su respuesta hizo a su mejor amigo torcer la boca en un gesto aprobatorio. –Me preocupa Jackson. –agregó, logrando que Stiles soltara un risa tonta.

-Así que sigues enamorado de él. –pasó su brazo por el respaldo del asiento de su amigo, que le miró con fiereza. –Sabes por qué lo digo. –se defendió. –Además, aún no controla su poder, seguro que eso le dará desventaja. –habló como si diera por terminado el asunto.

-Es que ese es el problema Stiles, si se llega a descontrolar en pleno juego y alguien de ellos le ve… -se notó una tremenda preocupación en el moreno, una que es habitual para alguien que tiene en alta estima a otra persona, de algún modo eso le dio una sensación de celos a Stiles, pero no dijo nada por unos momentos, sencillamente esperó a acomodar sus propias ideas. –Tengo que enseñarle a controlarlos. –se bajó del auto sorpresivamente.

-¡Scott! ¡Espera! –le gritó su mejor amigo, logrando que lo hiciera y que lo mirara por la ventanilla. –Ten cuidado. –esa expresión de cariño hizo sonreír al moreno como pocas veces y es que, aunque Stiles parece no tomar nada en serio, lo cierto es que es sólo su escudo para sobrellevar las peores cosas. El moreno corrió a toda prisa por el estacionamiento pensando que tal vez Jackson siguiera ahí, pero la suerte no pareció de su lado; se exasperó consigo mismo, tal vez habría sido mejor que Stiles lo llevara, pero para cuando regresó ya se había ido también.

Justo en ese momento un auto sencillo se puso a su lado, quizá alguien más del instituto que está por irse. -¡Ey McCall! ¿Tu amigo te ha abandonado? –cuando Scott se giró se encontró con una mirada ya conocida.

-Matt. –masculló. –Si bueno, no siempre nos vamos juntos. –respondió con simpleza deteniéndose y siendo cortés con el chico.

-Puedo llevarte. –se apresuró a responder.

-No, es que no voy a mi casa en realidad, gracias. –se acomodó la mochila dispuesto a continuar.

-Igual puedo llevarte. –ese repentino interés le pareció bastante inusual y poco apropiado, si es que se hubiese tratado de una chica. Así que sencillamente accedió y subió al auto del ojiverde, se sonrieron ligeramente y el otro continuó su andar, pero más rápido que momentos atrás. -¿Y, a dónde vas? –preguntó, pues aun no recibía instrucciones.

-Oh si, ha Lincoln. –el otro asintió y de inmediato se dirigió a la calle. -¿Siempre sales tan tarde? –preguntó un segundo después, ya que, aunque no vigila el comportamiento de su compañero, siempre le ha parecido raro que se lo encuentre mucho después de clases.

-Casi siempre, paso a revelar las fotos que hago durante el día, el instituto me da las llaves y la confianza. –señaló con tranquilidad. –Tengo suerte de que nuestro director sea tan majo con los que amamos la fotografía. –agregó, sintiéndose orgulloso. -¿Qué te ha parecido la idea del entrenador Finstock? –preguntó enseguida.

-Muy persuasiva. –contestó sin dilaciones, recordando que Matt también pertenece al equipo, aunque no ha lucido como otros compañeros, quizá porque su dedicación no está en el lacrosse, sino en su fotografía, algunos han dicho que se dedica más a fotografiarlos que a jugar, quizá por eso el entrenador lo mantiene en la banca.

-No te ofendas, pero creo que Jackson recuperará su lugar, según sé, ha sido el mejor capitán que el equipo ha tenido. –inquirió con astucia, como si de alguna forma tratara de llegar a algún lado con esa afirmación, lo que en otro tiempo habría causado mella en el moreno, en la actualidad no es así.

-Sin duda lo ha sido. –respondió con calma, no una forzada sino sincera. –El entrenador lo volvió co-capitán cuando demostré que también tenía talento. –no se escuchó presuntuoso y quizá eso le valió mucho a Matt que lo miró con respeto. –Para ser sincero, también espero que vuelva a serlo, dividir a un equipo nunca es bueno, mejor seguir a un líder. –la sorpresa en el otro fue notoria, no esperaba que Scott fuese tan humilde.

