Sin perder más el tiempo. Lincoln camino hacia donde esta el vagabundo.

Los vagabundos son sujetos muy misteriosos que se dedican en hacer varias cosas que no mucho lo saben. Son gente al que no se deba confiar, pero se gana la vida haciendo actividades al que muchos lo consideran como... inhumanos. Muchos dicen que están en un nivel más allá de lo que uno se imagina, tanto que hasta los mismos señores demonio y seres divinos les temen. Muchos dirán que solo son puros rumores que ellos mismo los pone para prevenir ser buscados. Pero lamentablemente no era el caso.

—¡Vagabundo! —Grito Lincoln, intentando llamar la atención del hombre que estaba sentado en la esquina de la barra. El hombre era un asiático de cabellos negros muy corto, vestía una gabardina muy larga, llevaba unos protectores en su hombres que al parecer era de piel de una bestia, una gorra con escama de serpientes y botas de cuero.

—¡¿Huh?! —Hombre alza su cabeza y gira un poco hacia atrás —. ¿Que demonios? —Miró por los lados y no encontraba nada. Al parecer había bebido mucho y ahora piensa que estaba escuchando voces en su cabeza.

—Aquí bajo. —El vagabundo bajo su cabeza, y para su mayor sorpresa, veía a un niño todo vestido con algo de armadura. Pero lo que le llamo más la atención era la cabellera blanca que tenía.

—Oye mocoso, ¿no eres demasiado joven para estar en una taberna de mala muerte? —Dijo el hombre un poco ebrio, pero no tanto como para ser una estupida pregunta.

—Si, así es. Pero no soy tan joven, apenas e comenzado a mis sesenta. —Lincoln bufo un poco mientras el comenzaba a sentarse a su lado.

—Acaso eres un enano... no, viéndote mejor creo que eres un duende, ¿cierto? —El albino sacudió su cabeza.

—Es increíble que no me reconozcas a tu mejor cliente. — El vagabundo miró una vez más al chico y después su rostro cambió por una bastante estupefacto.

—¡Rabbit! —Lincoln asiente —. No lo puedo creer. Mírate. —Lincoln solo dio un suspiro bastante aburrido —. Así que... ¿encontraste al dragón?

—Si... —Lincoln miro al hombre que aún estaba limpiando el vaso vacío de cristal —. Me puedes servir algo de agua por favor —. El hombre asiente y fue por pequeño barril, usa el vaso que tenía en la que lo limpiaba para llenarlo de agua y de ahí se lo da a Lincoln —. Gracias. —El hombre se retira del lugar, entrando por la puerta que estaba atrás.

—Bueno pues. Aquel tengo honor de servir a la misma leyenda en persona. —El vagabundo dándole elogios al albino.

—Nada más vine para hacer varias cosas, ya sabes, lo usual... — Lincoln saca algo de su bolsillo —. Y también visitar a mi mejor vendedor del bajo mundo. —Sacando una pequeña caja negra.

—Jajaja, vaya que me elogias amigo. —Viendo la pequeña caja —. ¿Que clase de bestia me tienes ahora? —. Emocionado por saber el contenido de la caja.

—Solo un dragón mitológico que atrapa en una mission, nada más eso. —Lincoln le da una hoja dibujando con detalle, al dragón que capturó.

—Mmm... vaya la bestia que me trajiste. "Agros" el dragón encarnado. Y pensaba que iba ser más intimidante. — El vagabundo puso el dibujo en la mesa mientras tomaba la pequeña caja —. Mmm... así que... cuando quieres por el dragón? —Lincoln lo pensó por un momento, y una idea le salió por su cabeza.

—Que tal si me das el descuento por las cosas que te pedí. No creo que sea mucho claro. —Lincoln miro al vagabundo con una expresión bastante tacaño. Al parecer sigue siendo igual de codicioso.

La codicia del vagabundos será y siempre será un misterio para el albino. Nada podía ser un codiciado cuando uno anhela tener lo que uno quiere. Los vagabundos son codiciosos, eso era claro, pero cada hombre tiene su codicia, en especial para esa serpiente que lo tiene enfrente.

A principio cuando lo conoció, no le dio una buena impresión, al contrario de los demás vagabundos que conoció en su viaje. Pero entre todos los vagabundos que conoció, la serpiente era uno de los más confiables,.. pero también el que tanto a odiada.

