Hola!.
Gracias por sus comentarios, los tomé mucho en cuenta, ya tengo el sig cap. así que decidí subirlo de una vez, esta cortito.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, le pertencen a Stephany Meyer.
Capitulo 4
Cegado por los Celos.
-No puede ser que esté haciendo esto por ti—Tanya le lanzó una mirada de reproche a Rosalie, mientras estrechaba mi mano, en señal de que nos ayudaría. Rosalie solo le dedico una sonrisa — ¿Y se puede saber con qué fondos vamos a realizar todo esto?—esta vez preguntó dirigiéndose a mí, clavándome su mirada. Aquellos ojos de color gris me observaban detenidamente. Los demás se me quedaron viendo sorprendidos. Sonreí, sabía que ninguno había pensado en ese detalle.
-Ya lo tengo resuelto—dije con suficiencia. Eleazar también me había dado las claves para acceder a toda su fortuna, ahora era más rico de lo que nunca me hubiera imaginado.
-Entonces manos a la obra—Tanya me sonrió de una manera, que se podría interpretar mas como un coqueteo que como otra cosa. Esto prometía ser interesante.
Una semana después, ya nos encontrábamos en nuestra nueva casa. Tanya había hecho un trabajo excelente, la casa quedaba a un lado de donde vivía Jacob. Al parecer se había casado y tenía un hijo, yo mismo me encargaría que su descendencia lo despreciara.
La casa era enorme. En el sótano, se encontraba todo el armamento de Emmett y un cuarto donde se plantearían las estrategias a seguir. Se contrataron muchos hombres para que sirvieran como guardaespaldas, unos vigilaban la casa, otros cada uno de nosotros y otros se encargaría de seguir y vigilar muy de cerca a Aro, Billy y Jacob. Los demás caerían por su propio peso.
-No deberías salir todavía—la voz de Tanya me detuvo en la puerta.
-Traigo una gorra, lentes y una sudadera de capucha, ¿habrá alguien quien pueda identificarme de esta manera?—dije con un toque de sarcasmo—Todos piensan que estoy muerto, solo quiero ver a mis padres—dije con una mirada de súplica. Le sonreí como sabia que a ella le gustaba.
-Está bien—Tanya me sonrió y siguió supervisando la mudanza.
Estaba apenas saliendo de la casa cuando la vi.
El aire se fue de mis pulmones, mi corazón casi se sale de mi pecho al reconocerla. Lo primero que noté fue su sonrojo que siempre la acompañaba. El resto de su piel era tan pálida como siempre, pero ahora no tenía ese color cremoso que la caracterizaba, ahora era un pálido enfermizo, mi cabeza inmediatamente reprodujo el pensamiento egoísta de que tal vez era porque me extrañaba.
Era un poco más alta, su cabello le llegaba a la cintura, seguía ondulado y de ese hermoso color caoba, su figura era exquisita. ¿Cuánto la había echado de menos? Su ausencia me había dejado un enorme hueco en mi pecho, pero ahora con solo mirarla podía sentirme lleno en todos los sentidos.
Empecé a sentir en mis manos un cosquilleo, realmente quería correr hacía ella y estrecharla entre mis brazos, el fuego que recorría mis dedos se estaba poniendo peor, Quería correr y abrazarla. Quería besarla, besar cada centímetro de ella.
Sería imposible explicar los múltiples sentimientos que se apoderaron de mi en ese instante, primero la sorpresa, después la adoración, el amor que sentía por ella, aunque según yo me había mentalizado para que la realidad no me golpeara, aun seguía amándola con locura. Ella era solo mía, no me importaba si estuviera casada ahorita, yo sabía que haría todo por tenerla a mi lado, movería cielo, mar y tierra para que volviera a ser solo mía.
Y después llego el odio, uno que opaco totalmente el anterior sentimiento, era tan grande, que creí explotar, mis manos se habían puesto más blancas de lo normal cuando inconscientemente cerré mis manos en dos puños apretados.
Frente a mis ojos se reproducía una escena que jamás me hubiera imaginado, en la cintura de mi hermosa Bella se encontraba la asquerosa mano de Jacob sujetándola, mientras que con la otra tomaba la mano de un niño de cómo unos 10 u 11 años. Y lo que terminó por desgarrarme el corazón fue que presencie como Jacob besaba al amor de mi existencia en los labios. Ya estaba dando un paso al frente cuando la voz de Tanya me detuvo.
-Ella es su esposa ahora—traté de controlar mi respiración, mientras observaba a la feliz familia sacar unas bolsas (de los que pensé que era la despensa) de la camioneta en donde habían llegado.
-¿Cuanto tienen de casados?—pregunté. La voz me salió forzada. Podía escucharse la furia en mi voz.