-Ahora entiendo lo que ha visto en ti. –las palabras del otro provocaron interés en Scott que le miró inquisitivo. –Lo siento, tal vez no debí decirlo, al menos no de esa forma. –se mostró avergonzado. –Veras… investigué un poco sobre lo que pasaba en el instituto antes de que me trasfirieran, es una mala costumbre lo sé, pero es por protección, para evitar meterme en líos. –el moreno empezaba a mostrar mayor curiosidad. –Descubrí que siempre fuiste la víctima de Jackson por mucho tiempo. –dejó que continuara. –Y bueno, ahora las cosas han cambiado tan de pronto que surgió una teoría muy loca. –Scott enarcó una ceja. –Jackson siente algo por ti, esa obsesión marcada a través del tiempo lo prueba. –para McCall sus palabras empezaron a crearle incomodidad. –Y creo que bastaba que le correspondieras. –esa afirmación lo hizo sonreír con ironía, pensando que tal vez los demás ya lo han notado también.

-¿Eres Oprah Winfrey o algo así? –preguntó el moreno, logrando que el otro riera enormemente.

-No juzgo, lo juro. –levantó su mano derecha como si con ello reafirmara sus palabras. –Me ha parecido obvio y tal vez no sea el único que lo ha notado. –continuó. –Pero es quizá lo que se necesita, no es tiempo de seguir peleando por diferencias, caray, todos tenemos capacidades distintas y esos predeterminismos ya han pasado de moda, cada quien es lo que quiere ser. –pudo notar inteligencia en el muchacho. –El hecho de que no seas bueno en una cosa que a todos gusta no significa que no sirvas para nada… y lo digo por experiencia. –fue así como terminó por creerle, la fotografía tampoco es muy bien vista.

-Tienes razón. –respondió Scott, sonriendo como siempre y sintiéndose más cómodo que al principio, aunque técnicamente no ha admitido nada y seguramente no lo hará, no es que de buenas a primera pueda confiar en Matt.

-Listo, llegamos. –cuando el moreno decidió mirar de nuevo a su entorno se sorprendió un tanto, no es que se hubiera imaginado que aquel chico supiera tanto; se giró para preguntar el "cómo". –Instinto, creo. –se adelantó a responder y abrió lo seguros del auto. –Ha sido un placer charlar contigo, no todos los días encuentras a una persona tan interesante. –eso sin duda no lo entendió muy bien, pero tomó la mochila que había dejado en sus pies y abrió la puerta.

-Admito que ha sido raro, pero siempre hay cosas más raras. –dijo, saliendo por fin y cerrando nuevamente la puerta, aunque se acercó a la ventanilla. –Gracias. –agregó.

-Nos vemos mañana. –se sonrieron y se despidieron si mayores dilaciones. Scott miró el auto hasta que desapareció en una esquina, su mente empezó a cavilar lo que hablaron, bien podría no ser tan importante, pero reveló mucho de aquel chico, como alguien que mira más allá de lo que se ve a simple vista; sin duda es muy analítico. Para su mente pasó desapercibido que ni siquiera negó la afirmación de Matt acerca de que corresponde los sentimientos de Jackson, aunque ciertamente no tiene por qué negarlo. Miró al frente y observó la enorme casa de los Whittemore, apenas dio un suspiro subió con rapidez por las escaleras y tocó el timbre.

-¿Sí? –fue la señora Whittemore quien salió unos momentos después, al principio pensó en sonreírle y conquistarle con ello para que empezara a apreciarle, no que la vea como suegra o algo así, sencillamente que gusta de agradar a los demás; pero el rostro de la mujer fue severo e indiferente.

-Ehm… buenas tardes, busco a Jackson. –soltó con algo de nerviosismo, la mujer imponía. –Soy Scott McCall, compañero del instituto. –agregó, esperanzado en que por lo menos así le reconociera.

