Hola Lectores!

Traigo el nuevo capítulo, espero les guste, creo que ya es hora de subir el rango a M, aunque no fue muy explicito, los próximos si lo serán, ya hay nuevos personajes interactuando y seguirán habiendo más, trataré de subirlos seguidos pero no garantizo nada, ya voy tres semanas estudiando y esta última fue difícil, porque ya se acerca el primer corte y me toca entregar proyectos D: Malditos profesores, creen que uno no tiene vida social (bueno no tengo :c) Pero bueno, no vengo a quejarme de la universidad, así que sin más les dejo el cuarto capítulo.

Gracias por sus Reviews: ClaireRedfield123; Vidian & Clauu :3 Me motivan a escribir :'3


Capitulo 4

Dando el siguiente paso

Calma, llevar las cosas con calma, claro, ese pensamiento se había ido al demonio hacía una semana desde que comenzó todo. Claire ya llevaba dos semanas trabajando en la D.S.O., bueno más bien entrenando, según Leon ya estaba lista para comenzar su labor oficialmente en la organización, él se había encargado de entrenarla muy bien, y no sólo en el aspecto laboral, habían entrenado y explorado en cada rincón de las instalaciones, LITERAL, estuvieron bastante ocupados esa última semana, su relación avanzó de una manera muy importante. Estaban encerrados en el vestidor del gimnasio.

-¿Estás lista? – Preguntó el rubio extasiado.

-Si…- Logró responder la pelirroja con la voz entrecortada.


Ese sábado fue prácticamente normal comparado con lo que había sucedido últimamente, luego de la invitación de Leon el viernes y el terrible informe de Helena ese mismo día en la mañana, lo único que quería Claire era descansar, Sherry se fue con Jake a una discoteca, la invitaron, pero luego de lo sucedido en una situación similar el anterior viernes en el bar, ella se negó rotundamente, ellos comprendieron y se marcharon, dejando a la pelirroja como una solterona en su casa encerrada un sábado en la noche, después de todo eran jóvenes y necesitaban divertirse, lo mejor que se le pudo ocurrir a Claire fue tener una maratón de películas, la que fuera, quería tener una noche tranquila, pero eso cambió al recibir una llamada.

-¿Hola?

-Claire, ¿Quieres hacer algo esta noche?

-¿Igual que ayer? No gracias, quiero tener un sábado tranquilo Leon.

-Vamos Redfield, no seas aburrida. –Dijo incitándola a salir. –Una salidita no hace daño, o… ¿Es que ya te estás haciendo vieja?

-No soy vieja, es que no quiero salir hoy. – Dijo bastante seria. –Más bien Kennedy, tú que estás tan joven, ¿Porqué no sales con alguien?

-Es que quiero salir contigo.

-¿Conmigo? – Claire rió. –Vamos, no te creo, seguro que tienes a más de una, yo sólo quiero tener una aburrida noche como tú la llamas.

-Bueno, como quieras. – Dijo tranquilamente. –Nos vemos el lunes, chao.

Y colgó, Claire se sorprendió, pensó que le iba a insistir más, pero tenía razón, él debía de tener una lista de pretendientes que harían lo que fuera para él, «Tengo que admitirlo, el maldito esta bueno» dio un pesado suspiro, era frustrante, mientras vaciaba las palomitas en un plato dispuesta a comenzar su "emocionante" noche de películas, iba a la mitad de la primera cuando el timbre de su casa sonó. «¿Quién será?» se acercó sigilosamente a la puerta, posó su ojo sobre el visor de la puerta y se encontró con un rubio bastante atractivo sosteniendo una caja de pizza, era Leon. Abrió la puerta, sin recordar que estaba en pijama, con pantuflas y el cabello desarreglado.

-Leon, ¿Qué haces aquí? – Indagó entre sorprendida y molesta.

-Oye, quería mejorar tu noche, traje pizza, de tu favorita. – Y entró al departamento.