Aún recuerda los momentos que tuvo que pasar cuando se encontró con la serpiente, lo "cínico" que era, lo loco y despreciables que era. Una persona al que tanto queria matar con sus propias manos. Las vidas inocentes que tuvo que tomar, solo para con placerle los juegos sadicos que tenía. Un simple juego al que muchos participan solo por un deporte.

Lincoln miro al vagabundo para saber si el acepto su oferta.

—Vaya que me pides mucho. — El vagabundo comenzaba rascar su nuca mientras daba una expresión bastante indecisa sobre si la acepta lo que le ofrece.

Lincoln con la cara bien incrédulo. Nunca espero que este vagabundo fuera más tacaño, y el ya había conocido a mucha gente como el. De lo más tacaño qué conoce, el se tomaría el primer puesto, lastima que ya hay alguien más en su lista.

—Pero como eres mi mejor cliente, pues te daré como un cincuenta por cierto. —El vagabundo se levanta de su mesa. Lincoln lo miro y ve como el levantaba su abrigo, y de ahí sacó unos objetos. —Aquí lo tienes mocosos —. Azoto la caja en la mesa de ahí le da una llave.

Lincoln tomó la llave y abre la caja. La caja parecía muy bien forjada y brillante, como si la caja fuera recién hecha. Cuando lo abre, pudo notar tres cosas; Una navaja, un cristal, y un pergamino baste viejo.

Lincoln tomó la navaja, checo con detalle la hoja y de ahí nota las letras impregnadas en la empuñadura.

—"La traición se paga". —Murmuró el albino, pero sus palabras lograron llegar en los oídos del vagabundo.

—Es algo para recordarte que sin importara lo que pase, la traición siempre se paga con la sangre. Y eso es para todo lo que me quieren traicionar. —El vagabundo carcajeó mientras volvía a sentar en su mesa y luego tomar otro trago.

—No me lo tienes que recordar. —Lincoln puso aún lado la navaja y de ahí saca un cristal —. Parece ser que está en su totalidad. El cristal está hecho de Etherion, cierto?

—Por supuesto que si. El cristal está hecho de puro"Ether", con tan solo un fragmento, puedes convertir cualquier arma o armadura en un elemento. Bueno eso depende como lo quieras. Necesitarías de un buen alquimista o un hechicero para tener el elemento que quieras, o al menos crear algo.

Lincoln puso el cristal en donde estaba la navaja, luego miro el pergamino en la caja y de ahí lo saca. Pero al momento tocar la cuerda del pergamino, el vagabundo lo toma de la muñeca, sorprendiendo mucho al joven peli blanco.

—Yo no haría eso. —El vagabundo suelta la muñeca de Lincoln —. Sabes lo difícil es poner todo eso en ese pergamino, cierto?

Lincoln miro el pergamino. Al parecer si lo que dijo el vagabundo es cierto, posiblemente todo este adentro.

—Muy bien. —Lincoln saca una bolsa pequeña, inserta sus dos dedo y lo expande para luego sacar dos pequeños diamante cubiertas con una mancha carmesí. —Haber si eso lo cubre.

El vagabundo toma las dos pequeñas piedras para comenzar a examinarlas. Saco una hoja de papel y comenzó a escribir en ella, pequeñas y minúsculas palabras, coloca las piedras al revés y después las mira con mucho cuidado. Al no notar nada que reflejaba, toma la piedra la pequeña piedra y le comienza empañar, miro con detalle para luego hacer lo mismo con la segunda piedra, después de terminar con la segunda piedra, saca un pequeño escala y de ahí comenzó a pesar los diamante. Al parecer el peso era apropiado para ser considerado como un diamante real, pero aún así necesitaba checar una cosa más.

El vagabundo levanta su abrigo y saca una pequeña linterna, pone la linterna en la mesa y de ahí comenzó a encenderla, en vez que la llame fuera rojo, era violeta, de ahí el vagabundo pone las piedras arriba de la linterna, ambas piedras brillaban y notaba la calidad de ello. El guardó todo sus cosas en su gabardina mientras se dibujaba así mismo una sonrisa en su rostro.