-Lo sé. –respondió la mujer. –Llamaré a…

-Aquí estoy. –por detrás de ella apareció Jackson con el rostro más normal que pudo pensar. –Yo lo atiendo, gracias. –no pasó desapercibido para Scott que en ningún momento se refirió a ella como "mamá", como usualmente lo dicen todos los hijos. Quizá es porque conoce que es adoptado. Como fuera, ella sencillamente asintió y entró, ni siquiera se despidió del moreno. –Creí que estarías practicando para mañana. –fue lo primero que dijo, bajando hasta su altura e invitándolo a que lo siguiera. Para Scott fue raro que lo llevara directo al porche.

-De hecho por eso he venido. –el otro no dijo nada. -¿Crees que podrás controlar tus poderes? –la cuestión fue directa, en ese asunto no se andaría con rodeos, externando desde luego su preocupación, lo que resultó ser halagador para Jackson, pero eso no lo sabría.

-Quiero mostrarte algo. –una vez que estuvieron dentro de la cochera se colocó detrás de su auto. –Mira. –con lentitud empezó a levantarlo, al principio pareció esforzarse de más, pero pronto encontró el equilibrio ideal en su fuerza. –Estuve practicando y pude hacerlo, logré controlar mi fuerza. –bajó el auto y sonrió con felicidad, Scott no pudo sentirse más emocionado.

-Entonces me he preocupado de más. –se llevó las manos a los bolsillos.

-Supongo que mañana debemos ser verdaderos rivales, las cosas no han salido muy bien hoy. –acotó Jackson, tomando de nuevo la palabra, de cierto modo los momentos con Scott empezaban a ser incómodos más que en otras ocasiones, aunque no para mal, más bien porque temen comportarse de una manera equivocada frente a la persona por la que creen sentir algo. –Pues… gracias. –mentalmente se reprendió, no puede creer todavía que tenga esa actitud frente a un chico que consideró su enemigo número uno y a quien le fastidió por el simple placer de hacerlo. Incluso comienza a pensar que se ha ablandado de más, ya ni siquiera se reconoce a sí mismo.

-Si necesitas ayuda, sabes que puede contar conmigo. –eso es propio de Scott, a nadie sorprendería su ofrecimiento pues lo ha hecho con muchas más personas; ni siquiera le preguntaría sobre su salud, claramente se nota muy bien. Se dio la vuelta y empezó a caminar a la salida, no tiene nada más qué hacer allí.

-Aguarda. –pidió Jackson, aunque cuando el moreno se giró ya no supo bien qué decir. –Sabes, no sé qué me sucede, pero ya no me siento el mismo de antes, no me reconozco. –sus palabras empezaron a fluir, aunque mantuvo gacha la mirada. –Yo quise convertirme en hombre lobo por una razón… por ti. –el otro tragó saliva. –Deseaba ser tan fuerte como tú, tener todo ese poder a mi disposición, ser tu igual. –de algún modo empezaron a comprender, el papel de quien abusa de quién se cambió. –No me gusta sentirme inferior a nadie, no soy capaz de hacerlo, no soy como tú. –entonces levantó la mirada, soltando un poco de todo lo que se guarda para sí y que algunas veces le confió a Lydia, aunque sobre sus propios conflictos.

-No tienes que ser como yo, Jackson. Sólo tienes que ser tú mismo. –la sonrisa ligera de Scott tranquilizó al beta. –Así es como te… -de pronto se dio cuenta que hablaría de más. –Como todos te conocen. –corrigió rápidamente, para Jackson no pasó desapercibido el desliz.

-Todo esto que ha pasado, cómo me has ayudado, la manera en que me protegiste de Derek. –se recargó del auto. –Nadie lo ha hecho antes. –ahí está la clave de todo, por eso es que siempre actúa como un imbécil prepotente, porque siempre ha visto a las personas como simples egoístas que ven por sí mismos, tal vez de niño confundió los valores o los entendió de otra forma, siempre sucede así, no sería la primera vez y mucho menos un caso excepcional. Scott se mostró aún más condescendiente.

-Lo volvería a hacer. –respondió con cierta cautela. –Tengo ese defecto. –rió, provocando lo mismo en el otro.