Su mirada se posó en la pelirroja quien vestía una corta bata de tirantes color rosa, no podía evitar apartar la vista que esa preciosa mujer le ofrecía, cuando notó que esta se sonrojó, desvió su rostro hacia la cocina donde descargó la pizza y una botella de Coca-cola

-Si no te sientes cómoda, puedes cambiarte. – Mencionó distraído mientras buscaba vasos para servir la gaseosa. –Pero no cuentes con que me iré, ya vine, así que es tarde.

Claire dio un largo suspiro. –No, me quedaré así, no creo que te incomode. – Dijo con la voz con un tono seductor.

-Claro que no, por mi está bien. – Respondió de la manera más tranquila posible. Ese hombre sabía guardar la compostura hasta en esos momentos.

Se sentaron en el cómodo sofá de la sala de Claire, apagaron la luz, para seguir observando las películas mientras comían pizza.

-No sabía que estos eran tus pasatiempos favoritos. – Dijo Leon burlón mientras observaba como la pelirroja se inclinaba para cambiar la película en el DVD, la visión que le proporcionaba era perfecta, alcanzaba a ver ligeramente unas finas bragas de encaje negro.

-Sí, eso hago yo, así de aburrida es mi vida. – Dijo irónica. –Y ya deja de verme con esos ojos, contrólate Leon, ¿el agente no puede ser un poco más discreto?

Leon soltó una risa. –No puedo hacer mucho si te vistes así, y de paso me restriegas tu trasero en la cara. – Dijo tranquilamente. –Claire, no sabía que te gustaba ser observada. – Sugirió juguetón.

«Es un hueso duro de roer» Pensó frustrada -Me dijiste que no te incomodaba, además tengo pereza de cambiarme, pero si te distrae tanto puedes irte, y NO, no te estoy echando, pero interrumpiste mi solitaria noche de películas. – Le guiño un ojo.

-Apuesto que te gustaría hacer algo más emocionante, ¿no crees? – Dijo con una sonrisa pícara.

-Leon, tú eras el que quería ir despacio ¿Qué pasó ahora? – Dijo incorporándose para reproducir la siguiente película y se sentó a su lado.- O será que… ¿Tienes necesidades que no puedes reprimir? – Indagó divertida acercándose peligrosamente a su oído susurrando la última palabra.

-Oh Claire, no querrás hacer eso. – Dijo levantándola sobre sus piernas, colocándola encima de él. –Yo sólo quiero ver la película.

-No finjas inocencia. – Dijo acercando su frente a la de Leon. – Este juego es de a dos.

Leon dejó escapar un suspiro ronco mientras Claire se levantaba de su regazo y retomaba su lugar en el sofá, la pelirroja sabía jugar. Durante la película Leon observó atentamente, interesado por los gustos de la chica, pensó que vería películas románticas o de drama, pero no, se encontró con una aficionada del terror. «Como si no fuera suficiente con lo que hemos vivido» Estaban viendo las siete películas de juegos macabros o "Saw" como eran más conocidas. Pero al contrario de él, su compañera estaba profundamente dormida, recargada en su hombro, se acabó la cuarta película y ya eran cerca de las tres de la mañana, entonces Leon pensó que ya era suficiente así que la llevó a su habitación, la cargó hasta descargarla en su cama delicadamente para no despertarla, pero a pesar de sus precauciones la pelirroja abrió sus ojos azules de la manera más perezosa posible.

-¿A dónde vas? ¿Ya se acabó la película? – Indagó con la voz adormilada.

-Voy a dormir Claire, te perdiste la emoción, no sabía que eras tan floja para las películas. –Le reprendió divertido.

-¿Leon Kennedy sonriendo? – Dijo traviesa. –Es tarde, mejor quédate a dormir aquí.

-¿Qué me quede contigo? – Inquirió sorprendido. –Estas bromeando, ¿no?

