Si el universo de Harry Potter fuese producto de mi imaginación definitivamente estaría tomando unas vacaciones en Nueva Zelanda. Pero como eso no está sucediendo, aún todo le pertenece a J.K. Rowling y yo soy una pobre loca y nada más. Je.
"Esta historia participa en el reto Más de 1.000 historias del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black."
Viñeta: 4/4
Personaje: Lorcan Scamander
Palabras: 530
«A veces pienso que seleccionamos demasiado pronto a nuestros alumnos…»
―Albus Dumbledore.
Es cuestión de puntos de vista
Por:
PukitChan
IV
Ravenclaw
Lorcan ladeó el rostro y observó con interés la aldaba en forma de águila que, ubicada en la puerta, parecía mirarlo también con atención. Ese duelo era tan común entre ellos que a menudo, si algún otro alumno de Ravenclaw aparecía y presenciaba la escena, prefería dar la vuelta e ir a pasear por los jardines del castillo. Cualquier cosa era mejor que esperar.
–Es incorrecto –sentenció finalmente la aldaba–. No puedes pasar.
–¡Oh, vamos! –se quejó Lorcan, esbozando una sonrisa divertida–. ¡Sabes que es posible! ¡Lo sabes! ¿Cómo puedes estar tan segura de que está mal?
–Tu razonamiento es ilógico.
–¡No lo es! ¿Cómo puedes saber que esas criaturas no existen si siempre estás aquí?
La aldaba y su melódica voz se negaron a responder a las quejas del pequeño rubio, quien, después de unos segundos de silencio se cansó de esperar y volvió a tocar la puerta con claridad.
–¿Aldaba…?
No hubo respuesta.
–¡Vamos, un acertijo más! ¡No va a llegar nadie en la próxima media hora que me deje pasar!
–Son las reglas –exclamó. Lorcan se cruzó de brazos y comenzó a caminar en círculos alrededor de la puerta, intentando descubrir una forma de acceder a la Sala Común. Decidió tocar por tercera vez, aunque la aldaba siguió sin prestarle atención.
–¿Puedo hacerte yo una pregunta? No quiero pasar. Sólo quiero preguntarte.
–Adelante –dijo una voz que parecía pelearse entre la diversión y la irritación. Lorcan levantó ambas cejas y tomó aire para preguntar:
–¿Qué es aquello que existe y todos ven, pero sólo algunos creen, otros tantos niegan, muchos desconocen su existencia y mientras más allá, más interesante será?
La aldaba no vaciló en su respuesta.
–La magia.
Lorcan rió sonoramente e imitando la seria voz de la aldaba, pronunció:
–Es ilógica tu respuesta.
–¿Cuál es la correcta? –preguntó finalmente la fémina voz, ahora cansada.
–¡Los Nargles!
–Eso no existe.
–Claro que sí. Es mi lógica, ¿te das cuenta…?
El silencio se extendió. Entonces, tras una risa suave, pero poco frecuente, la puerta de la Torre de Ravenclaw se abrió.
–Muy bien expresado –dijo la aldaba. Lorcan asiente mientras avanza al interior de su Sala Común no sin antes decir aquello que, todos saben, se ha vuelto una rivalidad histórica entre el águila que vigila la puerta y el chiquillo que insiste en cambiar la centenaria forma de ser de la aldaba.
–Gracias. 416 a 414 en los acertijos. Te sigo ganando, aldaba.
–No por mucho.
Y mientras se cierra la puerta, la aldaba piensa que ese pequeño niño, al igual que su madre, vive de un modo peculiar que pocos podrían llegar a entender, pero que en realidad existía. Un muchachito sonriente y animado que sin duda alguna, portaba con honor el apellido que tenía y la descendencia que venía impresa en él. Muchos consideraron en su momento que no debería pertenecer a Ravenclaw por sus deseos de desafiar, aunque sin duda hacía de las entradas a la torre mucho más entretenidas. Y eso también divertía a la siempre firme y práctica aldaba.
–¡Hola, chicos! ¡La aldaba me dejó entrar!
Y al escuchar los bufidos de sus compañeros ante sus juegos, Lorcan simplemente rió.
Autora al habla:
Yo amo a los Scamander. xD Tenía ganas de escribir algo así y creo que me he divertido en esta viñeta en especial, que es la cuarta y última de este escrito y reto :(. ¡Muchas gracias por leer y mucha suerte a todos! ¡Saludos! :D
