Propuesta

Reíamos intensamente, ya con varios tragos encima. Nos encontrábamos sentados todos en la barra, celebrando nuestra victoria contra esos... ¿Quiénes eran? ni me interesó.

Mi cabeza daba vueltas, pero no iba a descontrolarme, eso podía ser peligroso.

-Ivy...

-¿mmm?- pronuncié, con una estúpida sonrisa.

-¡haha! ¡Estas borracha!- me señaló, hundiendo su dedo en mi cachete.

Supongo que era bastante obvio.

-claro que no, solo estoy...alegre...- enfaticé aquello ultimo, haciendo un gesto glamuroso con mi mano.

-mentirosa...sabes que no puedes engañarme, no a mi- sentenció, acercando mas su rostro.

Solté un largo suspiro, dibujando una sonrisa -tienes razón, no hay motivo para mentirte...eres mi mejor amiga...

-¿...y?

Pestañeé varias veces, confundida -¿y?

-¿y qué más soy para ti?

Su mirada me intimidaba. Harley definitivamente era demasiado invasiva.

Desvié la vista, tratando de ocultar mi intranquilidad - eres mi...hermosa lunática...

Le dediqué una deslumbrante sonrisa, al culminar mi frase.

Sus ojos brillaron, emocionada por mis palabras -me alegra tanto haberte conocido ¿Alguna vez te lo dije?- pronunció, apoyándose sobre mi hombro.

-miles...- atine a contestar, riendo un poco.

-eres la única que me acepta tal cual soy ¡y eso me hace inmensamente feliz florecita!

Negué sutilmente con la cabeza -no soy la única, tienes mucha gente que te aprecia y esta igual de loca que tú...

-o que tú...

Mis ojos se perdieron en los suyos. Aquella mirada...siempre lograba cautivarme. Pero debía ser fuerte, no podía sucumbir a ella. No todavía.

Agarre la botella de cerveza que tenia enfrente y le di un largo sorbo, observando de reojo, como me observaba con detenimiento, asombrada.

-¡wow wow! ¡Tómatelo con calma margarita!- bromeó, quitándomela y bebiendo del pico también -¿o será que...te pongo nerviosa?- continuó, desprendiendo su boca de allí.

Me mordí el labio, tratando de evitar pronunciar vulgares frases respecto a su persona -no sabes lo que dices...cariño...

Ahogó una risa, acercándose a mí con cautela, casi rozando nuestros labios -¿Has pensado en mi propuesta?

-¿Qué propuesta...?-dije, casi en un susurro, bajando mis parpados, dirigiéndolos por completo a su deseosa boca.

-vivir conmigo...me dieron una cama grande, y tengo más beneficios que antes, la pasaríamos muy bien ¡lo sé!

Amenazada ,me separé un poco al escucharla, agarrando nuevamente la botella -ya hablamos sobre esto... ¿Qué hay del viaje a las Bahamas que me prometiste?

Asintió con energía, dibujando un gran gesto gracioso -lo haremos, soy una mujer de palabra

-entonces...resérvate tu propuesta para después del viaje...veremos cómo funcionamos una semana juntas- musité, señalándola, con una sensual sonrisa.

Se relamió los labios como respuesta, posando su vista en mis esmeraldas ojos -no puedo esperar más...

-¿Por el viaje?- reí, ante su extraño comportamiento.

-Por todo...

De acuerdo, ya basta. Obviamente me estaba provocando, más de la cuenta, mucho más que en ocasiones anteriores...realmente me sacaba de quicio. ¿Acaso quería que nos desnudáramos ahí mismo y montáramos un espectáculo?

-mocosa...- ronroneé, aproximándome a su oído con lentitud, para luego morderlo levemente.

Oí un sonido sofocado de su parte, logrando que perdiese la poca cordura que me quedaba.

De repente, la puerta de ese lugar abriéndose con rudeza, me estremeció, apartándome al instante, algo agitada. Pasé la mirada a aquel intruso que había interrumpido mi cena. Al instante, me paralicé por completo.

Quinn notó el cambio en mí, desviando su vista a la entrada.

Abrió los ojos de par en par al observar al mismísimo Joker, entrar con varios hombres detrás de él. Su inmensa sonrisa malvada se podía vislumbrar a lo lejos.

