Sakura es lesbiana y Sasuke no es gay, pero ahí estaban ambos, en la pequeña terraza de un bar a mitad de la tarde fumando rojos, con el único propósito de burlarse uno del otro, hacer compañía y no presencia como la multitud adentro.

-siempre la aleje de ti, el maldito mujeriego-

-hmp- emitió un leve sonido mientras se recargaba en el barandal

-¿y que paso? ¡Bam!- exclamo haciendo una señal de explosión con sus manos -llega Naruto por la derecha y ¡adiós Hinata!- le dio la penúltima bocada a su cigarrillo acomodándose el bonito vestido azul que había comprado esa tarde.

La novia de mi mejor amiga.

Capítulo 4

Naruto Uzumaki no sabía cómo remediar la metida de pata que había hecho hace tres días, cuándo el muchacho se coló al departamento de su amiga pelirosa, ya que como ella le había dicho que se pasara por allí para recibir los estudios que su padre se realizó en el hospital, en su mundo era lógico entrar al lugar preocupado por el detalle de que la puerta principal estuviera abierta.

La sorpresa fue que se encontró con una pelinegra recargada en el sillón semi-desnuda gimiendo por una pelirosa arrodillada entre sus piernas.

Ese momento fue crucial en la vida del rubio; dos mujeres que conocía, su entrepierna dolía, los altos gemidos de la chica, ¿Sakura es tan buena con la lengua?, nunca se imaginó que su cerebro pudiera procesar tanta información en segundos.

-¡Kami-sama!- un grito de horror lo saco de sus pensamientos

-¡Naruto!- ese llamado lo hizo fijarse en como esas dos mujeres trataban inútilmente de recobrar la compostura -¡¿qué haces aquí baka?!- Sakura torpemente se abrochaba la blusa caminando de forma amenazante hacia el rubio.

-yo, tú, ella- tartamudeaba retrocediendo

Esa tarde el chico recibió dos fuertes cachetadas, insultos y un veto indefinido por parte de la pelirosa a la cual había visto el día anterior un poco más calmada en su consultorio y a la cual le había llevado una gran dotación de chocolatines como forma de paz, aparte de media hora de suplicas por el perdón.

Pero ahora estaba enfrente de la novia de su mejor amiga en la cafetería cerca de la universidad donde trabajaba, tratando de hallar la disculpa correcta para "lamento haberte visto cogiendo sensualmente con mi amiga y no eh parado de pensar en ello por tres días" sin agregar algunos detalles, pero era ahora o nunca.

El rubio se paró y al costado de la mesa hizo una reverencia -Hyuga-san lo siento, estoy muy avergonzado-

-Uzumaki-san no tiene que hacer—

-lo que hice no tiene perdón por favor acepte mis disculpas- la pelinegra estaba roja de la vergüenza y nerviosa de que todo el mundo a su alrededor los estuviera mirando.

-Uzumaki-san no tiene porque—

-fue una imprudencia de mi parte por favor ¡acepte mis disculpas!- no hacía falta mencionar lo exagerado de la situación por parte del rubio.

-Uzumaki-san- la pelinegra susurraba hacia el -lo perdono, pero siéntense que todos nos miran- "trágame tierra" solo podía pensar la chica. Gracias a Kami Naruto solo miro a su alrededor y su cara se tornó roja al escucha los comentarios de la gente, rápidamente se regresó a su asiento para tomar la carta y empezar buscar té de leche en la sección de bebidas calientes.

Prácticamente los siguiente veinte minutos fueron los más eternos en la vida de Naruto ya que no sabía cómo iniciar una conversación con la chica así que solo se limitaba a observar el cabello en moño que llevaba y como sus manos nerviosas movían el cappuccino en su decimoséptima vuelta al lado izquierdo, entonces recordó lo que ellos tenían en común.

-Sakura-chan me dijo que el congreso fue todo un éxito y que pudo compartir contigo algunas investigaciones-

-sí, realmente es muy dedicada a ello-

-lo que no entiendo es que si ambas están en la misma investigación ¿Por qué no trabajar juntas?- se inclinó inocentemente un poco más hacia ella.

-bueno, yo trabajo en el área de desarrollo de nuevos aparatos o mecanismos para la medicina quirúrgica y ella trabaja en la parte práctica en el uso de ellos, así que ejercemos actividades relacionadas pero no análogas-

-debes de ser muy inteligente Hinata-chan ya de por sí trabajar en el campo de salud es toda un aventura- sonrió más para sí mismo.

-solo me considero una persona con entendimiento- empezó a comprender porque Naruto era un buen amigo de la pelirosa –también sé que usted es muy bueno en la parte tecnológica-

-casi tenemos la misma edad Hinata, por favor dime Naruto, siento que hablamos con la familia del teme-

-¿el teme?-

-si el chico de cara seria que conociste la otra vez, no el de pose floja sino el que estaba con una chica pelirroja, Sakura-chan siempre insiste en que lo llame Sasuke pero ¡bah! Siempre le eh dicho así y las malas costumbres nunca se dejan-

-entiendo-

-así que desarrollas aparatos que puedan sustituir órganos- el chico hacía gestos con sus manos en su torso haciendo que la chica riera un poco -¿me podrías hacer mitad androide?-

-no, en mi campo tenemos un código de ética ¿sabe?- la chica se dio cuenta de su error -¿sabías? Donde consideramos que no importa que tan adelantada esta la tecnología, el cuerpo humano y sus capacidades siempre serán más complejas y valiosas que cualquier cosa que exista o pueda llegar a surgir-

-¡auch! Eso dolió Hinata-chan- rio recostándose en la mesa.

-¡lo siento, no me malentienda!-

-tienes razón- estiró un brazo a su costado y moviendo sus articulaciones de la mano le dijo –tienes razón, dicen que el cuerpo recuerda y que sus memorias nos hablan de esplendores sedosos y humedades- ella no creía en lo que escuchaba él había citado a Oliveros –pero no es que lo diga yo sino que mucha gente deja de tomar en cuenta los pequeños detalles-

"Tienes razón Naruto-kun" lo pensaba la chica al terminar, debía ser que la gente que rodeaba a Sakura-chan era así de profunda o era solo el chico que aparentaba ser uno más.

La tarde siguió sus horas como cualquier otro día, pero Hinata caminaba por las calles de la ciudad con la mete llena de pensamientos del chico con el que estaba antes. Su teléfono sonó indicándole que llegaban algunos mensajes de su aplicación móvil:

¿Nos vemos esta noche?

Tengo una sorpresa

S.H

Su corazón empezó a latir fuertemente, nunca se le quitarían los nervios y tendría que hacer algo al respecto ya que no quería ser una persona de edad avanzada con marcapasos. Respondió lo más rápido que pudo para poder avanzar hasta el punto de encuentro que ella había sugerido a su pareja, la estación medica de Tokio, donde una pelirosa la esperaba con un girasol y pases para el acuario de la ciudad.