Reviewers : Gracias cielos por escribirme. Intento no tardar mucho en postear... pout tenedme paciencia.
Me cabrea enormemente que la forma de upload del ffnet se coma la mitad de los ? y los ! cuando le da la gana...
Con todo el cuidado del mundo Cameron condujo la motonieve hasta el remonte, yendo despacio, desesperantemente despacio cuando los cerrillos arrojaban sombras negras sobre la nieve y apenas podía ver.
House no volvió a hablar desde que comenzaran aquella última parte de su viaje excepto para señalarla algún accidente de terreno, y la mujer le escuchó soplar cuando aparcó la moto en unas vallas donde, por los copitos de nieve que tenían encima, otras llevaban ya un tiempo.
- Parece que sí que hemos vuelto al restaurante del que nos fuimos. Es increíble como te orientas... - Le halagó. Quitó las manos del manillar, pero como las tenía tan frías que apenas era capaz de doblar los dedos tardó un poco en poder quitarse el casco.
El doctor soltó entonces su cintura, y hasta ese momento no se dio cuenta de lo fuerte que estaba agarrándola.
- Lo siento - murmuró quitándose también el casco - No me denuncies si te he hecho moratones, no ha sido a propósito.
- No me denuncies tú tampoco a mí por estrellar la moto... - sonrió ella un poco mortificada cogiéndoselo de las manos y sujetando ambos al manillar - ¿Crees que Cuddy y Wilson estarán aún aquí?
- Sinceramente, me da igual - Greg soltó el bastón de las abrazaderas y al hacerlo cayó a la nieve partido en dos. Echó los ojos al cielo y murmuró la maldición más grosera que se le pasó por la mente mientras lo sujetaba de nuevo. Ya lo arreglaría más tarde, o al día siguiente... o nunca - ¿Podemos entrar ya?
- Claro... - Allison le tendió la mano para ayudarle a levantase y esperó un remarque ácido de los suyos en cuanto notara que temblaba por el frío, pero no llegó básicamente porque él también estaba helado - Más vale que nos cambiemos de ropa y nos calentemos antes de que pillemos una pulmonía...
- Eso también me importa muy poco ahora mismo... porque si no me dan todos los analgésicos que tengan voy a dormir en la cárcel por prender fuego el restaurante.
- Tienes más vicodina ¿verdad? - Le preguntó preocupada mientras andaban hacia la puerta marcando cada paso.
- En el hotel... Y ahí puede estar...
El restaurante estaba lleno de gente que ahogaba el rugir de todas las chimeneas que caldeaban el ambiente. El dejar de sentir el pinchazo del aire helado fue toda una bendición, si bien no fue nada agradable cuando la sangre comenzó a fluir bien de nuevo por sus miembros tan fríos.
- Vamos - House tiró de ella hacia las mesas donde se sentaba la gente, y Cameron miró a su alrededor un poco alarmada, buscando al maître.
- House, aquí pone que esperemos a que nos sienten...
- ¿Y que?
La doctora suspiró y le dejó salirse con la suya, comprendiendo sus motivos. Lo que no entendió tan bien fue que la hiciera detenerse en mitad del salón y que la soltara para apoyarse en una mesa.
House respiró hondo y se dirigió a todo el restaurante ante la mirada atónita de la pareja de la mesa.
- Soy el doctor Gregory House y esto es una urgencia médica. Necesito todos los analgésicos que tengan, ya.
- ¡House...! - Cameron pensó que se moría de la vergüenza al darse cuenta de que todos les miraban cuchicheando y poniendo caras raras, pero al nefrólogo no pareció importarle en absoluto.
- ¿Les importa que me siente? - Le dijo a la chica, que se reía entre dientes pensando que era una atracción del restaurante.
Ella le invitó a coger la silla, y el doctor frunció el ceño cuando Allison le tomó de un brazo.
- House, por favor... - Le pidió tirando un poco de él.
- Tengo que sentarme.
- Pero ahí no... vamos. Por favor. Nuestra mesa está al lado...
La gente siguió cuchicheando y riéndose sin dejar de mirarles, y aún rieron más fuerte cuando House les recordó que aún no le habían llevado las pastillas.
- ¿Has oído lo que yo? - En el fondo, junto a un gran ventanal, Wilson miró a Cuddy arqueando las cejas. Llevaban ya un par de horas esperándoles y habían pasado de hablar de guasa sobre el paradero de la parejita a preocuparse seriamente porque no volvían.
- ¿Lo de los analgésicos, dices?
Antes que James pudiera responder, House increpó a los comensales porque no le hacían caso y se volvió a oír otra andanada de risas.
La pareja volvió a mirarse y no les hicieron falta palabras para entenderse.
- Será mejor que vayamos antes de que se meta en algún lío más del que seguro que ya se ha metido... - Suspiró Lisa levantándose.
- ¿Dónde habrán estado todo este tiempo...? - Preguntó Wilson por enésima vez mientras andaban hacia allá con la tercera bebida de la tarde.
- Quién sabe... Aunque de House me espero cualquier cosa. Pobre Cameron...
