—Rooooomeeee —chilla Britania.

—Veeen —responde el romano.

—Nooooo! ¡Ven tuuuuuú!

—¡No puedo, ven!

—What? What are you dooooiiiinggg?

—Ven y lo veráaaaas.

— ¿Dónde estás? —grita acercándose a la voz.

—En el talleeeer.

La británica se tarda unos segundos pero aparece, aún con media sonrisa. Roma está sentado en el suelo con una máquina de plástico y metal frente a él con un papel en las manos, una caja de cartón y un montón de herramientas raras por el suelo.

—What the hell are you doing?

—¡Ah, mira! Es una máquina nueva —sonríe feliz—. ¡Veo como funciona!

— ¿Una máquina para hacer qué? —se cruza de brazos y se recarga en la puerta.

—¡Es una cosedora!

—¿Para ropa? Vaya... He querido aprender a usar una —Ok ¿pueden no irse por las ramas? Gracias.

—Sic, yo también, ¡la estoy montando! cuando acabe miraré como funciona y te enseño. La he comprado hoy al volver de la universidad.

—Sería más rápido eso que estar cosiendo algunas cosas a mano. Galia va a estar encantada.

—Y si yo te hago un vestido... ¿te lo pondrías? —le guiña un ojo.

—P-Pues... —se sonroja.

—Uno así... bien escotado que te las levante hasta la garganta y con la falda bien corta —hace gestos con las manos para explicar, mientras sonríe idiotamente.

—No. Absolutely NO. No voy a ponérmelo —Roma se muere de la risa—. Hablé con mis hijos.

—Bien, se lo haré a Egipto... ¿Y qué dicen?

—Nooo!

—¿Eh?

—Es decir, me dan igual los... Me da lo mismo si se lo haces a Egipto.

—¿Entonces? —sonríe de lado.

—Que en Christ... Eso.

—Christ?

—Eso que dijo England que no puede.

—Ah, sic, por la Navidad —asiente.

—Eso, England dice que no puede, Alba dice que ahí es cuando puede.

—¿Por qué no puede Scoti?

—En realidad porque no quiere. Le conozco bien. No lo culpo, este viaje es idiota —agrega un poco demasiado tarde.

—Oh! Que malo, ¡No deberías dejarle hacer eso! Además, me parece bien lo de la Navidad, pero falta mucho para eso, era como en saturnalia y... van a estar los niños también y todo, Franciae me lo ha contado.

—¡NO vas a ir dos veces a la casa!

—Pero... ¿Hasta Navidad? —le mira desconsoladito.

—Yes! Ya es bastante que vayamos a ir a la casa una vez, NO vas a convencerme de ir otra vez.

—Bien, quizás pueda hacerte un vestido bonito para entonces.

—¿Un vestido bonito? Nooo! ¡No voy a ponerme ningún vestido! —se sonroja y lo dice en serio.

—¿Por qué no?

—¡Porque no! De por sí no quiero siquiera que vayas a la casa.

— ¿Pero qué tiene que ver una cosa con la otra? Querrás estar guapa para tus hijos, non?

—No voy a parecer tú esclava para tus hijos Rom.

—No te voy a hacer un vestido de esclava, ese si acaso para jugar nosotros en privado... —ese tonito y esa sonrisa.

—Shutup —le fulmina sonrojada.

—Verás... —se levanta y se le acerca.

—What? —da un pasito atrás.

—Imagino... —la mira de arriba abajo y levanta las manos, poniéndoselas en los hombros, mirándole los pechos—. Algo verde. Terciopelo. Y blanco —baja las manos y le toma un pecho con cada una midiéndolos y levantándoselos.

Empujón un poco más tarde de lo adecuado. El romano sonríe de lado.

—Rome! —protesta —. ¡No vas a vestirme de terciopelo!

— ¿Por qué no? El terciopelo verde realzaría el color de tu pelo y tus ojos —sonrisa.

—No quiero —dudo que sepa que es. Desvía la mirada porque además esa sonrisaaaaa.

—Ese no es un motivo —le aparta un poco el pelo y le acaricia la mejilla.

—Sí que es un motivo. Quehacessueltame.

—Que va a ser —beso en la mejilla.

—Síloes! —Más sonrojo y pasito para atrás.

—Te vas a perder posar para mi desnuda mientras te tomo medidas a palmos —de nuevo, mano sobre un pecho. Ella le mira abriendo la boca como plato.

—¡No voy a posar desnuda para ti NUNCA! —chillido, golpes, patada, salto hacia atrás.

Roma se riiiiie dejándola hacer y separándose porque sólo quería molestarla un poquito.

—Entonces voy a deshacer la maleta —suelta un poco desganada porque en el fondo sí quería ir ahora.

—Pues si no me dejas ir hasta navidad... —se encoge de hombros y se vuelve a la máquina de coser.

—Pues claro que NO quiero que vayas, en lo absoluto. Lo odiaría completamente.

El romano le mira, porque eso suena a "quiero ir".

—Pero no van a estar todos juntos si vamos ahora.

—Seguramente podríamos conseguir que fueran... O no. En realidad mejor que no estén. De hecho, mejor no vamos, ya te dije que lo odiaría.

—Venga, vamos a colarnos, a ver qué pasa —decide, porque se apunta a un bombardeo. Ella sonríe un poquito un instante.

—Ash... —"protesta" aún sonriendo—. Terminaré de hacer la maleta.


¿O pondreis de acuerdo algún día par de dos? Por lo menos ya empiezan a aparecer los culpables de todo el percal ¡No olvides agradecer a Josita su edición!