No hay otra opción.
.
.
.
Podría decirse que ver la participación de mi amigo en los juegos fue catastrófica. De hecho, hasta cierto punto, lo fue. Los momentos en que casi fue asesinado por algún otro tributo, esos momentos en que podía verlo sufrir por hambre o quizás en las noches frías.
No sabía cómo lidiar con el dolor de verlo en esas circunstancias. Era sólo un chico muy joven que estaba peleando por vivir. Por el muy asqueroso costo de tener que matar a otros inocentes.
El alma de Finnick se estaba viendo afectada. Cada vez que mataba a algún tributo sus ojos demostraban el miedo que sentía por dentro. El dolor de ser una parte mecánica en todo esto. El pesar de tener que acabar con un inocente.
En alguna de nuestras tantas conversaciones, él y yo habíamos opinado un poco acerca de los juegos. Aunque Finnick era bastante hábil y muy inteligente, era un alma caritativa. Un ser cariñoso que era incapaz de matar a un animal sólo por existir.
El chico pescador era un ser maravilloso, que se vio afectado por un castigo cruel al que nos han sometido. Así que puedo decir con exactitud que estoy al tanto de lo mucho que esto le afectó.
Esto tan orgullosa de él. He oído de personas que han acabado alcohólicas o completamente adictas a sustancias con tal de sobrellevar esta tragedia en sus vidas. Después de los juegos, Finnick no volvió a ser el mismo. Sus noches son tormentosas, pero sus días siempre los acompaña con una sonrisa. Aunque no puedo negar que en algún momento ha sido con sonrisas fingidas.
Por mi parte, en el momento de saber que fue vencedor, no sabía si estar emocionada porque lo iba a tener de vuelta. Es que en serio ¡Lo iba a tener de vuelta! Estaba tan feliz. Pero no todo es felicidad. Necesitaba saber que parte de mi amigo había muerto en esos juegos. Aún no logro saberlo, pero no tengo ningún problema en acompañarlo cuando me necesita. Aunque sea por un simple abrazo.
Todo estaba hasta cierto punto bien. Primero volvió a casa después de los juegos. Luego tuvo que hacer su famosa y terrible Gira de la Victoria. Cuando volvió me contó lo mal que se sintió al ver los familiares de los otros tributos.
―La Gira de la Victoria es horrible, Ann. ¿Te imaginas ver los rostros dolidos de los padres de los chicos a los que has matado? Espero que nunca tengas que vivir algo así. Eso es espantoso ―me dijo al volver de la gira.
Pero eso no fue lo peor. Lo peor fue en el momento que tuvo que volver al Capitolio para ser un mentor. Estaba ahí, entrenando chicos para entrar nuevamente en la arena, cuando lo llamaron a la casa presidencial.
― ¿Sabes cuál fue la tentadora oferta, Ann? ―negué con la cabeza, pues claramente no tenía idea de que me hablaba―. El muy… ¡aaaaah! El muy querido presidente me ha dicho sutilmente que debo brindar mis servicios al Capitolio.
― ¿Tus servicios? ¿Qué clase de servicios?
―Eres muy chica, Annie. No debería decírtelo, pero necesito contarle a alguien.
―Cuéntame ¿Qué fue lo que te pidió Snow?
―Me ha dicho que cualquier cosa podría pasarle a mis seres queridos en estos días, que la mejor forma de evitar eso era ofreciendo mis servicios de compañía.
―Lo siento, Finn. No entiendo.
―Sí, lo sé. Lo siento por esto, Ann.
―Explícate, por favor.
―Snow me amenazó sutilmente con matar a todos mis seres queridos si no accedía a dormir con ciertas personas del Capitolio cada vez que voy, Annie. ―Se quedó callado por un momento, viéndome con cierto miedo en sus ojos. Esperaba por mi respuesta. Pero yo estaba congelada. Al fin había entendido. Seguía siendo muy joven, pero ya entendía muchas cosas―. No me odies Annie. Dime algo, por favor.
― No te odio. No podría odiarte jamás Finnick Odair. ¿Cómo puedes pensar eso?
―Te has quedado tan callada.
―Sólo no puedo siquiera imaginar cómo alguien puede ser tan… ―Me quedo muda. No tengo palabras. Harán que Finnick haga esto con quién sabe qué clase de personas. No podré nunca perdonar a alguien como Snow, por hacerlo sufrir de esta manera―. Pero, ¿por qué tú Finn?
―Al parecer fui muy popular durante mis juegos y me han ofrecido una considerable suma de dinero por cada persona con la que esté.
― ¿Dinero? ¿Y tú para qué vas a querer más dinero?
―No lo quiero. Es sólo su forma de decir, tienes que hacerlo. Sí o sí. No hay otra opción. ―Mi amigo estaba desolado. No pueden simplemente dejarlo en paz. Deben querer afectar a todos de algún modo. Y él pasará a manos de todos. ¿A cambio de qué? A cambio de mantener bien a su familia. No le veo la justicia.
Lo abrazo fuerte como siempre hago. Cuando sé que no se ocupan más palabras. Cuando sé que me necesita.
.
.
.
Hola. Hola.
Tal vez les parezca raro que publique de una vez otro. Pero ¡ya casi se me acaba el tiempo para el reto!
Sólo eso. Creo que nos leeremos más tarde.
Disclaimer.
Los Juegos son de Suzanne Collins.
El fic participa en el reto "¿Qué significa el amor?" para el foro El diente de león.
Y nada más.
Gracias por andar por ahí.
M.M.M
