Losing my religion

Todos sabían que para un chico extranjero, no es fácil adaptarse, claro después de más de 5 años eso ya no es posible, el era inadaptado, maltratado y casi matado a golpes, eso para nadie era un secreto, mas de una vez llego a la enfermería con múltiples golpes y heridas sangrando, mas la cura de la enfermera era una curita y de regreso a clases.

Era mas fácil simplemente ignorarlo, el chico era un enclenque que no podía defenderse solo, no era gran amenaza, presa fácil para un brabucón, pero no estaré contando lo miserable que ha sido su vida, les contare como es que su miserable vida llego a su fin, pero no para un mejor futuro…

En fin Pip, era un devoto completo de la fe cristiana, todos los domingos sin falta en la iglesia, escuchando atentamente lo que el padre decía, rezando, por su alma, pidiendo a Dios que lo ayudara a ser aceptado, no importaba que tan inútil fuera el casi todos los días pedía por ese único deseo, que al parecer, por Dios era completamente ignorado.

Mas un dulce domingo después de la misa, el padre Maxi pidió hablar con él un momento. El tan confiando de que era una buena persona lo siguió hasta los aposentos del mismo.

Le pidió que se sentara en su cama, el obedeció, el amable cristiano se sentó a un lado suyo comenzando a decirle una sarta de indirectas, pero Pip era muy inocente… o muy idiota para comprender lo que quería decir el padre. Así que sin más comenzó rosando su mano con la del rubio, susurrando más cerca de su rostro, cuando noto que Pip no se movía, entendió que aceptaba el rose.

Pero la verdad era que el pequeño intentaba darle una explicación de lo que su padre hacia, tal vez era como los padres demostraban su afecto hacia sus monaguillos. Solo estaba tratando de ser amable… solo, solo estaba a punto de besarlo. El por reflejo aparto la mirada. Ahora comprendió lo que en realidad pretendía y no era nada bueno.

"q-que hace"

"nada que no te guste Pip"

"no, no padre, esto es malo"

"aras lo que te pida"

El viejo hombre se fue acercando más y mas al joven rubio, quien se paró de un salto e intento abrir la puerta pero estaba cerrada con llave, regreso su vista al padre quien sonreía victoriosamente, regocijándose con la cara de pánico del pequeño. Acorralo al joven contra la puerta y comenzó a besarle el cuello.

"por favor… no lo haga…"

"seré gentil, terminara gustándote"

"Dios… ayúdame…"

Después de lo sucedido fue arrojado a la calle, el dolor en el recto era muy fuerte, estaba más que seguro que tenía un desgarre, las lagrimas seguían cayendo de sus ojos azules, habían abusado de el de la forma más cruel, por la persona que supuestamente debía educarlo y aconsejarle, que era bueno y que no.

Trato de caminar pero era un dolor horrible, cojeo hasta llegar a su casa… abrió la puerta y se encontró con la sorpresa que… todo estaba tirado, los muebles rotos, las paredes, la cocina vacía, subió las escaleras a su cuarto buscando su rosario de oro y plata, su posesión mas valiosa y cara… no estaba, lo habían robado, cayó al suelo, y lloro toda la noche.

Que había hecho, no era malo, no deseaba ningún mal a nadie, rezaba a dios a diario asistía a la iglesia todos los domingos aun así era maltratado y abandonado como un perro. Así que dio su confianza en aquel que ama a todos por igual aquel todo poderoso, que les hacía milagros a las personas, y fue violado por un hombre religioso…

Decidió que si no podías confiar en Dios… no podías confiar en nadie, el mundo es egoísta y frio… y para poder sobrevivir tendrías que ser igual… tomo todos sus crucifijos los tiro a la basura… la biblia el libro más sagrado… con toda la furia del mundo la arrojo a la chimenea viendo con despecho como se quemaba. Tiro su ropa de colores y la reemplazo con ropa oscura.

Miro a la jaula donde tenía a su conejito mascota que no habían robado, era de un color blanco con un listoncito que tenia bordado el nombre "Jesús" lo saco de su jaulita, lo tomo y lo miro por un momento… era adorable y pachoncito… el sonrió alegremente y… le retorció el cuello, haciendo que la criatura soltara un chillido muy agudo.