Mordiéndose el labio, Allison pensaba qué iba a hacer para detener a House cuando quisiera volver a dirigirse al restaurante, temiendo que a la siguiente vez dijera una barbaridad porque no le hacían caso.
- ¡Camarero¡Un whiskey por favor! - pidió la doctora sujetando a Greg del brazo al ver en su expresión que tramaba algo nuevo - Aguanta un poco más, por favor. Tómate el whiskey y nos iremos al hotel.
La mirada azul de House la traspasó de parte a parte como si fuera una lanza y, si bien la inmunóloga sabía que aquél rencor frío era debido al dolor y a la ausencia de sus pastillas no pudo evitar encogerse.
- Lo siento... Necesitamos calentarnos un poco antes de... - Cameron dejó de hablar al ver una mano caer sobre el hombro de Gregory. Una sonrisa tocó sus ojos al sentirse rescatada - Chicos... ¿Estabais esperándonos?
House miró hacia arriba y al ver a Wilson sus ojos se volvieron dos rendijas.
- ¿Dónde os habíais metido? - Preguntó Lisa con una mano en la cadera y la expresión de una madre paciente con niños revoltosos.
El oncólogo se dio cuenta de que ambos tenían el pelo mojado y todo el aspecto de haber sido arrollados por un camión.
- ¿Habéis estado jugando con la nieve? ... ¿Y tu bastón? - le preguntó James al notar que faltaba en el cuadro - Y ¿dónde habéis metido las manos para tenerlas tan negras¿¿Y los guantes??
Allison miró a House, que tenía pinta de ir a cometer un asesinato y después a Wilson. Le arqueó las cejas esperando que captara la indirecta pero el oncólogo, que preguntaba entre feliz y preocupado por haberlos encontrado, no la miraba.
Para cuando James se dio cuenta de que algo sucedía ya era demasiado tarde; House se levantó de su silla de golpe y le agarró del cortavientos con saña, ayudándose de eso para mantenerse en pie hasta que su amigo le sujetó por los brazos.
- ¿¿Qué te pasa?? - le preguntó asustado por el súbito arranque de genio - Greg... ¿Estás bien? - La voz del oncólogo se tiñó de preocupación al instante al ver sus pupilas pequeñas, la mirada turbia y enrojecida.
- ¡¿A ti qué te parece¡¡Si no se me hubiera partido el bastón te deslomaba con él por traerme a esta excusa barata de vacaciones en la maldita nieve!!
Cuddy le miró estupefacta y luego se volvió a Cameron, instándola con la mirada a que les contara lo que había sucedido, pero la inmunóloga sólo suspiró y se levantó.
- House, siéntate por favor... - Le dijo poniéndole una mano roja y aún entumecida en su hombro.
- Eso... - Wilson vio en Cameron el apoyo perfecto - Siéntate y me cuentas que ha pasado¿Vale? Pero tranquilo, que la gente nos mira...
- ¡Al carajo con la gente...! -gruñó aferrando mejor la ropa de James para distribuir mejor su peso sobre él porque de la postura forzada que mantenían entre la silla y la mesa la pierna le dolía a rabiar - Esos ¡capullos! - exclamó por encima del hombro de Wilson - no me toman en serio...
- Con estas rabietas de niño pequeño que tienes¿cómo te van a tomar en serio? - Cuddy suspiró suavemente y le miró con afecto mientras él la fulminaba con la mirada - Wilson, siéntale anda...
El oncólogo hizo una mueca de disculpa e hizo fuerza, empujándole en lugar de dejarle apoyarse hasta que Greg cayó sentado en la silla apretándose el muslo. James se dejó caer en la silla de al lado y suspiró al ver cómo le estaba mirando su amigo.
- ¿Puedes dejar de matarme un momento y decirnos qué ha pasado?
- ¡Camarero! - llamó Lisa - ¿Puede traernos un whiskey doble, por favor?
El muchacho, quien en mitad de la discusión había intentado llevarles el que pidiera Cameron, consiguió esta vez cumplir con su encargo, si bien dejó el vaso cerca de las dos mujeres por si acaso.
La directora lo probó y tras decidir que era bueno y quitarle los hielos para que estuviera más fuerte se lo pasó a House. El alcohol no le quitaría el dolor, nunca lo hacía, pero al menos le distraería lo suficiente hasta que les contaran lo que había pasado.
- Bueno, contadnos por qué parece que habéis venido de la guerra...
- Nos perdimos... - Suspiró la inmunóloga apartando la vista de su jefe para no leer el reproche de su gesto al pluralizar.
- ¿Que os perdisteis?
- ...Y luego tuvimos un accidente. House insistió en que yo condujera...
James y Lisa se habían apoyado en la mesa casi a la vez al escuchar que se habían perdido, y ahora la miraban con los ojos enormes, sin creer lo que oían.
- Claro... La que vuelca eres tú y la culpa es mía por dejarte conducir... Qué bonito - Murmuró el nefrólogo apretando el vaso de cristal en su mano a la vez que fruncía más el ceño, si aquello era posible.
- ¡No te estoy echando la culpa!
- ¿Volcar? Pero... ¿Estáis bien¿No os pasó nada? - Wilson puso una mano en el brazo de House, genuinamente preocupado, pero el otro doctor estaba muy ocupado discutiendo con Cameron.