—Vaya que si son de las buenas. Y dime Linc, ¿cuantos inocentes tuviste que matar para tener esas preciosidades? —El Vagabundo, mirando los diamantes.

—Vaya forma de preguntarme. Solo dire que fueron regalos de...

—Oh ya veo. Así que cuantas mujeres te acostaste,

Lincoln pasmado, se apartó la vista con la cara ruborizado. No podía creer que el sugiriera eso como su segunda opción, sabía que tenía que mantenerse la boca cerrado.

—Hahaha! Vaya diablito que me saliste. Apuesto que te aventaste a esas niñitas que las tenías de huérfanas. Vaya enfermo que me saliste, aunque para serte sincero, no estabas tan feo en tus cincuenta cuando te vi la última vez ¡Oh-hablando de eso! Nunca te pregunte el, ¿por qué eres así de renacuajo?

Cuando le pregunto sobre su estatura, Lincoln le cuánta todo al vagabundo; en cómo llegó al lugar donde vivía el dragón, y de cómo la cago en cumplir su deseo de volver a casa. El vagabundo al escuchar cada detalle sobre su fábula, el solo se reír mientras le pedía al camarero que le trajinera más tragos y así continuó hasta que ya era muy tarde.

Una vez que la taberna estaba apunto cerrar, Lincoln le ayuda el vagabundo a caminar y llevarlo en un lugar que el había marcado en el mapa de la capital, en donde ahí tenía que dejar a su amigo. Tenían que ir discretamente ya que aún había guardias y soldados camino por todo capital. No quería tener problemas de nuevo siendo que le fue incómodo la situación que tuvo el pobre albino, al intentar burlarse de los soldados cuando el estuvo adentro del tren. Así que tuvieron que usar varios métodos de sigilo ya que era la única opción que tenía.

Pero lamentablemente no era así como planeaba el hombre de plan. Las cosas salieron fuera de control por varias razones; una era la estatura, literalmente Lincoln era un niño, se batallaba mucho en cargar al vagabundo ya que era tres veces más grande que el, aparte que usabas guantes mágicos para que le diera fuerza como 20 por ciento más, luego estaba las quejas del vagabundo, quejándose del dolor de cabeza que tenía, realmente había bebido bastante y casi los descubría los guardias del patrol, y por último era la forma del salir de la capitula, y vaya problema que tuvieron.

Pasaron varios momentos pero finalmente había salido de la capital. No lo podía creer los problemas que tuvo que pasar solo para dejarlo afuera. La seguridad de la capital fue tan grade que hasta ya pensó que habría una guerra enemiga, pero lo que el se preguntaba así mismo era, ¿que tipo de enemigo atacaría al reino tan grande de Alrest? En este castillo, hay como cientos o miles de soldados protegiendo del castillo, más aparte los héroes que estaba aquí, por los trabajos que daba los puestos de gremio que daban en la frontera y en cada parte de la capital.

Necesitaré buscar algo que hacer. Tal vez vuelva hacer un aventurero y aceptar las solicitudes de trabajo, tal vez un mercenario o un caza recompensa. Diablos que si necesitaré planear mucho, y aparte tengo que encontrar gente para que me acompañe. —Pensó Lincoln, mientras llegaba lo más profundo de un pequeño busque que estaba como cinco kilómetros de distancia.

Lincoln sabía que este bosque no era muy peligroso, ya que veía a mucho venados y animales silvestres. Aparte de que había una granja más adelante cerca de un pequeño pueblo. Puso el vagabundo en el suelo y de ahí comenzó darle varias cachetadas, no hubo respuesta en ello.

—Vamos amigo. —Lincoln volvió a cachetearlo pero con un poco de fuerza, de ahí el vagabundo se despierta.

El hombre asiático se levanta con una jaqueca, y de la nada, comienza a vomitar por todo el lugar. Tomar casi 6 botellas de alcohol hace que su vomito parezca como un arcoíris, lo bueno era que Lincoln no tomaba mucho, siendo que una vez hizo un gran desmadre en una taberna de mala muerte, cuando el se tomó varios tragos de un vino muy fino al que tanto hablaba la gente del bar.