"yo también grite pero nadie me ayudo"

Tiro el cuerpo del animal por la ventana de segundo piso dejando que las ratas o los perros se encargaran, no quería nada que ver con esas cosas, el simple nombre del conejo lo enfermaba. Para que conservar a un maldito conejo inútil. Odiaba todo, ya nada le importaba aria lo que se viniera en gana, blasfemar a su Dios idiota que no hiso nada para salvarlo, Dios no existe, si así eran las cosas de ahora en adelante se iría con el contrario a toda esa bazofia de la religión… solo tenía que hacer una cita con él y demostrar su fidelidad al mal.

Y… así fue que lo hiso, contacto al mayor pecador y le ofreció completa fidelidad, sonrió maliciosamente viendo en medio de la iglesia, leyendo la biblia, o más bien un libro de cuantos inventados, era domingo por supuesto, pero ahora no había nadie presente, arrancando con furia una a una las paginas de el libro sagrado y arrojándolas al suelo… las paginas extrañamente se tiñeron de rojo, por la sangre derramada, y el cuerpo inerte del padre a un lado suyo, tarareo una linda tonada mientras esperaba a su invitado…

Así es, Philip Pirrup irrumpió en la misa de domingo, con un arma de fuego en las manos y disparando al que le impidiera llegar a su objetivo, la gente gritaba y corría, cuando llego al altar y con una navaja apuñalo furiosamente al padre. Rogando… implorando que su petición fuera recibida por el demonio y así su representación viniera por el a la tierra. Espero… mientras tanto degustaba mucho ver al padre retorcerse de dolor, que muriera lentamente desangrado…

Cuando de repente las enormes puertas de la institución religiosa se abrieron en un ruidoso movimiento, llamando la atención del rubio, mas no asustándolo, ya nada la importaba. Su esperanza murió, sonrió y siguió en su puesto con una angelical mirada, por fin estaría con una persona que lo respetara y le diera poder… las oscuras nueves de humo entraron, y una infernal figura entraba, quemando las bancas a su paso, viendo fijamente al pequeño que firmo un contrato con el.

"Te tardaste mucho…"

"lo lamento, tenia unos asuntos legales…"

"lo hiciste… seguro que nadie sabrá que fui yo"

"seguro, según el gobierno ninguno de los dos existe… los testigos fueron aniquilados, los únicos que lo sabemos somos los tres"

El implacable moreno vio con desdén el ahora cadáver del hombre religioso, observando los ojos sin vida, y los litros de sangre que corrían desde el pecho del hombre, regreso su vista al rubio que aun sonreía, orgulloso de su trabajo.

"pobre alma en pena… que se pudra en su mera tumba"

"se ira al infierno ¿no?"

"si es lo que mi pequeño demonio quiere, eso será"

"nos vamos este lugar me enferma, además que se esta incendiando"

"claro… ponte esto"

Le arrojo al rubio un casco que tenia dos cuernos de cordero negros el mismo color que el resto del casco, con una cruz invertida que chorreaba sangre al frente. Por lo menos el hijo del mal lo quería el único que lo a echo desde hace mucho. Estaba muy feliz, ahora podía estar con alguien igual a el.

"gracias Damien"

Dijo antes de ponerse el casco y acompañar al chico antes que el edificio tan deteriorado por el fuego del averno. Que más daba una iglesia y unos cuantos idiotas que ni siquiera le conocían, con la gente que creía en un Dios inútil, en un Dios qué le odiaba, que jamás hiso caso de sus plegarias, que lo abandono.

"¿Gracias… porque?"

"por rescatarme del infierno"

Tengo una pequeña falla cerebral que hace que me imagine a Pip matando a la gente a sangre fría… PERO deben admitir que esta imagen mental es de lo más tétrica y genial que una mente retorcida como la mía puede imaginar.

Pero como veo que no les gusta que las parejitas acarameladas mueran por el sacrificio del otro, créanme que después de insinuarlo en "los rubios se revelan" y hacerlo en el cap. pasado, las tacha de nenas, sin ofender, pero como veo que eso es lo que pasa ya hice uno especial para ese tipo de finales "penetra hasta los huesos" donde expondré todos los traumas de una mente perturbada como la mía y ganaron la apuesta ya no matare a nadie con importancia en un fic que no sea el ya antes mencionado.

Y si Pip ya no cree en Dios y le vendió su alma a Damien, matando al padre para demostrar su lealtad, como venganza por el pinche padre pedófilo. Si en verdad es un mensaje bastante pesimista de la religión pero… cada quien es libre de creer en lo que quiera y si alguien se sintió ofendido, pues mis disculpas, y no es broma como lo hago regularmente, de verdad que lo siento.

Supongo que eso es todo… Nos leemos en la próxima

Ya saben que yo soy Crereal Pascual y aqui me despido, Adiós