-¿Cómo es posible? ¿Por qué está aquí?- a penas pudo pronunciar, sin quitar sus ojos de él.

Al percatarme de su estado, de inmediato tomé su mano, incitándola a escapar.

Se dejo llevar, pero su peso aumentó a los segundos, dándome a entender que estaba un poco en contra de mi huida.

Me giré, contemplando como su mirada aun seguía sumida en aquel insecto. Bajé mi cabeza un poco, sintiendo la derrota invadir mi ser.

-Harley...no...

Clavó su vista en mí, al oír mi desolada tonada e -Ivy, no es lo que piensas, no quiero volver con él...- emitió de inmediato, ocultando mis manos entre las suyas.

-yo...no dije eso...- murmuré, deslizando los ojos al suelo. ¿Era tan obvio lo que pasaba por mi mente?

Tomó mis hombros, obligándome a mirarla -me asusté- confesó, sorprendiéndome -no quiero verlo mas...no quiero que me vea, tienes razón, necesito esconderme...

Era la primera vez que la gran Harley Quinn rogaba inquietantemente escapar de una batalla.

¿Por qué? ¿Todavía le afecta...aún...lo quiere?

Mis lastimosos pensamientos fueron interrumpidos por su mano agarrando la mía con fuerza. Me incitó a correr, continuando mi fuga, pasando entre la gente, empujando a algunos, y ganándonos ciertos insultos, devueltos claramente, por mi rubia acompañante.

Miró a ambos lados, casi de forma desesperada.

-¡oh!- exclamó de repente -¡ahí!

Tiró de mí, abriendo una puerta, haciéndonos entrar y cerrándola con potencia.

El espacio era nulo...como para no serlo, era un guardarropas.

El silencio nos acogió, incrementando mi insaciable curiosidad.

-¿Por qué te escondes? sabes bien que podemos darle una paliza en este mismo momento- solté, con indignación.

-lo se pero...él me busca a mí y yo no...- se detuvo, tragando saliva con rudeza, pasando sus profundos ojos por los míos -ya no quiero involucrarte más en mis problemas Ivy, ni ahora, ni nunca...ya has tenido suficiente ¡No puedo arriesgarme a perderte!- exclamó, perdiendo los estribos y tomando mis hombros, para luego abrazarme con fuerza, destruyendo lo que quedaba de mi lucidez.

-tus amigos aun están ahí afuera...- acoté, cerrando los ojos con resignación, deslizando mis manos por su espalda, apegándola mas a mí.

-estarán bien, Mr. J no los conoce, y tampoco llegó a verme, no tiene razón para atacarlos...- susurró en mi oído, provocando que me estremeciese.

-es un psicópata, no necesita una razón- afirmé, apartándome un poco. Me sentía asfixiada por su cercanía.

Nos quedamos en silencio. Harley vigilaba la puerta como un águila, aun aferrada a mí.

Por mi parte, la tomaba de la cintura, sin intenciones de soltarla. Mi mente me jugaba malas pasadas de paso.

No quiere verlo...eso está bien ¿Pero qué tal si...su acción se debe a que todavía lo ama? quizás si lo ve, su determinación se destruirá...

-no es eso

Como si fuese arte de magia, leyó por completo mis pensamientos.

Me observó con una flamante sonrisa, desorientándome -he terminado con él para siempre Ivy...deja de preocuparte...- me tranquilizó, recorriendo mi mejilla con sus dedos, acariciándome.

Entrecerré los ojos ante su gratificante tacto -solo me preocupo por ti...

-¿Solo es eso?

Abrí los ojos, extrañada. Sus palabras siempre encubrían algo, sacándome de mis casillas.

-solo eso- repetí, no tan segura de mi habla.

-mmm...

Aquel sonido que emitió, me intranquilizó. Ella podía ver a través de mí. Tal vez era porque su rostro se encontraba cada vez más cerca del mío.

-¿Estás celosa?

¿En serio, Harley? ¿Cuánto más quieres averiguar?

-sabes que los celos no van conmigo, cariño- comenté, de forma segura.

