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Capítulo 4:"Comer Comer"

- ¡Y ahí la besaste!- gritó levantándose de un salto – te levantaste lentamente, tu pierna te mandó un aviso al intentar incorporarte- hizo el gesto de acariciarse la pierna- pero le hiciste casi omiso- dijo alejando la mano bruscamente- nada podía interponerse entre ella y tú - siguió acariciando una oscura melena rizada e invisible- entre sus labios y los tuyos- bajó la mano acariciando una suave mejilla sonrosada imaginaria - no había enfermeras, no había enfermitos que te interrumpieran- la brisa tembló entre las manos del oncólogo- no había un hospital ni una reputación de cabrón y fría mujer de negocios que mantener- poco a poco iba acercándose a los labios sedientos del viento que permanecía paralizado por tal delicadeza.

- ¿Se puede saber de qué estás hablando? – interrumpió House con la misma cara de horror que mantuvo durante toda la descripción de su amigo. Al mismo tiempo, la brisa cálida encandilada por los cuidados de Wilson se transformaba en un tornado enfurecido, tirando los papeles que se acumulaban sobre la mesa.- Lo que paso es que…

- House, ¿es que ni siquiera me vas a dejar ir al cine tranquila?- no le dio tiempo de contestar, con movimientos bruscos pasó por encima, fingiendo no prestar cuidado en no dañarle, saliendo a toda prisa por la puerta y dejándole con una acida contestación dibujada en la lengua.

House esperó a que el último cliente saliera del cine para emprender su camino y aun con la respuesta quemándole la garganta, se metió en el ascensor.

Cuando las puertas se abrieron, justo delante de él, la presa que por velocidad había escapado a su veneno. Ella resopló con fastidio al verlo, volviendo la cabeza al instante.

- Es difícil no ir detrás de ti con semejante tráiler a tus espaldas- le gritó- que sobrepasa los márgenes de los puntos cardinales.- Ante el desprecio de la mujer, siguió con su discurso- Norte, Sur, Este u Oeste, da igual donde mire. Ops- dijo tras tropezarse con ella. - Ves lo que digo.

- De acuerdo House. Si no has venido siguiéndome, ¿qué es entonces?- con brusquedad se ajusto el bolso en el hombro, su principal cometido, mantener las manos ocupadas.

- Y cuando creí que no podría haber nada mas grande que tu trasero,¡¡ channnnn!! se encienden los focos y aparece tu egocentrismo.

- ¡Ja!- soltó incrédula.- Le dijo la sartén al cazo.

- Por si no te has dado cuenta, esto es un cine y la gente suele venir a ver películas. ¡Eh señora deje de seguirme!- le gritó a una mujer que pasaba a su lado ganándose un gesto no muy amigable por parte de ella.

- Si hubieras venido a ver la película- sonrió ante la agudeza de su propio ingenio- no habrías llegado cuando las luces ya se habían apagado- haciendo alarde de tal maña deducción inclinó el cuerpo hacia él, invadiendo su espacio, llevando el enfrentamiento dialectico que mantenían al plano psicológico y físico.- Claramente lo hiciste para, para… sólo Dios sabe que pasa por esa mente tan retorcida.

- Pasta al horno- respondió tranquilamente. Ella, por el contrario, puso una mueca de confusión- He venido hasta aquí porque necesitaba comida – Cuddy resoplo sin creerse nada y cruzando os brazos sobre su pecho.- ¿Lo ves?- dijo mostrándole los artículos comprados esa misma tarde.

No se esperaba eso, sin duda alguna era una buena excusa que le había dejado sin argumentos- ¿A quién pretendes engañar?- dijo aliviada- ¿tú? ¿Cocinando?

- Para tú información no soy ningún inútil- contestó herido en su orgullo- si dejo que Wilson cocine es para que se sienta realizado. Yo salvo vidas, ¿y qué hace él? Es un juez que se dedica a sellar sentencias de muerte, así que dejo que se desfogue en la cocina.

- Claro, ¡House!, el próximo María Teresa de Jesús. Lo había olvidado- dijo haciendo una reverencia.- ¿y qué pensabas hacer?- preguntó curioseando dentro de la mochila.

