Fanfic: "Bajo Contrato"
Capítulo 4: "Peleados"
Por: Sakki Chan
El piso de roble —si es que alguna vez lo había sido— de la capilla de mala muerte en la que habían terminado, estaba siendo víctima de las polillas. A la paredes les hacía falta un brochazo de pintura —casi gritaban por ser pulidas— y el techo era un emporio de arañas.
Pero lo que quizás nunca olvidaría de su boda era la colosal arruga del ministro. Un ministro—cabía decirlo— vestido de Elvis. Y aunque ahora todos aquellos detalles carecían de importancia, no podía evitar recordar las últimas cuatro horas.
Su cara lucía absolutamente exhausta… Si varios trenes le hubieran pasado por encima, apostaría cada centavo en su cuenta a que no se sentiría tan molida.
Basta ya de quejas. Se reprimió a sí misma un bostezo.
Y, aunque su único consuelo era saber que Shaoran se encontraba casi tan desgastado —quizás más— como ella.
Elvis la regresó al planeta tierra. –"Y tú…Sakra Kinomito¿tomas a… Shiolan Lee para serle fiel y respetarlo?"
Si el ambiente a lo pasado de era no era suficiente, la cereza del helado había sido la pésima pronunciación de los nombres. Diablos¿quién se quejaba¿Qué otra capilla estaba abierta a las cinco?
Shaoran sintió ganas de reírse. La expresión en la cara de su "prometida", no tenía precio.
-"¿Tú, también?" Elvis lo interrumpió en sus cavilaciones.
-"Sí" Ahí estaba, la palabra que lo uniría a esta perfecta extraña por un año. Sencillamente, no tenía planeado compartir cada aspecto de su vida con ella. Sólo una pantalla. Ella necesitaba una pantalla y no le había dicho la verdadera razón¿por qué él habría de ser honesto con ella?
El acta de matrimonio apareció en un segundo ante la vista de ambos. Una pluma les fue otorgada a cada uno, y ambos no tardaron en terminar en todo aquello. Quizás, debería decirse, empezar toda aquella locura.
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Shaoran extrajo su zapato derecho de su pie, después de haberse sentado en la amplia cama que su esposa les había proveído. Ahora mismo, su esposa, sí, su esposa, estaba en el aseo.
No había dejado de hacer cavilaciones sobre el nuevo contrato que había firmado, uno que incluía las cláusulas más extrañas que nunca se hubiera podido imaginar.
La luz del baño fue apagada y sintió algo que lo hizo erguirse en su posición. Siempre se había imaginado que en su noche de bodas, la que sería su mujer saldría en una sensual prenda adquirida en una tienda de chucherías atrevidas, dispuesta a hacer todo tipo de cosas pecaminosas y a realizar cada una de sus fantasías realidad.
Quizás fue por eso que sintió tal desilusión al ver a la sexy Sakura en una niña de doce años.
Tenía el cabello suelto, algo alborotado, sin una pizca de maquillaje en la pálida cara, con un pijama de Barney, el dinosaurio. Pero si aún le quedaban las dudas de que se trataba de aquel personaje infantil, las pantuflas lo confirmaban.
De la coqueta mujer que lo había atrapado en las cadenas del matrimonio no quedaba ni el recuerdo.
Shaoran dejó caer sus hombros en señal de derrota. Esto no podía estar pasándole…
La escuchó bostezar y su último atisbo de esperanza se quebró –"Ah… Tengo sueño. Supongo que mañana nos espera un día largo¿no?"
Ante aquella frase, una pizca de esperanza volvió a restaurarse –"¿Mañana?" ¡Mañana sería otro día! Seguramente ella estaría demasiado cansada hoy pero mañana…
Ella descuartizó sus expectativas –"No seas tontito, mañana tenemos que viajar, tú mismo lo dijiste…"
Diablos, podría haberle dicho que le bajaría la luna, pero… ¿cómo podía haberse concentrado teniéndola en frente, casi rozándola?
-"Ah… sí, sí" Dijo ya, completamente exhausto. Últimamente, las mujeres parecían lograr manipularlo a su antojo.