-Casi son 10 años—hice la cuenta en mi cabeza, se habían casado a solo dos años de mi desaparición. ¿Dos años? ¿Eso fue lo que le duró el amor por mí? ¿Solo dos años? Sabía que mis pensamientos eran irracionales porque ella se merecía ser feliz.
Pero ¡AL DIABLO! ¿Por qué CON ÉL?, ¿POR QUE PRECISAMENTE CON ÉL? ¡Claro! Pensé Seguramente Jacob estuvo ahí para consolarla por mi desaparición.
Fue ahí cuando comprendí todo, la verdad me azoto como un camión de demolición, la razón que tenía Jacob para encerrarme, no le dijo nada a nadie porque quería quedarse con ella.
Me desapareció por que quería quedarse con lo que era mío. La furia se hacía más grande.
-¿Qué edad tiene el niño?—mi voz era irreconocible. Tanya me veía asustada.
-Tiene 11 años—Decir que me quería morir era poco, ya había hecho la cuenta en mi mente antes de soltar la pregunta, y si tenían 10 años de casados, el niño tendría que tener 9 años y algo. Pero si tenía 11 años, eso significaba que no esperó ni siquiera un año desde que me encerraron cuando ya se le había entregado a ese desgraciado. La tristeza y el odio se acumulaban en mí ser. ¿Acaso me había sucedido como Eleazar, o como a Jasper, mi propia mujer, la mujer que amaba, me había traicionado?
-Ya sé lo que estas pensando—Tanya me distrajo de mis pensamientos que me estaban carcomiendo—Y estás muy equivocado.
-¿De qué estás hablando?—le grite. Rápidamente volteé a ver de nuevo a la feliz familia, esperando que no me hubieran escuchado. Pero no, ellos seguían descargando su despensa.
-¿Que acaso no vez a quien se parece el niño?—me dijo un poco enfadada.
-¿Eso que tiene que ver?—mi frustración crecía—Ve al grano Tanya. —mi voz era un susurro pero salía de ella todo el desprecio, furia, enojo que sentía.
Ella hizo una mueca de exasperación mientras me explicaba. —Estuve investigando todo lo que me pediste. Resulta que ellos se casaron hace 10 años, el niño tiene 11 años. Hubo tres cosas que me llamaron la atención del niño, una, la edad, no concordaba con la fecha de casados, así que por lo que pude investigar, es que ella dio a luz al niño el 22 de Junio de 1999, tú desapareciste a finales de Octubre, eso da exactamente 8 meses, por lo que tenía mas o menos un mes de embarazada cuando desapareciste.
Mi corazón se partía en mil pedazos, ¿esa había sido la razón? Ella estuvo de acuerdo, había quedado embarazada de él, por eso me desaparecieron. No fue sólo Jacob, fueron los dos. Los dos conspirando en como deshacerse de mi. En cómo sacarme del camino.
—Pero antes que empieces a hacer conjeturas que NO son, deja que continúe—ya no quería seguir escuchándola, ya lo había comprendido. Pero era tanta la rabia que sentía que no podía mover ni un solo musculo, solo me quedaba retorciéndome de sufrimiento en mis pensamientos. No era posible que haya sido tan idiota para no haberme dado cuenta.
-Otra cosa que se me hizo extraña del niño—Tanya continúo con su monologo—Es que no se parece en nada al padre y a la madre, y conseguí toda la información del hospital. ¿Y adivina qué?—Tanya espero a que contestara, pero yo solo le dirigí una mirada de que la mataría, suspiró fuertemente y continuó. —Los registros del niño aparecen sin padre, después de que se casaron fue cuando Jacob le dio apellido al niño.
Tanya se quedo callada un rato, supuse que esperando una reacción mía, pero yo sólo podía observar a Bella, recordando cada una de sus actitudes, buscando alguna pista que antes no hubiera captado, en la que se evidenciara que me engañaba con lo que en esa época era mí mejor amigo.
-Y se hizo mas evidente cuando supe el nombre del niño—para ese entonces yo ya no le prestaba atención a Tanya—Y fue cuando supe que el padre adoptivo y el padre biológico, son dos diferentes hombres—lo último que dijo Tanya me saco de mis pensamientos.
-¿Quién es el padre biológico?—Pegunté más enojado. No podía ser peor. Podía sentir como mi cuerpo comenzaba a temblar por toda la furia que tenia acumulada, sentía que iba explotar de odio. ¡Ya estaba hablando de dos hombres diferentes!