- Pasta- apartó con enfado la bolsa- al horno. Y no pienso invitarte.

- Una pena, porque no se me ocurre mejor plan para el fin de semana que pasarlo en urgencias por dios sabe que entiendes tú por pasta al horno.

- ¿Para realizarme?- interrumpió Wilson ofendido- ¿qué soy un inútil?

- Bueno, yo no dije eso exactamente…

- Ah ¿no? lo de "tan solo firma sentencias de muerte" ¿era solo un decir?

- ¿Entonces qué? ¿sigo la historia o no?

- Sigue…- dijo en un tono seco, molesto aun con su amigo mientras garabateaba algo en un papel poniendo morritos como un bebe.

- Pues a la mañana siguiente Cuddy …

- ¡Un momento, un momento!- House pasó la mano por su cara intentando desprenderse de la desesperación a la que tanta interrupción le estaba conduciendo.- ¿Cuddy a la mañana siguiente?, ¿es que hay algo que no me has contado?- su amigo le miro sorprendido, ni siquiera le dejaba contar la historia con sus innumerables interrupciones y ahora le acusaba de ocultarle información.- ¿Cómo sabes lo que Cuddy hacia esa misma mañana?- House se dedica a escuchar a su amigo divagar.- Lo sabía, lo sabía, ¡uno de estos días iba a pasar! Tanto grito, tanta energía desperdiciada en discutir…solo había que canalizarla un poco hacia cosas más productivas...- unos aplausos le hicieron volver al mundo real-

- Muy interesante tu comedia de enredo Shakesperiana, muy al estilo "Mucho Ruido y Pocas nueces", pero ¿podemos volver al mundo real? – suplicó- Gracias.

- 5, 4, 3, 2,1, YA- una jadeante Cuddy comenzaba un sprint hasta la puerta de su casa. En sus oídos " Eye of the Tiger " y en su mente un buen vaso de agua fresca y la comodidad de su sofá, olvidándose por completo del sudor que le cubría, el olor nada embriagador que le rodeaba y la puerta abierta. No fue hasta que oyó el temblar de una hoya en la vitroceramica cuando cayó en la cuenta que no estaba sola.

- Lo de las camisetas mojadas es más divertido con agua- le sobresaltó House a su espalda.-aunque el sudor le da un toque guarrillo encantador.

- Ahhhhhhh!!- grito Cuddy asustada, corriendo sin moverse de la losa en la que se encontraba. House no pudo reprimir la risa.

- Solo te falta el acento mejicano y el ruidito de serie y parecerías una de la troupe de Scooby Doo.- Cuddy le miraba desde la entrada del salón intentando calmarse con la mano sobre el pecho.

- Pe…pe…pe…- era todo lo que lograba jadear.

- Es tú culpa. ¿Quién iba a pensar que no cambiarias la llave de sitio? Pero no te preocupes que ya la he guardado yo en otro sitio…- dijo volviendo a poner toda su atención en la televisión.

Cuddy respiro profundamente, se saco el sujetador por una mano con una habilidad pasmosa y usándolo como si de unos lunchacus se tratase se dirigió hacia mi- relataba House- el sujetador cortaba el viento con pasmosa delicadeza a la vez que letal. Aprovechando mi despiste, y mi concentración es sus peritas bamboleantes,- dijo a modo de explicación en tono más bajo- enganchó mi cabeza en uno de los tirantes y comenzó a estrangularme poco a poco, con esa sonrisilla bailándole en los labios. Casi no me había dado cuenta, pero para cuando lo hice ya estaba sentada encima de mí. Luchamos un buen rato, no iba a vender mi derrota barata. Se movía enloquecedoramente sobre mi regazo, afortunadamente, me había tomado una buena dosis de vicodinas antes, que si no…- volvió a comentar-

- House, mi hotel también tiene canal playboy, así que no intentes colármela.

- Vale…- dijo molesto al verse pillado- me ignoró, ¿estás contento?- House se recompuso en la silla, irguiendo su postura pero aun esquivando la mirada de Wilson.