Sin embargo, mi alma no estaba muy de acuerdo con mis palabras. En un pasado podría haber sido así...pero ahora, todo era tan confuso.

-¿De verdad?- susurró, cerca de mis labios, tomando mis mejillas con ambas manos.

-si...- respondí, casi en un jadeo. Su cálida respiración me desmoronaba. Estaba perdiendo el control.

-¿Es esa tu mano?- inquirió, con una picara sonrisa, al sentir mis dedos recorriendo su espalda, casi topándome con su trasero.

-¿Es esa la tuya?- me defendí, imitando su gesto, percibiendo como sus manos ahora se aferraban a mi cintura, subiendo lentamente por esta, rozando mis pechos de lado.

Rió para sus adentros, acortando más la distancia entre nuestras bocas.

-¿Vas a moverte?- solté, totalmente en doble sentido.

-¿Y tú?

-Yo no soy la que me está acorralando...- musité, sonriente, con la respiración entrecortada.

Quizás era yo o tal vez era el escaso lugar donde nos encontrábamos, pero sentía como el ambiente se volvía cada vez más caluroso.

-¿Son esos tus labios...?- continuó su maquiavélico juego, rozándolos con los míos.

-¿Son...esos los tuyos?- susurré, mordiendo su labio inferior, atrayéndolo hacia mí.

Escuché su risa ahogada, para luego apreciar como los juntaba con delicadeza, lamiéndolos con hambruna, provocando que mis jadeos se extendieran por aquel pequeño espacio.

-Harley...- la nombré, sin permiso de mi mente, agarrando su nuca en un impulso, acercándola hacia mí, y besándola con impaciencia.

-mmhh...- la escuché gemir, dentro del beso.

Comencé a recorrerla por completo, entreabriendo mi boca, dejándole libre el paso.

Gustosa, me invadió con su lengua, entrelazándola con la mía, proporcionándome un deleite indescriptible.

-dime que beso mejor que el tipo que asesinaste...- murmuró, separándose un poco, dejando un hilo de saliva conectado con mis labios.

-besas mejor que cualquier persona que haya besado...

Me sonrió con picardía, volviendo a mi boca, inundándola de su desaforada lujuria.

Los sonidos de nuestra unión rebotaban en el lugar, estimulándome a más no poder.

Mi mano traviesa, descendió por su cuello, hasta llegar a su pecho, empezando a masajearlo en forma circular.

-mmhh...- suspiró, dentro de mí, incitándome a continuar.

Baje el cierre de su extraña remera, abriéndola con rudeza, dejando al descubierto sus voluptuosos atributos.

Tragué saliva con fuerza, comiéndome con la mirada su brasier de color rojo y negro.

-pero que linda lencería...- atine a decir, deslizando mis dedos por esta.

-te apuesto a que tú no tienes nada debajo de tu ropa- expresó, juguetona, pasando ambas manos por mis debilidades, de arriba hacia abajo, suministrándome un inmenso placer.

-en efecto...no tienes nada...- confirmó, relamiendo sus labios, percibiendo por encima de esta, mi excitación.

-nunca fui muy fan de la lencería...

-te envidio por no necesitarla...

-tu tampoco la necesitas...- exclamé, rodeándola con mis brazos, quitándole su playera y desprendiendo aquella tela que impedía que la visualizase mejor.

Sus atributos rebotaron ante mí. Mis ojos se perdieron en ellos, sintiendo como mis propias mejillas se tornaban rojizas.

-si me sigues mirando así...me harás acabar...

No estaba bromeando, estos mostraron notoriamente su entusiasmo, ante mi penetrante mirada.

Tomándome por sorpresa, agarro mi cabello por detrás de mi cabeza, arrimándome hacia ellos. Abrí los ojos de par en par, ante su provocadora acción.

Sonreí con malicia entre sus pechos, complacida. Harley sabía bien como encenderme.

Clavé mis manos en su espalda, apretándola más hacia mí, oyendo su risa ganadora, y sonriendo en el acto.

Desplacé mi lengua, comenzando a rodear uno, para luego succionarlo con fuerza, atrayéndolo y soltándolo de inmediato.

-ahh...- la escuché gemir. Eso solo incrementaba mi hambre.