Tanya hizo una mueca de desesperación, levantó sus manos las colocó a cada lado de mi rostro y lo agitó. – ¡Edward reacciona!—gritó quedito— ¡ ¿Acaso no lo ves? El niño lo tuvo a los 8 meses después de que desapareciste, lo registran sin padre, el niño es igualito a ti, solo que en chiquito, y su nombre es Edward. ¡! ¿A qué conclusión llegas ahora cabezota?.—La comprensión de lo que me decía Tanya chocó ante mí, como una maquina demoledora. Era una sensación imposible de describir.
Mi cara se giró hacia el niño que se encontraba ahora corriendo por todo el patio con un avión de papel en su mano, su madre y la basura de Jacob ya no estaban, seguramente estaban a dentro de la casa, su rostro se veía emocionado al ver como seguía volando su avión sin su ayuda, hasta que descendía y caía al suelo cerca de unos arbustos, cerca de donde estábamos Tanya y yo. Sonreí al saber que mi hijo tenía los mismos gustos que yo, se acercó corriendo, tomó su avión, y se me quedó mirando con cierto temor en la mirada.
Me quité los lentes y la capucha de la sudadera, quedando sólo con la gorra, le dedique una sonrisa, me sonrió al instante, y un brillo en sus ojos verdes hizo aparición.
¡Cómo no lo había notado antes!
El niño que tenía frente a mí, era mi viva imagen, aquellos verdes ojos, el cabello cobrizo. Tanya tenía razón, parecía una fotografia mia de niño, era tan obvio el parecido que no podía creerme que no lo hubiera notado antes. Los Malditos celos, celos por enterarme de que Jacob tenía lo que yo debí tener, una familia. Los celos me habían cegado tanto que no capte los detalles. No capte que aquel niño, con una enorme sonrisa en la cara, era mio, era mi hijo. La emocion me embargaba al solo tener ese pensamiento. Era tan agradable y tan extraño saber que tenía un hijo. Mi hijo. Mio y de Bella.
Acerque mi mano y lo despeine un poco. Él parecía que también sufriría como yo con aquel cabello rebelde que no se acomodaba de ninguna manera.
-¿Quieres saber cómo puede ir más rápido?—le pregunte acuclillándome hasta quedar a su altura, mientras que al mismo tiempo apuntaba al avión, para que supiera de que estaba hablando.
-¿Puedes hacer eso?—Su voz salió emocionada, mi sonrisa se hizo más grande. Hace unos minutos lo odiaba, pero ahora después de saber que era mi hijo, lo amaba más de lo que pueda describir. Mi corazón parecía que recupero instantáneamente su tamaño, es mas, se había vuelto enorme, para acumular todo este amor que sentía hacia este niño que tenía al frente.
-Claro—y comencé a explicarle los dobleces, el miraba fijamente mis manos. Cuando estuvo hecho, le enseñe como lanzarlo, el avión voló más alto que en un principio y fue a dar muy lejos de donde nos encontrábamos.
-¡ Gracias!—grito emocionado, abalanzándose contra mi dándome un abrazo, el abrazo me tomó por sorpresa, pero mi felicidad no pudo ser más grande. Se alejó corriendo hacia la dirección donde había caído el avión.
-Edward Anthony—mire hacia donde provenía el grito que llamaba a mi hijo. Bella se encontraba en la puerta de la entrada. —Adentro ahora mismo—Mi hijo se incorporó y corrió hacia donde se encontraba su madre, no sin antes saludarme con la mano a manera de despedida.
Reaccione ante aquel saludo, me paré rápidamente poniéndome la capucha rápidamente, mi ojos chocaron con los de ella, pero sólo fue un segundo, porque ya me estaba poniendo los lentes oscuros y girándome para seguir caminando. Pero logré ver en sus ojos primero una chispa de sorpresa, reconocimiento, para después transformarse en incredulidad.
Tanya siguió mi paso, sin rumbo.
-No deberías ser muy duro al juzgarla.
-Se casó con el hombre que me traiciono, ¿cómo quieres que me sienta?
-Edward, que edad tenían en ese entonces ¿Veinte años?—asentí—La dejaste sola, embarazada y sufriendo tu perdida, ¿No crees que hizo lo mejor que pudo?
-Tal vez tengas razón—admití.
Caminamos sin un rumbo fijo. Quería a mi hijo conmigo. Tendría que hacer un cambio a los planes. Tenía que recuperar lo que era mío.
¿LES HA GUSTADO? ¿BELLA LO HABRÁ RECONOCIDO? ¿QUE PLANES TIENE EDWARD PARA RECUPERAR A SU HIJO? ¿QUE PIENSAN?
ESPERO SUS REVIEWS, CON SUS OPINIONES, CRITICAS, ÁNIMOS. TODOS SON BIEN RECIBIDOS.
GRACIAS POR LEER.