—Diablos, si que me pase... —El vago miro los alrededores del bosque, luego miro al albino, y de ahí recordó lo que estaba pasando —. O cierto, creo que ya es hora de irme. —El asiático camino de manera torpe, luego se adentra lo más profundo del bosque y de ahí sacó un cristal. Pero antes de que el se fuera, le dice algo al albino —. Recuerda hermano, no te mentas en donde no te llaman si no quieres salir perjudicado. —El vago señaló el castillo —. Parece ser que alguien planea algo tan grande, y yo pienso que será algo muy feo para que tenga la atención de la armada imperial. Así que mejor no te mentas si no quieres que te descubran que aún sigues vivos. Ya muchos piensan que ya moriste por viejo, pero si ellos logran saber que aún sigues vivo y que ahora eres un mocoso. Pues ahí lo único que te puedo decir es que tengas suerte y si necesitas algo, mira al cielo, ahí me encontrarás.

El terminar de darle el consejo a su cliente, el vago rompe el cristal, y de la nada desaparece.

Lincoln solo suspiro. Todo eso nada más para ir por sus cosas, pero al menos vendió el dragón a un buen precio casi razonable. No es que fuera algo tan barato, pero al menos logro tener lo necesario para prepararse. Ahora el problema sería acomodarse a su nueva vivienda en el Capital de Valen.


Posada, en el centro de la capital.

Ya era del día, Lincoln salió de la posada con un poco de sueño. Al parecer se desveló un poco ya que a volver a la capitula, hizo que se le dificultara en no ser descubierto por los guardias y soldados que aún merodeaba por la calles de la capital. Ser un niño no era muy fácil.

Camino por todo el lugar, ya que necesitaba reconocer de nuevo las calles en donde una vez visitó. No es que no reconocía el lugar, si no que al estar fuera por mucho tiempo, no reconocía mucho los nuevos locales que había en por esas partes de la capital, aparte de que las construcciones ahora era más expansibles inmensas para ser considerado algo mas que una capital, si no más bien parecía una gran fortaleza militar ahora.

Lincoln camino unas cuantas cuadras más, y se adentro en lugares que al principio lo llevaron a puros callejones sin salidas, saliendo accidental mente de la capital, y llevándolo de nuevo a la posada en donde descansaba. Pero al tener un buen mapa, logro llegar al lugar en donde necesitaba ir, y eso lugar era "la oficina principal del gremio de aventureros de la frontera"

Así que el se ingresa al local.

En el momento que entro, había mucha gente formado en el vestíbulo, mientras que otros estaba rodeados por la pared, que al parecer ahí era donde ponía los postes de solicitudes de contratos. Y parecía que se tomaba su tiempo en escoger una.

Lincoln camino y se formó en la fila, miro por los alrededores para ver si algo le podría llamar su atención. Necesitaba analizar y escoger a los candidatos necesarios para saber si realmente les serviría de algo, mientras piensa en que podía hacer para matar el tiempo.

Había muchos aventures en todo lugar, unos con mejor equipamiento y armaduras, mientras que otros no tanto, pero lo que sí necesitaba saber era las etiquetas que llevaba en sus colgantes, y al parecer la mayoría era novatos.

Miro por todo los lados y podía deducir que había treinta novatos con etiquetas de porcelana (Rango 10, lo más bajo), dieciocho de obsidiana (Rango 9), diez de Metal (Rango 8), cuatro de zafiro (Rango 7), cuatro de esmeralda (Rango 6), dos de Ruby (Rango 5), diez de bronce (Rango 4), y ocho de plata (Rango 3). Al parecer no había aventureros de etiquetas de oro (Rango 2), o de platino (Rango 1, lo más alto).

Los aventureros de etiqueta de oro y platino, son considerados como héroes, pero los platinos también se le puede llamar más como campeones o paladines de élite. Casi no se le ven muchos los heroes del rango alto, siendo que ellos le dan los contratos por los mismos reyes y consejo de la orden. Aún que también hay elecciones para los locales de gremio en recibir contratos de alto rango.

—Buenos días a todos.

Lincoln dejó de observar y miró a una joven rubia de cabellos dorados, con el uniforme del gremio, teniendo en sus manos varios hojas que posiblemente era los trabajos listos para pegarlos en la pared.

—Es hora de publicar los trabajos disponible.

