12 de marzo

Querido diario

Ayer sucedió algo extraño, no sé qué pensar o hacer. Darien después de la batalla contra el sabio me dijo que quería tener una cita conmigo aunque no fue exactamente la mejor cita. Me llevó a una fiesta de universitarios y me hizo beber, la fiesta olía a humo, alcohol y sudor, no me gustó en lo más mínimo, sobre todo cuando un amigo de Darien puso su mano sobre mi trasero. Darién parecía histérico, estaba ebrio y empezó a gritarle insultos para luego llevarme a su apartamento, le había dicho a mi madre que me quedaría en casa de Rei así que no había problema.

"Eres mía y solamente mía. Voy a hacerte mi mujer hoy y nadie podrá decir lo contrario." Esas fueron sus palabras exactas. Tenía miedo. Darien me quitó mi ropa y me recostó contra la pared para empezar a besarme de una forma extraña mientras apretaba mis senos con fuerza. "Serena, me amas?"

¿Cómo podía decirle que no lo amaba? Yo lo amo con todo mi corazón, siempre fui la que intentó fortalecer nuestra relación, llore por él y he hecho todo por él. "Te amo."

"Entonces demuéstramelo, quiero pasar al siguiente paso de la relación. Soy un chico de 21 años y tengo mis necesidades, si no puedes cumplirlas tendré que buscarme a otra que las cumpla. Yo no quiero buscarme a otra ¿Quieres que lo haga, amor?"

La idea de dejarlo me aterraba, era el chico de mis sueños, mi futuro esposo y padre de aquella chiquilla que ganó mi corazón. No podía ser una chiquilla llorona egoísta. "Hazlo." No dejé de temblar mientras mordía mis senos y no pude evitar estremecerme cuando su mano empezó a acariciar mi intimidad. Mi corazón empezó a latir con fuerza, jamás había sentido algo así aunque no tardó en convertirse en dolor cuando Darien bajó sus pantalones, me dijo que me sentara en la cama mientras buscaba un condón y finalmente metió su pene en mi interior. Sentí mucho dolor.

"Eres mía y de nadie más. No llores, nadie volverá a separarnos." Murmuró a mi oído sin dejar de moverse haciéndome sentir más dolor, cuando finalmente el dolor se convirtió en placer Darien gritó mi nombre y se acostó a mi lado. Me abrazó con posesividad, intenté alejarme de su abrazo pero no pude. Su cuerpo estaba sudoroso, mi cuerpo me dolía y podía ver sangre en mis muslos. Mi único consuelo fue que podía ver la luna llena en la ventana.

Darien despertó de muy buen humor y mucho más amoroso que nunca, me preparó mi desayuno favorito y me dio muchos besos. Era nuevamente el príncipe que amaba pero no puedo dejar de estremecerme al recordar esa noche.

Darien me quitó mi virginidad antes del matrimonio. Se supone que debo estar feliz pero me siento asustada y triste, no puedo dejar de llorar, desde que Luna se durmió no he hecho nada más que llorar. No puedo decirle a ella o a las chicas por temor a que me regañen. Tengo solo 14 años, me van a decir que soy una irresponsable y quien sabe que más, sobre todo por quejarme a espaldas de Darien. No quiero que Darien me vea como a una inmadura y se busque a otra.

Lo amo…

No sé qué haría sin él.

Sin embargo, siento que mi cabeza va a explotar, no logro quitarme esa escena de la mente. Tal vez estoy exagerando, sé que esto es normal entre las parejas después de todo de esta forma nacerá Rini, solo estoy siendo infantil e inmadura como siempre.