- No tienes porque avergonzarte- intentó consolarle- tan malo no pudo ser.- House volvió a mirarle con una mueca de desagrado.- Dime lo que paso, anda…- House tomó aire y de mala gana volvió a comenzar el relato.

Una jadeante Cuddy entró por la puerta, parándose en la entrada a tomar aire. House hacía como si no hubiera notado su presencia, sentado en el sillón, mientras observaba sus movimientos por el reflejo de la pantalla de la televisión apagada.

Sin disminuir el paso, sin ni siquiera sorprenderse, paso por su lado como si tal cosa.

- Lo de las camisetas mojadas es más divertido con agua-le dijo al verla pasar ante él sin inmutarse -aunque el sudor le da un toque guarrillo encantador.- le grito contrariado cuando ya se alejaba por el pasillo.

Desde el sillón pudo escuchar ruidos que venían del cuarto de Cuddy, cajones y puertas de armario abriéndose y cerrándose. Cuando al fin salió, una sonrisa de esperanza volvió a aparecer en su rostro.

- ¿Cuándo vuelve Wilson?- le preguntó en un tono neutral que confundía y molestaba a partes iguales a House.

- Dos semanas- contestó sin pensar pues aun estaba abrumado por el fracaso de su plan "A" para pasar las vacaciones de verano sin su querido compañero de fatigas. Molestar a Cuddy todo lo posible.

Tal y como vino se fue, respirando profundamente, hacia el cuarto de baño para darse una merecida y relajante ducha.

- House, te estás quedando anticuado, tendrás que renovar tu repertorio de cabronadas.- la mirada de pocos amigos que le mandó House le hizo reconsiderar sus palabras.- o no...

No mucho más tarde, una Cuddy con mejor olor y humor salió del baño. Se acomodó en el sofá, tomo un libro ya empezado y comenzó a leer. House la miraba desde el otro lado del salón.

- ¿Es que no me vas a preguntar qué hago aquí?, ¿Por qué he venido?, ¿Cómo he entrado?

- Wilson está de vacaciones- dijo sin quitar la vista del libro- así que no te queda nadie más con quien pasar el tiempo- frunció el ceño , intentando no perder el hilo de lo que estaba leyendo mientras hablaba- al menos sin pagar. Y sobre el cómo, tonta de mí, pensé que tras tu último allanamiento, ya no estarías tan interesado en entrar, así que deje la llave de reserva en el mismo sitio.

- Te falta responder a la segunda pregunta, gran oráculo del saber.

- Esa viene incluida en la primera respuesta, pero si insistes te lo pondré más clarito. Has venido porque eres un tacaño y no te apetecía pagar el plus por día de fiesta.

- Muy informada estás tú sobres sus tarifas. Tienes que avisarme cuando llames, quizás nos hagan descuentos por grupos. Pero estás equivocada. -Cuddy seguía mirando fijamente al libro, aunque ya no leía.- La razón por la que he venido es por la invitación de anoche. – Lisa al fin saco la cabeza del libro y le miró intentando recordar.- Pusiste en duda que pudiera cocinar algo medianamente comestible- se explicó.

- Lo recuerdo, pero también dijiste que no me invitarías.- olvidando por completo el libro lo cerro y lo puso sobre la mesita de café.

- No te invito- sacudió la cabeza- es tu casa, es tu cocina, es tu horno y son tus ingredientes- enumeró- yo simplemente cocino, quien invita eres tú.

En el momento en el que Cuddy iba a oponerse con rotundidad, el "clin" del horno sonó.

- Un momento, guarda los gritos para luego, la pasta está lista.- Sorprendida por el sonido y porque House estaba verdaderamente cocinando se quedó sin habla. Pero cuando se levantó la sorpresa fue aún mayor al ver la mesa preparada con todo lo necesario.- Aquí está el rancho- anunció con dificultad cojeando hacia la mesa. Cuddy se acercó para ayudarle con la fuente colocándola en el centro de la mesa.

- Parece comestible- opinó ella a modo de cumplido.

House tomo los cubiertos para servir, dividiendo la pasta en porciones y sirviendo una a cada uno. Lisa seguía con los brazos cruzados, la mirada fija en House, observándole por si atisbaba algún tic que le indicara algo extraño.

