Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, sino a la grandiosa Stephanie Meyer. La historia sí es mía.


Capítulo 3: Los Vulturi.

Desperté con los ojos ardiéndome. Al parecer, me había quedado dormida mientras lloraba sobre mi cama, con la foto de mi madre descansando a mi lado. Sus ojos achocolatados parecían mirarme, pero yo sabía que aquella mirada feliz estaba dedicada a la cámara. Aun así, quería creer que ella me miraba desde algún lado, donde sea que fueran las personas luego de morir. ¿El cielo? Tal vez, no lo sabía. Solo esperaba que viera lo mucho que la seguía amando y que no me había olvidado de ella.

Me levanté de la cama y me dirigí directamente a mi baño. Miré mi rostro; tenía el lado izquierdo marcado por haberme dormido sobre el diario de mi madre. Era un obsequio que ella me hizo cuando cumplí quince años. Un hermoso diario, forrado en cuero; me gustaría poder describir más, pero era todo lo que había visto de él. Nunca, en los dos años que pasaron desde que lo tenía, lo había abierto. Nunca había tenido necesidad, pues mi madre había dicho: "Renesmee, esto es un regalo muy especial, y te diré por qué. Este diario comencé a escribirlo la noche en que cumplí quince años, como tú hoy; terminé con él cuando tú naciste. Sabes que yo siempre estaré para ti cuando me necesites, pero si en algún momento necesitas una respuesta que yo no pueda darte... ábrelo y la encontrarás"

En los casi dos años siguientes, antes de que muera, me había contestado todo lo que había preguntado, me había ayudado siempre. Luego, cuando ella murió y miles de dudas surgieron en mí, no pude abrirlo. No sabía si podría soportarlo, y aunque me mataba la incertidumbre de no saber lo que ella había querido dejarme grabado en ese diario, el miedo me ganaba cada vez que intentaba averiguarlo. ¿Y si no me gustaba lo que encontraba? ¿Y si eso me hacía sentir peor respecto a su muerte? No, definitivamente no estaba lista para eso.

Me enjuagué la cara, me peiné un poco, y volví a mi cuarto. La casa estaba muy silenciosa, probablemente Edward no habría llegado. Miré el reloj; claro que él no estaba, eran las 4 de la tarde. Decidí aprovechar eso y marqué en mi móvil el número de Zafrina. Me daba ocupado; genial. Tiré el teléfono a la cama, frustrada. Pero no iba a darme por vencida, así que abrí mi ropero y comencé a revisar entre mi ropa. Luego de veinte minutos de estar revolviendo, decidí que no tenía que ponerme, y un nuevo plan se formuló en mi mente. Volví a llamar a mi amiga, que esta vez sí contestó.

-¿Hola?-

-Zafrina, soy yo, Nessie-

-Ah, Nessie. ¿Cómo está todo por allí?-

-Bien, Edw... papá no está, por lo tanto está todo tranquilo-

Zafrina era la única que sabía de mi situación familiar completa, ella sí podía entenderme realmente. Aun así no le gustaba que le dijera Edward.

-Bien, ¿quieres que vaya a tu casa? ¿o vienes tú como todas las tardes?-

Después del instituto siempre estaba con ella hasta las cinco de la tarde, que era cuando volvía a casa. Y cuanto menos tiempo pudiera pasar con mi padre, mejor.

-Pensaba en ir yo para allá, porque según Nahuel me dijo hoy irán a una fiesta, y estamos invitadas-

-Sí, acabo de hablar con él. Pero, ¿piensas ir?-

-Claro que sí, aprovecharé ahora que mi padre no está-

-De acuerdo, ven a casa si quieres. Podemos arreglarnos juntas-

-Genial, salgo para allá. Pero... tendremos que ir de compras-

-¿Por qué?-

-No tengo qué ponerme, hace mucho que no salgo a una fiesta y no me queda mucha ropa decente-

-Bien, no te preocupes, iremos ya mismo-

-Gracias Zafrina, eres la mejor-

"¡Zafrina!" gritó alguien del otro lado de la línea, parecía ser un chico.

-No parece que mis primos piensen igual- reí sin ganas. -Tengo que cortarte, al parecer me necesitan-

-De acuerdo, estaré allá en diez minutos, para salvarte del infierno- ambas nos reímos, antes de cortar la comunicación.

Tomé una cartera del ropero y metí dentro mi celular, mi billetera, maquillaje y las llaves de casa. Ni me gasté en cambiarme, con un jean, converse y una remera floreada estaba bien, no necesitaba más. Salí de mi casa y caminé por las calles inundadas por la luz del sol. Cuando llegué a lo de Zafrina golpeé la puerta tres veces antes de que me atendieran. Fue un chico el que salió; morocho, ojos verdes azulados, rostro pálido.