Mi mano libre comenzó a acariciar el otro, haciéndola emitir sonidos más entrecortados.

-eres tan traviesa...Harley...- escapó mi aliento, mordiendo con sutileza su aquel delicado punto, provocando fuertes espasmos en ella.

Grito con más potencia. Tapé su boca con mi mano, volviendo a su rostro -shh...nos escucharán...

Esta solo atino a lamer mis dedos, adentrándolos en su boca, haciendo un carnal movimiento que me dejo absolutamente desconcertada. Luego de unos segundos humedeciéndome, los dejo en libertad -¿y qué tiene? nunca nos importo...

-e-el Joker esta ahí afuera...- tartamudeé, ante su acción. Mi sonrojo lleno de deseo, ya era considerable.

-no me importa...

Su determinado semblante, me lleno de una grata felicidad. Dios...realmente la anhelaba con todas mis fuerzas.

-te dije que si me mirabas así...

-no lo digas...- rogué. Yo también estaba a punto de culminar solo con observarla tan entregada, y sus palabras eran clave para ello.

Hacía bastante tiempo que no ejercitábamos nuestros cuerpos de esta forma, me estaba volviendo loca. Las cosquillas en mi entrepierna ya eran constantes, al igual que el ardor en mi estomago.

-Ivy...

Mi nombre, siendo pronunciado de tal forma, me hizo cerrar los ojos con regodeo.

Me empujo con brusquedad contra la pared, estampando mis manos encima de mi cabeza y apoyándose completamente sobre mí.

-quiero saborearte...- susurró, lamiendo mi oído, despojándome lentamente de mi verde vestido, dejándome solo con mis bragas puestas.

-Haz lo que quieras...- solté, entre suspiros.

Sus manos se posicionaron en mis pechos, mientras volvía a mis labios, degustándolos con total devoción.

Estaba a su merced, y sinceramente, no podía estar más satisfecha.

Sus besos bajaron por mi cuello, mordiéndome con furor, marcando su territorio, para luego, descender hasta mis sensibilidades, probándolos, devorándolos con una hambruna insaciable.

-mmhh...harley...- murmuré, aferrándome fuertemente de la pared. Las sensaciones me hacían caer.

Siguió su tortuoso recorrido, deslizando su lengua por mi vientre, llegando hasta mi pureza.

-hueles bien... ¿Por qué siempre hueles tan bien?- ronroneó, refregándose contra aquella tela que impedía que viese mi mas intimo lugar y pasando sus manos por mis muslos, acariciándolos de forma lujuriosa.

-¡h-harl...ah!

Su lengua recorriéndome sobre aquel mural, me paralizó. El sudor ya cubría mi cuerpo, tratando de controlar mi alta temperatura.

-¿y tú por qué...sabes tan bien como calentarme?- hablé, sin percatarme de mi vocabulario.

Rió en voz baja, al escucharme tan perdida -porque...- empezó a decir, corriendo con sus dedos esa tela, dejándola de costado, y vislumbrando con entusiasmo toda mi integridad al descubierto -te quiero...

De acuerdo, aquella respuesta me sorprendió. No era nuestra costumbre decir cosas cariñosas en estos momentos, pero de alguna extraña forma, me incentivó aun más.

Sin avisar, comenzó a descubrirme, haciendo especial hincapié en aquel punto que tanto me enloquecía.

-¡ah...ahh!- gemí con rudeza, tomando su cabello de forma instintiva, adentrándola más en mi -si...así...

-¿así?- repitió, sonriente -¿o mejor así?- me provocó, adentrando su lengua en mí.

Cerré los ojos, boquiabierta, arqueando mi espalda ante las sensaciones que me irrumpían.

Levanto una de mis piernas, dejándola reposar en su hombro, ocasionando que mi intimidad se vislumbrase en su totalidad.

Llevé un dedo a mis labios, mordiéndolo, al percibir los espasmos recorrer mi ser. Necesitaba ahogar mis sonidos.

Aquello no duro mucho, ya que su pálida mano, la quito de allí, obligándome a ponerla en su cabeza, enredándome en su rubio cabello.

¿Cuánto más quería descontrolarme?