Y, aunque Sakura no lo sabía, ella había sido la vencedora en lo que tantas otras no habían conseguido.
Le había echado el lazo a Shaoran Li.
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Incómoda y con su mano entumecida, Sakura se retorció en la cama. Pronto amanecería, pero no había conseguido pegar un ojo durante todo lo que restaba de tiempo hasta la salida del sol.
Tal vez sería porque estaba durmiendo en la misma habitación con un extraño.
Que bien podría estar enfermo.
Que bien podría ser un esquizofrénico recién salido del hospital psiquiátrico.
Que bien podría ser un asesino serial que sacaría un arma de la nada y la sometería a una tortura…
O quizás fuera que se había casado con este perfecto desconocido.
O quizás fuera que había escapado de casa, huido de su país, sin dejar ninguna pista sobre su paradero y que, con algo de suerte, su familia no la encontraría hasta después de mucho, mucho tiempo.
Alguna de aquellas cosas debía ser.
Pero en medio de toda aquella catástrofe llamada vida… estaba sacando provecho.
Shaoran había resultado ser más cómico de lo que esperaba. No había tenido precio la cara de éste, al haber visto su atuendo preconcebido.
Estuvo a punto de echarse a reír a carcajadas. ¿De verdad esperaba que después de conocerlo durante un día, ella se le entregaría¡Ja! Pues si así pensaba —estaba casi convencida de que así era— se tendría que dar derechito contra el poste.
Por un momento, no pudo evitar preguntarse si debía echar todo su estricto "código" por la borda. Se preguntó cuál sería la expresión de Eriol al saber que ella estaba en Las Vegas, disfrutando y casada, teniendo sexo frenético con un espécimen masculino.
Por más que lo había intentado, Eriol aún seguía en sus pensamientos. Qué irónico había resultado que después de tanto tiempo enamorada de él, ella huía de su boda. Irónico pero real.
¿Qué estaría haciendo en estos mismos momentos¿Estaría celebrando su ausencia, con Tomoyo¿Estaría su amiga dándole besos, mientras ella misma se hundía en la miseria?
Inhaló el aroma a limpio de la almohada del hotel. Eriol podía pudrirse. Y también Tomoyo.
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Touya descargaba su furia contra su contrincante. Sabía que era una mujer, pero el desfogarse le hacía tanta falta. Además, ella misma se había ofrecido como consuelo. Pero él, no necesitaba exactamente consuelo.
La espada en su mano pareció más ligera, al imaginarse el rostro horrorizado de su hermana al haber sido secuestrada. Casi dos días habían pasado desde su desaparición, y los malditos que la habían secuestrado no había dado cara para enfrentarse a su furia.
Estrelló el filo de la espada contra el cuello de su rival, en un movimiento certero, cerrando así el duelo.
Ambos hicieron las correspondientes venias ante el otro.
Touya no se tomó la molestia de quitarse el casco protector. Su adversaria sí.
Los cabellos negros violáceos se deslizaron con suavidad, y los ojos amatistas revelaron preocupación en la chica.
-"Escucha, Touya" Ella suspiró desde su lugar –"Sé que esta situación es difícil… para ti. En realidad, es difícil para todos"
Él le miró no entendiendo el punto –"¿Para qué mencionar lo que se puede percibir con entrar en la casa?" Él bufó –"Esos malditos se la verán conmigo los voy a …"
Un destello de culpabilidad pasó por la mirada de la joven antes de interrumpirlo. –"¿Has…¿Has considerado la posibilidad de que…?" Ella negó y sonrió levemente. –"Olvídalo. Estoy hablando tonterías"
Touya frunció el ceño –"Continúa lo que ibas a decir, Tomoyo"
Ella simplemente le miró con intensidad –"La posibilidad… de que no sea un rapto"
Él la miró sorprendido, y no tardó en acercarse para aferrarla por los brazos. –"¿Qué¿Ella te dijo algo, Tomoyo¡Contéstame!" Demandó con autoridad, casi sin conseguir perturbar la calma que siempre la rodeaba.