- Si esperas que bendiga la mesa…- Lisa seguía inmóvil, mirándole directamente a los ojos.

- Tú primero- sonó desconfiada.

- Ains- Suspiró House a tiempo que cogía el tenedor y se metía de un viaje una buena cantidad de hélices bañadas en queso- ¿Contenta? – le preguntó aún con la comida en la boca. Lisa no contestó, tomó su tenedor, pinchando aquí y allá pero sin dejar nunca de mirarle.

Para sorpresa de House, el tenedor no se dirigía al lugar que le correspondía por lógica.

- ¿Te estás poniendo melosona? – preguntó mirando extrañado al tenedor cargado de comida que Cuddy le ofrecía a escasos centímetros de su boca.

- ¿Tienes miedo?

- Mira que eres paranoica- dijo mentiéndose de un bocado toda la comida en la boca. - ¿Podemos comer ya?- Cuddy miro su reloj, controlando el posible tiempo de reacción. Tas unos segundos, tomo de nuevo el tenedor y se dispuso a disfrutar de la comida.


- Y dime ¿Cómo es que no te has ido de vacaciones?- preguntó House cuando ya iban por la segunda ración de pasta. Hasta entonces, lo único que se había escuchado eran alabanzas de Cuddy hacia la pasta.

- Sólo tengo dos semanas- dijo fastidiada, pero sin dejar de rebuscar en su plato rastros de queso.- para cuando llegue a un sitio y me haya acostumbrado al cambio horario, ya sería hora de volver.

- ¿Sólo dos?- él volvió a servir vino y aparto su plato.

- Si, al lumbreras de mi Jefe de diagnostico se le ha ocurrido despedir a todo su servicio sin tener en cuenta el papeleo que eso supone.

- ¿Más vino?- ofreció House para cambiar el tema rápidamente provocando la risa de Cuddy.

- ¿Y tú?- asintió con la cabeza para que le sirviera más.- ¿Por qué no te vas de vacaciones? No hace mucho no podías pensar en otra cosa.

- ¿Después de mi última experiencia? ¡JA!. Créeme cuando te digo que pasará mucho tiempo antes de que estos pies pisen un medio de locomoción público de nuevo.

- ¿Tan mal te fue con la azafata?- preguntó dando un sorbo a su copa.

- No coment- puso una voz de barítono que les hizo reír a ambos.

Tras tal banquete, decidieron que la mesa y el orden podían esperar y se sentaron en el sofá.

- No, envenenaba no estaba. Pero confiesa que tú plan era cebarme y dejarme inmóvil para prender fuego a la casa y como no me podría mover, dejar que me calcinase.- le acusó Cuddy a tiempo que se acariciaba la barriga sobre la camiseta.

- Me has pillado, pero parece que no conté con los imprevistos- con esfuerzo sobre humano, Cuddy miró a House que se encontraba en el otro extremo del sofá- Las cerillas están en la cocina y no me apetece moverme.- Cuddy intentó golpearle, pero la risa y el atracón le impedían mover un musculo.

- ¿Qué hora es?

- Las… levanta la mano- Cuddy preguntó con un bufido- tú levantas la mano y yo muevo la cabeza, trabajo en equipo- sin fuerzas para negarse, Cuddy hizo lo que le ordenaban.- Las 5 de la tarde.- dijo dejando caer pesadamente la cabeza sobre el respaldo del sofá.

De un salto se levantó del sofá, dirigiendo a toda velocidad a su habitación, a House le cansaba solo el verla moverse con tanta rapidez.

Como una exhalación volvió a aparecer por el pasillo vestida ya con unos pantalones negros y un top rojo- Vamos, vamos- dijo empujando a House hacia la puerta- Son las 5 y en media hora tengo que estar en el centro.- Cuddy cerró la puerta- Ya nos vemos House, y gracias por la comida.- Sin parar se metió en el coche dejando atrás a un House, aun adormilado, acompañado de su fiel bastón.

- Aún sigo sin saber cómo has llegado a la conclusión de que Cuddy está embarazada y que tú eres el padre.

- Tranquilo, todo a su tiempo.

Continuará...COmentad leñe!