Quitó su lengua de mi cavidad. Hecho que hizo que mi vista se posicionara en ella, deseosa de mas.

Ante mi acto, acercó sus delicados dedos de forma peligrosa. La sentí en mi entrada, Mordí mis propios labios, ansiosa por su futuro movimiento.

-eres hermosa...Ivy...

Entrecerré mis ojos, observándola con profundidad. Mi boca entreabierta delataba mi estado.

Sus dedos comenzaron a penetrarme, provocando que de inmediato me deslizase por la fría pared, quedando sentada, con las piernas abiertas.

-¿no puedes más?- inquirió, con una sensual sonrisa, gateando hacia mí, acercando su sonrojado semblante al mío.

Como respuesta, la tome del cuello, acercándola con brusquedad, uniendo nuestros labios.

Era la única forma de ahogar mi placentero dolor.

Empecé a bajar su incitador short, dándole a entender lo que quería. Necesitaba sentirla con urgencia.

Por suerte me conocía tan bien, que se percató al instante de mis intenciones, despojándose de aquella prenda, junto con sus bragas.

Mi vista se perdió en su húmeda pureza, al mismo tiempo que notaba como posaba sus manos a ambos lados de mi cabeza, aferrándose de la pared.

La agarré de la cintura, aproximándola más a mí. Posó una de sus piernas por encima de la mía, provocando que nuestras entradas se uniesen casi por inercia.

-¡ah...!- gemimos al unísono, percibiendo nuestra piel al descubierto.

-tan...suave...- soltó, respirando con dificultad y empezando a embestirse sobre mí.

Cerré los ojos con fuerza al sentirla tan mía. Se movía cada vez mas rápido, provocando que nuestras intimidades se rozasen desenfrenadamente.

-ah...Ivy...Ivy...- me llamó cabizbaja, una y otra vez, cerrando su puño contra la pared, bajando sus parpados para observarme con detenimiento.

Su sudor caía sobre mí, y yo no podía estar más complacida por su reacción.

Se abrazó a mi cuello con sus brazos, aumentando los movimientos.

La tome de sus caderas, pero mis manos, perdidas en el acto, terminaron destinadas en su parte trasera, apegándola mas a mí, estrujándola, apreciándola por completo.

-y-ya no...

-Ha-arley...- exclamé su nombre, excitada. Mi cuerpo comenzaba a temblar ante las sensaciones, al igual que el suyo.

-r-red...- suspiró mi apodo, brindándome una última embestida, provocando que nuestros cuerpos se estremeciesen al mismo tiempo, convulsionando, ahogando un grito y llegando al cielo finalmente.

-ah...- jadeó, de forma entrecortada, cayendo sobre mí, respirando con dificultad.

La rodeé con mis brazos, con extrema dificultad. Mi interior no lograba calmarse, mi insaciable sed de ella...me incitaba a tumbarla en el suelo y hacerla mía de nuevo.

Como si fuésemos una sola, intuyó mis intenciones, levantando su semblante y uniendo sus labios con los míos.

Ella quería seguir, al igual que yo.

Mi lengua se apoderó de su boca otra vez. Nuestras respiraciones agitadas eran un signo de nuestro deseo.

Estoy segura que ambas estábamos de acuerdo en que ese lugar no era el correcto para proseguir con aquella entrega, pero simplemente no podíamos detenerlos.

Mi mano se poso en su espalda, desplazandome por esta, proporcionándole tortuosas caricias, hasta llegar a su erguido trasero, masajeándolo de forma indecorosa.

-i-ivy...- resopló, para luego gemir con tanto fervor, al sentirme rodear su entrada prohibida, que hasta a mi me sorprendió.

-n-no...

Sonreí con picardía, sin creer en sus palabras.

-¿No?- repetí, tomando su mentón, obligándola a mirarme -¿Segura?- la incité, deslizando mi dedo hasta su pureza, humedeciéndolo, para luego volver a aquel santuario, comenzando a penetrarla, con extrema cautela.

-¡ah...ahh!- Sus ojos se cerraron al instante con rudeza, al igual que su boca.

Ahora sabía que ese sector era una de sus tantas debilidades. Porque aunque no lo creyesen, nunca lo había explorado anteriormente.