-"No. No, Touya. Ella y yo no nos hemos hablado desde…" No fue capaz de mirarlo directamente, así que desvió su mirada.
-"¡Dilo, Tomoyo!" La sacudió nuevamente.
-"Desde que su compromiso con Eriol fue… anunciado" Dijo sintiéndose culpable.
Touya no necesitó otros segundos más para soltarla.
-"¿Qué?"
-"Yo…no puedo decirte. Lo lamento pero no te diré el por qué no nos llevamos" Touya se quedó atónito.
-"¿Por qué, Tomoyo¡Cualquier cosa puede ayudar en su búsqueda!" Casi gritó.
Tomoyo negó –"Te aseguro que no tiene nada que ver con su desaparición…creo. Ella, creo que huyó porque…" Miró hacia un objeto inexistente en el piso –"Porque no le gustaría casarse en un matrimonio sin amor"
Touya la miró sorprendido –"¿Sin amor¡Ese par de tontos ha estado juntos desde que nacieron¿Cómo no podrían estar enamorados?"
Los ojos azules de la mujer, reflejaron la mentira que no podía pronunciar.
¡Maldito fuera Eriol!
Ahora, tenía que mentirle a la persona a la que más amaba en el mundo.
Su Touya.
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Por su parte, Shaoran había dormido como un bebé. Cielos, después de todos aquellos tragos y sentir a Sakura revolviéndose en la cama, había conciliado un gran, profundo y reparador sueño. No así su esposa.
Aunque el término le parecía extraño proviniendo de sus pensamientos, una rara sensación de conformidad.
Se levantó y después de salir de asearse, llamó a servicio a la habitación para pedir el desayuno de ambos. Les quedaba un día agotador, aparentemente. Sakura parecía querer partir de Estados Unidos tan pronto como le fuera posible, y por él, no había ningún problema. Total, él también tenía que partir para cancelar su deuda con Meiling.
Cuando regresó a la cama, encontró a una Sakura, ya casi lista. Se estaba cepillando el cabello, sin importarle demasiado sus rizos, que cada vez se perdían, más y más.
Frunció su ceño a la vista de un pequeño mechón castaño que anteriormente había pasado desapercibido.
-"¿Castaña, eh?" Preguntó casi con disgusto. Tenía que afrontar la realidad que no había percibido por el efecto de las copas. Esta mujer era una extraña.
De la Sakura risueña, seductora y fascinante, no quedaba nada. Ahora, sólo quedaba un duro caparazón de mujer, y una esquiva mirada. Sin olvidar el ceño fruncido.
-"Buenos días" Dijo él, ante la obvia respuesta de ella. No es tu asunto. Le había dicho con su mirada.
Ella guardó el cepillo, y con un ceño aún más apretado, farfulló –"¿Qué tienen de buenos?"
En ese momento, Shaoran se sintió totalmente embaucado. Aquella mujer lo había engañado por completo. Aparentaba ser un sexy tigresa dispuesta cuando en realidad era una fría, calculadora y malhumorada abogada.
Ni siquiera sexo había obtenido de ella, anoche.
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La expresión de desilusión de Shaoran, fue incluso mayor a la que puso ayer, durante
" la noche de bodas". Bien por ambos. Ella sencillamente no estaba disponible por el momento. Así que sintió que era apropiado decírselo. No valía la pena que él se esforzara por alcanzar lo inalcanzable.
-"Shaoran" Apenas podía mascullar las palabras, diablos, sabía que se arrepentiría de esto.
Él la miró –"Quiero decirte… que disculpes mi mal humor" Al quedarse callado, ella prosiguió –"También quiero imponer algunas reglas con respecto a nuestra situación"
Él frunció el ceño¿situación? –"¿Qué?"
Ella tragó. Esto sería difícil. –"En el momento en el que me pongas un dedo encima, haré que pierdas cada centavo que yo te proporcione. El contrato quedará nulo y los trámites para el divorcio comenzarán"
Shaoran la miró dubitativo –"¿De qué diablos estás hablando?"