-¿Qué haces tú aquí?- me preguntó bruscamente, sorprendiéndome. Lo miré con las cejas alzadas y los ojos muy abiertos, hasta que pude reconocerlo. En ese momento, entre cerré los ojos y dije -Es la casa de mi mejor amiga, ella me invitó, por si no sabes- él me miró condescendiente. -Mira, no sé quién diablos eres ni me importa, solo trata de no chocarme más en los pasillos, ¿de acuerdo?-

Zafrina llegó justo en el momento en que el chico abrió la boca para replicar. Lo hizo a un lado con un fuerte empujón y corrió hasta mí para abrazarme. -Dios, sálvame de esta tortura Nessie, por favor- exclamó en tono dramático. Mi mirada seguía concentrada en ese joven, que ahora descubría debía ser su primo. Él pusó los ojos en blanco por las palabras de mi amiga y se fue, dejándonos solas en la puerta de entrada.

Cuando por fin me soltó, se hizo a un lado diciendo -Pasa, estaba terminando de arreglarme-

Llevaba puesto un short de jean y una musculosa lisa, e iba descalza. Su cabello estaba alborotado, como si acabara de levantarse. -¿Qué te ocurrió en la cabeza?- pregunté entre risas. Ella me dedicó una mirada cargada de odio (por supuesto, falso) y me dijo. -Senna quiso jugar a la peluqueria- resongó.

Senna era la pequeña hermana de Zafrina, y ahora estaban solas en la casa porque sus padres se habían ido de viaje por unos meses a visitar a Kachiri, la hermana mayor de mi amiga. Ella vivía en España, igual que mi tío. Zafrina no había querido ir con ellos porque no tiene una buena relación con Kachiri, y Senna insistió tanto en quedarse con ella que no pudieron evitarlo.

-¿Quién se quedará con ella esta noche?-

-La señora Webber, es la niñera. La cuida cuando yo estoy en el instituto y le pedí que venga esta noche. Sin embargo, tendremos que llevarla de compras con nosotras-

-No importa, es adorable-

-No lo creo- reímos ante ese comentario.

Cuando Zafrina terminó de prepararse, salimos con la pequeña de tan solo 4 años tomada de nuestras manos. Paseamos por el centro comercial, sin podernos decidir qué comprar. Yo no llevaba mucho dinero, por lo que solo tendría que conseguir la ropa para la fiesta. Finalmente, terminé elgiendo un vestido corto, que no llegaba ni a la mitad de mi muslo, color dorado con un estampado un tono más oscuro, unas calzas por debajo de las rodillas grises, y unos zapatos a combinación. Mi amiga dijo que ella me prestaría un bolso de mano suyo que quedaría perfecto con el conjunto. Ella se compró un vestido color azul; se lo pondría con unas medias negras y unos zapatos oscuros que le habían regalado sus padres antes de irse. Luego encontró un saco negro hermoso y decidió llevarselo para agregarlo a su look.

Estuvimos de vuelta una hora y media después. Senna dormía en mis brazos como un angelito. Zafrina abrió la puerta riéndose a carcajadas de mi anécdota de escape del instituto. Cuando pudo calmar las risas, me preguntó -Entonces... Nahuel, ¿ah?- Alzó las cejas, insinuante. -Zafrina no, ni siquiera lo conozco bien-

Se encongió de hombros. -Es un buen chico, aunque hace demasiadas locuras-

-Creéme que ya me di cuenta-

-¡Voy a asesinarte! ¡Ahhhh!- miré espantada a todos lados, no sabiendo de dónde venía esa voz chillona. Seguí la mirada de Zafrina, posada en lo alto de las escaleras, y descubrí a una chica (de nuestra edad, aproximadamente) muy hermosa; de contextura pequeña, cabello rubio recogido en un rodete y los mismos ojos verdes azulados que el joven que me abrió la puerta.