-No bromeo, puedes quedarte en la sala. – Dijo y le lanzó una almohada al rostro.

-No, así no es divertido. – Le devolvió la almohada. –Los sofás no son tan cómodos como las camas.

-Pues te conformas Leon.

-Um pues ya que, ten buena noche.- Dijo despidiéndose de la pelirroja con un beso en la esquina de los labios.

-Espera Leon, yo…

-¿Otra vez? Iré a dormir Claire, más bien dime donde hay cobijas.

-Aquí en mi cama.- Masculló por lo bajo, pero Leon pudo escucharlo. «Estúpida» se reprendió mentalmente.

-Bien ya que insistes, me las llevaré.- Dijo y empezó a jalar las cobijas de Claire para llevárselas al sofá.

Ella por su parte también oponía resistencia, no le iba a quitar las cobijas, no de esa forma, así que en un intento por no dejarse ganar por la fuerza de Leon las soltó para que Leon cayera de la cama dejando a su paso un estrepitoso ruido, golpeándose fuertemente contra el piso frío, Claire rió al ver la cara de Leon.

-Vamos, creo que has pasado peores.- Dijo burlona.

-¿Eso crees? – Dijo abalanzándose sobre ella, para luego empujarla de la cama.

Leon rió más fuerte, y empezó su guerra quien se quedara arriba en la cama ganaba, y Claire al final quedó sentada en su cómoda, victoriosa, mientras se burlaba del agente Kennedy.

-Como yo gané me quedo con la cobija.- Dijo la pelirroja.

-Hiciste trampa. – Suspiró Leon. – Pero bueno, me iré a dormir afuera, sin cobija, tal como un perro.- Fingió tristeza.

-¿Qué hice trampa? – Dijo arqueando una ceja. -¿Cómo se supone que hice trampa?

Arrebató la cobija de Claire, señalando cómo su pijama, estaba desacomodada, una tira se deslizó por su hombro, y estaba un poco más arriba de la normal, dejando ver más de los muslos de la chica.

-Me distraes, Claire, así no se vale, vamos a jugar la revancha, a la par. – Finalizó mientras sacaba la camisa que traía puesta dejando al aire sus pectorales bien formados.

Claire se sorprendió. -¿Quieres jugar entonces?- Dijo y se soltó el cabello.

-No querrás jugar así Redfield. – Comentó mientras desabrochaba su cinturón y se dirigía hacia la bragueta de su pantalón.

-Espera, déjame a mí. – Dijo y se acercó sutilmente hacia Leon, para terminar lo que él comenzó.

-Pensé que querías ir con calma. – Dijo Leon, apartándola suavemente de su pantalón. –Bueno es suficiente, quédate con la cobija.

Claire suspiró con frustración. –No sé cómo puedes controlarte.

-Se llama auto-control.

-Bueno, pero antes de que te vayas, vamos a hacer una última prueba.- Dijo la pelirroja mientras se sentaba en el borde de su cama, y comenzaba a levantarse la bata que traía por pijama, notó como su compañero se comenzaba a tensionar. –Espera, ¿No será más bien que quieres que yo te…

-¿Qué me ruegues?- Interrumpió exaltado mientras fingía una risa histérica, dio en el clavo, se había aguantado, todo por verla suplicar e implorar. – Mi amor, lo que pasa es que a ti te gusta jugar con fuego y no quiero que te quemes.

-No crees que hace calor.- Mencionó dejando totalmente confundido al rubio. Se quitó por fin su pijama, quedando únicamente en ropa interior.

«Ya vemos por dónde va el agua al molino» Sonrió para sí mismo -Si tienes razón. – Dijo mientras abría las ventanas de la habitación de Claire. –Un poco de aire nos hará bien.