Sakura suspiró –"Este no es un matrimonio real, Shaoran. Necesito una pantalla, ya lo sabes, pero quiero conservar nuestras distancias. Lo siento Shaoran, pero sólo podemos ser amigos" Él arqueó una ceja.
-"¿Eso está en el contrato?"
Ella asintió –"El momento en que me toques, perderás todo el dinero que alguna vez te haya dado. No estoy interesada en una relación. Ni contigo ni con nadie"
Shaoran la miró intensamente, una mirada que la penetró hasta su alma –"¿Es en serio¿Podemos tener amantes?" Dijo sarcástico –"Porque no creo que pueda subsistir una semana sin sexo"
Ella le envió una mirada de repulsión.
-"Sí, sí podemos tener amantes"
Él no se inmutó –"Pues qué felicidad. ¿Tendré que unirme al convento para vivir contigo o qué?"
Sakura le envió una mirada amenazadora –"No. Podrás quedarte en tu prostíbulo hasta que el contrato se acabe. ¿Es que no leíste nada del maldito contrato?" Los ánimos comenzaban a exaltarse. La atmósfera de la habitación estaba cada vez más densa.
Él tensó sus puños –"No demasiado bien, querida Sakura. Quizás me distraje con tu faldita… o talvez con tus pechos, una de las dos fue"
-"¡Cállate¡Sólo un imbécil firma algo sin leer! Pero llamarte a ti imbécil, sería insultar a los imbéciles" Dijo furiosa.
-"Pues sí. ¡Soy un imbécil¿Y qué?" Gritó fuera de sus cabales.
Ella estrechó su mirada –"Cuando abordemos el avión hacia Japón, será la última vez que nos veamos, señor Li"
Él estaba a punto de explotar de rabia. Aquella mujer no sólo lo insultaba. También lo despreciaba. Aquella mujer que decía ser su esposa. Ahora, al fin podía entender por qué nunca antes se había casado.
-"¡Perfecto!" Gritó él, sentándose en la cama.
-"¡Perfecto!" Replicó ella, antes de terminar de empacar sus cosas.
Y en medio de aquella discusión, su desayuno tocó la puerta.
Notas de autora:
¡Saludos cordiales, mis queridos lectores! Aquí Sakki Chan con otra entrega de su fic, Bajo Contrato. Sé que todos queremos ver (también me incluyo) acción YA!! Pero… no puedo todavía. La historia tiene que irse desarrollando y cuando el momento llegue para ese par, no habrá fuerza natural ni sobrenatural que los saque de la cama, je, je, je. Por favor, tengan un poquito de paciencia.
Sí, oficialmente comencé el colegio. Mi demora se debió básicamente a que fue mi cumpleaños…(ninguno de ustedes se acordó U.U) y que ahora sólo tengo los Domingos libres, ni tan libres puesto que tengo que hacer las tareas del lunes… ah… No pongo más excusas. Trataré de actualizar lo más pronto posible.
MUCHÍSIMAS GRACIAS A TODOS LOS BELLOS REVIEWS!!! Sí, sí, sí. Como saben, no puedo agradecerles personalmente, pero cada uno haga un acto de conciencia y pregúntense. ¿He dejado un review a esta historia? Si la respuesta es NO¿qué diablos estás esperando? Sakki acepta hasta un "apestas" por review. Je, je, je. Recuerden que mi única paga por escribir, es desarrollarme como escritora y sólo ustedes pueden colaborar en hacer aquello.
Después de los comerciales, con la historia. ¿QUÉ DEMONIOS FUE AQUELLA PELEA? Prometo que estará mejor descrita en el próximo capítulo, en el que leerán los sentimientos y pensamientos de…Shaoran. ¿Por qué se puso tan furioso¿Sentirá algo por nuestra protagonista? Ja, ja, sólo digo que es muy pronto aún.
¿Y Tomoyo¿Qué confesión fue esa? Umm…
Averígüenlo en el próximo capítulo de…
Bajo Contrato.
Besitos,
Sakki Chan