-No me dijiste que había visitas, no me presentaste... ni siquiera me dijiste que ibas de compras. ¡Eres la peor prima del mundo!- chilló. -Deberías haber ido con Kachiri, ella es tan superficial como tú, se habrían entendido mucho mejor-

-¡Ahhh! Te odio Zafrina, no sé cómo soportaré dos meses viviendo contigo-

-Lo mismo para ti, Jane-

La chica subió las escaleras corriendo, en medio de un berrinche similar a los que hacía Senna. Yo me reí disimuladamente y Zafrina me acompañó. -Es mi prima, Jane Vulturi. El chico que te abrió es su hermano gemelo, Alec. Son los dos tan superficiales y caprichosos. Yo creo que Kachiri es más hermana de ellos que mía y de Senna-

-Está muy mal hablar mal de la gente a sus espaldas- dijo una voz grave detrás nuestro. Yo me volteé sobresaltada y casi me choco (de nuevo) con Alec. -Déjanos en paz, ¿quieres?- exclamó Zafrina furiosa. -Sinceramente, me divierte ver como te enfureces. ¿Recuerdas lo que me dijiste cuando llegué?-

Zafrina puso los ojos en blanco. -Bien, ganaste, ¿eso querías? Olvídate de lo que te dije, hazme enojar como siempre lo haces, hazme gritar hasta que me quede sin voz, ya no importa. Sinceramente creí que eras un poco mejor, pero no. Cambiaste tanto Alec... ¿Sabes qué? Extraño la persona que solías ser- dicho esto, salió corriendo escaleras arriba, con los ojos llenos de lágrimas. Yo miré furiosa en dirección a Alec, que se había quedado perplejo, y exclamé -¡Genial! Sí que sabes hacer llorar a la gente-

Subí detrás de Zafrina, con aire enfadado. Golpeé la puerta de su cuarto -¡Vete Alec!- me gritó. -Hey, no soy Alec- Luego de un profundo silencio, la puerta se abrió. Zafrina salió con lágrimas en el rostro; jamás la había visto así, llorando tan descaradamente en frente de alguien. Ella era una chica fuerte, no solía quebrarse, y mucho menos si la estaban observando.

-Antes, él habría subido a disculparse- sollozó.

-No llores por él, no vale la pena-

-Eso fue exactamente lo que le dije cuando llegó... "No lograrás hacerme enojar, no vales la pena"- dijo un poco más calmada, pero aún llorosa. -Por supuesto, no pude cumplirlo, y terminé llorando-

-Cálmate, no te preocupes-

Zafrina se restregó los ojos. -Odio que me vean llorar- Yo la abracé preocupada, intentado que se olvidara del idiota de su primo. Recién lo conocía y ya lo odiaba, únicamente por el simple hecho de hacer llorar a mi mejor amiga.

Dos horas después...

Estabamos listas, esperando a Nahuel sentadas en el sofá de la sala. Alec no había salido en ningún momento y su hermana, Jane, había estado hablando por teléfono gran parte del día. Al parecer, ninguno de los dos tenía buena relación con Zafrina, y eso aparentemente me incluía, porque ni siquiera me habían dirigido la palabra desde que llegué (Más que Alec cuando me abrió).

Alguien tocó el timbre. Cuando estaba por levantarme, Jane apareció a nuestro lado; llevaba puesto un ligero vestido negro, por arriba de las rodillas. Tenía un volado blanco al final y una faja del mismo color en la cintura. Lo combinaba con zapatos blancos de taco alto y unas muñequeras de tul negras. Estaba deslumbrante.

Me levanté, sin dejar de mirarla, y le abrí a Nahuel, que esperaba en la puerta. -Hola Nessie, pudiste venir- me dijo a modo de saludo. Lo hice pasar y saludó a las chicas, quedándose medio boquiabierto cuando la vio a Jane así vestida.

-¿Qué pretendes Jane?- preguntó Zafrina de mal modo. Sabía que seguía enojada por lo que ocurrió con su primo, y estaba descargando su furia con ella. -Ir con ustedes, primita- lo dijo en un tono tan meloso que no podía distinguirse si lo decía en serio o fingía.

-Olvídalo, no vendrás-

-¿Por qué?- dijo ella, "ofendida". -¿Crees que Alec no pueda cuidarse solo? Yo estoy segura que sí. Y la señora Webber podrá encargarse de Senna, ¿cuál es el problema?-

-No seas cruel con tu prima, déjala venir- dijo Nahuel. Chico tenía que ser; apuesto a que las piernas de Jane le gritaban "Llévame, llévame" Zafrina lo fulminó con la mirada, pero él la ignoró. -Vamos Zafrina, ¿qué tiene de malo?- Mi amiga suspiró y se rindió, asintiendo con la cabeza.


Hola gente.. como andan? Acá les dejo el tercer capítulo (: Recibí un Review preguntando por el lemmon.. Les cuento que ya voy a escribirlo el primero, no se impacienten :P Jajaj. Bueno chicas, espero que les guste el capii :D Besitos... Giuli ^^