- "House insistió en que yo condujera" - la hizo burla - ¿Eso qué es?
- La verdad.
- ¿Y tengo yo la culpa de que no sepas conducir?
- ¡Vale ya...! - Cuddy dio un golpe en la mesa con la palma abierta y la gente, que parecía haberse tranquilizado tras el numerito de hacía un rato, volvió a murmurar y a mirarles. La directora decidió no darle importancia y miró muy seria a sus dos empleados - ¿Estáis bien, entonces?
- Claro, jefa - se sonrió House entre trago y trago, mordaz - Estupendamente.
La mujer no le hizo caso y miró a Cameron intentando conseguir una contestación con un poco de cordura.
- Aparte de helados y magullados del golpe... - Suspiró Allison, que no había parado de temblar aún a pesar del calor de las grandes chimeneas del local.
- Pues vámonos al hotel antes de que os pongáis enfermos...
- ¡Aleluya¡Alguien con sentido común...!
Wilson sopló levantándose a la vez que Cuddy y tendiéndole una mano a su compañero.
- Eres imposible ¿sabes? Venga, vamos...
- Eso es muy fácil de decir... - Gruñó House agarrándose a él y poniéndose en pie con dificultad. El oncólogo, que le conocía suficientemente bien como para saber cuándo las cosas no iban bien, le sujetó fuerte con gesto preocupado.
- ¿Y tus pastillas?
- ... Con mi bastón. Bueno. Mi bastón anda ahí fuera partido en dos, y las pastillas andan ahí fuera a saber dónde. Divertido¿eh?
- ¿No podemos darle algo antes de llegar al hotel? - Le preguntó Cameron a la directora mientras miraba a los dos hombres de reojo.
- La gente por aquí tendrá como mucho ibuprofeno, y yo lo más parecido que llevo a unas pastillas es esta bolsa de m&ms - Suspiró Lisa alargándosela al nefrólogo para que la viera.
- No veo que en la bolsa ponga "efecto placebo", Cuddy... ¿Valdrá igual? - Era una burla, pero Gregory estaba tan serio que su mirada azul y su tono podían cortarse con un cuchillo.
Nunca, nunca le iba a perdonar que no le creyera.
James abrió la boca para hablar pero la volvió a cerrar sin decir nada al pensar que lo único que conseguiría sería empeorar la situación. House estaba especialmente sensible en aquél momento y Wilson podía salir igual de escaldado que Cuddy de la conversación, así que se limitó a ayudarle a salir al exterior.
El cambio de temperatura sólo consiguió que Cameron temblara más fuerte.
- ¿Dónde tenéis la moto? - Le preguntó Lisa a su compañera, y ella se la señaló.
- Pero tiene el foco delantero fundido del golpe...
- ¿Y volvisteis a oscuras? Estáis locos...
- Claro, era mejor estar cuerdos y helarnos de frío en mitad de ninguna parte hasta que se hiciera de día - Espetó House ácido, renqueando con Wilson hasta la valla de madera.
Cuddy sopló exasperada e hizo acopio de paciencia.
- Pues yo no voy a conducir sin ver. Es demasiado arriesgado.
- Coge la otra moto - señaló Wilson - Greg y yo iremos en la que no tiene luces justo detrás de ti, siguiendo tu piloto rojo.
- Eso también es peligroso... - Suspiró Lisa con una mano en la cadera, mirándole con una ceja arqueada.
El oncólogo miró a Cameron tiritar y luego a su amigo apoyándose cansadamente en la valla y sonrió todo lo cándido que pudo.
- Si no, no es divertido...
Gracias a que uno de los guardas de la estación les encontró al poco de dejar el restaurante llegaron al hotel con menos contratiempos de los esperados. El hombre les había detenido al ver que iban sin luces y les cambió la bombilla fundida después de sermonearles sobre los peligros de la montaña y su increíble falta de juicio.
Después, sin fiarse absolutamente del cuarteto, el guarda hizo lo único que podía hacer; les escoltó de vuelta al hotel, llamando sin piedad ninguna al encargado del garaje en cuanto llegaron.
- Creo que vamos a tener otro sermón... - Le dijo Wilson a Cuddy mientras esperaban a que abrieran las puertas para dejarles pasar.
- Y con razón, que es lo peor... - suspiró ella - Lo mejor será que vayáis subiendo vosotros mientras Cameron y yo les aplacamos. Luego le bajáis la ropa de nieve y por Dios, controla que House no destroce el hotel.
Allison se encogió tras la directora al escucharla al pensar mortificada que iba a tener que disculparse hasta el infinito por volcar la moto, pero se tranquilizó un poco al recordar que no estaría sola y que Cuddy siempre sabía salir de líos como aquél con la piel prácticamente intacta.
Aún así, lo último que quería era tardar más en quitarse aquella ropa y meterse debajo de una manta, pero no sería justo dejar a Lisa sola y House... bueno. Más valía que se tomara cuanto antes sus pastillas, porque Cuddy no podría defenderle siempre y el PPTH no tenía tantos fondos como para pagar todo un hotel.