-Eres el primero… -dijo después de unos momentos de silencio, el moreno esperó a que continuara. –El primer chico que… bueno. –tartamudeó un poco. –Creo que me gustas Scott. –de algún modo McCall esperó escuchar aquello y resultó tal como se lo imaginó su subconsciente, por lo que se relajó y pegó la espalda a la puerta del garaje, tuvo la sensación de que no debería extralimitar a Jackson, dejándole espacio para que meditara sus propias palabras. –No sé cómo, no sé por qué, bueno tal vez y es que jamás te conocí como ahora. –la sinceridad de ello halagó por mucho al moreno.

-Tiendo a causar eso en la gente. –dijo con aparente soberbia, logrando que el otro elevara las cejas, recordando lo que él hizo cuando Scott se abrió un poco luego de su primer beso. Ambos rieron un poco más, ninguno se sintió ofendido.

-Eres un idiota. –le dijo Jackson.

-Un idiota que te gusta. –la tensión que parecía estar sobre el más alto se disipó un poco, tratando de comprender cómo no se fijó en lo increíblemente divertido que puede ser Scott. Se separó del auto y se acercó con lentitud a donde el moreno, quién tragó saliva de sólo pensar en lo que ocurriría ahora.

-¿Podríamos ir despacio? –preguntó el de las cejas pobladas, mirando un poco hacia abajo.

-A tu ritmo, Jackson. –fue curioso que fuera Scott el que tuviera sus sentimientos más definidos, aunque probablemente lógico dado que su capacidad de amar es un poco más resuelta que la del millonario. Por lo menos hoy dejan en claro sus sentimientos, saben lo que sienten y lo que quieren.

-¿Puedo? –no hizo falta que completara la pregunta, pues el deseo de sellar su revelación debía hacerse con un beso. Así lo hicieron. Jackson se acercó al moreno y sin pegar mucho su cuerpo le dio uno suave que al principio pudo pasar por inocente, si no fuera por Scott que decidió volverlo más profundo, no habrían probado del néctar del otro en varios días más. Ninguno podría negar el disfrute, pues lo sintieron tan real y sincero que apenas percibieron su abrazo. Cuando decidieron separarse supieron la creciente necesidad de continuarlo, pero ninguno se atrevió temiendo que no pudieran detenerse.

-Wow. –fue la expresión de Scott, una que enamoró completamente a Jackson, que sencillamente se alejó un poco y sonrió con verdadera emoción, con sentimiento. Es probable que sea la primera vez que un contacto así lo deje en estado de ensoñación, pues besar al moreno no es algo que se habría imaginado tan exquisito.

-Creo que deberíamos practicar un poco más. –pesé a cualquier pensamiento contrario, decidieron continuar y empezar una sesión de besos mucho más intensa, al principio parecían muy inocentes, pero poco a poco la intensidad se fue apoderando de ellos, como si se tratara del néctar de la vida, algo adictivo que le incita a no despegarse, a saborearlo con vehemencia y disfrutar cada segundo. A pesar de todo ello, todo se llevó dentro de un cierto grado de respeto, uno bastante inusual si se trata de dos hombres, ¿no dicen acaso las chicas que los hombres piensan con la entrepierna? Tal vez este no sea el caso, tal vez sea amor puro y sincero.

No midieron el tiempo y tampoco es que fuera algo que les preocupara, aunque relativamente fue más corto de lo que hubieran deseado, sus cuerpos parecían exigirles distancia pese a la renuencia de hacerlo. Por fin, luego de un buen rato de contacto extremadamente sutil se volvieron a mirar a los ojos, la intensidad con que lo hicieron reflejó su sentir y la calidez que encontraron en cada una de sus orbes les dio seguridad, no se equivocan al elegirse, están seguros de ello.

Continuará.

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Agradezco a quienes ha dejado review y ya he agradecido más personalmente a quienes tienen cuenta, me alegra que siga gustándoles. Ahora, Joe, aunque no lo parezca, soy chico xD; gracias por tu comentario, espero no haber tardado tanto. Pal, gracias por tu comentario, te aseguro que trato de actualizar lo más pronto posible. Saludos a todos y espero hayan disfrutado este nuevo capítulo.