La erección creciente comenzaba a incomodarlo. Claire lo notó. –Déjame ayudarte con eso.- Suspiró por fin dirigiéndose esta vez a bajar el pantalón sin pensarlo, y sin Leon detenerla, bajo sus bóxers observando cuidadosamente el prominente bulto para luego por fin liberarlo de las ataduras de la tela de la ropa interior.

-Creo que no necesitaremos jugar más.- Dijo Leon satisfecho, mientras la llevaba a la cama.


-Eso estuvo increible.- Dijo Claire apuntaba su blusa. – Tenemos que hacerlo de nuevo.

-Dame un respiro Claire.- Suspiró Leon, mientras atacaba su cuello con apasionadas mordeduras y lo succionaba con desespero.

-Dejarás una marca, además si sigues no podremos detenernos… –Musitó reprimiendo gemidos que amenazaban con salir. –…Otra vez.

-Es que cada vez es diferente, ninguna es igual a cualquier otra, es esplendido, el baño, el gimnasio, mi oficina…

Claire lo calló con un beso suave. –Vamos, salgamos que pueden sospechar.

Y así se terminaron de vestir y salieron de el vestidor, esa semana había sido bastante activa para ambos, aunque Claire se veía más radiante de lo normal, los efectos y el desgaste en Leon se empezaban a notar, o por lo menos para sus compañeras de trabajo.

-Leon, que extraño verte solo, últimamente solo te la pasas con Claire. – Dijo Hunnigan con un tono de voz que se podría dar a malinterpretación.

-Por supuesto que sí, la he estado ayudando a entrenar, es lo normal. –Dijo bastante tranquilo.

-Pero últimamente te vez algo… no sé diferente, luces cansado, y no creo que sea por trabajar tanto, o si no Claire estaría igual y es todo lo opuesto. – Dijo Helena bastante divertida. -¿No crees que es raro?

-Si Helena, muy raro. – La apoyó Ingrid.

-¿No creen que están siendo algo paranoicas? – Preguntó Leon mientras sonreía, apoyó sus manos en los hombros de ambas mujeres.

–Ahora, a trabajar señoritas.

Leon se marchó, la jornada laboral terminó y por fin era viernes, en el fin de semana se libraría del trabajo, no tenía nada pendiente, excepto coordinar unas investigaciones sobre el caso de virus T-Verónica, aunque no era necesariamente de su jurisdicción, ese tema competía más a la B.S.A.A. pero como el mérito del descubrimiento era de Helena, también estaba involucrado, así que ambas organizaciones se unieron para impedir cualquier ataque bioterrorista, al llegar a su oficina se encontró con Claire, quien se la pasaba allí, trabajando también, Claire era bastante dedicada con el trabajo, pero al final siempre lograba distraerlo, y no era bueno, por lo menos no para el trabajo.

-Leon, me voy ya, iré con mi hermano, a lo del caso de virus.

-¿Tienes que ir? – Preguntó entristecido. – Yo tenía otros planes para hoy. – Dijo tomándole la mano.

-Leon tienes que entender. – Soltó su mano del agarre y la dirigió hacia la mejilla del agente. – Recuerda que sigo teniendo contacto con la B.S.A.A. además necesitan más información del T-Verónica, y mi hermano y yo somos los que lo hemos vivido de cerca. – Suspiró.

-Entonces déjame acompañarte.

-Está bien, vamos. – Mencionó resignada a que Leon ya no querría separarse de ella mucho tiempo.

Claire ese día no viajó en su motocicleta, últimamente se había quedado en casa de Leon, por lo que era él quien la llevaba al trabajo, ambos se dirigieron al BMW que tanto le encantaba Claire, a toda velocidad llegaron a las oficinas de la B.S.A.A.

-¡Claire! – Saludo Jill efusivamente a la pelirroja. –Tiempo sin vernos. Hola Leon.

-Sí, mucho tiempo, como cuanto, ¿una semana? –Ambas rieron, Leon solo asintió.