-s-si sigues así...voy a...

-¿terminar otra vez? adelante...quiero verte haciéndolo...- continué, en un susurró, adentrándome aun mas, y animándome a posar otro dedo en aquella estrecha entrada, hundiéndolo en ella.

-¡ahh!- jadeo con tal dureza, que jure sentir como sus piernas temblaban ante el suceso.

Cayó sobre mí, aferrándose de nuevo contra la pared, tratando de no perder el control.

Pero eso era justamente lo que quería ver, su semblante enloquecido.

Una sonrisa gustosa empezó a formarse en sus labios, mientras intruducía mis dedos dentro suyo, de forma acompasada.

-si...si...- soltó, negando con la cabeza, deleitada de placer, dejando gotas de sudor en el camino.

-Harley...- la llamé, tomándola con mi mano libre, acercándola a mis labios, y besándola desenfrenadamente.

-mmhh...- ronroneó dentro de mí, ahora tumbándome en el suelo, dejando sus manos a ambos lados de mi cabeza.

Mi mano se movía cada vez más rápido, brindándole un goce inexplicable.

Relamí mis propios labios, dejándome llevar por el momento. Baje un poco el ritmo, provocando que entreabriese sus ojos.

Una sonrisa traviesa se dibujo en mi rostro, mientras deslizaba mi pulgar hacia su pureza, situándome en su punto mas sensible, sin dejar de hundirme en su otra cavidad.

Abrió los ojos de par en par, maravillada por mis acciones. La estaba complaciendo en ambos aspectos, y eso hacía que mis propias rodillas chocasen entre sí, tratando de calmar mis ansias.

Me excitaba demasiado verla tan entregada a mí.

-¡n-no...Ivy...! ¡ahh!- gimió con violencia, moviendo sus caderas hacia mí de forma depravada, provocando que me inundase más en su ya, no tan estrecho ser.

Lagrimas de placer recorrieron sus pálidas mejillas, desmoronando lo que quedaba de mi atareada mente.

Choqué los dientes con rudeza. Esa sola imagen, provocó que mis piernas se cerrasen con fuerza, culminando de nuevo.

Ladeó su cabeza hacia atrás, temblante -¡ah...ahh!- llego al cielo poco después de mi, desarmándose en mi regazo.

Sentía su respiración agitada encima de mi pecho. La abrasé de forma protectora, besando su cabeza, para luego dejarme caer también. Necesitaba recuperar la cordura, al igual que ella.

-te quiero...- murmuró, reincorporándose un poco, hundiendo su mirada en mi.

Me quede quieta, observándola perdidamente.

-yo también...- apenas pude pronunciar, sintiendo sus labios de nuevo sobre los míos.

Ese beso era diferente, demasiado tierno...demasiado...dulce...

Por alguna razón, mis lágrimas emanaron sin poder contenerlas.

La amaba...con locura...y ya no podía hacer nada para evitarlo, más que dejarme llevar.

Un grotesco ruido a las afueras del lugar, nos desconcertó.

-¿y eso?- cuestioné, tratando de levantarme, sin éxito alguno, ya que solo quede sentada, con Harley encima mío.

La rubia frunció el ceño, imaginando lo que sucedía.

-¿no dijiste que no haría nada?

-parece que me equivoqué...- soltó aquello, con angustia, desviando la mirada, respirando de forma entrecortada.

Dibujé una tranquilizadora sonrisa, acariciando su cabeza - ¿es hora de salir...no crees?

Ella solo me miro, dudosa -Ivy, no quiero...perderte...

-no me pasará nada- acoté de inmediato, pasando mis caricias a su rostro -pero no podemos quedarnos aquí mientras tus amigos están en peligro

Luego de unos segundos, asintió, dándome la razón -lo sé...

-vamos...- musité, tomándola de los hombros, incitándola a pararla.

Nos vestimos con rapidez, y abrimos la puerta, asomándonos por esta.

Efectivamente, una peligrosa batalla se estaba llevando a cabo en aquel lugar, pero pasase lo que pasase, yo la protegería.


Capitulo 4 entregado!

Ya empiezan los problemas...por si no lo notaron haha

Nos vemos en el próximo!

Besos!