Los aventureros emocionados, dejaron que la recepcionista pasara para que ella pudiera poner los trabajos en la pared. Una ves pegados todos los aventures que estaban en la fila comenzaron a ir por la pared de contratos.

—hay uno para cazar un dragon. — Dijo un aventurero, con etiqueta de bronce.

—Necesito ganar experiencia con actos de héroes para subir de rango. —Dice un aventurero, con etiqueta de metal.

—Olvídalo amigo, no tiene las armas, confórmate con los bandidos, La recompensa no está mal. —Agregó un compañero suyo con estoque de metal.

—Los trabajos de porcelana... no pagan mucho, ni quisiera para limpiar zanjas. —Dijo un joven castaño aventurero, con etiqueta de porcelana.

—No seas quisquilloso. —Dice la peli roja aventura, con etiqueta de porcelana, quejándose de su compañero.

—¿Que tal ese? Cazar duendes? Parece hecha por novatos. —El joven castaño, tomó la hoja y se lo mostró a su compañera.

—No escuchaste la chica del gremio, necesitas empezar con las cloacas. —Comentó la joven peli roja.

—¡No veo! ¡A un lado! —Un aventureros peli rojo con etiqueta de plata, empujaba a la multitud hacia aún lado.

—Detente. No empujes. —Un aventuró de cabello negro, con etiqueta de plata, para al peli rojo y lo empuja.

—Tomaremos esa misión. Búscate otra cosa. —Dijo una rubia aventurará con etiqueta plata, con la cara de pocos amigos.

—No puedes hablarme así al mejor de la frontera. —Quejándose el peli rojo.

—Vamos no pelean. —La rubia del gremio intentó calmar a la multitud.

Lincoln con la expresión bastante impresionado, decide continuar con la fila y de ahí llegó con la recepcionista. Cuando llegó, un aventurero estaba hablando con la misma recepcionista que había puesto lo trabajos en la pared, y de cómo el joven le contaba a la pobre mujer sus increíble ásala como aventure. Algo clásico de un hombre que quiere ganar la atención de la joven mujer.

—Y cuando estuvo cerca, fui hacia el troll así cuando iba atacar. —Decía el aventurero con etiqueta de plata. Simulando en cómo había enfrentado al troll.

—Bien hecho. Los trolls son oponentes muy poderosos. —Responde la recepcionista, con una sonrisa.

—Enfrentó a los trolls solo con mi lanza. ¿No soy increíble? —Pone su mano en su cabeza y la desliza hacia atrás, para que los cabellos se paren y le mostrara una forma dramática de lo increíble que era.

—Si. Si estás cansado, le recomiendo una poción de energía. —La hermosa recepcionista, le entrega una poción, al joven aventurero.

—Tomare una. —El aventurero, con la voz de macho, acepta el regalo de la recepcionista, y de ahí se marcha de la recepción.

El albino un poco incomodo por lo que acabo de presenciar, camino hacia enfrente de la reception, y de ahí la joven lo atiende.

—Buenos días, en que le puede ayudar. —La rubia, le da una sonrisa.

—Vengo registrarte para ser aventurero. —Dijo Lincoln, llamando la atención de unos cuantos aventureros. El albino sabía que eso iba pasar, y vaya vergüenza que estaba sintiendo ahora mismo.

La recepcionista no sabía que decir, normalmente aceptaría a los aventureros cuando llegaran a la edad de los 15 años (En la cual es considerado o tratado como adulto en este mundo).

—¿Cuantos años tienes? —Preguntando la recepcionista.

—Tengo quince años. —Lincoln mintió. No era que le mentía, ya era más de sesenta años, pero con lo joven que estaba, no sabría si eso la convencería.

—Ok. ¿Usted puede leer y escribir cierto? —Sacándole una hoja y dándole al peli blanco.

—Si. Lo aprendí en el orfanato. —Tomando la hoja mientras leía con cuidado cada palabra. Al parecer había nuevas normas y reglas —. Ya veo. — Tomando la hoja, mientras firmaba los papeles.

La otras recepcionistas miraron a la rubia con la cara bien preocupante. Era obvio que pensaban que el niño estaba mintiendo sobre su edad, aún que también posiblemente fuera un enano, pero al verlo más de cerca, era tan joven como un niño angelical.