- Os vemos arriba... Suerte - Wilson se despidió con la mano con la que no sujetaba a su amigo antes de que el ascensor se cerrara tras ellos. Intentó no preocuparse demasiado pensando que Lisa era una mujer de recursos, pero cuando miró a su amigo sólo pudo tragarse un suspiro. House podía ser brillante para muchas cosas pero cuando quería era peor que un crío de preescolar, y todo en su gesto indicaba que aún no se le había pasado la rabieta de antes.
- La de al lado es la habitación de las chicas - comentó abriendo la puerta de la suya - Oops. Me he quedado con su llave... Bueno, ya vendrán a buscarla.
La habitación era grande, amueblada con gusto y con grandes alfombras de rizo sobre las planchas de madera del suelo, baño completo con hidromasaje, sillones y mesa, televisión, mueble-bar, satélite y armario vestidor. El único pequeño, pequeñísimo inconveniente era que era una doble de una cama y que el hotel estaba completo y no podían cambiársela por una de dos.
Greg se dejó caer sobre ella con un suspiro, sin importarle si la habitación era de un cinco estrellas superior o de una pensión de mala muerte. Se sentía como si un elefante se le hubiera sentado encima durante horas, haciéndole polvo por dentro y por fuera.
- ¡Eh! - escuchó a Wilson decirle desde su maleta - ¿Dónde metiste las pastillas?
- En mi maleta - Le dijo agitando un poco la cabeza, como si no esperara que Wilson se hubiera creído de verdad que las había metido en la suya.
James hizo el cambio de lugar pertinente y las encontró rebuscar demasiado. Agitó el bote naranja y las pastillas saltaron dentro, repicando contra las paredes en un sonido ahogado que House había escuchado miles de veces
- Toma...
El oncólogo se las tiró al regazo e hizo una mueca al verle cogerlas rápidamente con manos torpes, tomándose dos de golpe en un gesto que se había convertido en mecánico de lo habitual que era. Frunció el ceño porque odiaba verle así por unas malditas pastillas y sacó ropa limpia de su maleta para cambiarse.
- Quítate eso, anda - le dijo de espaldas a él quitándose la ropa prestada - Ahora bajaré a dejarla y a traer la que nos dejamos en la taquilla.
Cuando Wilson se volvió, todo vestido, tuvo que parpadear un par de veces para creerse que House se hubiera tumbado en la cama todo lo largo que era sin quitarse siquiera las botas de nieve.
- House... Tengamos la fiesta en paz... - Le pidió en un suspiro. Sabía que no se lo iba a poner sencillo, que tenía ganas de gresca con él, pero no esperaba aquella forma de rebeldía.
- No me meto con nadie como para no tenerla - Murmuró él rodando de lado porque siempre parecía dolerle menos de costado.
- Vas a mojar la cama.
- ¿Y?
James se pasó una mano por la cara.
Cuddy y Cameron salieron del ascensor sin hablar, pero lo que estuviera pensando cada una se vio truncado de golpe al escuchar jaleo casi al fondo del pasillo.
- Dime que el escándalo no viene de la habitación de al lado de la nuestra - Suspiró Lisa mientras andaban hacia allí, y como era una pregunta retórica Cameron no la contestó. En cualquier caso era sencillo, estando más cerca, distinguir las voces de los dos doctores guerreando.
- ¿Quieres dejar de meterme mano?
- ¡...Eres peor que los críos!
La directora se paró delante de la puerta sin saber muy bien si intentar entrar, llamar u olvidarse de ellos, pero como Wilson tenía sus llaves lo último no era opción. Miró a Cameron, que se sorprendía más a cada imprecación que se hacían, y puso la mano en el pomo imaginándose que con el follón que tenían se habrían olvidado de cerrar.
La puerta se abrió sin hacer el mínimo ruido, y ambas doctoras se quedaron en el umbral al ver a House tumbado en la cama con Wilson prácticamente arrodillado sobre él. Ambos se tenían agarrados, uno del cortavientos ya abierto y otro del jersey de lanilla azulado, y ninguno parecía dispuesto a soltar.
Las miraron al escucharlas tragar aire, y Gregory aprovechó la discusión para quitarse a su amigo de encima de un empujón.
- ¡Serás cafre...! - Le chilló James tras aterrizar en el duro suelo.
- Y tú pesado...
- ¿¿Se puede saber a qué diablos estáis jugando?? - Preguntó Lisa cuando salió de su estupor.
- Se os oía por todo el pasillo - Comentó la inmunóloga apoyándose en la pared, cansada y deseando poder entrar en la habitación para darse una ducha caliente. Vio una mesita cerca de donde estaba y dejó los dos trozos del bastón sobre ella; el tipo que alquilaba las motos había estado a punto de no dejarle siquiera recuperarlos.
A Wilson no le salieron las palabras cuando quiso hablar, y las miró primero a ellas frustrado para luego tragar saliva y volverse a House.
- !Quiere acostarse vestido así! - Le señaló exasperado.
- Acusica.
- Pero¿te has vuelto loco del todo? - Cuddy no se creía lo que oía y contuvo el impulso de ir a quitarle la ropa a la fuerza como parecía haber intentado hacer el oncólogo.