-Vamos cuñada, es que se te echa de menos en estas oficinas. – Dijo algo melancólica. –Lo bueno es que vienes a visitarnos seguido, además estas muy bonita, ese trabajo no te desgasta tanto como esperábamos.

-Gracias Jill.

Jill los hizo pasar a la oficina de Chris, él estaba sentado contemplando una fotografía colgada en la pared, fue tomada el día que por fin Claire y Jill se conocieron, estaban ellas dos cada una al lado de Chris mientras sonreían enérgicamente a la cámara.

-¿Chris? – Indagó Claire sacando a su hermano de sus pensamientos. -¿Qué haces?

-Oh Claire, nada, solo pensaba. – Se dirigió a abrazar a su hermanita. – Leon, que bueno verte por acá.

-Si Leon, es bueno que te involucres con nosotros, ya sabes por tu amistad con Chris y con Claire, eres un amigo muy importante para nosotros. –Dijo Jill.

-Sí, es bueno trabajar con los amigos. –Afirmó Chris.

Claire y Leon se miraron de manera cómplice.

-Aunque a veces se convierte en amor. – Rio Jill, posicionándose detrás del agente de la B.S.A.A. - ¿No Chris?

-Si.- Bufó Chris. –Pero espero que ese no sea su caso. – Señaló a su hermana y su compañero, el conocía perfectamente los sentimientos de Leon por cierta asiática.

-Por eso no hay problema Chris. – Dijo Claire en un tono despreocupado.

Chris suspiró.

-Pero si conoces a alguien Claire, preséntamelo. –Dijo la rubia. –Que no sea como tu hermano que se tardó años en presentarnos a ambas.

-Ya te lo he dicho Jill, jamás encontré la oportunidad, además no oficializamos lo nuestro hace mucho.

-Sí, pero somos amigos hace años. En fin, no creo que a eso haya venido Claire, así que dejemos de hablar sobre nuestra vida personal. – Dijo la agente Valentine.

-Sí, no tengo muchos ánimos de escuchar cosas sobre ustedes. – Dijo Claire. – Fue suficiente con esa vez…


-¡Claire, se nos hace tarde! – Dijo el mayor de los Redfield, apurando a su hermana para salir.

-Voy Chris ¿Cuál es el afán?

-Es una sorpresa.

Claire suspiró saliendo por fin de su habitación arreglada, ambos subieron a la Ford 4x4 de Chris, y se dirigieron hacia las afueras de la ciudad, a una casa de campo, con un jardín hermoso, Claire notó que no estaban solos, había una hermosa mujer con cabello rubio esperando en la puerta. «Es muy linda ¿Quién será?» La mujer saltó hacia los brazos de Chris, muy efusivamente, demasiado para su gusto, ella sólo observaba la escena confundida. «¿No será Jill?»

-Oh, lo siento, tú debes ser Claire. –Dijo la mujer sonriente y amigable. –Yo soy Jill, Jill Valentine. –Extendió su mano a la pelirroja. –Chris me ha hablado mucho de ti, ah y no te preocupes, yo no soy tan enérgica como parece, sólo que ansiaba ver de nuevo a Chris y por supuesto conocerte.

-Es un gusto conocer a la mismísima Jill Valentine. – Dijo Claire amable, una vez presentada adoró a Jill, Chris le habló tanto de ella que quería conocerla.

Jill y Claire entablaron amistad rápidamente, durante la tarde comieron un picnic, fue bastante agradable el momento que pasaron ese día los tres, aunque en un momento Chris llegó a sentirse desplazado, su hermana y su novia se entendían perfectamente.

-Pasó mucho tiempo para conocernos Claire.

-Si ya sabes, mi hermano se pierde y toca buscarlo. – Dijo la pelirroja divertida.

-Lo sé perfectamente, tanto como tú.