—Ya esta. —Lincoln le entrega su forma a la rubia.

La rabia miraba los paparles, y se sorprende de que la forma estaba toda termina, sin siquiera dejar un espacio vacío. Y al parecer el era un aventurero de clase caballero. Pero lo que le concierna un poco era con no tenía un tipo de elemento o habilidad especial, siendo lo más común para un caballero.

Sin perder el tiempo, la recepcionista se marcha y fue al cuarto de reunión. Al parecer las demás recepcionista no podía creer lo que estaba viendo. ¿Acaso dejaría que un niño se convierta en un aventurero? Si el no hubiera escogido a la rubia, posiblemente las demás recepcionista negaría la petición que le hacía al albino.

La rubia administradora regresa con una sonrisa y de ahí mira al albino.

—Lamento por la demora. Lincoln Loud. Tienes 15 años, y eres un caballero.

—Así es. Ahora soy un adulto y quiero ser un aventurero. —Lincoln le respondía con serenidad. —Lincoln ve que la recepcionista pone una etiqueta en la mesa.

—Esta será tu identificación en el gremio. Hay diez Rango de aventurero, y el platino es el mayor, después el oro y luego la plata. Son los que más trabajos tienes los aventureros que ya llevaron la experiencia. Tu rango es de porcelana y tu identificación y el color de la etiqueta muestras que tienes el rango más bajo.

—Así que soy un novato. —Lincoln dio un suspiro en su mente. Sabía que iba a comenzar desde abajo. Nuevas tierras, nuevo comienzo.

—También te ayudará identificarte, solo en caso de que... ya sabes.

—No se preocupe que ya me se la idea. —Lincoln sabía lo que realmente significaba las etiquetas. Las etiquetas es como los collares de perro, si lo pierdes, eso significaría dos cosas; uno sería perdido en acción y el segundo que posiblemente esté muerto. Al menos eso era la idea.

—Bueno, Lincoln. El registro ya está termino. Ya eres oficialmente un aventurero. Si quieres puedes encontrar los trabajos pegados en la tabla, así que busca uno apropiado para tu rango, o puedes unirte en un grupo veterano y crear tu propio grupo. Solo tienes que venir aquí para poder hacer los papeleos de grupo antes de que un trabajo sea realizado.

—Ya veo. —Lincoln toma la etiqueta —. Muchas gracias por todo. —El albino se marcha.

Una vez que el albino se marchara, las demás recepcionistas miraron a la rubia con las caras bastante concertadas por la acción que hizo. Pero la rubia solo dijo que todo estaría bien, y que se asegurara que no tomara los trabajos de muy alto riesgo.

Lincoln por otra parte fue a la tabla, y comenzó ver los trabajos que había. Muchos era de cacería, mientras que otros era de recolección o de rescates.

—Clásico. —Era lo que dijo el albino, antes de poder pensar en lo que realmente debía hacer, y vaya que se tomaría su tiempo.


Bueno eso es todo por hoy. Lincoln finalmente comenzara su aventura llena de acción, drama y de muchas tragedias inhumanas que habrá. A partir de ese capituló, habrá mucho contenido explícito, en la cual daré mucho detalle en cada momento que pasara en los alrededores.

Por ejemplo habrá mucha sangre y decapitaciones, también habrás desmembraciones y mucha violacion (Las mujeres será las mas violadas, clásico de esos tipos de tema). Los personajes que acompañaran a lincoln ñ, posiblemente morirán o quedarían traumados de por vida.

Habrá decisiones difíciles pero solo por si acaso, no habrá votaciones de devociones siendo que habrá mucha gente buena que votarán que "no quere que el personaje se muera".

Como dije antes o no se si lo dije, pero esto tendrá temporadas, así que posiblemente esta temporada tendrá como 13 o 15 capítulos.

Cada capituló tendrá como mínimo, 3000 a 5000 palabras. Dependiendo que tanto me inspire.

Cada capituló saldrá por semana, ya que quiero acabar la temporada lo más rápido posible, y continuar con las demás obras que pueda.

Bueno eso es todo. Espero que les haya gustado y espero un comentario que me ayuda mucho. Bueno sin decir más. Nos leeremos en el siguiente capituló. Saludos a todos.