- ¡No! Quiero disfrutar del subidón de vicodina tranquilamente y en silencio ¡gracias! - Exclamó House ya harto de aquella conversación absurda.
James hizo un aspaviento y sopló, fulminándole con la mirada.
- Dejémosle en paz. Cuando haya gruñido suficiente a la almohada se le pasará la tontería...
- Wilson... ¿Tienes nuestras llaves? - Le pidió Cameron viendo que iba a ser mucho más provechoso ir a su habitación que estar allí de pie aguantando las sandeces del nefrólogo.
- Ah... sí, claro - se las dio - Anda, date una ducha caliente o algo... Aún tiritas.
- Sí, sé la chica buena de Jimmy... - Murmuró Greg.
Allison le sonrió a James para darle las gracias y luego se volvió a House con las manos en las caderas.
- A diferencia de ti no le tengo aprecio a la gripe.
- Mejor. Más para mí.
Los tres médicos miraron al techo a un tiempo entre exasperados y resignados de su absoluta cabezonería. Cameron se despidió de ellos y se marchó a intentar quitarse el frío que tenía metido en los huesos con una idea dándole vueltas en la cabeza; quedarse a solas con House el tiempo suficiente como para disculparse con él.
- Bueno... Voy con ella. Me parece que va a coger un costipado de los buenos... - Lisa sonrió al ver que Wilson la acompañaba a la puerta.
- ¿Cenamos aquí o en el restaurante?
- No sé... A ver Cameron y el sieso éste qué dicen... Vendremos en un rato¿vale?
- Cerrad la puerta ya tortolitos... Que se escapa el gato - Gruñó el nefrólogo desde dentro, y Cuddy chasqueó la lengua al tiempo que Wilson agitaba la cabeza.
La puerta hizo un pequeño click al cerrar, y el oncólogo se volvió, resuelto. Se quitó el jersey y se lo lanzó a la cabeza al otro doctor de mala gana.
- ¿Has terminado ya de hacer el capullo?
- Baja la voz... Las paredes son finas, tienen oídos...
Aprovechando la postura que tenía sobre la cama Wilson le puso un pie en el costado.
- Si no te levantas te tiraré de la cama - Le dijo empujándole para hacer valer su amenaza.
- Pero qué manía... - House se agarró al somier de la cama con fuerza aún a sabiendas de que no le iba a servir de mucho si su amigo seguía empujando.
- ¿Cómo podrás ser tan cabezón? A ver¿qué interés tienes en costiparte?
- Ninguno. Pero como ya lo estoy lo mismo me da...
- Ahh... ¿Y como estás costipado quieres coger una neumonía¿Es que quieres tener los pulmones a juego con la pierna? - Volvió a empujarle, haciendo más fuerza esta vez. Estaba a punto de volverle boca abajo cuando House le apretó el tobillo con la mano que le quedaba libre.
El oncólogo estuvo a punto de soltar una exclamación al sentir el frío a través del calcetín.
- ... Lo que tengo que hacer para no oírte... - Sopló Greg ayudándose de las manos para sentarse por fin en la cama. Como estaba de espaldas Wilson no pudo verle el gesto dolorido cuando las botas de nieve resonaron contra la tarima del suelo, pero la curva de sus hombros lo decía todo. Conteniendo un suspiro, el oncólogo fue hacia él para ayudarle a desnudarse.
- ¿Sabes? Ya sé lo que te pasa... - dijo echando las botas a un lado - Estás echo polvo de tanto divertirte con Cameron... - Se sonrió un poco intentando picarle para que se distrajera.
- Me has pillado. ¡Follar en una motonieve es incomodísimo...! Y en la nieve tampoco me gustó, está fría y mojada¿sabes? - La mirada de House fue tan intensa que Wilson se quedó un momento quieto, temiendo que se lo fuera a comer. Debía dolerle más de lo que pensaba para que estuviera de tan mal humor...
Al verle quitarse el cortavientos con dificultad le miró las manos, que estaban tan sucias como las perneras de sus pantalones, y acabó poniéndole una mano en el brazo.
- ¿Tienes frío?
- No.
James agarró una de sus manos y siseó por que estaba helada. Fue a cogérsela con las dos para calentársela cuando House se la quitó de golpe, frunciendo el ceño porque su mano era suya y no le había dado permiso para cogérsela.
- Deberías darte una ducha caliente tú también.
- Ni hablar. Bastante molesto es que se calienten por sí solas como para añadir una fuente de calor externo. Prefiero correr el riesgo de que me cortéis las manos, gracias.
- Qué bruto eres... - Murmuró a sabiendas que no movería su postura, como era lo habitual en él. Suspiró y le echó la cabeza atrás sin demasiada delicadeza, mirándole los ojos.
- ¿Y tu pierna?
- La dejé pegada a mí. Sí, ahí sigue - frunció el ceño y agitó la cabeza para que le soltara - ¿Ahora te va a dar por preocuparte por mí?
- Siempre me preocupo - le contestó, y alzó las cejas al ver el gesto escéptico de Greg - Oye, que es verdad.
Al ver que continuaba desabrochándose torpemente el peto sin cambiar la mueca, Wilson se le quedó mirando, dolido.