Rieron y disfrutaron ese ameno momento, Jill causó una gran impresión en Claire, no podía existir nadie más tan perfecto como ella para su hermano, realmente le agradó conocerla. En lo que quedó de la tarde conversaron más, de tantas anécdotas y experiencias que vivieron, hasta que por alguna extraña razón llegó al tema de conversación la vida íntima de la pareja.

-Jill, no es necesario que me cuentes eso. – Dijo Claire algo horrorizada.

-Sí lo es. – Rió la rubia. –Además Chris está recogiendo las cosas de afuera aún se demora. – Dijo divertida.

Claire suspiró, no podría sacarle esa idea de la cabeza. –Está bien, pero no entres mucho en detalles.

La rubia sonrió con satisfacción.


-Si ya, Claire. – Dijo Chris cambiando el tema de conversación. - Así que el T-Verónica es preocupación para ustedes.

-Si.- Afirmó el agente Kennedy. –Nos preocupa que el virus sea usado por alguien para desatar algún desastre.

-Es decir que Carla Radames dejo la investigación del virus para que alguien la terminara, y el objetivo de la alianza entre la D.S.O. y la B.S.A.A. es encontrar el sucesor de ese proyecto. –Resumió Chris.

-Pero algo que me preocupa es quien le haya podido transmitir la información a Helena. – Añadió Claire.

-Además de también como obtuvo el virus, es extraño, ya que la única muestra que quedaba era Steve, y Wesker se lo llevó quien sabe a dónde. – Completó Jill.

-No Jill, el virus continuó, Wesker lo distribuyó a más entidades, por lo tanto no es raro que el virus exista. – Dijo Chris. –Estaba en mi informe, ¿no lo recuerdas? – Dijo algo sorprendido.

-Lo siento Chris se me había olvidado. –Dijo Jill tratando de excusarse.

-Bueno no importa, el caso es buscar cual es la propiedad de cada organización, ¿no crees Leon? – Dijo Chris.

-Pues pienso que es prioridad encontrar al responsable de que esa información llegara a nuestras manos. – Interrumpió Claire.

-Me quitaste la palabra de la boca. –Se quejó Leon. –En fin, pienso que la B.S.A.A debería de encargarse de encontrar la muestra, infiltrándose en posibles laboratorios, y la D.S.O. nos encargaríamos de rastrear a la persona que nos dio la información, Hunnigan ya está en eso, aunque parece algo difícil.

-Bien, no tengo objeciones contra eso. – Consintió Chris. –La B.S.A.A. nos encargaremos de encontrar las muestras que hayan de ese virus y de localizar a la persona que él tiene el virus.

Los demás asintieron.

-Entonces, cuando tengamos la información completa, intercambiaremos datos, para acabar con esto antes de que algo más pase. –Terminó Claire.

Se despidieron de la pareja, quienes ya se marchaban hacia su casa, un departamento perfecto para ellos dos en la ciudad de Washington, invitaron a Leon y Claire a comer, pero ellos se negaron, diciendo que tenían trabajo que hacer y en parte era verdad. Ambos se fueron en el convertible negro camino hacia un bar.

-¿A dónde vamos Leon? – indagó la pelirroja.

-Vamos a un bar, ¿no tienes ganas de tomar algo y bailar?

-No, en realidad no tengo ganas, todo esto de Wesker y el T-Verónica me dejó algo preocupada. – Respondió sincera.

-Claire, no te preocupes por eso, sabes que lograremos salir bien de esto, no nos rendiremos hasta no dejar rastro de esas malditas armas biológicas. – Dijo acariciando la pierna de Claire sobre el pantalón.

-Leon, es que no es eso. – Susurró. –Es que no logro imaginar todo lo que Wesker hizo con Steve y…

-Claire no te sigas atormentando, eso ya pasó, nuestro deber es evitar que eso vuelva a pasar, bastantes personas han sufrido a causa de todo esto, nosotros mismos también.

-Lo sé Leon…

-No te culpes por Steve, debes superarlo, ya han pasado quince años.