- Que tengamos diferencias de criterio no significa que no me importe, House. Crees que como no hago lo que te interesa en el momento que quieres no me preocupa cómo estés, y no es verdad. Siempre me preocupo y por eso intento buscar la mejor forma de ayudarte aunque tú nunca quieras escuchar nada de lo que digo.
- ¡Anda ¿Será como cuando yo te digo que me duele...?
Las cejas de Wilson formaron una uve en su frente.
- Ya sé que te duele.
Los ojos de House brillaron peligrosamente precediendo a la tormenta que llevaba horas fraguándose.
- Si de verdad lo supieras dejarías de ser tan mojigato y de tocarme los cojones con esa estúpida manía que habéis cogido todos de intentar salvarme - le dijo bruscamente - ¡No lo necesito, joder¡Sólo necesito que deje de dolerme, y eso es lo que no consigue nada así que dejadme en paz de una maldita vez!
El oncólogo se quedó demasiado abrumado para contestar, y sólo acertó a levantarse y a apartarse de él.
- Sí, vete con Cuddy y cuéntale todo lo que te he dicho. Y si quieres ligar con ella cómprale una enciclopedia de medicina para que pueda diagnosticar de verdad a mis pacientes la próxima vez.
- No tienes derecho a insultar su profesionalidad - dijo por fin, sintiendo la sangre alterándose en sus venas - Además de una amiga que te aguanta lo indecible, Cuddy es una buena doctora.
- Mi pierna no opina lo mismo - Le dijo con una mueca sarcástica que consiguió que su amigo rechinara los dientes.
- ¿Preferirías que te hubieran dejado morir¿Es eso? Entonces déjate de mariconadas autodestructivas y de tu papel de mártir y tírate a las vías de un tren o mátate de sobredosis con tus adoradas pastillas, cobarde.
- ¡Ahh sí! Habló Wilson, el que no se equivoca nunca¡el oncólogo prodigio! El que es incapaz de no perderse tras cualquier falda y que adora fustigarse cuando destroza sus matrimonios, poniéndole ojos a la siguiente incauta que pase por su lado a sabiendas de que la partirá el corazón como a las otras.
- ¡Cállate, House! - James apretó una mano queriendo borrar la mueca de su rostro, pero no lo hizo. Nunca, por muy terribles que fueran sus palabras, se consentiría en ponerle la mano encima porque el día que eso sucediera habría roto su amistad para siempre.
Aunque había veces que se preguntaba por qué era a él al único que le importaba.
Gregory House, en cambio, nunca dejaba nada a medias, fuera un caso, una relación o una pelea.
- ¿Tu querida enferma de cáncer se enteró de con cuantas enfermeras te liabas o también a ella la engañaste con tu sonrisa impecable mientras apuñalas por la espalda su confianza¡Qué gran ejemplo de rectitud a seguir¡Qué modelo de vida!
Las miradas de ambos batallaron durante unos instantes y House venció, no por mayor fuerza sino por la capitulación del oncólogo. James se giró y cogió la puerta por no abrirle la cabeza allí mismo.
El portazo retumbó por todo el pasillo, aunque no mucho más q los gritos que habían intercambiado y que las dos doctoras habían escuchado perfectamente.
Cuddy abrió la puerta de su habitación casi con miedo de lo que fuera a encontrarse fuera, pero sólo vio a un hombre exasperado frotándose la cara apoyado en la pared. Seguramente, pensó, la misma escena que habría tras la puerta cerrada de la otra habitación.
Miró atrás, a la cara preocupada de Cameron, y la inmunóloga la hizo un gesto para que fuera. Despacio, muy despacio, Lisa cerró la puerta y anduvo hasta el oncólogo, poniéndole una mano en el brazo.
- ¿Estás bien? - Le preguntó suave apretando su brazo. James se tocó el labio por dentro y sopló al sacar los dedos con sangre - ¿Te ha pegado? - Cuddy alzó la voz inconscientemente, sin creer lo que veía, pero él agitó la cabeza.
- No. Me mordí para no pegarle yo a él, porque al señor no se le puede decir una verdad sin que él te eche en cara otras siete, el cabrón rencoroso...
- Sí que sabe dónde disparar, sí... - la directora frotó su mano contra él queriendo darle ánimos, pues poca cosa más podía hacer... aunque nunca estaba de más preguntar - ¿Puedo hacer algo para ayudarte¿Quieres una copa o algo?
Wilson apoyó la cabeza en la pared y miró al techo de madera del hotel.
- Voy a darme un paseo por abajo y subiré en un rato - puso una mano sobre la suya y la apretó suavemente - ¿Crees que podrías entrar y coger lo que tenemos que devolver para que pueda recuperar mi ropa?
Cuddy alzó las cejas, un poco sorprendida por su petición, pero asintió.
- Claro, no te preocupes. Entro con el látigo y te lo traigo en un momento.
Él rió entre dientes un poco, cansado, y abriéndola la puerta la invitó a pasar a la habitación.
Con el mejor gesto neutro y la lengua afilada por si había que usarla, Lisa cubrió la entrada y se quedó a un paso del dormitorio.
- Voy a pasar - Dijo, y al no recibir respuesta continuó su camino. Un vistazo rápido situó a House sentándose en la cama con su iPod en la mano. Aún llevaba la camiseta de Superman pero había cambiado el peto de nieve por los pantalones del pijama.
- Deja de ponerme esa cara - le dijo mientras recogía la ropa de Wilson - Vas a horadar la pared detrás mía.
- No tengo otra - Murmuró él colocándose los cascos. Cuando empezó a sonar I don't want to miss a thing, de Aerosmith, maldijo en voz baja la bromita de Cameron de cambiarle sus canciones.
- Claro que la tienes - Lisa le miró con el ceño fruncido - Pero es más fácil poner cara de perro que aceptar que eres un capullo y pedirle perdón a tu mejor amigo. A tu único amigo - Se corrigió alzando las cejas y recogiendo también su ropa.
La directora no volvió a recibir respuesta, y salió de la habitación cerrando tras ella.
- No te he oído restallar el látigo... - Comentó James cogiéndole las cosas de las manos.
- No ha hecho falta. Está suave como un guante.
El oncólogo quiso sonreírse, pero sólo le salió un suspiro.
- ¿Seguro que no quieres una copa o algo?
- Nah... gracias, Lisa. Mejor después de cenar. En serio, vuelvo en un rato. Id pensando dónde y qué queréis comer...
Ciertamente hubiera sido más agradable haber visitado el restaurante, pero el servicio de habitaciones se había asegurado de que no les faltara de nada; Era el privilegio de ser buenos pagadores.
Las dos mujeres se situaron entre los doctores para no favorecer más peleas innecesarias pero House parecía haber colgado el hacha de guerra y como Wilson simplemente no quería hablar del tema se dedicaba a halagar al magnífico cocinero.
A Wilson siempre se le han dado mucho mejor las conversaciones triviales que a House, pensó Cameron repitiendo plato de sopa. La carne tenía un aspecto delicioso, pero el caldo caliente era lo mejor que podía tomar después de tanto tiempo en el frío.
No pudo evitar sonreírse un poco cuando su jefe pareció pensar lo mismo que ella y no tocó el segundo plato.
- Aún es pronto - Comentó Cuddy una vez terminaron la tensa pero tranquila cena - ¿Alguien quiere una copa?
Tal y como prometiera Wilson aceptó, aunque Allison declinó cortésmente.
- Creo que lo mejor será que me vaya a la cama, estoy hecha polvo... - Comentó con un suspiro. Cuando reprimió un fuerte estornudo, Lisa y James se miraron; su aventura en la nieve iba a dar que hablar, seguro.
- Pues hala, todos fuera.
Los tres se volvieron a mirar a Gregory. Era lo primero que había dicho desde que se juntaran para cenar, pero en el gesto del nefrólogo todo era ilegible excepto las líneas de cansancio que le endurecían el rostro.
- ¿Qué...? - Preguntó, y girando los ojos al techo sopló - ¿Serían vuesas merceces tan amables de retirarse para concederle descanso a esta pobre alma de Dios?
Lisa sonrió.
- Si nos lo pides así...
Con la eficiencia de haber trabajado en equipo en innumerables ocasiones recogieron todo en tiempo record, dejando el carrito fuera para que lo recogieran en el cambio de turno. Wilson se caló el jersey azulado de nuevo, no queriendo cometer de nuevo el error de bajar en mangas de camisa, y el trío se acercó a la puerta.
Es mi oportunidad..., pensó Cameron apartando el abotargamiento que trataba de ganarla. No tenía las menores ganas de tener una discusión con él, y menos a sabiendas de que la despellejaría viva después de lo de Wilson, pero podía ser la única vez que le tuviera a solas... No podía desaprovecharla.
Se llevó una mano a una oreja y se quitó un pendiente disimuladamente, dejándolo resbalar por dentro del cuello vuelto de su jersey.
- Ah... Creo que se me ha caído un pendiente - Dijo haciéndose la sorprendida.
- ¿No se te caería en la nieve? - La preguntó Cuddy, y ella agitó la cabeza.
- No... me los puse después de ducharme... - La inmunóloga se agachó junto a la mesa y se puso a buscar, y cuando Lisa se agachó con ella la pidió por favor que se fueran, que no era importante y que se marcharía enseguida.
La directora la miró con el ceño fruncido un momento, y pareció entender que fuera lo que fuera lo que se proponía, quería quedarse a solas con House. La miró alzando las cejas en una muda pregunta de "¿sabes lo que haces?", y Cameron asintió suavemente sin dejar de buscar.
- Bueno... pues me llevo al oncólogo a que le de el aire, no sea que luego se me queje de que hago tratos preferentes a otros empleados... - Cuddy se volvió con una risita maliciosa, y James agitó la cabeza sonriéndose un poco.
Cuando la puerta se cerró, House se dejó caer sobre la cama mientras Allison, agachada de espaldas a él, sentía que el corazón se le aceleraba por las palabras aún no dichas.
- ¿House...? - comenzó, un poco insegura haciendo figuras con los dedos en el pelo de la alfombra - Sobre antes... No sé muy bien cómo...