-Tienes razón, lo dejaré en el pasado, si no lo hago, no podré continuar. – Dijo decidida. – Si tú lo haces, yo también lo haré.

-¿Qué yo hago qué? – Dijo algo divertido.

-Pues por Ada, ya sabes… - Se pausó un momento. –Si tú la olvidas, yo superaré a Steve.

-Claire, yo…

-Lo sé, lo sé, yo no quiero tener una relación seria. No me malentiendas, no es que te esté usando para olvidar a Steve y no creo que tú lo hagas para olvidar a Ada.

-Te creo Claire, yo lo hago porque… - Se calló un momento. -¿Te llevo a tu casa?

-Bueno, llévame, hace días no paso por allá, pero por favor dime ¿por qué haces esto?

-Claire es que… Yo no quiero lastimarte, es mejor que dejemos así.

-Ahora eres tu el que lo dice. –Dijo con la voz quebrada. –Te diré porqué lo hago, lo hago porque realmente me entiendo contigo, en todo aspecto, adoro que seamos amigos, no cambiaría eso por ser algo más, y si esto pasa es porque… - Dejo de hablar unos instantes, Leon la miraba preocupado.

-Claire, lo hago porque te deseo, te deseo tan intensamente que me cuesta aceptarlo a mí mismo. – Soltó Leon, mirando la reacción de su copiloto.

-¿En serio es atracción? – Lo miró sorprendida. –No creí que me quisieras tanto para que aceptaras eso, no creí que me vieras de esa manera, yo sólo pensé que querías cubrir tus necesidades o algo…

-Es verdad Claire, y respecto a necesidades, creo que es más evidente en ti, tu eres quien me tiene acabado. –Bromeó y la alegría volvió a los ojos de su compañera.

-¿Sabes? Vamos al bar. –Dijo Claire entusiasmada.

-No, ya pasamos hace rato, es tarde, pero tengo una mejor idea. – Y la miró con los ojos brillantes y deseosos.

-¿Pero iremos a mi casa?

-Sí, ya que dijiste que extrañas tu casa, iremos un rato.

Llegaron a la puerta del departamento de Claire, o casi llegan, porque sus besos impedían que caminaran normalmente, Leon la abrazaba, palpaba y acariciaba impaciente, ni siquiera era capaz de abrir la puerta, luego de muchos esfuerzos lograron entrar, Claire tiró su bolso lejos, y cerraron la puerta detrás de ellos.

-¿Estas tan ansioso para hacerlo en la puerta? – Indagó la pelirroja desvistiendo a su acompañante.

-¿Claire? – Se escuchó una rubia quien estaba sentada en el sofá mirando la televisión, junto a un hombre que estaba dormido a su lado.

«Mierda» Pensaron ambos al ver que era Sherry quien estaba con Jake en su departamento, Claire no la esperaba allí, y se lamentó en ese momento el haberle dado una copia de la llave de su casa.

-¿Qué significa esto? – Preguntó Sherry confundida, pero a la vez alegre, le entusiasmaba el verlos juntos, pero eso mismo era el problema, era mejor enterarse por Claire y no verlo con sus propios ojos.

-Sherry, ¿Qué haces aquí? – Dijo Claire bastante avergonzada mientras se acomodaba la ropa.


Espero les haya gustado, por que a mí me encantó escribirlo, espero me dejen sus opiniones y esas cosas, si no entienden algo me dicen :3

Bueno respecto al capítulo, era inevitable meter a Chris y Jill 3 pero creánme que no planeo que queden de personajes secundarios xD Claire aún no supera a Steve, y por su parte Leon no puede olvidar a Ada del todo, pero esto se aclarará, se los aseguro. Por el lado de Sherry y Jake, ¿Qué creen que hacían allí? xd ok no, pero Claire y Leon fueron descubiertos 3:) Jajaja.

Nos leemos en el próximo capítulo :'3