- Cameron, vete a la cama - La cortó, aunque el tono no le salió tan brusco como habría querido. Al escucharla estornudar otra vez le tiró un paquete del cleenex de la mesilla y la inmunóloga lo recogió, sorprendida.
- Gracias - murmuró sacando uno y volviéndose a mirarle para buscar su mirada azul. Se sonrió un poco al verle encogerse de hombros y frunció un poco el ceño al ver que se frotaba los ojos ausentemente en una muestra de debilidad que se había prohibido ante los otros doctores.
- ¿Va todo bien?
- Tan bien como vas tú - le respondió arqueando un poco las cejas - ¿No te ibas a dormir?
Cameron se humedeció los labios, pensativa por unos momentos y se buscó el pendiente perdido en el jersey.
- Oh... Parece que ya he encontrado lo que buscaba... - Se lo enseñó alzando un poco las cejas y se levantó con esfuerzo, apoyándose en la mesa. A pesar de ser la ocasión perfecta el momento no podía ser menos inoportuno. Además, no era capaz de obligarle a mantener aquella conversación cuando era tan obvio que él la estaba pidiendo cuartel, simplemente no podía negárselo si la miraba tan derrotado.
Sólo espero que nunca me mire así por sus pastillas o me moriré, pensó sonriéndole un poco, simpatizando con su cansancio.
- Pues... Descansa.
No bien cerró Cameron la puerta, House se metió en la cama camiseta de Superman y todo y apagó la luz.
Era muy entrada la noche cuando Wilson y Cuddy se despidieron en el hall. Aquellas horas de charla y copas habían conseguido hacerle olvidar su enfado, que regresó a modo de frustración en cuanto vio a Gregory echo un ovillo en un lateral de la cama.
Pues no pienso dormir en el suelo..., pensó frunciendo el ceño, Bastante que sólo enciendo la luz del baño...
El edredón de pluma no hizo más que frufru cuando se metió debajo. La cama estaba agradablemente caliente y de sábanas suaves, y eso era una bendición después del frío que había estado aguantando todo el día.
La almohada de altura perfecta y el calorcito hubieran transportado al oncólogo al mundo onírico en cuestión de segundos si House no hubiera tenido el sueño tan inquieto.
No daba patadas ni hablaba, pero aquél revolverse casi constante hacía que fuera incapaz de conciliar el sueño. Varias veces pasó por su cabeza el darle con la almohada para despertarle y que se estuviera quieto de una vez, pero siempre le podía su parte buena. Eso, y que al pensamiento solía precederle un estado de inactividad por parte de House que le hacía plantearse si realmente no estaría pensándolo en alto.
James terminó por sumirse en un ligero duermevela cuando su amigo pareció coger la postura, para despertarse del todo una vez más al sentir que se sentaba en la cama.
En un principio ni se molestó en abrir los ojos, harto de él como estaba porque ni siquiera le dejaba dormir en paz, pero incluso dio un respingo cuando a un golpe sordo le siguieron varias arcadas.
No pudo evitar hacer una mueca al escucharle echar lo poco que había cenado.
Tras aquello lo único que rasgó el silencio de cuando en cuando fue su respiración entrecortada lanzando punzadas contra la conciencia de Wilson. No quería ir a buscarle porque sabía que le recibiría con cajas destempladas, con su maldito orgullo y autosuficiencia y porque, maldita sea, no se lo merecía. No se merecía que estuviera pendiente de él para que luego le tratara peor que a un perro pulgoso.
Cuando hubieron pasado veinte minutos de reloj de constante batalla moral, James se gruñó internamente por perder siempre contra sí mismo. A la poca luz que entraba por la venta vio recortarse su silueta contra el lateral de la cama, y reptó hasta allí por dentro del edredón, tan sigiloso como le fue posible.
Sacando una mano fuera de la cama encendió la luz de la mesilla de noche. House estaba sentado encogido contra la cama, la mano derecha sobre su pierna y la otra sujetando la papelera donde había devuelto.
- Métete en la cama, anda - Le dijo con un suspiro que le salió del alma.
- Si me muevo volveré a echarla...
- Si tienes que echarla, la echarás te muevas o no. Vamos, no puedes quedarte ahí toda la noche, fuera hay... hay grados negativos y el edredón está calentito...
El murmullo que fue la respuesta del nefrólogo se amortiguó aún más con unos golpecitos en la puerta. Wilson frunció un poco el ceño y salió de la cama para abrir a Cuddy.
La directora hizo un aspaviento.
- Siento despertaros pero... ¿Tenéis algo contra la fiebre? Cameron está... - Lisa dejó de hablar de pronto cuando vio una parte de House por detrás de la cama en vez de encima. Parpadeó un par de veces, y luego miró a Wilson - ¿Problemas?
- Parecidos a los tuyos, seguro... - suspiró el oncólogo - Pasa, te daré algo para Allison..
Mientras Wilson buscaba por su maleta, la doctora se agachó junto a House y le puso una mano en la frente.
- Ahí tienes la gripe que querías... y en tiempo record, sí señor - Le dijo sonriéndose un poco. House la miró fatal, pero en su estado daba más pena que otra cosa y Lisa le revolvió un poco el pelo canoso como si fuera un crío.
